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viernes, 17 de noviembre de 2017

Santiago Ydáñez: Exposición de pintura “Sin fin” en la Universidad de Jaén





 Santiago Ydañez ante uno de sus cuadros



Julia Sáez-Angulo

       18/11/17 .- JAÉN .- El pintor Santiago Ydáñez: expone su pintura reciente bajo el título “Sin fin” en la Sala de Exposiciones de la Antigua Escuela de Magisterio de la Universidad de Jaén. Una muestra fuerte, llamativa y bien hecha, que permanece abierta hasta el 24 de noviembre de 2017.

       Santiago Ydáñez (Puente de Génave, Jaén, 1967) es licenciado en Bellas Artes por la Universidad de Granada y ha llevado a cabo talleres con Juan Genovés, Alfonso Albacete, Nacho Criado, Fernando Castro Flores y Mituo Mihura.

       El artista jienense comenzó a exponer desde 1997 y “Sin fin” es el título de su última muestra en la ciudad andaluza. Una obra al óleo o acrílico sobre tabla o lienzo la expuesta- que refleja, en su mayor parte, el rostro humano en diversos personajes, algunos tomados de la escultura como la Cabeza de San Juan de Dios, de Alonso Cano del Museo de Bellas Artes de Granada.

También presenta, casi en primer plano el rostro de animales como el de un gran perro blanco con ojos verdes, imagen de gran impacto que ha servido para el cartel de la exposición en la calles de la ciudad.

       Lástima que el pintor haya denominado “Sin título” a todas sus obras, sin adjudicarle siquiera un nombre de serie o un número romano a cada una de ellas, lo que dificulta al crítico de arte poder señalarlas o denominarlas, cuando como dice la cábala, cada cosa debe tener su nombre para der identificarla y hablar de ella con propiedad.

       Santiago Ydáñez es un buen pintor, su pincelada larga dibuja y matiza al mismo tiempo, sus temas impactan e inquietan. El primer plano o plano medio de los modelos llegan de inmediato a la retina del espectador. Las miradas de sus rostros, hacen de los modelos una interpelación inmediata ante quien los contempla.

       El pathos de los rostros representados es una constante, que se subraya con el cromatismo elegido, radiante, vivaz y contenido al mismo tiempo. Expresivo al máximo, este pintor contagia el deseo de mirar atrapando los ojos hacia unas figuras y rostros, que además de pintura ofrecen sentimiento.



jueves, 9 de noviembre de 2017

“La escultura después de las vanguardias”, conferencia de Julia Sáez-Angulo, en la Fundación Juan Moral de la Universidad de Jaén



Felipe Serrano Estrella presenta a Julia Sáez-Angulo

Julia Sáez-Angulo

L.M.A.

            La crítica de arte Julia Sáez-Angulo, presentada por el historiador de arte Felipe Serrano Estrella, impartió una conferencia sobre  “La escultura después de las vanguardias” en la Fundación Juan Moral de la Universidad de Jaén. La conferencia comprende una breve introducción sobre la historia de la escultura, para centrarse en apuntes sobre las rupturas y quiebros del siglo XX, con sus figuras destacadas como son: Auguste Rodin, Henri Moore, Pablo Picasso, Marcel Duchamp, Joan Mirla escultora conceptual Moraza ode escultores españoles ó, en París; Oteiza y Chillida, en España, seguidos de otros nombres de escultores españoles contemporáneos de finales del XX y actuales del XXI.

            Sáez-Angulo dividió la conferencia en los siguientes apartados:

I .- Apuntes históricos sobre la Escultura

II .- Auguste Rodin (1840 -1917) y Henri Moore (1898 -1986)

III.- Pablo Picasso ( 1881  -1973) Exposición en el Centro Georges Pompidou. Año 2000

IV.- Marcel Duchamp (1887 -1968). El ready-made, objeto encontrado y el gran quiebro

V .- Brancusi, Boccioni, Duchamp-Villon, Naum Gabo y Pevsner, Miró, Calder, Arp, Christo…

VI.- La Escultura en España. Siglos XX y XXI. Jorge Oteiza (1908 -2003) y Eduardo Chillida (1924-2002). Pablo Gargallo (1881-1934), Pablo Serrano (1808-1985) y Honorio García Condoy (1900-1953).

VII.- Juan Moral escultura de la piedra y el metal 

          Vamos a dar el primero y el ultimo de esos apartados.
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I .- Apuntes históricos sobre la Escultura

            Lejos ha quedado aquella afirmación del escritor y crítico de arte Charles Baudelaire en un artículo publicado con motivo del Salón de Arte de 1846, titulado: ¿Por qué la escultura es aburrida?, en el que afirmaba que la escultura era aquello que estorbaba para ver la pintura. Prima donna de las artes, la pintura ha gozado durante siglos del primer rango (considerada junto a la arquitectura y la escultura como una de las “tres artes mayores”, respecto a las otras denominadas menores, como el dibujo, el grabado o las artes decorativas. En la bidimensionalidad de la pintura se contemplaba mayor ilusionismo y espiritualidad que en la escultura, más rotunda en su realidad táctil, concreta y en sus materiales.

            La escultura, en su tridimensionalidad, era considerada un arte “anti-moderno”, por su naturalismo primitivo, positivismo brutal, que repetía de modo inexorable los patrones de la tradición greco-romana, es decir en la definición de la estatua clásica, “ésa cuya definición histórica formal se había configurado a través de la estatua ideal, la genuina aportación plástica de los griegos y sus herederos occidentales”. 

   Baudelaire detestaba las estatuas en los monumentos públicos con los próceres que, en muchos casos, olvidaba la generación siguiente, “con sus proporciones ideales, su serena quietud, su inexpresividad congelada, su moralidad pomposa y, sobre todo, su aire intemporal, estos ídolos de piedra le resultaban insoportablemente anticuados a este teórico de la modernidad, que creía en el artista contemporáneo como un nómada urbano, siempre a la busca de las impresiones fugaces, plenas de vida y color, pura intensidad e ilusión”, como bien señaló el profesor Francisco Calvo Serraller en su texto sobre “La reinvención de la escultura contemporánea”.

            No olvidemos que a la escultura se le ha dado un origen sacro, como se puso de manifiesto en la magna y célebre exposición sobre “Qué es la escultura moderna?”, que tuvo lugar en el Centro Georges Pompidou de París en 1986, extendida en aquella ocasión a un segundo espacio del tamaño de un hangar a las afueras de la capital francesa. Fue una muestra exhaustiva sobre la escultura; a partir de ella el Centro Beaubourg de París acabó con el gigantismo de las exposiciones, porque cayeron en la cuenta de que “lo mejor enseña más que lo mucho” y que exponer en dos sedes el mismo concepto no funcionaba entre el público que se fatigaba, dispersaba o se quedaba a medias.

            La primera estética de la escultura podríamos encontrarla en algunos eolitos reverenciados por grupos humanos, como los encontrados por el geólogo y antropólogo belga Rutot. Las piedras labradas del neolítico han inspirado a muchos escultores del XX y XXI cuando se inspiran en ese primitivismo expresivo que elude el detalle. Pero las construcciones escultóricas más potentes en este sentido las encontramos en los menhires y dólmenes, que representaban de modo sintético y simbólico la masculinidad fálica y/o la feminidad abierta. 

  A fines del paleolítico superior encontramos las Venus de Brassempouy (Francia) y de Willendorf (Alemania), primeras formas antropomórficas que muestran a la mujer expectante y fecundada por el hombre. Egipto mostró una escultura rígida, carente de huecos y movimientos. Habría de ser Grecia la que nos diera una representación simbólica de la figura humana, con los dioses Zeus, Hera y Apolo..., plasmados de forma piramidal, casi abstracta en el periodo arcaico, antes de ofrecernos la forma idealizada de la figura humana que hoy conocemos en las obras de Policleto, Fidias y más adelante Praxiletes, Escopas o Lisipo. Esta estatuaria clásica iba a retomarse en el Renacimiento y de alguna manera, prolongarse en su antropomorfismo en el arte barroco y neoclásico, con figuras notables como Bernini o Antonio Canova.

            El historiador de arte británico Lord Kenneth Clark parangona en el comienzo de su célebre libro Civilización –publicado por Alianza Editorial en España- la estatua del Apolo de Belvedere con una máscara fang africana, para concluir, que el autor descubre en la primera, la cultura griega, una civilización más elaborada, pero una mayor fuerza de síntesis escultórica y simbólica en la segunda, la africana. Una escultura, la africana, que habría de fecundar el arte occidental del cubismo en el siglo XX. 


Julia Sáez-Angulo, Juan Moral y Felipe Serrano Estrella
           
VII.- Juan Moral escultura de la piedra y el metal

            Finalmente, la conferenciante habló de la escultura del escultor jienense:
            Me gustaría terminar esta conferencia con algunos apuntes sobre la escultura contemporánea de Juan Moral (1944), que se inscribe dentro del humus tras las vanguardias históricas y neovanguardias. Él utiliza como material fundamental la piedra (cuarzo, carborumdum, granito, mármol, travertino, sodalita, fósiles, piedras nobles como ágatas… un sinfín de piedras de la naturaleza que ya de por sí son interesantes de citar y de tener en cuenta) junto al hierro o el acero cortén. Sus formas se debaten en la abstracción, bien sea orgánica o geométrico/orgánica, según las distintas series que ha ido jalonando a lo largo de su trayectoria artística profesional.

            Su escultura tiene una particular vocación por el espacio exterior, el aire libre, el diálogo con la naturaleza, la arquitectura  o el monumento público. Hay un deseo de redefinir el espacio que lo convoca. Una escultura que invita a ser vista de cerca para mejor apreciar las calidades del material, su color venido de la propia naturaleza de la piedra  -nunca manipulado- y la construcción de la forma que busca equilibrios no siempre fáciles. Una escultura que toma la línea curva de la naturaleza o la recta de la geometría, distorsionada hacia lo orgánico; una escultura de materia y hueco, de lleno y de vacío, de cromatismo natural de la propia piedra utilizada, como ya he señalado.

            Desde el pequeño fragmento de la piedra a la utilización de la misma si perder la referencia pétrea original, Juan Moral penetra en ella, no al modo renacentista de sacar la figura antropomórfica que lleva dentro, sino las entrañas mismas del material pétreo que llega de canteras cercanas o alejadas, como la sodalita de Brasil o de Bolivia, que interactúa con el agua, los fósiles de Grecia… Juan Moral busca la esencia de la misma piedra junto a la actuación del escultor.

            Se ha dicho que las piedras transmiten energía y algunos guardan una pequeña piedra en su bolsillo para acariciarla y retomar su fuerza. Algo así parece acontecer en el escultor jienense, que se centra en ese material pétreo para acariciarlo con la mirada, dialogar con él y desentrañar su interior hasta transmutarlo en obra artística. 

   Ahí están sus series Litospacios (1980-90), Tensiones y Equilibrios (1990-95), Geometría Orgánica (1996-99), Estelas Íberas (2000-2003), Renacimiento (2004-11) y Diálogos pétreos (2012-16). De buena parte de ellas ya hablaron con amplitud los otros conferenciantes que me precedieron en este foro.



          
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martes, 10 de marzo de 2015

Fundación Juan Moral, un espacio artístico para la creatividad e investigación en Jaén






Julia Sáez-Angulo

         La Fundación Juan Moral ha quedado inaugurada en la ciudad de Jaén, como institución y espacio abierto para creatividad y la investigación artística. El acto de apertura, que fue presidido por el rector de la Universidad jienense, Manuel Parras, con la presencia de diversas autoridades locales y culturales, contó con la presencia del escultor Juan Moral, de quien lleva el nombre la Fundación.

         Medio centenar de obras artísticas del escultor Juan Moral Moral (Torredelcampo. Jaén, 41) se exponen de modo permanente en la Fundación, dando cuenta de la trayectoria plástica del artista, que va desde el dibujo, la pintura, bronces y litospacios, hasta los grandes murales y esculturas de gran formato en piedra y acero cortén.  Un catálogo, con texto de Carlos Delgado, recoge en un libro todo el contenido de este valioso legado donado por el escultor torrecameño a la Universidad de la ciudad andaluza.

         Con esta Fundación abierta, se recupera además la antigua e histórica Escuela de Magisterio de Jaén, situada en lugar céntrico, junto a la estación de trenes, y forma un triángulo cultural en la ciudad, junto al Museo Íbero y el Museo Provincial.

         Además de la exposición de las obras, la Fundación contempla un futuro de actividades a base de talleres, conferencias e intercambio de artistas jóvenes, para abundar en el arte y el magisterio del escultor jienense. “De este lugar ha de emanar energía creativa e investigadora”, declara Juan Moral.

Escultura pública de Juan Moral en Jaén


         Distintas series jalonan la obra del escultor, que se denominan, entre otras, Listospacios, Tensiones y Equilibrios, Geometrías Orgánicas o Estelas Íberas.

         El artista torrecampeño, residente en Torrelodones (Madrid), cuenta con un Jardín de Esculturas Juan Moral en los espacios abiertos de la Biblioteca pública de esa localidad. Y su pueblo natal, Torredelcampo exhibe las réplicas de todos sus monumentos públicos.

Salas de la Fundación Juan Moral