Mostrando las entradas para la consulta Semana Santa de Ávila ordenadas por fecha. Ordenar por relevancia Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas para la consulta Semana Santa de Ávila ordenadas por fecha. Ordenar por relevancia Mostrar todas las entradas

sábado, 20 de junio de 2026

MIGUEL GONZÁLEZ SEGOVIA, GANADOR DEL XXXIV CERTAMEN DE PINTURA RÁPIDA DE ÁVILA. Está organizado por el Hogar de Ávila en Madrid

Pablo Reviriego, ganador del Certamen y Luis Magán


Cuadro ganador del Primer premio Ayuntamiento de Ávila.
Teniente alcalde elogia la tarea del Hogar de Ávila


Julia Sáez-Angulo

Fotos: Luis Magán


20/6/26.- Madrid.- Miguel González Segovia ha sido el pintor ganador del Primer premio de Pintura Rápida, otorgado por el Ayuntamiento de Ávila, dotado con 1.300 euros. Los siguientes premios, dotados con 600 euros han correspondido a Francisco Solans Jiménez, Miguel Ángel Rodríguez Carrasco, Rafael Carrascal García, Pablo Rubén López Sanz y Diego del Pozo. Miguel Torrús ha merecido la Medallla y Diploma de AEPE

    En el XXXIV Certamen de Pintura Rápida Ciudad de Ávila, organizado por el Hogar de Ávila en Madrid, participaron más de medio centenar de artistas que, pincel en mano, plasmaron distintos rincones de la ciudad amurallada. La ciudad de Santa Teresa quedó así representada en una amplia colección de obras que optaban a seis premios dotados económicamente entre 1.300 y 600 euros.

Premios patrocinados por el Ayuntamiento de Ávila; Hogar de Ávila, Universidad Católica de Ávila, UCAV; ASMERI, correduría de seguros; Antonio Álvarez y Hotel Cuadro Postes de Ávila. 

    En el Palacio de los Verdugo, el teniente alcalde de Ávila José Ramón Bouliño elogió la labor del Hogar de Ávila en Madrid por la constancia de estas 34 ediciones. El presidente en funciones del Hogar de Ávila, David López señaló que el certamen de pintura rápida junto al pregón de Semana Santa y el Día del Abulense son las tres grandes actividades oficiales del Hogar de Ávila, que por otra parte, sostiene citas poéticas y artísticas en las respectivas tertulias "Peñaltar" y “A orillas de Ávila”

    El presidente del Hogar de Ávila, David López, estuvo presente durante el desarrollo de la jornada y en la posterior entrega de premios. Y Rosa María Manzanares estuvo presente y colaboró en el certamen.

    El jurado, coordinado por Jesús Díaz Jiménez, estuvo presidido por Pablo Reviriego Moreno, actuando como secretario Luis Magán, junto a Julia Sáez-Angulo Miguel Ángel Nieto y Diego Canca. Tras deliberaciones, permitieron seleccionar las obras ganadoras entre las numerosas propuestas presentadas en el Mercado Grande, Plaza de Santa Teresa..

    La calidad artística de los trabajos volvió a poner de manifiesto el atractivo de Ávila como fuente de inspiración para los pintores participantes, consolidando un certamen que alcanza ya treinta y cuatro ediciones y que se ha convertido en una de las citas culturales más destacadas de la ciudad.

      Ávila, ciudad turística por excelencia

    Ávila forma, junto con Segovia y Toledo, el triángulo de ciudades históricas castellanas más visitadas por el turismo nacional e internacional, que tiene Madrid como punto de referencia. Su riqueza monumental, su legado religioso y cultural y el excelente estado de conservación de su casco histórico con impresionante muralla, la convierten en un destino imprescindible para quienes desean conocer la historia de Castilla.

    No obstante, la ciudad mantiene todavía dos importantes retos pendientes para impulsar aún más su desarrollo turístico y cultural. El primero es la mejora de las comunicaciones ferroviarias, especialmente si se comparan con las que disfrutan otras ciudades patrimoniales cercanas. El segundo es la apertura de la anunciada segunda sede del Museo del Prado en el antiguo Palacio de la Duquesa de Valencia, inmueble donado para tal fin y cuya inauguración continúa pendiente.

    La materialización de ambos proyectos supondría un importante impulso para el turismo cultural de Ávila, incrementando el número de visitantes y reforzando su posición como uno de los grandes referentes patrimoniales de España.

    Mientras tanto, el Certamen de Pintura Rápida Ciudad de Ávila continúa escribiendo su propia historia, demostrando año tras año que el arte sigue siendo una de las mejores formas de contemplar, interpretar y difundir la belleza de una ciudad única. Los miles de cuadros sobre Ávila, en los 34 certámenes, son una gran difusión de la hermosa ciudad castellana por todas las geografías.

    Más información

https://theobjective.com/espana/2026-06-28/obras-sede-prado-avila-sobrecoste-dos-millones/

Los niños también tuvieron su certamen infantil y ganaron sus premios.

Jurado del certamen


Pepe y Álex, de Cebreros.


Pablo y Mercedes



viernes, 8 de agosto de 2025

PABLO REVIRIEGO. Pintor de las cuatro estaciones del año en acuarela

Pablo Reviriego, pintor acuarelista
Acuarela "Invierno", de Pablo Reviriego

• Primera exposición después de recibir la Medalla de Oro Mayte Spínola 2024 

Julia Sáez-Angulo
Fotos: J.S.A.

9/8/25.- Madrid.- El pintor abulense, residente en Madrid, Pablo Reviriego (Santa María del Berrocal, 1944), maestro y apóstol de la acuarela, muestra una carpeta con todos sus trabajos de acuarela, y por ella van desfilando las cuatro estaciones del año y los grados de luz e intensidad del sol. Nada como la acuarela para reflejarlos: desde la restallante primavera, al frío solitario de una casa en invierno. Desde la luz radiante de un rompimiento de gloria, al nocturno más misterioso, pasando por las puestas de sol más encendidas.
Pablo Reviriego, que ha recibido la Medalla de Oro Mayte Spínola 2024, por su trayectoria profesional en la acuarela, se confiesa contento y agradecido por este galardón, entregado en la Casa Museo El Romeral, el pasado mes de junio.
El pintor prepara actualmente su exposición para fin de año en la Asociación Española de Pintores y Escultores, AEPE, bajo el título “Los colores del Agua”. “Será la primera exposición, después de recibir la Medalla de Oro Mayte Spínola”, explica.
El agua es un elemento reto, dentro de la acuarela, y el artista abulense la refleja desde las marinas mediterráneas de Gandía y Campello, hasta las cascadas de Murcia, los lagos y lagunas de Castilla o el embalse de Santillana, junto a Manzanares el Real, localidad que visita con frecuencia en los fines de semana en La Pedriza.
Pablo Reviriego, que ha coordinado diversas bienales internacionales sobre acuarela, dirige actualmente la Tertulia Peñaltar en el Hogar de Ávila en Madrid, por la que pasa mensualmente un artista visual, para mostrar su trabajo y aportaciones, en las Bellas Artes. 
El pintor contempla el curso 2026 para celebrar sus 50 cumpleaños con la acuarela, exposición retrospectiva que tendrá lugar, entre otros foros en el Palacio de la Diputación de Ávila. “Cincuenta años dan para mucho”, confiesa, y así es en este pintor madrugador y trabajador del arte.
    Más información

Pablo Reviriego muestra una de sus acuarelas sobre una puesta de sol
Pablo Reviriego y Mercedes Ballesteros 


martes, 8 de abril de 2025

MANUELA PICÓ. Tertulia de encuentros y proyectos artísticos en su casa/estudio, con Pascual Osa y Mayte Spínola como invitados de honor




Julia Sáez-Angulo
Fotos: Luis Magán

8/4/25.- Madrid.- La pintora Manuela Picó nos ha convocado a un puñado de amigos, a una merienda en su casa/estudio, con Pascual Osa, director de la Orquesta Filarmonía de Madrid y Mayte Spínola, presidenta de honor de la misma, como invitados especiales. El “Requiem” de Verdi será el próximo concierto de Pascual Osa en el Auditorio Nacional, el viernes, 11 de abril a las 22,30. Pilar Tortosa Tórtola, una de las integrantes del coro de Filarmonía también fue invitada, junto a Loreto F, Escandón, entusiasta presidenta de los Amigos de Filarmonía de Madrid.
Y es que Manuela Picó es melómana declarada, en una familia de artistas y músicos. Su hermana Carmen cantó largo tiempo en el coro de la Orquesta Nacional. Manuela, vestida de negro y plata, nos obsequió a todos con una mesa bien alhajada de viandas y refrescos. Aunque nos invitó a la hora del té de los británicos, su oferta era más sólida y contundente. Su próxima exposición individual tendrá lugar en la galería Herráiz en 2026.
No faltaron al encuentro, dos concejales de la corporación municipal de Pozuelo, el municipio más rico de España (junto al de Calvià en Mallorca): la de Cultura, Conciliación, Educación y Relaciones con las Universidades: Almudena Ruiz Escudero y Manuel Moreno Escobar, Titular del Área de Gobierno de Seguridad, Familia y Conciliación, sonrientes y activos. En Pozuelo vive la gente más plus de Madrid, como Mayte, Manuela, Nati, Charo, Pepa... Julia Marina, Rosa Gallego… ¡qué suerte!
Mayte Spínola, que está pintando los pequeños cuadros que acompañarán a los seleccionados con las Medallas de Oro que llevan su nombre, y que se entregarán el 24 de junio próximo, anuncia que le espera una serie de vuelos y destinos planetarios previos: Baleares, Londres, Bahamas y Viena. Confiesa que le hace mucha ilusión estar diez días con su buena amiga Alicia Pardo, condesa del Valle de Suchill, en las Bahamas. “Es una mujer que transmite siempre alegría y energía”, afirma Mayte.
Nati Cañada, con precioso traje de karakul blanco de entretiempo, obsequió a Manuela con una botella de aceite que lleva su nombre: Nati Cañada, de su propia cosecha, que ha ganado varios premios como el mejor aceite de Aragón. Sus olivos están en Teruel. La pintora cuenta que recientemente ha entregado a monseñor Ocáriz, un gran retrato de san Josemaría Escrivá en la basílica del Pilar de Zaragoza, con motivo del centenario del sacerdocio del santo. Nati sigue con su políptico mártires de la Guerra Civil española, lleva 500 de los 1500 que lo fueron, en su mayoría sacerdotes, según el libro de monseñor Camino.
Cuchi de Osma, con su estilo lápiz, lucía una preciosa chaqueta a lo Pedro Rovira, que ella guarda con orgullo en su fondo de armario. Elogia la pintura de Manuela con la representación fragmentaria de la escultura de Raúl Apausa, buen caballero, invitado a la merienda, y contento porque en mayo expone sus últimas esculturas en El Episcopio de Ávila. Le seguirá el escultor Héctor Delgado en el mismo espacio.
Aracely Alarcón está feliz con su nueva casa y finca en Escalona de Toledo. También prepara su exposición para 2026. Dice que ahora está un tanto ralentizada en su trabajo, pero confía en momentos mejores. Su amiga Manuela, que la conoce bien y la quiere, afirma que Aracely, además de una gran pintora -que lo es- resulta que, además, es de las que más vende en el Grupo pro Arte y Cultura. Sus paisajes sueltos y desenvueltos no tienen parangón. La Alhambra, El Escorial y Toledo…, pasados por su pintura, no tienen competencia posible.
   Paloma Hinojosa sigue con su alternancia de exposiciones enEspaña y Estados Unidos, donde le lleva una buena galería de arte, desde hace tiempo. Sus temas parisinos o playerotropicales se aceptan con gusto. No la veíamos mucho últimamente, así que ha sido un goce volver a reencontrarla bella y contenta.
Charo Valbuena, doctora en Derecho, antigua amiga de Manuela, nos explica a Luis Magán y a mí, el síndrome de "X frágil". Una afección genética que implica cambios en un gen del cromosoma X, la forma más común de discapacidad intelectual hereditario en varones. La segunda, después del síndrome Dawn. Charo elogia la asociación madrileña que acoge y enseña a los afectados y les permite valerse por sí mismos, como ha ocurrido con su hijo. La escuchamos con verdadero interés.
María Jesús de Frutos llegó más tarde, también con planes de viaje a Ibiza para Semana Santa. La pintora, recientemente nombrada patrono de la Fundación Antonio Gala, expondrá su trabajo artístico en el Centro Cultural Mira de Pozuelo, según informa Manuela Picó, que sería su curadora en la muestra. 
        Pepa Picó, con su sonrisa y silencio elegante, siempre pone tono, en las reuniones.
Echamos de menos a Adriana Zapisek, que voló a Buenos Aires para ver a sus hijos y nietos. Esperamos cuanto antes a esta argentino/polaca/madrileña.
Cuando nos despedimos, a la 20,30, todavía había luz del día, para gozo de todos. Cabalgamos hacia el 24 de junio, solsticio de verano, cuando la noche se iguala con el día. Tempus fugit. En esa fecha tendrá lugar la entrega de las Medallas de Oro Mayte Spínola, bajo la bendición en la noche de San Juan. Quizás haya hogueras. Antes disfrutaremos de otros eventos hermosos como el “Requiem” de Verdi, dirigido por Pascual Osa el próximo viernes, día 11, a las 22,30 en el Auditorio Nacional. Allí estaremos todos.
Merienda en el jardín
Foto de familia
Pascual Osa y Manuela bajo un cuadro de la anfitriona, sobre una escultura de Raúl Apausa.

Manuela y Aracely, amigas para siempre

Julia, Pascual, Mayte y Aracely

Cuchi, Julia y Aracely
No podía faltar el selfie final con Luis Magán, rey del selfie

Manuela Picó ante dos de sus cuadros de la serie "Cerámicas"

miércoles, 26 de marzo de 2025

MAXIMILIANO FERNÁNDEZ, autor del Pregón sobre la Semana Santa de Ávila, en el Centro Cultural de los Ejércitos

Maximiliano Fernández, pregonero de la Semana Santa en Ávila



Carmen Valero Espinosa
Fotos:  Zapisek, Reviriego, y Pire

27/3/25.- Madrid.- “Tradición y renovación de la Semana Santa Abulense” ha sido el título del Pregón de este año 2025, presentado por Maximiliano Fernández, Director de la Institución Gran Duque de Alba, de la Diputación de Ávila y profesor  de la Universidad Rey Juan Carlos.
El evento organizado por el Hogar de Ávila, ha sido presidido por María Anunciación Guil, que dio la bienvenida, acompañada del alcalde de Ávila, Jesús Manuel Sánchez Cabrera y del cardenal Carlos Osoro. El acto fue conducido por David Gómez, vicepresidente del Hogar, y culminado por un concierto de piano interpretado por el músico y pintor Francisco Recuero, y tuvo lugar en el Centro Cultural de los Ejércitos, en la Gran Vía madrileña.
Al final, los asistentes en la mesa presidencial fueron obsequiados con acuarelas del pintor Pablo Reviriego y libros de Álvaro Mateos y Emilio Iglesias Velasco.
    Tanto el pregonero como el alcalde abulense insistieron en el rigor, la sobriedad, el silencio y la devoción de la castellana Semana Santa de Ávila, en la que se produce “un encuentro con Dios”, al decir del alcalde. No solo vale la pena reconocer esta Semana Santa de la capital, sino también la de otros pueblos abulenses, donde se conservan con toda pureza las tradiciones, incluido el sonido de la carraca, que se ha perdido en otros lugares de la geografía española.
Un total de 14 cofradías, bien preparadas y ensayadas, desfilan en las procesiones de la Semana Santa abulense, que van siguiendo sus respectivos pasos con sumo fervor y silencio absoluto, algo que conmueve a los presentes, en una ciudad histórica como Ávila, declarada Patrimonio Mundial de la Humanidad en 1985.

Anunciación Guil y cardenal Osoro
Pablo Reviriego entrega una acuarela suya al cardenal Carlos Osoro

Asistentes al evento
Pregonero y su hija
Carmen Valero y cardenal Carlos Osoro

viernes, 24 de marzo de 2023

MARGARITA Díaz Leal, presenta su libro "Los recuerdos no se olvidan", situado en Sorihuela de Guadalimar


Margarita y Julia Sáez-Angulo



Carmen Valero Espinosa
Fotos: Adriana Zapisek

24/3/23.- Madrid.- Margarita Díaz Leal ha presentado su novela “Los recuerdos no se olvidan” en el Centro Cultural Mercado de Ibiza de Madrid. La periodista Julia Sáez-Angulo ha comentado el libro ante el numeroso público asistente y la autora agradeció la presencia de los asistentes y comunicó que seguirá escribiendo nuevos libros.
La periodista señaló que la escritora había tomado materiales de su propia biografía para escribir la novela, por lo que vida y literatura se solapaban en ella. Entre otras cosas dijo:
“Nos trae hoy presentar una ópera prima en la escritura de Margarita Díaz Leal (Linares, Jaén, 1951), una mujer creativa en las artes plásticas, como lo ha demostrado hasta ahora en el dibujo y la pintura, según lo manifestado en numerosas exposiciones, y experta también en otro campo singular: la restauración de cuadros, llevada a cabo junto al desaparecido pintor Paco Peñuelas, y restauradora notable de mobiliario antiguo. Les digo todo esto, porque los muebles van a tener protagonismo en su novela “Los recuerdos no olvidan”, una bella evocación de una casa antigua de familia, la heredada de los abuelos, donde se evocan los recuerdos, que van surgiendo a lo largo de un recorrido atento por todas las estancias y en un diálogo fantástico, humorístico y con acentos surrealistas, más bien oníricos,  con algunas piezas de mobiliario.
Una casa antigua vivida, conocida en el pueblo como la Casa del Médico -algo también habitual en su denominación, por cuanto conozco la Casa del Médico en Marmolejo, hoy Museo de Arte Contemporáneo Mayte Spínola. El médico siempre ha sido un hombre ilustrado y una autoridad en los pueblos, eso explica que sus casas fueran alhajadas -como decía el alcalde Tierno Galván- y más hermosas, como la descrita en la novela “Los recuerdos que no se olvidan”. 
Cada pieza de mobiliario, cada cuadro, cada fotografía o documento despierta en la sensibilidad de una mujer escritora, con sentido artístico, en suma, una catarata de recuerdos, sonrisas o melancolías. Aquella fue la casa de sus abuelos, en la que ella, junto a sus hermanos pasó temporadas de descanso o de vacaciones. En ella tuvo también conversaciones con su abuela sobre la historia de sus antepasados, un tanto fantasiosas, según creía Margarita al escucharla, porque su abuela eran tan fabuladora como ella.
    Muchos de los objetos hablan, están amarrados a una historia o una leyenda de la casa. En la novela está la mesa chismosa, el bargueño que esconde secretos, las jarras de cerámica que hablan de los platos cerámicos de la pared, inexplicablemente “cambiados por bebés”, como se cuenta en el libro. Sí, así como suena. Como sabían que la abuela María coleccionaba platos de cerámica, cada vez que su esposo, el médico, ayudaba en los partos, las madres agradecidas le regalaban a ella un plato de cerámica de Talavera o de otras procedencias más sencillas. (No olvidemos que, en tiempos pretéritos, había más mortandad infantil y de mujeres que morían en el parto o post parto, por infecciones debidas, entre otras causas a la falta de higiene o de antibióticos. La presencia del médico en los partos atemperaba el número de muertes)
La autora también cuenta, porque la ha heredado, con una bella casa antigua en el pueblo jienense de Sorihuela de Guadalimar, por lo que se supone que ha utilizado materiales propios, de su biografía y entorno, para esta novela fantasiosa. Si toda narrativa contiene algo de biografía del autor o autora, es de suponer que ésta también lo tiene, aunque la fabulación y la ficción la haga derivar por otros derroteros imaginativos.
Y no olvidemos que el padre y el abuelo de Margarita Díaz Leal eran médicos. Y la casa que ella heredó en el pueblo jienense tenía el aluvión de procedencias de distintas casas familiares, entre ellas la de su abuelo paternos en la cercala localidad de Santisteban.
Cierto realismo mágico
    Margarita Díaz Leal no ha querido hacer unas memorias, que podría haberlo hecho perfectamente, sino disfrazarlas en cierta manera para actuar con más libertad; quizás lo haga en el futuro con nombres y apellidos de todos los personajes, pero ahora ha querido escribir una novela con materiales conocidos de su familia y lugares que le son propios, entre los nacidos de su imaginación, que les aseguro es mucha.
La autora, a través de la narradora en primera persona, relata su recorrido por la casa y deja fluir sus recuerdos de infancia, la “infancia”, de la que se ha dicho que "es la patria del hombre”, el refugio y consuelo a lo largo de la vida, la verdadera Ítaca para regresar a ella o al menos, soñar con el regreso a la misma, porque, ya se sabe, la vida es el viaje, más que la meta. En su caso, una vez jubilados su marido y ella, han regresado y viven en el pueblo olivarero, casi tanto tiempo como en la casa de Madrid.
Hay cierto realismo mágico o fantástico, cuando el personaje de la narradora recorre las estancias de la gran casa y se encuentra con viejos muebles queridos, que de algún modo le hablan, le sugieren el pasado. No olvidemos el título del libro: “Los recuerdos no se olvidan” y son los muebles, los cuadros, los tapices, documentos, los objetos de todo tipo, lo que le ayudan a evocar el tiempo pasado con su familia. Y así puede narrar sobre sus tatarabuelos, abuelos, padres, hijas… 
    Todas las generaciones que han estado y vivido en esa casa rica, hermosa en el pasado y, más adelante, un tanto deteriorada en sus enseres. Afortunadamente, Margarita es restauradora y ha podido rescatar, resucitar algunos cuadros como el del personaje desconocido, que resultó ser santa Teresa de Jesús y desde entonces le nació a Margarita una devoción particular por la santa abulense. Cada lugar, cada objeto de la casa, tiene el sabor de la magdalena para Proust, que desencadenó su novela “A la búsqueda del tiempo perdido”. El olfato y el olor, son sentidos muy poderosos para evocar recuerdos gratos del pasado
    Es una casa cargada de memoria, de recuerdos, de hechos y dichos que flotan por el aire. Solo falta la mano de nieve que venga a despertarla, alguien de la familia que tenga poderes extrasensoriales, como los que posee la protagonista narradora, seguramente Margarita, que también lo ha percibido en ocasiones. Una intuición superlativa.
Margarita escribe con humor: “A veces he pensado que de algún baúl saldría un muerto”.
La casa contenía ciertamente recuerdos de dos ilustres carmelitas: el caso del cuadro del que ya he hablado y una mesa, donde se asegura por tradición familiar que allí reposó el cuerpo del santo ascético y místico, san Juan de la Cruz, antes de su entierro. 

La novela viene a ser también un testimonio etnológico, etnográfico de ciertos objetos que ya han quedado obsoletos, pero que estaban en uso para las generaciones anteriores, como una vetusta máquina de preparar el café, individual si no recuerdo mal, una heladera, poco menos que antediluviana, un letrero que dice “Prohibido escupir y fumar” (no olvidemos que el padre y abuelo de Margarita eran médicos y exigían higiene), una vieja máquina de triturar carne, un irrigador para el consabido estreñimiento de las señoras que pasaban demasiadas horas sentadas en un sillón y el colmo de los colmos: un masticador para los niños pequeños o para los ancianos. Los museos etnográficos debieran pasarse por esas viejas casonas, para descubrir objetos interesantes, hoy obsoletos. En este sentido, la lectura de la novela de Margarita invita a descubrir y conservar esos objetos similares a los aparecidos a la protagonista de la novela.
La casa, verdadera protagonista de la novela de Margarita, es grande y en ella se puede hablar de salones, gabinete, comedor, cocina, cámaras y desde la azotea, que un día tuvo palomar, se puede ver, por la altura del mismo pueblo, el verde paisaje de olivos ordenados siempre en hileras y la sierra del fondo. Andalucía, amplia, bella, mágica y dramática al mismo tiempo. Los campos de olivos ordenados como las trencitas de las africanas en caminos y líneas perfectas

La intrahistoria de Sorihuela de Guadalimar
La sociología del pueblo también queda reflejada en las páginas de “Los recuerdos no se olvidan”. La autora cuenta en su novela el gusto de la gente por las historias y anécdotas que suceden en la comunidad variopinta, historias que se califican con frecuencia de chismes, pero que no son otra cosa que la necesidad de los hombres y mujeres de saber unos de otros, y de contarse historias, porque, en el fondo, todos tenemos algo de Sherezade, de la necesidad de contar cuentos para entretener al visir y de paso, al escucharlas, salvar nuestra vida de la monotonía y el aburrimiento. 
    “Voy a pasar por el observatorio”, dice uno de los personajes de la novela, cuando sabe que va a pasar por delante de un grupo de vecinos, que se van a preguntar o van a especular sobre donde va y a qué… Algunos vecinos son incluso osados y lo preguntan directamente. “A dónde vamos por aquí? …”
No olvidemos que en el pasado no había televisión y pantallas de móviles, por lo que era habitual salir a las calles, al sol o a la fresca, según la época del año y por ello se veía más gente en las calles de los pueblos, de la que encontramos hoy en día en muchos de ellos. Salir a la puerta de la calle con la silla de anea a tomar el sol, la fresca o a ver pasar la gente, ha sido siempre una tradición 
Con todas las historias que recoge Margarita en su libro, uno acaba tomándole cariño al pueblo, que damos por hecho que era Sorihuela de Guadalimar, cercano al más histórico Santisteban, con cierta rivalidad entre ambos, en lo que a los muebles de la casa se refiere, procedentes de uno u otro lugar, según fueran de la abuela o del abuelo respectivamente. Y en la realidad, cabe decir que, Margarita se trajo a Madrid algunos de esos bellos muebles de familia.
La Guerra Civil española es uno de los capítulos del libro, que la autora titula “Los tiempos difíciles”. La tensión, odios y rivalidades fue un hecho.
En los distintos capítulos, la autora pone títulos, en los que vuelve de nuevo a su casa, casona, casa grande y noble, que se edificó sobre un terreno, al que la gente no alcanza a recordar qué era, qué había antes. Produce humedades en los sótanos, pero los recuerdos de sus historias vuelven. La gente del pueblo, tan imaginativa como ella, como Margarita, hablaba de que se construyó la casa, porque su abuelo esperaba al Rey de España, aunque este nunca llegara allí; en otra ocasión se corrió por el pueblo que Bertín Osborne había visitado la casa; tampoco era cierto, pero eso es lo de menos, lo importante era la ilusión, la fantasía, la imaginación… tener algo que contar. Esa es la mágica, dulce y dramática Andalucía.
Una vez hice la Romería del Rocío con una hermandad de Utrera durante una semana. Fue una experiencia muy singular, rezando el ángelus a las doce del medio día y cantando la salve rociera al atardecer, antes de apagar las luces y dormir. En una de esas jornadas, una de las carretas volcó. Gracias a Dios nadie sufrió nada, pero equipaje y cacharros rodaron por el suelo.
-Ná, aquí no ha pasao ná. Solo algo pa contá, explicaba una mujer ocupante de la carreta.
Lo mismo en el pueblo de la novela de Margarita, de Sorihuela, si pensamos que se inspiró en él. A la gente le gusta tener “algo pa contá” y como Margarita es de allí, aunque no haya nacido en el pueblo, imaginación no le falta para narrar una y mil historias, como Sherezade que contó una en cada una de “Las mil y una noches. Me costa de Margarita, que ya está escribiendo otro libro con nuevas historias, así que va a dejarle al pueblo jienense una historia del mismo, hecho de intrahistorias que diría Unamuno.
    La novela narra secretos de la casa, ¿cómo no iba a tenerlos una casa con tanta historia y diversas generaciones? Hay que desentrañarlos, como las flechas que aparecen en el dorso de los platos de cerámica. Las cosas nos sobreviven y comunican, pero hay que dejarlas en su esencia, todo lo más restaurarlas en manos de una buena restauradora como Margarita, que ha salvado cuadros de familia a base de entelados y pigmentos. Incluso ha rescatado una Madonna, una Virgen que adquirió en el mercadillo de El Rastro en una situación penosa, lamentable, pero que ella estuvo segura de poder devolver a la vida. Lo hizo, cuando, mirando sucesivos libros encontró un modelo similar, un prototipo que pudiera servirle de referencia. Y el cuadro, la Virgen, recobró el esplendor en sus manos prodigiosas.
Hay una y mil historias en el libro, reales o imaginarias, vividas o soñadas… siempre fabuladas.     Además de la citada mesa, donde estuvo el cuerpo del carmelita místico San Juan de la Cruz, la autora cita unas piedras en el campo, junto al río y cuenta que el pueblo guarda la tradición que allí reposó Santa Teresa de Jesús, la santa andariega de Ávila, camino de Beas de Segura, a juzgar por la descripción que la monja fundadora hace en su libro de Las Fundaciones.
    Margarita, autora de “Los recuerdos no se olvidan” habla también de cocina, de platos sabrosos que se preparaban por la cocinera en la casa de los abuelos, para llevar al campo, sobre todo el arroz caldoso con conejo salvaje, típico de la zona, así como los platos de caza. Hoy su familia cuando va, hace lo mismo, pero ya sin cocinera y con platos, preparados y listos para comer. Los tiempos son otros y eso se divisa en las cuatro generaciones que habitaron o disfrutaron la casa: los abuelos que la construyeron, sus padres, ella y su marido, así como sus hijas y desde hace unos años, también nietas. Una acaba de nacer hace unos días y también conocerá la casa. Las generaciones más recientes residen en Madrid, pero vuelven con frecuencia a Sorihuela de Segura y a la casa, para confirmar la leyenda humana del eterno retorno. 

Margarita Díaz Leal
Margarita Díaz Leal

miércoles, 8 de marzo de 2023

ROBERTO PONCE JIMÉNEZ, esplendido y sentido Pregón de Semana Santa de Ávila en Madrid





Carmen Valero y Julia Sáez-Angulo 
Fotos: Adriana Zapisek

8/3/23.- Madrid.- El periodista Roberto Ponce Jiménez (37), periodista de TV8 Ávila ha pronunciado un espléndido Pregón de Semana Santa de Ávila en Madrid, que fue muy aplaudido por la concurrencia que abarrotaba el Casino Militar madrileño donde tuvo lugar. El acto fue convocado por el Hogar de Ávila en la capital de España con Anunciación Guil, su presidenta, acompañada por el Alcalde y el presidente de la Diputación de Ávila, el Delegado Territorial de Castilla- León, el consiliario de las Cofradías de Semana Santa y el presidente de las mismas.
La Semana Santa de Ávila fue declara de interés turístico internacional hace ahora diez años. Y el pregón de Semana Santa en Madrid, convocado por el Hogar de Ávila, cumple veinte años, según recordó Anunciación Guil en la apertura del acto. 
    El acto fue conducido por David Gómez, de la directiva del Hogar de Ávila.
El pregonero, Roberto Ponce, miembro de la Cofradía de de la Vera Cruz, nacido en familia de cofrades, hizo un repaso magistral sobre las Semana Santa de Ávila. Habló de belleza, fe, fortaleza y Camino de Jesús, que supone allí la Semana Santa, en un discurso que quiso ser también plegaria y oración. Habló de “un cortejo silencioso y rezos anónimos, entre palacios y calles estrechas, entre conjuntos escultóricos”, con los pasos incorporados progresivamente en la historia de siglos de la Semana Santa abulense, singular, hermosa, distinta en su manifestación estética y piadosa, a otras, también hermosas, Semanas Santas de España.
Un reguero de capuchinos blancos, verdes… callados, una procesión de pasos dolientes, en medio del silencio de una callada Semana Santa castellana en Ávila, "capital del misticismo y de la muralla permanente". De la música de las bandas que marcan el ritmo y el dolor. Un "museo en movimiento" de imágenes escultóricas, entre la petición de perdón y  penitencia de asistentes, penitentes y cofrades, que protegen con dignidad al Señor en medio del frío, el viento o la lluvia si la hubiera.
El pregonero habló del Cristo de las Batallas, el de los Ajusticiados, del Señor de las Angustias, del Santo Cristo de las Murallas, de la Virgen de la Soledad… de cofradías que se remontan al siglo XIV, de los atributos de la Pasión: los clavos, la corona de espinas, la lanza, la espada…de las Damas engalanadas “con mantilla negra y teja antigua”, de capuchones enhiestos y velas encendidas… hasta llegar al domingo de Resurrección, culmen de la fe, donde los hábitos y las capas se renuevan, donde Cristo ya se manifiesta en su gloria.
El consiliario Luis Carlos Hernández habló del misterio de fe y amor de Cristo, como fundamento del triduo pascual; el Delegado Territorial de Castilla y León, José Francisco Hernández, elogió el Pregón hecho “de vivencias personales y familiares”; Carlos García, presidente de la Diputación, abundó en la Semana Santa de Ávila por su “alegría, tristeza, fervor, silencio y complicidad”; y el alcalde de Ávila, Jesús Sánchez elogió el maravilloso Pregón, de alguien que “ha vivido la Semana Santa de Ávila, con historia y recuerdos de sus antepasados".
También hablaron José Manuel Jiménez, presidente de las Cofradías y Patricia Cabrera, periodista de TV8 Ávila. 
    Se elogió igualmente la exposición “Passio Salvatoris”, comisariada por Fernando Rodríguez-Piñero, que tiene lugar en la catedral abulense, donde se muestran las joyas de una Semana Santa con tradición y belleza. El catálogo de la misma le fue obsequiado a todos los asistentes.
El grupo musical Sonidos de Tierra, fundado por Francisco Recuero hace diez años interpretó, al final, un repertorio de música religiosa.
    Entre los numerosos asistentes, los miembros de la Junta directiva de la Casa de Ávila, como Pablo Reviriego y colaboradores de la misma como José Félix Olalla Marañón.

        Más información




Alcalde de Ávila, Jesús Sánchez
Presidente de la Diputación, Carlos García

Delegado Territorial de Castilla-León, José Francisco Hernández

Grupo musical "Sonidos de Tierrra"

domingo, 12 de febrero de 2023

EL ESCORIAL, EL CEDRO DEL LÍBANO, LA SILLA DE FELIPE II, JUAN YOC Y EL REAL MONASTERIO

Ante el cedro del Líbano en el jardín de la Casita del Infante Don Gabriel de Borbón

En la silla de Felipe II- Montañas de Guadarrama al fondo


Julia Sáez-Angulo

Fotos: Saslovsky y Zapisek

12/2/23.- Madrid.- .- De El Escorial “nunqvam satis” (nunca se hablará bastante), que dirían los latinos. Me piden que haga de guía del Real Sitio de San Lorenzo de El Escorial para que lo conozcan Verónica Saslovsky y su hijo Jano Parrilla, dos argentinos recién llegados. No me resisto, porque dar un paseo por El Escorial en invierno es tentador. 

La niebla de primeras horas de la mañana cubre las cimas del monte Abantos, las Machotas y el pico de San Benito. Atravesamos con el coche el jardín mustio del Hotel Felipe II, donde antaño los acomodados madrileños curaban la tuberculosis. La luz fría e irreal envuelve el paisaje como en un cuadro metafísico de De Chirico, afirma Adriana Zapisek que es pintora. 

Llegamos al restaurante La Horizontal y se impuso de manera natural un rato de senderismo entre árboles que desconocen la poda, árboles de hoja perenne o caduca, alternado el verde oscuro con el gris blanquecino. Jano quiere ver la nieve, porque la desconoce, pero estamos a tres grados y no es posible. Entramos en La Horizontal y el encargado nos muestra las viejas fotos del célebre restaurante, cuando solo era un merendero, en los años 60.

No podríamos dejar a los dos nuevos visitantes argentinos sin cumplir con el rito de todos los turistas: subir a ver y sentarse en la silla de Felipe II. Todos pusimos allí las posaderas y contemplamos el Real Monasterio, desde el mismo lugar que lo hizo el rey culto y renacentista de la Monarquía Hispana, aquel que regía el Imperio en el que no se ponía el sol.

Recordamos la leyenda que cuenta como el emperador Carlos V advirtió a su hijo Felipe II: “Si quieres conservar tus reinos, deja la capital en Toledo; si quieres ensancharlos, llévala a Lisboa; si quieres perderlos, sitúala en Madrid". El Monarca hizo nombrar Madrid como capital del Imperio, y Magerit dejó de ser una sede provisional itinerante, como antes lo había sido Valladolid durante su reinado. Y lo hizo, tomemos nota, porque estaba cerca de su amado monasterio/palacio de El Escorial.

Leí en voz alta que Patrimonio Nacional gestiona ocho Palacios Reales, cinco Residencias Reales de Campo y diez Monasterios y Conventos fundados por la Corona, además 20.500 hectáreas de bosque y 589 de jardines históricos, de las cuales 154 han sido reconocidas como Paisajes Culturales Patrimonio de la Humanidad. Claro que el Imperio se esfumó y lloramos cuando se perdió la última colonia, nuestra perla: Cuba.

Estábamos en la Casita del Infante Don Gabriel, el pabellón de caza de arriba y el conserje nos aclaró que los zorros solo bajaban de las cimas al jardín, por la noche. Quedamos tranquilos.

Un señor que me escuchaba hablar, con sonrisa ambigua dijo: “¡Qué buena guía llevan ustedes!”. También sonreímos. No falla, la mejor guía es la que lo sabe todo y, cuando no, se lo inventa. Contemplamos con admiración el cedro del Líbano en el jardín, árbol de más de cien años con ramas hermosas como brazos de un candelabro singular, árbol protegido por la Comunidad de Madrid, como es el pinsapo, en torno al cual se construyó el auditorio del Real Sitio. 

No solo de piedras se vive en El Escorial, el número de senderistas por el bosque de La Herrería era infinito. La altura de las montañas es una llamada a elevarse. Algunos buscan el lugar de contemplación conjunta, que tuvieron Velázquez y Rubens en su momento, para ver el Real Monasterio. Las coníferas se alternan con los castaños y encinas en una sinfonía contenida de color… La Naturaleza y los pensamientos sagrados a los que conduce, despiertan el apetito.

Nos dirigimos a donde teníamos reserva, al comedor acristalado del Hotel Miranda Suizo, donde veraneaban y se conocieron la reina Giovanna de Bulgaria (nacida de Saboya) y la poeta Fina de Calderón, y allí nació una estrecha amistad para siempre, como consta en las memorias de la escritora. 

    Los adultos optamos por los pimientos rellenos de salmón y las patatas revolconas (Adriana las pidió para conocerlas, cuando le dije que yo las había comido el día anterior en casa de los pintores Mercedes Ballesteros y Pablo Reviriego). Estaban buenas, pero las de Mercedes son mejores. Jano optó por la carne asada, casi un chuletón de Ávila, provincia vecina,  excelente, que no pudo terminar.

El pintor guatemalteco Juan Yoc, residente en El Escorial desde 1991, nos esperaba a las cuatro en su casa-estudio, en plena ladera de San Lorenzo, donde apenas se puede aparcar y el todoterreno eléctrico de Mario Saslovsky subía con una inclinación de 180 grados o así;  el auto nos aguardó en un descampado. La acogida, con buena pintura y hermosos collages, fue amable y hospitalaria por parte de Yoc y de Leticia, su marchante. El artista se prepara para exponer en Baréin y en Guatemala. Está en un momento pletórico de esos que los artistas tienen que aprovechar. Mario le invitó a presentarse en el Certamen de Pintura Abstracta que lleva su nombre.

Ya solo queda visitar el Monasterio construido por Juan de Herrera, que es a la vez Palacio, Real Basílica, Real Biblioteca, Panteón Real, Colegio de Infantes y de Pueri Cantores, Jardines del Rey, de la Reina y de los Frailes… Imposible verlo todo, además Jano se impacienta. Tanta cultura y vida cultural junta le aturde. 

Optamos por visitar el Patio de Reyes, presidido por la estatua de Salomón, al que quiso emular Felipe II en la construcción de un gran templo. Entramos a la basílica, vimos el célebre y púdico Cristo de Cellini, sacamos una foto y el vigilante nos llamó la atención por prohibida. Recorrimos con calma el templo y sus pinturas sobre los padres de la Iglesia y otros santos de altar; vimos su bello tabernáculo, frescos en el techo (con poca luz en ese momento), dos órganos, púlpitos con tornavoz, edículo de Semana Santa, tenebrario… Magnífico y esplendoroso. Nos escandalizó que hubiera velas encendidas en vez de lamparilla eléctricas. Luego me explicó el agustino Javier de Campos y Sevilla, que están a buen recaudo en rieles de hierro.

A la salida dije, que ya solo quedaba por visitar el Real Coliseo de Carlos III, esa bombonera exquisita para teatro de Corte, pero Jano se plantó y dijo que ya estaba bien y que sería más razonable volver a casa para dibujar con su maestría el cómic y en la animación, que es lo suyo. Accedimos, porque el muchacho tenía razón, pero antes pasamos al Miranda Suizo a tomar café con churros o chocolate "a la española", en él que el bizcocho se queda tieso y no "a la francesa", un brebaje líquido que no procede). Los platos de picatostes salían calientes y continuos de la cocina, ante el asombro de los argentinos. Es la especialidad de la casa, les expliqué: chocolate con picatostes. ¡Qué ricos! ¡Lástima que engorden!

        Me consta que a Jano lo van a llevar al puerto (estación, dice los argentinos, porque el puerto lo dejan para del mar) de Guadarrama, para que el muchacho conozca la nieve en su realidad y no en el metaverso.

Juan Francisco Yoc Cotajay, pintor guatemalteco residente en San Lorenzo

Con Juan Joc en su estudio

Ante la entrada de la Casita del Infante Don Gabriel

Macetero diseñado para la Casita del Infante D. Gabriel
En la silla de Felipe II de El Escorial
En el restaurante Miranda Suizo