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jueves, 28 de mayo de 2020

“Tocar los libros”, edición retocada e ilustrada de Jesús Marchamalo





Julia Sáez-Angulo

            29/5/20 .- Madrid .- La sensualidad de tocar los libros de papel en los anaqueles, el placer de oler los libros con su lejano aroma de la madera de árbol de que procede, el encanto de  percibir su textura de pasta dura o blanda, el disfrute de percibir los distintos colores de sus lomos y acariciarlos como a una amante... todo eso y más ofrece el periodista/escritor Jesús Marchamalo en el volumen Tocar los libros, que acaba de reeditar Cátedra.
            El pequeño libro, casi como una curiosidad preciosa, va ilustrado por distintas fotografías en blanco y negro coleccionada por el propio autor y un dibujo colofón de Damián Flores Llanos. En estas fotos podemos ver cubiertas singulares, caligrafías diferente en dedicatorias, bibliotecas de todo aspecto con algunos de sus propietarios al lado... ¡Ah! el placer de los libros, que acaba convirtiendo a muchos bibliófilos y bibliófagos, como rezaba el título de un viejo libro. Borges era uno de ellos.

            Luis Mateo Díez es el autor del prólogo en el que habla del autor y su concomitancia sobre los libros y su coincidencia en regalar libros en blanco, como los que hace la encuadernadora Quety Munilla en Benalmádena, joyas de tocar, ver y rellenar con escritura inteligente.

            Todo libro abre una puerta a la aventura como los de Julio Verne, al éxtasis como los de San Juan de la Cruz, al embeleso, como los de Bécquer, al laberinto, como los de Borges, a lo maravilloso, como los de García Márquez, a lo medieval, como los romances moriscos, a la buena escritura, como los de Virginia Woolf, de escritura como Emilia Pardo Bazán...

            Tocar los libros es un placer y Tocar los libros, de Jesús Marchamalo, un disfrute de observaciones, consideraciones, constataciones o discrepancias. El libro, desde la tablilla asiría al papiro egipcio , el pergamino o el papel... es el mejor transmisor de emociones, sentimientos y sobre todo, de pensamiento.

            Una buena idea tocar esa “joyita” de libro en papel de Jesús Marchamalo, que habla de todo en torno  a los libros, desde tocarlos a ordenarlos, tarea ingente para no perderse en laberinto de los títulos, los autores y las materias.


domingo, 7 de mayo de 2017

“44 Escritores de la Literatura Universal”, libro por Jesús Marchamalo con dibujos de Damián Flores






Julia Sáez-Angulo


            44 Escritores de la Literatura Universal es el título de  libro escrito por Jesús Marchamalo e ilustrado  con dibujos de Damián Flores. La editorial Siruela, en la colección “Nos gusta saber” ha sido la encargada de la publicación, editorial que ya había publicado anteriormente el libro titulado 39 escritores y medio (2006) sobre escritores españoles y latinoamericanos.

            Vida y obra va siempre imbricadas en la obra de un escritor, por eso el libro de Jesús Marchamalo (Madrid, 1960) tiene dos partes, una de semblanzas de los autores clave en la literatura universal con narración a modo de relato y otra, con sus escuetas biografías.

            Los dibujos de Damián Flores (Acehúche, Cáceres, 1963) son prácticos, directos esquemáticos, en blanco y negro, con retoques de azul y ciertos acentos de caricatura.

            Entre los autores seleccionados están Virgina Woolf, la bella nunca guapa, William Faulkner fumando en pipa, Francis Scott Fitzgerald, Marguerite Yourcenar, Marc Twain, Fernando Pessoa, James Joyce o Marguerite Duras.

            El autor Marchamalo escribe en la introducción que de lo que se trata es de hacer un recorrido por la literatura europea y norteamericana de los siglos XIX y XX a través de muchos de sus nombres imprescindibles, y de las claves, sucesos e historias que ayudan a conocerlos”. La lista incluye autores franceses, ingleses, italianos, alemanes, norteamericanos.

            Las vidas de estos 44 escritores nos hablan de su infancia feliz o desgraciada, rica o pobre, sana o enferma, su deriva de la vida hacia el éxito o el fracaso puntual, el alcohol, la miseria, la muerte… La literatura correspondiente de cada autor se impregna de su vida, quizás por la máxima del raciovitalismo ortegiano: yo soy yo y mi circunstancias.

            Un libro como 44 Escritores de la Literatura Universal acaba por invitar a leer a los autores.




martes, 7 de junio de 2016

Blas de Otero: Si me muero, que no me mueran antes / de abriros el balcón de par en par

                         




L.M.A.

Si me muero, que sepan que he vivido / luchando por la vida y por la paz. / Apenas he podido con la pluma, / apláudanme el cantar. / Si me muero, / será porque he nacido / para pasar el tiempo a los de atrás. / Confío que entre todos dejaremos / al hombre en su lugar. / Si me muero ya sé que no veré / naranjas de la China, ni el trigal. / He levantado el rastro, eso me basta. / Otros ahecharán. / Si me muero, que no me mueran antes / de abriros el balcón de par en par. / Un niño, acaso un niño, esté mirándome / el pecho de cristal.

Al amparo de dos versos tomados de Campo de amor, la FLM16 ha recordado esta tarde a Blas de Otero en el centenario de su nacimiento. Poeta inclasificable, (José Ángel Valente aseguraba que “Blas es él solo una entera clasificación”), escribió de él José-Miguel Ullán: “No brotó una palabra de sus labios que no fuera verdad. Ni una sílaba innecesaria. Plantó palabras vivas: ni a una sola sometió. Desenterró silencio, a pleno sol. Nunca tuvo una almena”.

Blas de Otero ha permanecido, en opinión de Mario Hernández, responsable de la edición de la obra completa en Galaxia Gutenberg / Círculo de Lectores junto a la viuda del poeta, la filóloga Sabina de la Cruz, “en un estatus de clásico apagado, de poeta admitido en el canon del siglo XX, pero al tiempo en un purgatorio de época, de la llamada poesía social”.

El acto de esta tarde comenzó con la lectura de unas palabras que Sabina de la Cruz remitió para la ocasión: “La poesía puede conseguir paz, sabiduría y belleza, como siempre prensó Blas de Otero”.

La velada contó, además de con el propio Hernández, con la participación de los poetas Javier Lostalé, Ángela Álvarez Sáez, Diego Álvarez Miguel, Jon Andión, Verónica Aranda, Jorge de Arco, Aitor Francos, Ariadna García, Alberto García Teresa, José Luis Gómez Toré, Tulia Guisado, Javier Hernando Herráez, Marta López Vilar, Rubén Martín Díaz, Francisco José Martínez Morán y Lilián Pallarés, quienes han prestado su voz al autor de Pido la paz y la palabra.

El acto, que estuvo trufado de textos de Historias fingidas y verdaderas, concluyó con la lectura de Javier Lostalé del soneto Caminos, incluido en Hojas de Madrid con La galerna.


Olvido García Valdés: “La poesía es algo que ocurre en una lengua”

“Siempre que me preguntan qué es la poesía, contesto que no lo sé, pero la reconozco cuando la encuentro. La poesía se conoce por sus efectos”, aseguró Olvido García Valdés esta tarde en la mesa redonda convocada por ABC bajo el título Poesía para vivir. La autora de Esa polilla que delante de mí revolotea defendió una certeza: “La poesía es algo que ocurre en una lengua, en las lenguas que hay en una lengua. La del poeta es muy reducida, pero en los más grandes, por ejemplo, en César Vallejo, esa lengua propia alcanza el lugar más alto de la lengua común. Porque la poesía es singular y, al tiempo, autónoma, sobrevenida e impersonal”. Poco antes, el cineasta Lois Patiño había afirmado que la palabra o la imagen adquieren aliento poético “cuando consiguen provocar un extrañamiento, cuando vibran de una manera que no es la habitual”. 

Por su parte, el poeta Diego Doncel advirtió de la existencia “indudable” en la poesía actual de “signos de institucionalización”: “¿No estamos cansados de la forma en que conocemos la poesía, las antologías y hasta de la crítica y de los críticos?”. Doncel subrayó la vitalidad que la poesía cobra en ciertos recitales en locales alternativos frente al ambiente “mortecino” de las clásicas presentaciones de poemarios. Lo que caracteriza a los nuevos bárbaros, dijo adoptando el término con el significado que le ha dado Alessandro Baricco,  es “un deseo de lo nuevo, rechazan el lenguaje esclerótico de la poesía e intentan fusionar géneros y lenguajes: el vídeo, la música electrónica, el rap…”. El rapero Chojín abundó en esa idea: “Todo se mueve y hay muchos que no quieren que se mueva. La poesía de ahora no tiene menos valor. Poetas podemos serlo todos”.


“Mi cartografía limita al norte con Carver y Calvino, con Ribeyro y Kapuściński en el sur, al este con Duras e Ibargüengoitia y al oeste con Gil de Biedma y Szymborska”

Jesús Marchamalo recordó hoy sus primeras lecturas, aquellas historias de piratas y espadachines, indios y exploradores, que ofrecía la colección de Bruguera Clásicos juveniles: “Leía a Salgari, a Verne, a Carlos Dickens (se decía entonces Carlos, todavía), a Stevenson y a Twain. El Twain de Tom Sawyer y Huckleberry Finn cuyas hazañas intentábamos después emular en el pueblo, en verano”. 

“Desde entonces”, añadió el escritor y periodista, “siempre he sido lector. Ciudadano de ese país intangible, de fronteras difusas y accesibles que son los libros. Una cartografía que limita al norte en mi caso, por ejemplo, con Carver y Calvino; con Ribeyro en el sur, y Kapuściński; al este con Duras e Ibargüengoitia, y al oeste, allí donde se pone el sol, donde anochece, con Jaime Gil de Biedma y Wislawa Szymborska”. 

Marchamalo no quiso finalizar su intervención ante el Micro de la Feria sin sumar a su enumeración “otra lectura deslumbrante, la de Brodsky y su inolvidable Marca de agua”. En sus páginas el escritor ruso describe la galería que abría su cuerpo al atravesar la densa niebla de la laguna véneta en invierno. “Así son también los libros, pasajes que abres en la niebla”, concluyó Jesús Marchamalo.


viernes, 13 de mayo de 2016

Jesús Marchamalo, autor del libro “Tocar los libros” editado por Fórcola






Julia Sáez-Angulo

            El periodista y escritor Jesús Marchamalo es el autor del libro Tocar los libros publicado por editorial Fórcola. El libro lleva un prólogo de Luis Mateo Díez y epílogo de Javier Jiménez. Un volumen de 121 páginas con varias ilustraciones en color y blanco y negro, que habla de la pasión por el libro como objeto táctil amado. Es una segunda edición revisada.

            “Esta nueva edición de Tocar los libros, de Jesús Marchamalo, se envió a la imprenta el 23 de abril, Día del Libro, en el aniversario de la muerte de Gómez Suárez de Figueroa, apodado Inca Garcilaso de la Vega, que eligió un mal día para que se le recordase. Competir con Cervanges y Shakespeare es difícil”, se dice al final del libro.

            Jesús Marchamalo (Madrid, 1960) lleva a cabo su labor de redactor en Radio Nacional de España y Televisión Española. El mundo de los libros le apasiona como puede deducirse por los títulos de los que él mismo escribe: La tienda de las palabras, 39 escritoresy medio, Las bibliotecas perdidas, 44 escritores de la literatura universal, Donde se guardan los libros, Retrato de Baroja con abrigo, Kafka con sombrero, Pessoa, gafas y pajarita o Cortázar y los libros.

            “Escribí hace tiempo que este libro es, de entre os míos el que más tiene que ver conmigo y con mi mundo de autores, libros y lecturas”, dice el autor. “Y en la medida en que de algún modo todos los libros lo son, seguramente el más autobiográfico y , sin duda, uno de los que me han resultado más gratificantes”.

            Los apartados del libro apuntan: El orden y concierto; Como deshacerse de quinientos libros, Un libro cada treinta segundos, y Libros esguardamillados.
           
            Marchamalo va contando, citando a autores en relación con los libros, describe especula, afirma… “No he conseguido averiguar como los ordenaba Ortega, pero decían que era perfectamente capaz de localizar cualquier libro en su biblioteca…”

            “También Joseph Brodsky, prisionero en Siberia, enconró consuelo en la lectura de Auden; Reinaldo Arenas, recluido en las cárceles castristas, en La Eneida…” Así es como el autor, Jesús Marchamalo, va contando la relación de autores y libros  y el lector disfruta con estos datos y curiosidades que sugieren y explican.
           


miércoles, 12 de noviembre de 2014

Los retratos de los premios Cervantes expuestos en la Biblioteca Nacional de España






Julia Sáez-Angulo

         Treinta y nueve retratos de los escritores premiados con el prestigioso Premio Cervantes, que están dispersos por las salas de lectura de la institución, se exponen actualmente en las salas de exposiciones de la Biblioteca Nacional de España, B.N.E. hasta el 25 de enero de 2015. La inauguración se hizo por Ana Santos;  directora de la BNE.

         Desde Jorge Guillén, primer premio Cervantes en 1976, retratado de modo magnífico por García-Alix, a Elena Poniatowska, la última premiada de este año, ofrecen sus rostros y figuras de la mano de distintos pintores. A Luis Rosales lo retrata Juan Antonio Aguirre sin excesiva fortuna en 1982; a Mario Vargas Llosa, lo interpreta Benjamín Lira en 1994; a Álvaro Mutis, lo vierte en pintura Leticia Feduchi ante una mesa redonda (¿camilla o de cristal?) con libros en 2001; Antonio Gamoneda, lo retrata Rafael Carralero en 2006 y a Ana María Matutem la pinta Alicia Marsans en 2010 entre sus personajes fantasmales y con una suerte de bandera republicana.

         A Rafael Alberti lo retrata Herminio Molero con una patética o divertida carabela con estrella roja en decadencia como la de Alberto en su escultura frente al Museo Reina Sofía. Carlos Franco interpreta a Cabrera Infante, con una manos que dejan que desear; Cidoncha hace un retrato magnífico de José Hierro, pintor mejor retratista que de naturalezas muertas; Nicanor Parra hizo su propio autorretrato bastante bien hecho aunque una parte quemada.


 Elena Poniatowska (México)



         México es el país con más premios Nobel  -cinco en total-, después de España. Carlos Fuente optó por el retrato blanco con una simple silueta de sombra. Sánchez Ferlosio se negó a retratarse –la extravagancia y negatividad siempre es publicitaria- pero ha cedido un buen dibujo a grafito con su cabeza para esta ocasión ¿no se contradice? Al año del premio Cervantes, Hacienda le reclamaba impagos sucesivos. Pelayo Ortega retrató a Gerardo Diego; Hernán Cortés, a Caballero Bonald.

         Al principio era una comisión de expertos la que decidía qué pintor retrataba quien, y en esta serie que supera la mitad, se ve la mano de Juan Manuel Bonet, que fue director del Museo Reina Sofía y los artistas de los  80. Después se permite a cada premio Cervantes que elija a su retratista, peo con el límite de seis mil euros en la partida, cantidad límite y más que razonable, para evitar abusos en el campo del retrato oficial como bien ha denunciado en sus conclusiones el reciente abuso en este campo.



         Jesús Marchamalo es el comisario de la exposición, que hizo un recorrido con los periodistas contando anécdotas, curiosidades y chascarrillos sobre los retratos, mezcladas con el yo. Estrella de Diego, catedrática de Historia del Arte, escribe un texto sólido sobre el retrato en el catálogo editado por los Amigos de la BNE.

         Vitrinas con libros, documentos, manuscritos de los escritores completan la muestra y un video en el que se comentan los distintos estilos y materiales de los retratos expuesto.

         Entre los asistentes a la inauguración se encontraban María Kodama: el fotógrafo Javier Abella; Miguel Ángel Cortés; Carlos Franco; Hernán Cortés; Javier Lostalé, García-Alix; Ana Vicente o Virginia Villalobos.