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sábado, 27 de julio de 2024

RETORNO A EL ESCORIAL II.- Aracné. Pintura cortada de San Juan Bautista. Caballero de Malta. Todos tenemos un precio



Pintura cortada por arriba, falta escena superior, probablemente del Espíritu Santo (sin cenefa, como el resto del cuadro) con San Juan Bautista, el Agnus Dei y los santos Pedro y Andrés
Retrato de la condesa viguesa, Doña María

Julia Sáez-Angulo

Fotos: J. Sáez

28/7/24.- El Escorial.- Aracné, en mi ausencia, furiosa por no poder entrar en mi casa escurialense, se ha dedicado a tejer sus telas blanquipardas en la terraza acristalada y he tenido que desbrozar sus tejidos, para poder habitarla en la mañana y en la noche que es cuando refresca y se puede salir. Es mi lucha contra las arañas en El Escorial y contra las hormigas en el jardín de Madrid. El reino animal, al que pertenecemos los humanos, es muy agresivo, véase si no, en Ucrania, Israel y Gaza.

Cuando medito en la madrugada y no miro al monte Abantos, lo hago a la pintura de San Juan Bautista, patrón de los Caballeros de Malta, cuadro manierista de escuela española, a la que la familia le cortó la escena y cenefa superior, para hacerlo asequible a las proporciones del salón. Esta barbarie artística se ha hecho con cierta frecuencia en la pintura religiosa de gran formato, entre las familias nobles españolas, para adaptarla a las nuevas viviendas de techos más bajos y menos palaciegos. Recordemos que el San Sebastián del Greco está cortado por las piernas en el Museo del Prado, que adquirió ambas partes en distintas procedencias.

        San Juan Bautista lleva el Agnus Dei como atributo, junto a los hermanos apóstoles: San Pedro con las llaves y San Andrés con la cruz en aspa.

El esposo de la abuelita María, condesa viguesa, era Caballero de Malta y Gentilhombre del Papa, de ahí la presencia de este cuadro en la casa escurialense. El hijo, compositor musical, estudió en el internado de los Padres Agustinos de El Escorial, un centro de prestigio, donde coincidió con el presidente Manuel Azaña, mayor que él, y vio como lo expulsaban. Dionisio Ridruejo y Antonio Tovar también estudiaron aquí -según me indica Jaime Siles-, al igual que Tomás Paredes, hoy presidente de honor de la Asociación Española de Críticos de Arte, que me añade los nombres: Rafael Sánchez Mazas, Juan Ignacio Luca de Tena, J. Mª Suárez Campos, Beteta, Juan Luis Panero, Fernando Fernán-Gómez, hijo;  Ramón Galván, Augusto Bárcena...

Cuando murió el conde, la condesa viguesa despidió a la cocinera al día siguiente. La abuelita sabría por qué. En familia circula la hipótesis de que ella era mucho más joven que él y ya se sabe de las exigencias. Se supo, más tarde, que la cocinera murió de un golpe en la nuca, cuando sacó con fuerza la llave de una cerradura de puerta, que se resistía.

Si miro al exterior de la casa, hacia el cercano monte Abantos, veo la casa que cierra la salida de los jardines a la calle y los deja encerrados en un triángulo. Según leyenda de la urbanización Parque Real -en El Escorial todo es real-, los constructores dijeron a los compradores, que nunca construirían en ese lado, pero al cabo de un tiempo lo hicieron, pese a protestas de los vecinos. Uno de ellos los denunció ante los tribunales y cuando el pleito iba avanzado, los constructores le ofrecieron una de las viviendas gratis o a precio ridículo y se paralizó la reclamación. 

    Todos tenemos un precio. ¡La condición humana! Como para creer a Jean Jacques Rousseau y su filosofía sobre aquello de que el hombre es bueno por naturaleza y que la sociedad lo deteriora. La primera vez que lo leí en mi libro de Filosofía, dije: ¡Ja!, seguido de una carcajada, cuyos ecos todavía se escuchan en el internado donde estudié, en la Compañía de María de la Rioja, fundada en Burdeos por santa Juana de Lestonac, sobrina del ensayista Montaigne, para educar a las niñas y jóvenes señoritas. 

Todas las casas encierran historias y secretos. Esta de El Escorial no escapa a ello. Su contenido venía de una gran vivienda de 400 metros cuadrados en la plaza de las Cortes en Madrid, a otra de 200 en El Escorial. Esta última estaba tan atiborrada de cosas, que la aligeré donando los archivos, la biblioteca, el piano y los retratos ovales de antepasados carlistas, a la Diputación de Pontevedra, provincia de la que era oriunda la familia de los condes. Allí se hizo una gran exposición y catálogo que da cuenta de la amplia donación. Se contaba en familia, que los retratos carlistas pusieron en situación incómoda  en una visita de Alfonso XIII. Pero este monarca tenía sentido del humor.

    Solo reservé para El Escorial el comedor estilo manuelino (galaico-portugués), idéntico en su talla al del palacio portugués Da Pena en Sintra, y unos muebles alfonsinos, “de luto”. También queda la vajilla de escudos y la cristalería de Baccarat, donde como niños, damos chasquidos con el índice y el pulgar, para escuchar el sonido cristalino, que se prolonga unos largos segundos en el aire.

    El segundo apellido de la condesa viguesa es Spínola y el árbol genealógico con este apellido, se lo regalé a la pintora y mecenas Mayte Spínola, que lo guarda celosamente en el despacho de su Hotel del Agua en Marmolejo (Jaén). José Antonio Spínola, su hermano, escribió el mejor libro que hay sobre la trayectoria del apellido Spínola que viene, en su origen, de Génova, y que tiene una pequeña espina de la cruz de Cristo como símbolo.

    Me acerco al frigorífico para tomar un refresco y veo que se ha fundido la luz interior del mismo, aunque puede verse bien el contenido, por la buena luz de la ventana de la cocina. Así se va a quedar hasta mis herederos, ya que soy alérgica a la presencia de operarios para su arreglo; me producen erisipela cuando aparecen por casa. Las incidencias domésticas pueden acabar con una crónica. Lo solemne decae de inmediato, con las pequeñas miserias cotidianas.  

    Más información

https://www.youtube.com/watch?v=VRWlCGafwVM

https://www.youtube.com/watch?v=JA2wkt8_FoM

Sobre la chimenea

Sopera de la vajilla
Sillas del comedor junto a la vitrina y el trinchero
Muebles alfonsinos, "de luto"


"San Sebastián", de El Greco, pintura cortada. Paisaje de Toledo en la parte inferior. Museo del Prado

miércoles, 22 de septiembre de 2010

Luís Costa Vázquez, autor del libro sobre “El legado musical de Augusto Bárcena”


“Augusto Bárcena. El legado musical del Maestro”
Luís Costa Vázquez
Diputación de Pontevedra
Pontevedra, 2010





L.M.A.

    22.09.10.- Madrid .- Fruto de una investigación de varios años en el legado documental que el periodista José Bárcena Guzman, hijo del compositor Augusto Bárcena, dejó a la Diputación de Pontevedra, Luís Costa Vázquez, profesor del Área de Música de la Facultad de Ciencias de la Educación y Deporte de Pontevedra, ha escrito un libro que narra la biografía y el legado musical del compositor.

El libro lleva una introducción de Rafael Louzán Abal, presidente de la Diputación de Pontevedra, en la que destaca el hecho de que los fondos del Archivo de la Diputación garantizará la conservación en el tiempo y la divulgación en el tiempo del legado Augusto Bárcena Saracho (Vigo, 1883 -1977).

Luis Costa divide el libro en los siguientes apartados: El Hombre y el Compositor; La Obra musical; Apéndice documental (epistolario); Bibliografía y Hemerografía y Edición de Obras musicales.

El libro se abre con una cita de Paul Valery: “La memoria es el porvenir del pasado”. Rescatar la memoria y el trabajo de compositor musical un autor que ha permanecido oculto o escondido mucho tiempo. El volumen responde por tanto a una intensa labor investigadora.

La obra de Augusto Bárcena se compuso para pequeña orquesta, para banda, coro, piano y voz; piano solo, religiosas y varias, de acuerdo con la clasificación del libro. Responde al espíritu de su tiempo en que las bandas y la música de salón tenían un predicamento claro.


Augusto Bárcena Saracho



61 obras compuestas de distintos géneros

    Entre los 61 títulos de los trabajos de Augusto Bárcena se encuentran: “Os Promontorios”, en gallego y para una coral; “La duquesita”; “Aguafuerte”, “La loca de las aguas”; “Polonesa de concierto”, “Venustidad”, “Hacia la Victoria”, “A saida la lua no mar”; “Espartaco”; “En formación” y otras.

El compositor gallego vivió en Vigo, Barcelona y Madrid. El autor del libro biográfico dice: “El sentido práctico del compositor y su voluntad de llegar al público encajaron perfectamente con la existencia de un dinámico mercado de consumo de música en directo en la Barcelona de los años 1920 y 1930. Ello determina la elección de los géneros y las instrumentaciones, piano y voz. por una parte, y escritura orquestal por la otra, esta última en la versión aligerada y asequible del sexteto y en general la “pequeña orquesta” de hasta ocho o nueve parte a lo sumo”

El libro va ilustrado profusamente con fotografías personales y familiares del compositor vigués, así como de carátulas de las publicaciones o composiciones manuscritas. “Augusto Bárcena. El legado musical del Maestro” fue presentado por el presidente de la Diputación y por Luis Costa en la inauguración de la exposición sobre el compositor, comisariada por el músico Oscar Ibañez.

miércoles, 8 de septiembre de 2010

Exposición sobre el compositor Augusto Bárcena y Saracho en la Diputación de Pontevedra

Augusto Bárcena y Saracho (Vigo, 1883 – Madrid, 1977)
Exposición artística y documental
Diputación de Pontevedra
c/ Padre Amoedo, 1
Del 15 de septiembre al 15 de octubre de 2010

Augusto Bárcena Saracho, compositor



Julia Sáez-Angulo

    08.09.10.- Madrid.- El compositor musical Augusto Bárcena y Saracho (Vigo, 1883 – Madrid, 1977) es objeto de una exposición organizada por la Diputación de Pontevedra, con motivo de la publicación de un libro sobre la figura artística del maestro vigués, del que es autor el profesor universitario Luís Costa Vázquez, titulado “Augusto Bárcena y Saracho, compositor musical 1883-1977”.

La exposición comprende numerosas partituras originales del compositor, así como fotografías, cuadros, títulos y objetos artísticos y personales, que evocan la figura y ambiente en que se desarrolló la vida del maestro Bárcena y Saracho.

Entre las piezas más notables se encuentran algunos de sus retratos, así como el metrónomo, busto de Wagner y piano francés junto a los que compuso e interpretó su obra. El comisario de la muestra es el intérprete de música Oscar Ibáñez.

Las piezas proceden del denominado “Legado Augusto Bárcena y Saracho”, donado por su hijo José Manuel Bárcena y Guzmán (Barcelona, 1920 – El Escorial, 2008), periodista de la agencia EFE, y formalizado jurídicamente por Julia Sáez Angulo. El inventario de piezas donadas alcanza más de 500.

MAS INFORMACIÓN: 
Piano de Augusto Bárcena Saracho

Cuatro apartados generacionales
    La exposición, dividida en cuatro apartados, abarca la historia de la familia Bárcena y Saracho en Galicia, con una primera sala dedicada a la figura emprendedora del prohombre de negocios Augusto Bárcena Franco (Vigo 1839-1910), conde de Casa Bárcena y vicecónsul de Noruega en Vigo, padre del compositor.

La segunda sala se dedica a María del Carmen Saracho y Spínola (Pontevedra 1865 - Madrid 1938), ilustre dama que fundó en Vigo los llamados Jueves Eucarísticos (1907), práctica piadosa que pronto se extendió por toda España. Junto a ella, su hija Margarita Bárcena (Vigo 1887 - Madrid 1919), que murió joven y dejó escritos algunos libros de poesía. El maestro Augusto Bárcena dedicó algunas composiciones musicales a ambas mujeres, madre y hermana respectivamente.

La tercera sala es la fundamental dedicada al compositor Augusto Bárcena y Saracho con sus partituras musicales, títulos, libros, documentos, correspondencia con otros compositores o músicos como Alfonso Piñón, Mónico García de la Parra, Padre Sánchez, Burgés, Julián Palanca, Ignacio Alberdi... así como diversas fotografías, cuadros y objetos personales de gran poder evocador.

Por último, la cuarta sala es un recorrido, principalmente fotográfico, de los ricos álbumes que guardaba la familia Bárcena Saracho en sus archivos –hoy en los fondos de la Diputación de Pontevedra-, que ofrece una representación fiel de una serie de personajes históricos, los condes de Casa Bárcena, hijos, nietos y allegados en torno a la figura del compositor. Un elocuente friso de imágenes que hablan de hombres y mujeres que nacieron o llevaron a cabo su vida fundamentalmente en Vigo y Pontevedra.

El maestro Bárcena Saracho amaba la música clásica por encima de todo. Una de sus mejores composiciones fue Os Promontorios. Compuso diversas gavotas y piezas de música ligera sobre los diversos ritmos de moda en su momento: fox-trot, Simmy –la música del cine sonoro le interesaba mucho-, pasodobles, vals, marchas militares y de procesión, canciones sacras y otros.