domingo, 4 de octubre de 2026
CONCHA PELAYO, AUTORA DE “PERFIDIA”, libro de poesía
viernes, 2 de octubre de 2026
COMIENZA LA DELEGACIÓN DE CULTURA DE LA ARCHIDIÓCESIS DE MADRID, EN LA RENACENTISTA CAPILLA DEL OBISPO. Dirigida por Manuel M. Bru.
• Diálogo entre Iglesia y cultura. Intervención del cardenal Cobo. Exposición de Hanoos y documental de Armiñán
domingo, 28 de junio de 2026
VICTORIA CABEZAS CUMPLE 90 AÑOS ENTRE MADRID Y VILLAREJO DEL VALLE (Ávila)
Julia Sáez-Angulo
29/6/26.- Madrid.- El cero es un número redondo y otorga a los cumpleaños un relieve especial. Es el caso de Victoria Cabeza -Vito para los amigos- que cumple 90 años entre Madrid y Ávila -entre el verano y el veraneo. Antes de viajar a su pueblo abulense de árboles, Vito lo celebra con las célebres “Damas de misa de 10” en la iglesia Nuestra Madre del Dolor. Vito actúa de sacristana temporal y controla que luces, manteles, credencias y altar tengan todo a punto para la Eucaristía. Javier Armenta le ayuda en estos menesteres.
El Padre Goñi, párroco emérito agustiniano presidió el desayuno con bollería fina y ensaimadas de batata, que no de cabello de ángel. No estaban mal, pero preferimos las genuinas.
Una curiosidad: Victoria Cabezas Cabezas Cabezas -se apellida tres veces seguidas Cabezas, según nos cuenta-, y se va de veraneo tres meses a su pueblo abulense Villarejo del Valle, fresco y rodeado de árboles, con apenas 600 habitantes, población que se triplican en verano. “Allí todos los jóvenes estudian y se marchan a las ciudades”, asegura.
El 7 de julio, San Fermín, celebrará allí su cumpleaños, porque es la verdadera fecha de nacimiento. La celebración de Madrid es un anticipo.
Villarejo del Valle es un municipio situado en plena ladera de la Sierra de Gredos (a 822 metros de altitud). Conocido por su arquitectura tradicional y su entorno natural, forma parte de la comarca del Barranco de las Cinco Villas.
Otra curiosidad: el cero
El cero no nació de golpe ni por una sola civilización, sino que evolucionó a través de un largo proceso que pasó de ser un simple espacio vacío (para evitar confusiones entre números como el 1 y el 10) a concebirse como un valor matemático real y abstracto.
Su origen se divide en dos hitos fundamentales: Los precursores (Marcadores de posición): Los babilonios (alrededor del siglo III a.C.) y los mayas (siglos antes de nuestra era) utilizaban símbolos para denotar la ausencia de una cantidad o dejar un espacio vacío. Sin embargo, no lo usaban para operar matemáticamente.
El nacimiento moderno en la India: El salto conceptual definitivo ocurrió en la India en el siglo V d.C. Los matemáticos hindúes llamaron al concepto "Shunya" (que significa "vacío"). Fue el matemático Brahmagupta quien, en el siglo VII, le otorgó un valor concreto al cero y definió las reglas matemáticas para sumar y restar con él.
A partir de ahí, el concepto viajó a través de matemáticos árabes como Al-Juarizmi (quien lo adaptó como "sifr"), llegó a Europa en el siglo XI de la mano de pensadores como Fibonacci (dando origen a la palabra "cero"), y se convirtió en la base de todos los avances matemáticos, financieros y tecnológicos actuales (incluyendo el código binario de la informática moderna).
Más información
https://lamiradaactual.blogspot.com/2024/12/santa-victoria-patrona-de-cordoba-y.html
martes, 10 de febrero de 2026
OCTAVIO UÑA JUÁREZ. AGRADECIMIENTO, CELEBRACIÓN Y MEMORIA
Octavio Uña Juárez
L.M.A.
Quiero dar las gracias, en primer lugar, a cuantos nos acompañaron en el acto conmemorativo de los treinta años de la ACMS, en la apertura del XXIX Congreso Internacional de Sociología en Castilla La Mancha en la tarde del día catorce de noviembre de 2025 en el aula magna del Centro Cultural “La Confianza” del Ayuntamiento de Valdepeñas (Ciudad Real).
Quiero agradecer las palabras del profesor Roberto Luciano Barbeito Iglesias, secretario de la ACMS, de la profesora María José Vicente Vicente, directora del XXIX Congreso, del catedrático de Sociología Manuel Carlos Silva, expresidente de la Asociación Portuguesa de Sociología, del sociólogo Gregorio Gómez Bolaños de la Consejería de Bienestar Social de la Junta de Comunidades de Castilla La Mancha, del catedrático de Sociología Luis Ayuso Sánchez, secretario de la Federación Española de Sociología (FES) y del Excelentísimo Sr. D. Jesús Martín y Rodríguez Caro, Alcalde de Valdepeñas.
Igualmente, quiero dar las gracias al nutrido número de participantes en el congreso, muchos venidos de otros países, como es ya costumbre en nuestras citas de Valdepeñas. A ellos se unían los participantes en los comités científicos de la FES: Comité de Investigación C24: “Sociología de la comunicación y del lenguaje”, dirigido por el profesor José Antonio Ruíz San Román, y Comité de investigación C18: “Sociología política”, dirigido por el profesor Roberto Luciano Barbeito Iglesias.
No puedo enumerar aquí, queridos amigos, las tareas llevadas a cabo por la ACMS desde los días entusiastas de su fundación en 1995 y del inmenso trabajo realizado en sus programas anuales. Tarea desmedida, abierta, auténtica, libre, presidida por los ejercicios de razón y del discurso del conocimiento. Limpia y luminosa como La Mancha, e hija del esfuerzo y trabajo de los socios y socias colaboradores de la ACMS. Ellos han llevado a cabo este milagro. Hoy nos invade el júbilo. Gracias a los que han intervenido y a todos los presentes en este acto.
Hoy es un día de gozo en la memoria. Asistimos al XXIX Congreso de Sociología (el “COVID” nos robó uno) y celebramos los 30 años de “la larga marcha”, del casi jacobeo camino por La Mancha, de ilusionada peripecia ilustrada, discursiva, inclusiva, comunitaria, juvenil, gratuita y animosa. Que así saliera Don Quijote al alba como señor de la luz y contra viento y marea un legendario día. Esa “alba originaria” de Heidegger y María Zambrano.
Muchas veces congresistas fervorosos me han reprendido: “Octavio, no vuelva a decir “congreso”, diga “convivio” como Platón, diga “encuentro”, diga mirada al mundo que nos construye, al río que nos lleva”. Sí, queridos amigos, una encendida memoria. “Asiste lo vivido”, sentenció Francisco de Quevedo, quien también diera batalla por aquí y muriera en estas tierras. “Asiste lo vivido”, una pobladísima crónica, un largo y vivido relato.
Gracias a los miembros de las sucesivas juntas, a los miembros fundadores, de manera especial a los que nos han dejado, compañeros que se han ido: Richard, Felipe, José Ramón, Aida, Adolfo y Ruby. A los secretarios, a los tesoreros y tesoreras, Roberto y Candelas. A los directores de Barataria. Revista Castellanomanchega de Ciencias Sociales, que va por el número 39, a Eduardo y Giuliano, y a los variados equipos. Gracias a los que han llevado adelante los premios de ensayo breve en Ciencias Sociales Fermín Caballero en sus veintiuna convocatorias, Eduardo y Candelas, a todos los miembros de los sucesivos jurados, y mi felicitación a los ganadores de los premios. Gracias a cuantos han participado en jornadas académicas, mesas redondas, ciclos de conferencias, reuniones de discusión, jornadas culturales, presentaciones de libros…a lo largo y ancho de Castilla La Mancha en estos 30 años.
Gracias a los directores y directoras de los veintinueve congresos de Sociología, nacionales e internacionales (de manera especial a los directores de los tres últimos congresos, los profesores José Antonio Ruíz San Román, Segundo Valmorisco Pizarro y la profesora María José Vicente Vicente). Gracias a los muy ilustres profesores que nos han visitado e impartido sus saberes: P. L. Berger (Universidad de Columbia), M. Morcellini (Universidad Roma – La Sapienza), K. Tamo (Universidad Nacional de Angola), H. Wollmann (Universidad de Berlín), R. Paltrinieri (Universidad de Bolonia), M. C. Ferreira da Silva (Universidad de Minho), R. Marini (Universidad de Perugia), R. Pozas Horcasitas (Instituto de Investigaciones Sociales – UNAM), entre otros, gracias a los miles de congresistas.
La ACMS, institución de carácter cultural y sin fines lucrativos, se constituyó el día 26 de junio de 1995. El Presidente José Bono recibió a la Junta institucional en su residencia oficial de gobierno en Toledo y nos animó, deseándonos buena suerte en la tarea. Agradecimiento igualmente a las diversas Consejerías de los variados gobiernos de la Comunidad de Castilla La Mancha que han participado en los congresos de Sociología tanto en la sede de Almagro como en la de Valdepeñas.
La ACMS, que es miembro de la Federación Española de Sociología, en la que ha colaborado intensamente (congresos, internacionalización de la sociología española, etc.), e, igualmente, de la Asociación Internacional de Sociología (ISA), se propuso organizar un congreso de Sociología ya en el mismo año de su fundación, con el objetivo preciso de analizar la marcha de una sociedad democrática y un Estado social, democrático y de derecho, en una hora de cambio social acelerado y complejo. Junto a los congresos la ACMS ha acometido un buen número de trabajos sobre temas centrales de esta treintena de años desde esta ciencia histórica y central en la Modernidad que es la Sociología. La ACMS ha propiciado un amplio número de escritos, especialmente de sus socios, sobre temas sociológicos, politológicos, poblacionales, laborales, internacionales …, que en muchos casos atañen a aspectos estructurales e institucionales de la Comunidad de Castilla La Mancha.
La ACMS desde sus primeros días ha desarrollado una intensa labor cultural en Castilla La Mancha. La ACMS se ha sentido siempre cercanísima a toda su geografía y poblaciones, habiendo actuado en gran número de actos culturales, con excelente colaboración de los ayuntamientos. Señalamos también sus desvelos por la tierra de Fermín Caballero y sus múltiples intervenciones en Barajas de Melo (Cuenca), que, junto con Almagro y Valdepeñas, ha sido una de las sedes de sus programas. Gracias a sus alcaldes, Luis Ayllón y Milagros Llorente, y a Fermín Caballero junior, Presidente de la Asociación Cultural Fermín Caballero, y a varios historiadores y académicos, se ha recuperado la gran figura del ilustre conquense.
Los Premios Fermín Caballero, que regentan la ACMS y el Ayuntamiento de Barajas de Melo, las tesis doctorales y las jornadas de especialistas han tenido en la ACMS el foco de elaboración de la verdadera imagen del gran político, gran sociólogo, erudito y escritor.
Mi gratitud en nombre de la ACMS debe extenderse a ilustres catedráticos que colaboraron y nos ayudaron desinteresadamente, que ya no están entre nosotros: Luis González Seara, Amando de Miguel, Carlos Moya Valgañon, Fermín Bouza Álvarez y Manuel Mella Márquez. Para el Ayuntamiento de Valdepeñas y para el alcalde D. Jesús Martínez y Rodríguez Caro y para la Teniente de Alcalde de Coordinación General, Cultura, Turismo, Festejos y Participación Ciudadana Dña. Vanessa Irla Uriarte, el agradecimiento más sentido por su acogida, ayuda y colaboración con los programas académicos del Congreso Internacional de Sociología de la ACMS año tras año.
Hoc opus, hic labor est.
Catedrático de Sociología
Presidente de la Asociación Castellano Manchega de Sociología
(ACMS)
lunes, 19 de mayo de 2025
OCTAVIO UÑA presenta su libro poético "Estaciones de abril", una tercera edición aumentada, en la librería Dikinson, sita en la "Casa de las Flores"
viernes, 2 de mayo de 2025
MARMOLEJO (Jaén): “Casa del Agua", Retratos; Museo Mayte Spínola y Jardines del Balneario de Aguas Termales
Mayte. Retrato por Mónica Jimeno
Mayte y el escultor Miguel Berrocal
miércoles, 26 de febrero de 2025
ANTONIO DE ÁVILA. Flores, macetas y floreros. La floración en el arte
J.S.A.
26/2/25.- Madrid.- “Flores y floreros” es uno de los géneros pictóricos de la Historia del Arte. Siempre aprendimos que las composiciones florales y de bodegones flamencos y holandeses eran más lujosas que las de la escuela española, siempre más sobria. Entre los grandes intérpretes de flores y floreros se encuentra el gran Juan de Arellano (Santorcaz, 1614 – Madrid, 1676) que fue un pintor barroco especializado en el género del bodegón de flores. El Museo del Prado, La Real Academia de San Fernando y los museos Romántico y Cerralbo, entre otros, exponen espléndidos cuadros de flores de Arellano.
En París, Redouté (1759-1840) se convirtió en el pintor oficial de la reina María Antonieta, que lo hizo famoso en toda Europa como “El Pintor de las Flores”. Los artistas más innovadores de finales del XIX y principios del XX, fueron los reintérpretes del género, desde planteamientos personales, como Delacroix, Manet, Monet, Cézanne, Van Gogh, Rouault, Mondrian, Picasso y otros más cercanos que también han consagrado una gran parte de su arte a pintar flores.
Todo esto viene a colación de la serie de flores que está llevando a cabo el pintor Antonio de Ávila, que expone en el espacio ARDEARTe, donde ejerce también la docencia de Pintura. Algunos de sus cuadros de flores han merecido selecciones, premios y galardones, como el más reciente de Colección Viñas Gil en Ciudad Real. Se trata de un fragmento de la rosaleda del Parque del Retiro madrileño, donde se aprecia un rosal trepador de flores blancas, sobre un fondo rayado de listas rosadas. Pintar flores es otorgar eternidad a lo efímero. Las flores son el mejor pretexto para plasmar el color en la pintura.
DATOS BIOGRÁFICOS
Antonio de Ávila (Ávila, 1958) estudió en la Escuela de Artes y en el taller Benjamín Palencia de Ávila. A partir del año 1993, participa en concursos de pintura, habiendo obtenido en la actualidad, más de trescientos premios y distinciones. Ha realizado medio centenar de exposiciones individuales y doscientas colectivas, tanto en España como en Estados Unidos, Bélgica o Japón.
Sus obras se encuentras en colecciones como Museo Europeo de Arte Moderno de Barcelona, Museo de Arte Contemporáneo Infanta Elena de Tomelloso, Colección de Arte Viñas Gil, Ministerio de Defensa, Museo Naval de Madrid, Museo del Ejército, Museo del Ejército del Aire de Cuatro Vientos.
Entre los premios recibidos: 2023 Premio Colección Viñas Gil. 2020 Premio Almendrum Virgen de la Viñas 2018 Premio itv Tomelloso. En 2014, Finalista Premio BMW. Segundo Premio Ejército del Aire. Medalla de Honor PREMIO BMW de pintura. Primera Adquisición Certamen Virgen de las Viñas, Tomelloso. Primer Premio Acor de Castilla y León. 2011, Finalista Premio BMW. Primer Premio Rafael Botí, Torrelodones, Madrid. 2010, Finalista Premio BMW, Finalista Fundación de la Artes y los Artistas. 2004, Finalista Premio BMW, Segundo Premio, Ejercito de Tierra. Segundo Premio Ejercito del Aire. 2002, Primer Premio Armada. Segundo Premio Ejército de Tierra. 2001, Primer Premio. Internacional Aitor Urdangarin, Vitoria. Primer Premio, “Fermín Santos” Sigüenza. 2000, Primer Premio Ejercito del Aire. 1999 Primer Premio Gredos, Arenas de San Pedro.
Han escrito sobre su obra: Tomás Paredes, Julia Sáez Angulo, Rafael Cid Tapia, Fernando Rincón, Carlos Delgado, Marcelino Cuevas, David Casillas, Juan Antonio Tinte, Benito de Diego, José María Muñoz Quirós, Gerardo Fontanes y otros.
Actualmente, Antonio de Ávila ejerce la docencia en el Espacio ARDEARTe (c/ Ardemáns, 24; 28028 Madrid, que dirige junto a Lola Saelices.
Flores, por el pintor Antonio de ÁvilaFlores, por el pintor Antonio de Ávila
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| Flores, por Antonio de Ávila |
viernes, 16 de agosto de 2024
RETORNO A EL ESCORIAL XXIV .- Una casa en Puente Viejo. Toros y vaquillas en Sanchidríán. Ayuntamiento nuevo, sin el lenguaje arquitectónico del lugar. Protocolo inadecuado en el salón de plenos
Salón de la casa del Coto de Puente Viejo
Subida a los dormitorios y platos sesenteros de cerámica
Julia Sáez-Angulo
Fotos: Carmen Valero
17/8/24 .- Puente Viejo (Ávila) .- “Esta casa tiene buena energía, porque la habitaron mis padres, don Antonio Valero y doña Sofía Espinosa, anfitriones generosos, que celebraban comidas y cenas con amigos y permitían guateques a los jóvenes”, afirma Cuqui Valero, una de las hijas, que me ha invitado a pasar el finde con ella y su hermana Carmen. "Doña Sofía obligó a su marido a colgar su título de Magisterio, que nunca ejerció, junto al suyo de abogado, que si lo ejerció toda su vida. Ella era todo un personaje”, cuenta su hija.
Al Coto de Puente Viejo, urbanización de 600 chalets con jardín individual, lo conocen los pueblos cercanos: Maello, Sanchidrián, Villacastín… como La Ponderosa, el nombre de una localidad del Oeste americano de una serie televisiva en los 60. Cuentan que los guionistas en la pantalla pequeña, dieron el nombre de Puente Viejo a otra serie, tipo culebrón, que se proyectó en la tele, después de la comida de mediodía.
Lo de Puente Viejo viene, al parecer, de un antiguo puente sobre un río, más bien riachuelo, al decir de Klara, la suegra austriaca de Cuqui, que se maravilla de las lejanías doradas de mies segada en Castilla, donde al carecer de horizonte, ella imagina el mar, porque en Austria, todo horizonte acaba en bosque.
Cuqui asegura que solo ha cambiado lo necesario en la casa de Puente Viejo, desde que vivieran sus padres: arreglo de tejado, construcción de un porche y cambio de electrodomésticos, que son los únicos elementos que se estropean con el tiempo en una casa. Por lo demás, los suelos siguen siendo de azulejos hidráulicos iridiscentes cincuenteros, que no está dispuesta a tapar con tarima flotante, como se ha hecho en otros chalets. En la casa, se pueden detectar los viejos muebles castellanos de cuarterones, las lámparas de pie, de pergamino con cenefas de terciopelo, una bajada de cuerda en las escaleras, como si se descendiera de la cubierta de un barco a los camarotes… y hasta una cisterna de cadena, en uno de los baños, porque tiene una forja trabajada interesante, que Cuqui no quiere perder.
Carmen Valero, en un rincón del jardín, alimenta a las aves del cielo -mayormente gorriones- echándoles pan remojado, para ello compra todos los días dos barras de pan extra. Las aves del cielo -mayormente gorriones- la adoran.
“Cuando murieron mis padres estuve varios años sin acercarme a Puente Viejo. No podía”, cuenta Cuqui con emoción. Después, por avatares, recovecos, jeribeques y disposiciones jurídicas, la casa de Puente Viejo llegó a su propiedad y, hoy, a Cuqui se le antoja el paraíso en sus días de descanso.
Toros y vaquillas en Sanchidrián. Ayuntamiento que “canta”
Por la tarde decidimos ir a las fiestas de Sanchidrián, el pueblo vecino. Llegamos a la hora de los toros y vaquillas, los primeros toreados por estudiantes de la Escuela de Tauromaquia y las segundas, por los mozos del pueblo. Entramos en la plaza, de libre aforo, ya en las últimas vaquillas. La plaza estaba a rebosar en la sombra y vacía en los tentaderos de sol, porque no hay quien aguante allí las altas temperaturas.
Cuando bajaron dos hombres, nos dejó pasar la vigilante del Ayuntamiento, revestida con una camiseta verde fosforito con letras negras que le otorgaban aire de cierto mando. Cuando fuimos a sentarnos, una señora nos dijo: “estos asientos siguen ocupados por mi marido y mi hijo, que se han ido a mear”. Tuvimos que dar media vuelta de salida molestando de nuevo a la gente. Afortunadamente se fueron otros señores en el lado opuesto y pudimos aposentar las posaderas. Al poco, llegaron unos adolescentes compungidos, porque no habían podido entrar a torear en la arena. “¡No nos ha dejado entrar la Guardia Civil, por más que les hemos dicho que teníamos más de dieciséis años!”, se lamentaban desolados. Nos apretujamos todos.
Salió al ruedo otra vaquilla nueva, delgaducha y esmirriada, cuernibaja y disparcuerna, que parecía pedir a gritos un biberón, pero el animal embestía con gracia el capote, las muletas, los banderines rojos de palo largo y los sombreros de abaniqueo. Diría que era un animal resabiado de otras corridas de pueblo. Se alternaban los ¡olé! de ciertas faenas, con los ¡ay! de posibles cogidas. Yo había visto en alguna ocasión un salto del toro por la barrera, pero, de pronto, en Sanchidrián, lo nunca visto: la vaquilla esmirriada se coló por el burladero y recorrió el corredor interior, ante el pánico de los mozos, que corrían como en San Fermín. No llegó la sangre al río y la vaquilla fue reconducida al ruedo. Todo era rechifla entre el público.
“Esto es la España rural y real, y no la de Madrid”, repetía Cuqui con énfasis, ante el espectáculo taurino que, a mí, me traía a la memoria las películas de Berlanga y Bardén, “La vaquilla” y “Plácido” respectivamente.
Volvimos a Puente Viejo, no sin antes pasar por la Plaza Mayor, donde sobresalía el Ayuntamiento, una hermosa edificación de nueva planta, que rompe la estética y el lenguaje arquitectónico del lugar, a base de ladrillo rojo. Cosas que se hacen y pasan. El salón de plenos se puede contemplar desde la calle y allí luce una galería de retratos en primer plano -los concejales, supongo-, mientras que S.M. el Rey Felipe VI, vestido de capitán general está situado en un rincón, frente a la mesa principal. Un protocolo, a todas luces, inadecuado.
Cenamos embutidos ibéricos -"Salamanca está cerca", dijo Carmen- con ensalada de tomate y aguacates. Al subir a mi habitación, abrí la ventana. La luna entró como un haiku de Basho.
Vaquillas en Sanchidrián






















