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lunes, 8 de abril de 2024

Exposición: “CHAGALL. Un grito de libertad” en la Fundación Mapfre – Sala Recoletos


Del 2 de febrero al 5 de mayo de 2024    



 

Mayca NÖIS

        07/04/2024 Madrid.- Por primera vez una gran exposición para conocer, en una visión integral, al  Chagall artista y ser humano a través de más de 160 cuadros, alrededor de un centenar de documentos (muchos inéditos), la colaboración entre La Piscine-Musée d´Art et dÍndustrie André Diligent (Roubaix), Musée National Marc Chagall de Niza y Fundación MAPFRE. Prestamos de museos franceses, norteamericanos, españoles e israelíes y colecciones particulares

    Comisariada por Ambre Gauthier, directora del catalogo razonado y Meret Meyer, copresidenta del Comité Marc Chagal y la compañía de Bella Meyer – ambas nietas del artista. En  un trabajo conjunto y profundo de dos años que puede contemplarse en extenso recorrido, dividido en sentido cronológico: Identidades plurales –el artista migratorio, Rusia.Primera Guerra Mundial, Rusia, ese país que es el mío, La modernidad yidis. El Teatro Nacional Judio de Cámara de Moscú, No son tiempos proféticos, La pintura como acto militante,A los artistas mártires:escenas de la guerra y crucifixiones, Hacia la luz.

    El 7 de julio de 1887 nace en el imperio ruso en Vitebsk (actual Bielorrusia) Mousha Jatskélevich Shagalov, que firmó como artista con el pseudónimo de Marc Chagall en un larguísimo historial hasta su fallecimiento el 28 de marzo de 1985 en Francia, donde está enterrado, en el cementerio de Saint Paul de Vence.Y que ya en vida pudo conocer un Museo con su nombre en la ciudad de Niza.

    Si se pudiera resumir su devenir histórico sería “un desarraigo permanente”.  Desde la Rusia de su infancia hasta tierras francesas, pasando por Alemania, Palestina, Polonia, Estados Unidos hasta México. Atravesando dos guerras y la Revolución Rusa.

    Siempre recogiendo con su obra las vicisitudes que le acompañaban. Sus autorretratos partiendo del profundo conocimiento de Rembrandt en un trabajo de introspección como en “El pintor con su paleta” y su afición a disfraces y máscaras por su conocimiento el mundo circense que se representa asimismo como gallo, asno, macho cabrio… están ligados a sus experiencias de migración que revelan que el artista está permanentemente atento a lo que le rodea para participar de los acontecimientos históricos y políticos.

    En su primera etapa en París, donde llega becado en 1911, se reúne y relaciona con los poetas Blaise Cendrars, Max Jacob, André Salmon, Gullaume Apollinaire y los artistas Leger, Modigliani, Archipenko, Soutine.

    Rusia estará siempre en su corazón y en su alma. Impregnan sus cuadros las vivencias y encuadres de su juventud: campanarios, cúpulas, colinas, ríos, las figuras familiares y personajes recordados de vida popular y campesinos.

    Es testigo de la revolución bolchevique y por su entusiasmo le conceden estatus de ciudadano ruso de pleno derecho que no tenía por ser de origen judío y se le nombra comisario de Bellas Artes de la región de Vitebsk.  Realiza los decorados para la celebración del primer aniversario de la Revolución de Octubre. Funda en Vitebsk una escuela popular de arte y un museo. En el Teatro Nacional Judio de Cámara de Moscú, en plenitud de la efervescencia y modernidad yidis, realiza siete paneles que se conservan actualmente en la Galeria Tretiakov de Moscú. Colabora en muchas publicaciones en yidis y en series de ilustraciones para cuentos. Entre estos la revista literaria La Corriente (Shtrom Heftn) de escritores y poetas jóvenes que representan a la cultura judía soviética y los impulsos de modernidad influencia del expresionismo alemán. Una cubierta de la revista obra de Chagall representa a varios personas escalando la torre Eiffel para desplegar el estandarte con una bandera “Paris” en yidis.

    En 1922 abandona con su esposa Bella y su hija Ida definitivamente Rusia, se instala en Berlín y trabaja en su autobiografía “Mi vida” y aprende el arte del grabado. En 1923 vuelve a París y comprueba la oleada antisemita en casi toda Europa  de la que escribe al crítico de arte Leo Koenig “el tiempo no es profético, reina el mal”. En uno de sus motivos pictóricos “Rabino de blanco y negro, judío rezando” realizado en 1914  documenta alguna de las tradiciones en peligro de extinción. La obra se encuentra preservada en el Art Institute de Chicago. Otra obra “El aldeano con la Torá” que aprieta en una postura casi maternal el rollo de la Torá es representativo de la intención de preserva. Este guache sobre papel se encuentra en el Musée d´Art et d´Histoire du judaisme-París.

    Su encuentro con palestina en 1930, invitado a realizar  un encargo de Vollard “Ilustraciones sobre la Biblia”, le lleva a introducirse de lleno en la cultura local. Son obras como: “Jerusalén, el Muro de las lamentaciones”, reflejando un país en plena construcción mirando hacia el futuro. Sus ciento cinco aguafuertes fueron publicados en 1956. Chagall  escribe sobre Palestina “Si a los judíos se les diera bien la política no habríamos estado dos mil años en guetos, y Moisés lo habría enfocado de otra manera desde el principio. Entre los judíos se ha cultivado una sola política, la de la paciencia. Pero también entiendo la manera de pensar de mi amigo Dizengoff, uno de los pioneros del sionismo; mientras nosotros hablamos, él trabaja en Palestina, dura, lenta, pero justamente”.

    Sus posturas y manifestaciones dan lugar en 1933 a que el reciente partido nacionalsocialista  alemán, llegado al poder, quema en ceremonia pública en Mannheim la pintura de Chagall. Entre otras “El rabino”. Conocedor de la situación Meir Dizengoff, alcalde de Tel Aviv comunica que en el Museo de Arte de la ciudad  dedicará toda una sala a proteger el sacrilegio de las obras de Chagall.

    La amenaza contra el pueblo judío se hace realidad  en una purificación con la vulgarización de la expresión en ir en contra del “arte degenerado”. En 1941 con la intervención del periodista Varian Fry y Emergency Rescue  Committee abandona Francia de nuevo desde Marsella hacia Lisboa Chagall se expresa en una carta fechada en 15 de julio de 1935  “Me parecía que Dios y todos los ángeles lloraban juntos por nuestro destino…… y me arrancaba mi pelo rizado y despreciaba mis ojos azules de niño, porque había gente que nos humillaba, a unos poetas y pintores como nosotros, a un pueblo como el nuestro, incomprendido por todos…….” En otra misiva fechada en Palestina 14 de mayo de 1948 se dirige a Ben Gurión “Aunque yo sea joven no tengo reparos en ponerme a vuestra disposición, ni de ofrecer también la vida de David, mi hijo de dos años, como don para el futuro del país. Espero que toda la genta honrada, los intelectuales y artistas de todos los países, ayuden a construir y defender el nuevo país bíblico, reparando así la falta cometida por la humanidad contra la judeidad durante los milenios de su exilio”

    A partir del 21 de junio de 1941 se instala en el número 4 de la East 74th Street de N.York. Se relaciona con artistas en el exilio y en marzo de 1942 se inaugura la primera muestra de “Artists in Exile” con catorce refugiados. A partir de entonces se manifiesta con sus obras como “La guerra” (1943) que presentó en el Palais desde Papes de Aviñón , una especial composición de un cuerpo que yace con los brazos en cruz, las llamaradas amarillas de un incendio,el grupo de hombres armados y una Virgen en trineo en un escenario nevado que protege a su hijo entre los brazos.  Otro  motivo muy extendido  fue sobre “La Crucifixion” .con sus Cristos sólo cubiertos con el paño blanco de oración “El talit” para representar el sufrimiento del pueblo judío. El “Apocalipsis en lilas,Capriccio” que evoca la huida del pueblo judío en un mundo asolado por la barbarie con un reloj que marca el tiempo al revés como símbolo del caos imperante.

    Gracias a la intervención del periodista norteamericano Varian Fry logró del director del Museum Of Modern Art de N.York. Alfred Barr, el traslado de los cuadros de Chagall que permanecían en Francia para realizar una gran exposición.Tambien en colaboración con la Fundación “Jewish Refugee Writers” y el grupo “American Friends of German Freedom”.

    Un  duro golpe para el artista es el fallecimiento de su esposa Bella en septiembre de 1994, la madre de su única hija Bella. El dolor le conduce a no pintar durante nueve meses en los que sólo escribe relatos y poemas en su lengua natal y rememora el éxodo, la huida de Egipto del pueblo de Israel, la expulsión de los judíos de Alemania, las torturas de los campos de concentración. So obra “El ojo verde” simboliza la influencia del su  dolor.

    En 1948 regresa a Europa e inicia su serie de proyectos monumentales sobre el tema de la paz, sobre todo destinados a edificios religiosos, donde se decanta en apoyo de la creación del Estado de Israel (14 mayo 1948). Son sus obras como; Vidrieras en la sinagoga del hospital Hadassah de Jerusalem, tapices y mosaicos sobre la historia del pueblo judío en el Parlamento israelí, vidrieras sobre La Paz para la sede de Naciones Unidas en N.York, capilla de los Cordeleros de Sarregurgo, diecisiete cuadros de “Mensaje Bíblico” para las capillas del Calvario de Vence. Lo que constituye todo un “camino hacia la luz”

    En los años setenta sorprenden un cambio por su modernismo en composición  en las obras. En la obra “Delante del cuadro” un artista con cabeza de macho cabrio pinta un cuadro cuyo personaje crucificado puede verse como un doble simbólico, un doble autorretrato, que representa como macho cabrio-pintor en la cruz. Otro de los temas de la lucha política está en los libros “Sur la terre”-1977 en los que elabora quince grabados en blanco y negro, ciudades bombardeadas, el judío errante metáfora de su arte y destino. “La caída de Ícaro” (el hijo de Dédalo que muere al quemarse las alas por haberse acercado demasiado al sol) demuestra su proceso creativo en esta época. Lo mismo que “El arcoíris” en el que en el centro crece un árbol que evoca el de la vida sobre el que se alza el vuelo de una mujer. El rojo inunda todo el cuadro y emerge una cabeza lateral de gallo. Todo con nuevas formas de raspar en la materia pictórica con lo que está aumentando su búsqueda de libertad.

    Un poema personal de 1968 acredita a quien Henry Miller definió “Un poeta con alas de pintor” : “Mi mundo se ha cerrado a cal y canto, mi luz se va a apagar: mi final no deja de acercarse, con mis colores, ¿no pintaré ya?, y mis lagrimas, ¿Dónde las verteré?. Mi última mirada, mi bendición final serán para el famoso país donde están mis hermanos; subo a buscarlos y bajo de nuevo a verlos por la escalera de Jacob. En sueños me arrastro pesadamente: ¡mira, Dios mío el peso de mi cruz! Y cada uno de los cuadros que he hecho exhala su afligido canto. Aquí están, desparramados por el suelo, el del cementerio. Flota un olor de vela que se apaga, acuden desde  todas partes músicos difuntos clamando con fuerza la gloria del divino Nombre”.






lunes, 11 de febrero de 2019

"De Chagall a Malévich: el arte en revolución", REPORTAJE GRÁFICO





L.M.A.


FOTOS: PETER WALL


            11.02.19 .- MADRID .- Madrid .- La muestra presenta un completo recorrido por los movimientos artísticos que en las primeras décadas del siglo XX rompieron con los moldes establecidos en Rusia. Marc Chagall, Kazimir Malévich, Vassily Kandinsky, Natalia Goncharova, Liubov Popova, El Lisitski, Jean Pougny o Alexandr Ródchenko son algunos de los autores reunidos en la exposición. Hasta el 5 de mayo en la Sala Recoletos (Paseo de Recoletos, 23. Madrid)
            Fundación MAPFRE ha presentado en Madrid, la muestra De Chagall a Malévich: el arte en revolución, que propone un recorrido a través de 92 obras de 29 artistas que en las primeras décadas del siglo XX rompieron con los moldes establecidos y se adelantaron a la modernidad de un modo nunca visto antes en Rusia.
La muestra, que tiene como figuras de referencia a Marc Chagall y Kazimir Malévich, en la medida en que representan dos polos en las innovaciones de la vanguardia pictórica, presenta la obra de otros veintisiete artistas como Natalia Goncharova, Liubov Popova, El Lisitski, Vassily Kandinsky o Alexandr Ródchenko, entre otros.


 Julia Sáez-Angulo ante el "Cuadrado negro" de Malevich




jueves, 7 de febrero de 2019

“De Chagall a Malévich”. El arte de la Revolución




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L.M.A.

            7/2/19 .- Madrid .- La muestra presenta un completo recorrido por los movimientos artísticos que en las primeras décadas del siglo XX rompieron con los moldes establecidos en Rusia. Marc Chagall, Kazimir Malévich, Vassily Kandinsky, Natalia Goncharova, Liubov Popova, El Lisitski, Jean Pougny o Alexandr Ródchenko son algunos de los autores reunidos en la exposición. Hasta el 5 de mayo en la Sala Recoletos (Paseo de Recoletos, 23. Madrid)
            Fundación MAPFRE ha presentado hoy, 7 de febrero, en Madrid, la muestra De Chagall a Malévich: el arte en revolución, que propone un recorrido a través de 92 obras de 29 artistas que en las primeras décadas del siglo XX rompieron con los moldes establecidos y se adelantaron a la modernidad de un modo nunca visto antes en Rusia.
La muestra, que tiene como figuras de referencia a Marc Chagall y Kazimir Malévich, en la medida en que representan dos polos en las innovaciones de la vanguardia pictórica, presenta la obra de otros veintisiete artistas como Natalia Goncharova, Liubov Popova, El Lisitski, Vassily Kandinsky o Alexandr Ródchenko, entre otros.
Destaca la presencia de un importante número de mujeres artistas, cuyo trabajo resultó fundamental en el desarrollo de las vanguardias rusas previo y posterior a la Revolución de Octubre, en una experiencia de feminización de las artes que tardaría años en repetirse.

            La muestra se inicia con las reacciones contra el academicismo burgués, cuando el nuevo clasicismo y el neoprimitivismo nacen como movimientos nacionales que combinan el renovado interés en las formas tradicionales del arte popular ruso con las técnicas pictóricas del posimpresionismo. Las diferencias entre los dos autores que enmarcan la exposición se señalan aquí mediante una serie de obras de Malévich en diálogo con otras de Chagall. Mientras el primero se fija en imágenes típicas del campesinado ruso, Chagall aprende del lenguaje visual del fauvismo y del cubismo para aplicarlo de forma personal a temas locales relacionados con Vítebsk, su ciudad de origen, y con las comunidades judías de Europa del este tal y como se puede ver en los bocetos para la decoración del Teatro Judío de Moscú.

            La imagen rural se vuelve urbana en la siguiente sección, dedicada al cubofuturismo y al rayonismo. Artistas como Liubov Popova o Natalia Goncharova combinan los distintos puntos de vista del cubismo francés con la energía y el enfoque urbano del futurismo italiano. El rayonismo, desarrollado principalmente por Mijaíl Larionov, descompone el tema en formas de líneas oblicuas, en rayos de luz de diferentes tonalidades que tratan de reflejar la energía contenida de los objetos. Así se abre el camino a una de las aportaciones fundamentales de la vanguardia rusa al arte moderno: la apuesta por las formas más radicales de la abstracción, desde su vertiente más lírica y colorista de Kandinsky a la geometría de Liubov Popova que se integran en la sección “Camino a la abstracción”.

            El suprematismo fue una forma de arte no figurativo que buscaba la pura sensibilidad a través de la abstracción geométrica, un avance de enorme influencia para el arte posterior hasta la actualidad. En la muestra se reúne el célebre tríptico de Malévich formado por Cuadrado negro, Cruz negra y Círculo negro, junto a una selección de sus Arquitectones, esculturas que ejercerán un gran influjo sobre el movimiento moderno en la arquitectura.
Si bien en sus inicios el constructivismo se vio muy influido por el suprematismo, pronto se alejó de este movimiento y de su contenido espiritual en favor de un arte más funcional.
            Los constructivistas reclamaron así la eliminación de la pintura de caballete, en favor de un arte de producción. En este sentido la obra Composición, 1918, de Alexander Ródchenko o los contrarrelieves de Baránov-Rossiné son ejemplos destacados de esta tendencia.
El recorrido continúa con la llamada Escuela de Matiushin, que debe su nombre al pintor y compositor Mijaíl Matiushin, que busca, al igual que ya había intuido el cubismo, trascender la tridimensionalidad para alcanzar la cuarta dimensión. Movimiento en el espacio (ca. 1921) plantea un estudio dinámico del movimiento y del color que resulta completamente abstracto, mientras que la pintura Movimiento de una forma orgánica (1919) de Borís Ender, muestra una variedad vibrante y acelerada de formas de la naturaleza ligeramente caótica.
Con la llegada al poder de Stalin y la implantación de nuevas formas de gobierno que viran hacia el totalitarismo, el mundo al que la vanguardia artística aspiraba se desvanece.
            El realismo socialista, que cobrará fuerza como arte de estado en los años treinta, ofrece imágenes de lectura fácil de la vida soviética. La última sección de la exposición muestra las reacciones, entre el escepticismo y la desesperanza, de dos artistas ante este hecho. Por un lado, Malévich, después de haber creado uno de los movimientos artísticos más radicales, el suprematismo, dirige su trayectoria hacia la figuración como muestra Deportistas (1930-1931). Por otro, Pavel Filónov plantea composiciones complejas que, a pesar de su aspecto caótico, desvelan, como es el caso de Cabeza (1925-1926), figuras que remiten a los iconos ortodoxos.

            De Chagall a Malévich: el arte en revolución se complementa con 24 publicaciones del periodo que muestran cómo las vanguardias rusas, que buscaban su aplicación a todos los ámbitos de la vida, establecieron un fértil diálogo con la literatura y el diseño editorial.
            La exposición, producida por Fundación MAPFRE en colaboración con el Grimaldi Forum Monaco, ha sido posible gracias a los préstamos de instituciones como el Museo Estatal Ruso de San Petersburgo, la Galería Estatal Tretiakov de Moscú o el Museo Estatal de Nizni Nóvgorod, entre otras.
            En la presentación de la muestra han participado el comisario de la exposición, Jean-Louis Prat, presidente del Comité Marc Chagall y ex director de la Fundación Marguerite y Aimé Maeght; Sylvie Biancheri, directora general del Grimaldi Forum Monaco; y Nadia Arroyo, directora de Cultura de Fundación MAPFRE.

lunes, 4 de febrero de 2019

“DE CHAGALL A MALÉVICH: ARTE EN REVOLUCIÓN”, exposición en la Fundación Mapfre de Madrid


                           
Kazimir Malévich. Suprematismo, 1915-1916 inv. КП-10432 Ж-358 © Museo Regional de Arte de Krasnodar en Honor a F. A.

Kovalenko, en colaboración con el Museo Estatal y Centro de Exposiciones ROSIZO

                       

L.M.A.
            4/2/19 .- MADRID .- Fundación MAPFRE presenta la exposición De Chagall a Malévich: arte en revolución, se inaugura a partir del 8 de febrero,  en la sede de Fundación MAPFRE (Paseo de Recoletos, 23,  5ª planta).
La muestra propone un recorrido a través 92 obras de 29 artistas que en las primeras décadas del siglo XX rompieron con los moldes establecidos y se adelantaron a la modernidad de un modo nunca visto antes en Rusia. Se complementa con 24 publicaciones del período que demuestran cómo las vanguardias rusas, que buscaban su aplicación a todos los ámbitos de la vida, establecieron un fértil diálogo con la literatura y el diseño editorial.
Marc Chagall y Kazimir Malévich son, en esta exposición, las dos figuras representativas que encarnan dos polos opuestos en las innovaciones de la vanguardia pictórica. Entre ambos se presenta la obra de Natalia GoncharovaLiubov PopovaEl LisitskiVassily Kandinsky o Alexandr Ródchenko, entre otros.

En la inauguración de la muestra participarán el comisario de la exposición, Jean-Louis Prat, presidente del Comité Marc Chagall y ex director de la Fundación Marguerite y Aimé Maeght; Sylvie Biancheri, directora general del Grimaldi Forum Monaco; y  Nadia Arroyo, directora del Área de Cultura de Fundación MAPFRE.


martes, 5 de abril de 2016

LA EXPOSICIÓN CHAGALL: DIVINO Y HUMANO SE PRORROGA HASTA EL 24 DE ABRIL


Gracias a la acogida de la exposición y a la gran demanda de las actividades que en torno a ella se organizan, tanto sus visitas guiadas como las visitas- taller para familias, la exposición se prorrogará dos semanas pudiéndose visitar hasta el 24 de abril


L.M.A.

Madrid, 5 de abril de 2016.- Chagall: divino y humano se ha convertido en una de las exposiciones que mejor acogida han tendido entre el público de todas las que hemos organizado en la Fundación Canal, situándose entre las más visitadas de nuestro histórico de exposiciones. 

Por este motivo, y por la gran demanda de las actividades complementarias a esta muestra, ya sean sus visitas guiadas o sus talleres familiares, la exposición se prorroga dos semanas pudiéndose visitar hasta el 24 de abril. 

Chagall, divino y humano, que recorre casi cuatro décadas de su actividad artística, incluye un total de 100 obras sobre papel, procedentes de los fondos de la Marc Chagall Collection C.S. Paris del Kunstmuseum Pablo Picasso Münster (Alemania), que reflejan la intensa y sorprendente conexión entre lo sagrado y lo profano en la obra chagaliana. 

Ambos conceptos se unen para transformarse en una única entidad en el universo artístico de Chagall: lo divino se expande hacia lo humano y lo humano hacia lo divino llegando a convivir en un mismo espacio como consecuencia de su visión artística: una síntesis de experiencia personal, mito y religión. 

 HASTA EL 24 DE ABRIL DE 2016

miércoles, 3 de febrero de 2016

Marc Chagall, dibujante divino y profano, en la Fundación Canal de Madrid




 grabado de Chagall



Julia Sáez-Angulo

         03.02.2016 .- Son numerosos los críticos de arte que consideran a Marc Chagall un gran dibujante ilustrador, más que pintor. La exposición Chagall divino y humano, con un centenar de estampas lo pone aún más de manifiesto. La muestra permanecerá abierta hasta el próximo 10 de abril.

         Los grabados proceden del Kunsrmuseum Pablo Picasso Munster y ponen de relieve la libertad de trazo y de pensamiento a la hora de abordar los personajes sacros de la Biblia o los profanos de Las almas muertas, narración del ruso Gogol que el ruso Chagall ilustró con tal ironía y sarcasmo, que en algunas imágenes pareciera verse al mismísimo pintor alemán Georges Grosz de entreguerras. Esta es sin duda la serie más interesante y sorpresiva.

         Marc Chagall (Vitebsk, 1887 – Saint Paul de Vence, 1985) es un pintor de educación judía, jasidista bieloruso, que iba a empapar su mente y trazo para siempre. El pintor adquirió con el tiempo la nacionalidad francesa, sin perder su amor a la madre patria, como lo hacía constar en sus dedicatorias a clientes rusos. Lo divino y lo humano se imbrican en la mente y obra de Chagall con amplitud de criterio y miras.



         El vocabulario icónico del artista está muy marcado por la pareja amorosa de hombre y mujer, el buey, la luna y el sol y la idea de volar, lo que le añade imaginación y fantasía como en los mejores cuentos de la tradición rusa, lo que ha llevado a más uno a considerar en Chagall ese aspecto de ilustrador, casi infantil, que revelan algunas de sus imágenes.

         La Biblia ha sido un tema reiterado en el trabajo artístico de Chagall, desde su célebre capilla, hasta los numerosos grabados, en los que el autor hace lo que quiere con los personajes del libro sagrado en cuanto a su espacialidad, presencia o ausencia de pasajes de la Escritura.

         Se ha dicho que para el artista, “la Biblia es un drama mundano y el mundo una parábola religiosa”; es sólo una frase. La formación judía del Antiguo Testamento le puede, aunque no sea religioso en el sentido de practicante. El autor elegía libremente y por simpatía a los personajes, mientras prescindía de otros como Adán y Eva o Caín y Abel. También el Nuevo Testamento y la figura de Cristo han estado en el repertorio del autor o la Virgen y el Niño junto a la catedral de Notre Dame de París, como se aprecia en uno de los grabados en gris de la exposición.

         En la muestra de la Fundación Canal, la serie de La Biblia es la más numerosa en estampas y en ella aparece varias veces Moisés, el que hablaba con Dios cara a cara, con los haces de luz en su cabeza, que Chagall transforma en cuernos.

         Vale la pena visitar y ver la exposición de Chagall en la Fundación Canal. Una sucesión de grabados en blanco y negro, salvo las tres estampas de la entrada con manchas de color.

        

viernes, 6 de agosto de 2010

Ruslan Galasov, Pintura sobre campesinas rusas, floreros y fruteros



Ruslan Galasov
“Campesinas rusas, floreros y fruteros”
Stroganov; c/ Islas Cíes, 2
Collado Villalba; 28400 Madrid
Agosto-Septiembre, 2010





L.M.A.

Asentado en El Escorial, el pintor ruso Ruslán Galasov expone sus últimas pinturas en el Espacio Stroganov. Cuadros que representan campesinas rusas, parejas de enamorados, fruteros y floreros. El autor prepara actualmente su próxima exposición para Moscú.

El cromatismo vivaz de este artista nacido en Osetia del Norte infunde una particular melancolía a sus obras en las que se refleja la intensidad del alma rusa. Galasov lo hace con un lenguaje muy particular que lo revela como una caligrafía pictórica única y reconocible, algo deseado por todos los artista y no siempre alcanzado.


Importancia de la pintura rusa


Para Ruslán Galasov la pintura rusa del pasado merece una gran admiración y respeto, aunque lamentablemente muchos de sus autores se desconocen todavía en el circuito artístico de España.

Po fortuna, la Fundación Surinov, dirigida por Dolores Tomás, con más de diez mil obras en su haber -en su mayoría figurativas- va divulgando paulatinamente esos nombres de artistas rusos más recientes. La Fundación expone actualmente una selección de sus obras en las Atarazanas de Barcelona, que permanecerá abierta hasta el mes de octubre próximo.

Ruslán Galasov reconoce que, además de los artistas rusos, con Marc Chagalla a la cabeza, ha estudiado a Amedeo Modigliani y a Van Gogh, presente de alguna manera en su obra. “Ellos son siempre punto de partida para dar una nueva vuelta de tuerca a la pintura, un género incombustible que todavía tiene mucho que decir”, afirma el pintor ruso, que expuso últimamente en París.

Galasov reconoce que tiene algunos coleccionistas muy fieles en El Escorial, que han adquirido obras suyas de distintos periodos y eso le congratula. El pintor ruso está casado con la pianista Elisabeth Jaszauty y tiene tres hijos músicos de diferentes instrumentos: Lydia, piano; Sofía, oboe, y Timoteo, clarinete.

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