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lunes, 9 de agosto de 2021

Lucrecio Pérez Blanco, poeta: "Carta a un poeta ausente", homenaje a León Felipe

    

León Felipe (Foto Zenda)



Carta a un poeta ausente

 

                                   [Homenaje a León Felipe.

                            Madrid a 25 de Enero de 1984]

 

 

Hoy no es abril... ni tú tampoco

quisieras que lo fuera... En los balcones

del nuevo calendario Enero grita

el estribillo gris de sus pendones.

 

Hoy no es abril y estoy contento

por conversar contigo sin distancia,

que tú sabes muy bien por qué una mano

puede empeñarse en la canción ya extraña,

por qué a la rosa se le busca estrellas

y con ellas se le hace una guirnalda.

 

Hoy no es abril... mas te diría

no del tul de la rosa enamorada,

sino del grito de mi vida, ahogado,

en el pantano azul de la nostalgia.

 

" Sembrador de utopías, culto rindes

- se me dice ‑ a una ciencia desfasada".

 

Yo prefiero vivir entre mis sueños

a quemar los navíos en las charcas,

y así abandono junto a tu memoria

la ilusión que se muerde y que se abrasa:

            días vendrán que busquen los pendones

de la ciencia sin nombre en tus aljabas,

mi romero de libres amapolas,

mi romero de niñas alboradas.

 

Hoy no es abril... y, como entiendes,

te dejo sobre el campo la mortaja

de la rosa y el pan. A cada cosa

mírala como tuya o como hermana.

 

Tengo esposa y un hijo y más de doce

sementeras de salmos en mi alma;

cultivo soledad, amigos; siento

infinita ternura por mi patria.

 

Si me guardas la fe, puedo fiarte

mi secreto de vida: soy tan bobo

que me creo que nadie anda de pascuas

a cuenta del "amigo", y que el tesoro

que acumula el vecino más se debe

a la suerte, que al hurto, bienhadada.

 

Por ser así ‑  has de saber ‑ un día

se me helaron en mayo hasta las canas,

y a gusto estoy en este encanto

que me bebe los ojos, la mirada,

pues se merece bien cualquier desprecio

la mariposa gris de la falacia.

           

Hoy no es abril... y agua ha llovido

desde la siembra de tu cuerpo roto,

y, si a contar me paro las estrellas

que en tus noches dormidas centellean,

            un gemir de dolidas amapolas

se pierden, amarillas, por la hierba.

 

Avergonzado el tiempo va, mi amigo,

entre furias de amores desatados:

sabe que ocho años ya camino hacemos

de mano de una bella Dulcinea

y seguimos mirándonos de nuevo

como extraños viajeros por la niebla.

 

A éste se da...y a aquél; y al que en justicia

primarse honestamente se debiera

se le niega la sal como al lucero

de tu casa, perdida, solariega.

 

Yo te puedo decir que, en los jardines

que tus ojos crearon sin manera,

una torre pisamos para auparla

en anillos de viento y de palmera.

Sobra pasión, mi amigo, soledades,

en nuestra casa grande; a la colmena

            se le roba la miel; sobre el tomillo

hay un canto de fiebre aventurera

y he de saber por tí en qué oceano

se remansa la mar o por qué senda

va, romero, el amor apaciguando

los sables de la luz. En las tinieblas

alas de plomo gimen esperando

que se muera de vez la primavera.

 

            Así mi patria va  ‑ que no tu patria,

pues más pequeño soy que tu bandera ‑

y no alcanzo a rondar los mil balcones

que perfuma la herida de la pena.

 

Pero ¿por qué decirte de la casa

que no sabe mirarse sin rencores?

Dígate yo de mí que en un camino

he descubierto el vicio de las flores

y le grito a la luz y a Dios que tiene

la pulsera del cielo y de las torres.

 

Dígate yo que llevo el pecho herido,

que me nacen del alma parameras,

que no vendo geranios encantados,

ni me paro a pedir en las aceras,

¡que orgullo tengo para ser paloma

o romero o arado sin mancera!

Dígate yo del día de mis clases,

de aquel trabajo que se fue a la feria

y se vino con cestas de claveles

reventando campanas mensajeras.

Dígate que la pena se me ha muerto

en las alas de marzo, que no hay pena

en los ojos del niño que me mira

preguntando por Dios y por la estrella.

Dígate que en mi mesa caben todos

los enfermos de un hambre colmenera

y que hago votos porque el río lleve

manojos de esperanzas navideñas.

 

Quédese en tí lo que me callo; ahora,

frente a la voz del ángel mensajero,

días de amor necesitamos... ¡Venga

la paz vestida de la paz y el alba

para andar los caminos del romero;

venga la mano a encadenar las manos,

los ojos a alumbrar la primavera,

que aquí, junto a tu voz, yo te prometo

abrir mi corazón en sementera!

 

Ah, y perdona, mi amigo, si he abusado

de tu paz de romero aventurero;

mendigo del amor, quise entregarte

los sueños que viví, los que tenemos

en la plaza común, desposeídos

de la rosa, del viento y del te quiero.

 

 Lucrecio Pérez Blanco

                             

*****

  HAZ POÉTICO

 

Lorenzo y Agustín son dos hermanos                                                      que el fuego del amor ofrendó a Cristo:                                                                         Luz de carbón el español se hizo,                                                      estrella el corazón del africano.

                           I

                 LORENZO

 

Amor, que quema las entrañas, dura                                                                       en el pecho español. El fuego miente:                                                                                          Si ha quemado tu cuerpo, aquí presente                                                                                                    aún es salmo de lirio su hermosura.

De paso va la aurora en ti más pura                                                                creciendo con la gracia de la fuente.                                                                                                                       ¡Marchita nunca está la flor, ardiente                                                          madrugada de Cristo su tersura! 

     Quédese en tu dolor la luz y espere

     sandalias sin gastar en el camino,

     que, si la gloria, en pago al que sufriere

 

pena, le da el dolor, hoy tu destino                                                            será la rosa, que en su ojal prendiere,                                                          loco de luz, el río cristalino.

 

 

                          II

 

                AGUSTÍN

 

 

La luz de tí nos queda y de tu mano,                                                    brisa que de Dios fue, la senda oscura                                                                                              vamos andando y, como el agua pura,                                                                                            a Dios palpamos inmortal, cercano.

De nuestro andar nos cabe el más humano                                                                   sentir la llaga desgajada e impura…                                                                                       Si nuestra flor hoy guarda su finura,                                                                                  es gloria de tu claustro agustiniano.

    La paz descansa en ti; y en ti, esperando

    amanecer de alondra en nuestra muerte,

    amor depositamos cada día,

 

que tu mirar sereno, contemplando                                                                                      la dicha sin quebrar, a nuestra suerte                                                                                         le abra caminos por la clara vía.

 

 

martes, 14 de abril de 2020

Lucrecio Pérez Blanco repasa la poesía de Alfonsina Storni, poeta de su tesis doctoral


Alfonsina Storni, poeta argentina

Lucrecio Pérez Blanco

Cuestionario por Julia Sáez-Angulo

Ciudad Real, 14.04.2020 .-   Lucrecio-Silvino Pérez Blanco (Mayorga. Valladolid, 1936), residente en Madrid .- Profesor Numerario de la Universidad Complutense de Madrid, Premio extraordinario de Licenciatura y Premio extraordinario de Doctorado, Colaborador en la prensa de Ciudad Real -La Tribuna, Lanza, El día de Ciudad real- autor de varios libros y numerosos artículos de crítica literaria. Varios libros de poemas - Romancero del niño, Lenguaje del corazón, Tiempo retenido, Compañera de sueños, El Quijote: Cordura desmayada (sonetos),Espacios de luz 1 (sonetos), y Espacios de luz 2 (sonetos), Nanas de María para felicitar a mis amigos (villancicos). Poemas en varias revistas...Hombre sencillo y desprendido. 


1.     ¿Qué reflexión sobre la poesía le ha interesado más?
                 LA DE JUAN RAMÓN JIMÉNEZ
2.     ¿Cuándo escribió su primer poema y de qué tema?
A MIS 16 AÑOS PARA UN CERTAMEN SOBRE LA VIRGEN  ME DIERON EL PRIMER ACCESIT, Y NO EL PRIMER PREMIO, PORQUE NO ESTABA ESCRITO EN CATALÁN Y ESO NO CONSTABA EN LAS BASES.
3.     ¿Qué lecturas poéticas le han influido fundamentalmente?
FRAY LUIS, SAN JUAN DE LA CRUZ, JUAN RAMÓN JIMÉNEZ
4.     ¿Qué poema le impactó?
A LA ASCENSIÓN, DE FRAY LUIS.
5.     ¿Cuáles son los asuntos habituales en sus versos?
NO TENGO PREFERENCIAS.
6.     ¿Qué forma métrica prefiere?
LA DE LOS MEJORES CÁSICOS: EL ENDECASÍLABO Y EL OCTOSÍLABO EN ESTROFAS CON  RIMA.
7.    ¿Cómo es su biblioteca poética? ¿Hay autoras en ella? SÍ HAY AUTORAS EN ELLA. DOY LO QUE HAY EN MI BIBLIOTECA: OBRA DE BERCEO, FRAY LUIS, SAN JUAN DE LA CRUZ, GÓNGORA, ESPRONCEDA, ZORRILLA, BECQUER, LUGONES, HERRERA Y REISSIG, RUBEN DARÍO, A. MACHADO, M. MACHADO, JUAN RAMÓN JIMÉNEZ,NERUDA, LORCA, MIGUEL HERNÁNDEZ, Y DE ESCRITORAS: G. MISTRAL, JUANA IBARBOURU, ALFONSINA STORNI.
8.     ¿Qué libro de poemas está leyendo?
REPASO LA OBRA SOBRE LA QUE HICE MI TESIS DOCTORAL CON SOBRESALIENTE CUM LAUDE Y PREMIO EXTRAORDINARIO DE DOCTORADO: LA POESÍA DE ALFONSINA STORNI.
9.     ¿Qué tres libros de poesía recomendaría?
OBRA DE FRAY LUIS, SAN JUAN DE LA CRUZ  Y JUAN RAMÓN JIMÉNEZ.
10. ¿Qué proyectos literarios se trae entre manos?
REPASO MI OBRA POÉTICA.
11. ¿Cómo lleva el confinamiento? 
COMO TODO ESPAÑOL CON SESO : CON RESIGNACIÓN Y MAL

 A MIS VERSOS  

En manos del tiempo os dejo
Sin madrastra, ni padrino.
Propicio os sea el destino
Y mano de sabio viejo
Os ponga en eterno espejo.
Si así no fuere, vivid
Como viven los sarmientos:
Guardando el vino en la vid,
Y, amasando pensamientos,
 Floreciendo y no morir.

Lucrecio Pérez Blanco

domingo, 5 de abril de 2020

LUCRECIO-SILVINO PÉREZ BLANCO, POETA INVITADO EN SEMANA SANTA 2020




L.M.A.
Madrid, 06, 04, 2020

            Lucrecio-Silvino Pérez Blanco (Mayorga. Valladolid, 1936), residente en Ciudad Real .- Profesor Numerario de la Universidad Complutense de Madrid, Premio extraordinario de Licenciatura y Premio extraordinario de Doctorado, Colaborador en la prensa de Ciudad Real -La Tribuna, Lanza, El día de Ciudad real- autor de varios libros y numerosos artículos de crítica literaria. Varios libros de poemas - Romancero del niño, Lenguaje del corazón, Tiempo retenido, Compañera de sueños, El Quijote: Cordura desmayada (sonetos),Espacios de luz 1 (sonetos), y Espacios de luz 2 (sonetos), Nanas de María para felicitar a mis amigos (villancicos). Poemas en varias revistas...Hombre sencillo y desprendido. 


EN EL ESCORIAL: CRISTO DE TIZIANO
       Señor ¿qué te hecho yo para que atado
       Estés en esa cruz, manos cosidas,
       Rígido el cuerpo, piernas doloridas,
       Ojos sin luz, el corazón parado?

       En soledad estás, crucificado
       Para pagar las culpas contraídas
       Por mi cabeza loca y bien prendidas 
       A mi pecho altanero y mi costado.
       ¿Mas qué te puedo dar para tenerte
       En mis brazos, Señor, si yo te quiero
       Y además de quererte, vivo, espero
       Entregarte mi vida hasta la muerte?

      ¡Que si muero por ti, y por ti yo muero,
      Ese será mi premio, ésa mi suerte!


AL CRISTO DE LA BUENA MUERTE

              Lo publicó la HERMANDAD DEL SILENCIO de Ciudad Real
              acompañando a una postal con la cabeza de su CRISTO.
            17/ enero/ 2011

             Levanta, ¡oh buen Jesús!, esa mirada,
             Que envidia del sol fue, pájaro al viento:
             Tus ojos quiero ver y con su aliento
             Mi alma iluminar desconsolada.

             Llevo siglos en carne desgarrada,
             Junto a tu cruz uniendo el sufrimiento
             De mi alma a tu cuerpo roto, y siento
             Que se me muere el gozo y la alborada.

             Tuyo sea el amor con el que vivo,
             El aire que me envuelve y que respiro    
             Preso en tus cinco llagas y cautivo.
             
             ¡Que hoy te pido, Señor, sea mi suerte,
             En la noche de mi último suspiro,
             En tus brazos hallar la buena muerte!
           
         
                                   
       ORACIÓN A JESÚS EN LA CRUZ  
  
     Delante de la cruz, espejo y río
     de tus misericordias, pena y llanto
     nazca del ojo que prendió en quebranto
     la caricia callada del rocío;

     y del pecho invernal, de este vacío
     de flores sin abrir, un dolor santo,
     un amor, una brasa, un sable, en tanto
     amanece tu dicha, Jesús mío;

     y ante tu Cruz, Señor, del ojo bueno
     sienta la amarga luz mi ojo altanero
     y mi pecho la angustia de tu seno,

     que así en tu pecho, si en mi pecho muero,
     y así en tus ojos, si en el ojo peno,
     podré encontrar un día lo que espero.    







                                 

          ORACIÓN A CRISTO CRUCIFICADO

     Para robar la muerte y dar la vida
     los ojos claros con amor apagas
     y  una bandera entre tus cinco llagas
     al viento ondea de la luz herida.

     La voz ausente y carne. Va crecida
     la deuda del amor con que nos pagas,
     mientras la pena rota nos halagas
     con tu aurora creciente y encendida.

     Quédate así, Señor, y que, en espera
     de trasladar mi gloria a tu quebranto
     esta dicha sin alma se me muera,

     que bien está, Señor, que, en prueba un  tanto
     de que  el amor  aún tiene primavera,
     piadosa el alma gima con tu llanto.


Autor:  Lucrecio Pérez Blanco