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lunes, 10 de abril de 2017

Cuchi de Osma, la mejor pintora de las hortensias en Madrid




Cuchi de Osma con abrigo blanco, entre artistas

Cuchi de Osma junto a uno de sus cuadros



Carmen Valero

            Cuchi de Osma, hija del célebre acuarelista Ismael de Osma (1911 – 2001), es conocida como la pintora de las hortensias en Madrid. Intérprete pictórica de la naturaleza en general y de las flores en particular, las hortensias son las que más veces ha interpretado en sus cuadros y todos los coleccionistas que se han acercado a su obra, se precian de haber adquirido uno de sus singulares cuadros de hortensias.

            Las hortensias son las flores que necesitan frescor, sombra y humedad para lucir sus inflorescencias en todo su esplendor. Azules y rosáceas, las hortensias más bellas se cultivan en el lado norte de los jardines, casi siempre cercanas a setos o muros. La cornisa cantábrica, particularmente Cantabria y Asturias ofrecen las hortensias más esplendorosas de España, lo que no impide verlas en Madrid, cuando se dan las condiciones adecuadas para su cultivo.

            Cuchi de Osma –Concepción de Osma- (Madrid, 1944) aprendió muy pronto a pintar junto a su padre y después en el estudio del pintor madrileño Jaime Sánchez y el de Betsy Westendorp. Aunque pintar es un acto creador muy solitario, a la pintora le gusta pintar de vez en cuando junto a otras artistas para intercambiar opiniones y hacer un debate sobre la pintura.


Hortensias. Cuchi de Osma

            De Osma es miembro de el Grupo del Sol, en el estudio de la pintora mexicano/española Ana Queral, que se reúne todos los miércoles. “Somos un grupo de unas diez pintoras y lo pasamos  muy bien juntas. Tenemos estilos muy diferentes, pero nos respetamos y aconsejamos. Vienen bien estos actos de hermandad para cambiar impresiones y reír juntas. Después de pintar, acabamos degustando una buena comida”.


Hortensias de Cuchi de Osma

"Cepas y uvas", óleo de Cuchi de Osma

            También pertenece al Grupo pro Arte y Cultura, que lidera Mayte Spínola, y con él ha expuesto en distintas ciudades y participado en los actos de solidaridad que organiza. La última muestra internacional tuvo lugar en el castillo de Gmünd en Austria y prepara otra exposición en el Palast Hohenems, la bella residencia de Stephanie y Franz Clemens, Condes de Walburg-Zeil Hohenems. Esta exposición tendrá lugar junto a otras pintores en los meses de julio y agosto de 2017.

            Cuchi de Osma trabaja casi siempre al óleo, pigmento preferido por su manejo cremoso y su versatilidad a la hora de componer y ejecutar. Admiradora de la acuarela de su padre, no ha seguido sin embargo esa técnica. Su padre se iba junto a otros colegas a pintar acuarelas al campo o buscaba rincones pintorescos en las ciudades. Era un artista muy exquisito y exigente. Era un decorador excelente de grandes hoteles y casas palaciegas; sus actuaciones quedaban reflejadas en acuarelas magnificas que mostraban el gusto de los ambientes de su época en la primera mitad del XX.

            La pintora madrileña con cariño a los amigos de su padre como fueron los acuarelistas Requena y Lamadrid, así  como el escritor Rafael Flores el Alfaqueque.

            Cuchi de Osma recuerda que, además de ella, otros buenos pintores de acuarela son Betsy Westendorp y Carlos Laharrague.

"Rosas" Cuchi de Osma

Peonías



domingo, 5 de agosto de 2018

RETRATOS: Cuchi de Osma: De la delgadez, elegancia y la pintura de hortensias


 Cuchi de Osma ante uno de sus cuadros

Cuchi de Osma con mantón


Julia Sáez-Angulo

            05/08/18.- MADRID.- Como Rita Hayworth, Cuchi de Osma parece pensar aquello de que nunca se es lo suficientemente delgada ni lo suficientemente rica. Cuchi, delgadez, estilo, calidez y sonrisa, acaba siendo siempre la más plus allí donde llega. Las tiendas y boutiques la reciben con honores, porque allí donde acude se presiente la presencia de una gran dama. Conoce como nadie las tiendas de moda de la calle Almirante y barrio de Salamanca y nos recomienda lo mejor a sus amigas.

            Es una niña bien, una niña de Serrano, aunque haya cumplido años y viva en una suburbio residencial de Madrid, frente a un campo de golf; eso le requiere ir siempre en un utilitario, como si fuera un centauro, por las calles del centro de Madrid. Con él va a todas partes y, durante cierto tiempo, lo hizo a clases de pintura con Jaime Sánchez o al estudio de amigas en la Casa del Sol en La Moraleja, con Ana Queral, Elisa Mancini, Mercedes Gallizo, Rina Agranatti y Beatriz Márquez. O a El Romeral, la casa de Mayte Spínola, fundadora del Grupo pro Arte y Cultura. Por supuesto también a hacer sus compras, mientras su interna de toda la vida, que la adoraba por su generosidad, preparaba pollo a la miel para sus amigos.

            Cuchi de Osma Coma, Concepción de Osma (Madrid, 1946), tiene un marido tan bueno y maravilloso, célebre médico, que todas sus amigas se lo envidiamos, porque no abundan los varones esposos de su catadura. Cuchi, como lo tiene desde que se casó, no sé si se da del todo cuenta, del tesoro que tiene en casa. Claro que la chica se lo merece.

            Como pintora, Cuchi de Osma se ha especializado paisajes y en flores, porque de la naturaleza son el mejor tema para el color. Rosas, amapolas, peonías… pero sobre todo hortensias, que las borda. Había una importante pintora en Madrid, que las pintaba muy bien y Cuchi fue a dar clase son ella pra ver como lo hacía; la profe enseñaba de boquilla, metía de vez en cuando el pincel en el cuadro de la alumna, pero jamás mostró como ella pintaba las hortensias en su cuadro. Un fraude. Cuchi la dejó a los dos meses por falta de la generosidad que debe tener un docente. Hoy Betsy Westemdorp, Carlos Laharrague y ella son los mejores pintores de hortensias en España.

            A Cuchi, como a Sherezade, le gusta contar historias de la gente, sobre todo de familiares, y una amiga suya que escribe relatos, las escucha con avidez para piratearlas y escribirlas. ¡Qué poca vergüenza! Así hemos sabido que la abuela Flores de Cuchi de Osma, se enamoró a los 80 años de un setentón, quien la abrazó de tal modo que le rompió tres costillas, porque la abuela Flores tenía los huesos de cristal.

            También cuenta Cuchi, que su padre, el insigne acuarelista Ismael de Osma, amigo del Alfaqueque y otros castizos, fue el diseñador de los muebles y decoración del Hotel Ritz –que guarda los diseños- y de buena parte de las casas nobles madrileñas a mediados del XX. Cuando falleció, su hija Cuchi descolgó su ropa tendida con pinzas rojas y gualdas siguiendo el ritmo de la bandera española. Cuchi cuenta que su madre era guapísima y tuvo infinita paciencia con su marido artista y celoso, que no se despegaba de ella ni un minuto; lo llamaba “mi imperdible”.

            Cuchi es personaje querido y admirado de la fauna artística madrileña, pero ella tiene también una admiración, que yo se la he descubierto: Eloísa Bercero, la coleccionista de vestidos de alta costura.

                La pintura de Cuchi de Osma puede verse expuesta de modo permanente en el Hotel Intercontinental de Madrid.

Cuchi de Osma ante el Autorretrato de Nöis

"HORTENSIAS"

martes, 12 de abril de 2016

Cuchi de Osma, la pintora de las hortensias, expone en el Hotel Castellana y en Austria



pintura de Cuchi de Osma


Julia Sáez-Angulo

            Madrid, 12.04.2016 .- La pintora madrileña Cuchi de Osma, conocida como la “la pintora de las hortensias”, por lo bien que pinta los cuadros con estas flores, muestra su obra en el Hotel Castellana Intercontinental de Madrid y participa con el Grupo pro Arte y Cultura en una gran exposición en el palacio de Gmünd (Austria) del archiduque Andrés Salvador Habsburgo-Lorena y Salm Salm, que tendrá lugar en junio de 2016.

            Hija del gran acuarelista Ismael de Osma (Madrid, 1911  2001), Cuchi de Osma (Madrid, 1940) ha vivido siempre dentro del mundo artístico familiar, de su padre y de su tío César Fernández Ardavín, coleccionista de carteles de cine en la capital de España. De su padre guarda numerosas anécdotas, que la pintora gusta contar por el gran afecto que tenía a su progenitor.

            El tema de la naturaleza, principalmente las flores y frutos, constituye un repertorio habitual en la iconografía de esta artista: rosas, amapolas, peonías, narcisos, crisantemos, mimosas, cepas de uvas… pero sobre todo hortensias, que junto a las glicinas tienen “un hermoso color morado en una flor grande y esponjosa”.


Uvas, pintura de Cuchi de Osma

            Ha pintado tantas hortensias en grande y mediano formato, que los coleccionistas conocen a Cuchi de Osma como “la pintora de las hortensias”. Carlos Laharrague, Betsy Westendorp y Cuchi de Osma son los tres grandes intérpretes pictóricos de las hortensias.  Una exposición de los tres con el tema de las hortensias sería un acontecimiento artístico.

            El paisaje es también otro género artístico que practica la pintora madrileña. Recientemente ha llevado a cabo bellas marinas, fruto de sus viajes a la isla de Ibiza, donde celebró sus bodas de oro.  "Estoy haciendo una serie sobre el mar, porque me gustan los oleajes", dice la autora, También ha hecho, por encargo, un cuadro vertical de gran formato con los cuatro elementos: fuego, tierra, aire y agua, del que se siente muy satisfecha, al igual que los coleccionistas que se lo encargaron.

            Su pigmento, siempre el óleo,  porque le ofrece las calidades cromáticas y de texturas que persigue, porque envejece bien.



Amapolas, pintura de Cuchi de Osma

            La pintora madrileña fue discípula de Jaime Sánchez Alonso, “un gran pintor en Madrid”. A sus clases acudió junto a Adelina Covián, pintora asturiana en la capital de España. Actualmente, Cuchi de Osma participa de una reunión semanal con las pintoras del Grupo del Sol, en el estudio de Ana Queral. Beatriz Márquez, Elisa Mancini, Rina Agranatti, Celia Argüello y Mercedes Gallizo conforman el grupo.

        La pintura de Cuchi de Osma pueden verse entre otras instituciones en el Museo Mayte Spínola de Marmolejo, y en numerosas colecciones privadas de España y el extranjero.


Más información
www.cuchideosma.es


martes, 21 de julio de 2020

ISMAEL DE OSMA (1911 - 2001). Madrileño, Diseñador de interiores, acuarelista al aire libre, tertuliano. EXPOSICIÓN VIRTUAL



 Acuarela, por Ismael de Osma


Julia Sáez-Angulo

       25.07.2020.- Madrid.- Era un esteta. Ismael de Osma (1911 - 2001), un pintor cuya técnica preferida era la acuarela. Un artista que, con la acuarela, llevaba a cabo su tarea profesional como diseñador de muebles e interiores y, como dibujante, de los paisajes más interesantes que divisaban sus retinas. Solía recorrer los alrededores de Madrid con otros pintores miembros de la Agrupación Española de Acuarelistas, AEDA, como Manolo M. Lamadrid.
        Como diseñador creaba ambientes confortables palaciegos o burgueses. Trabajó para el Hotel Ritz y para el Barón de Gotor, entre otros miembros de la nobleza madrileña. Enriquecía sus estancias con las telas de cortinajes o tapicerías adquiridas en París, o los muebles supervisados con esmero por él mismo y encargados a sus ebanistas. Algunos de estos dibujos los expuso en su día la citada firma hotelera en su sede.
        Cuando se miran esos bellos ambientes dibujados e iluminados con su pintura al agua, se contemplan elegantes cortinas; preciosos aparadores, cómodas o mesas de marquetería; cómodos canapés; nunca falta una jamuga, como si este asiento español fuera el sello particular de la firma D´Osma. Todo ello bien situado en un ambiente que envuelve y ambienta el espacio representado. La mirada invita a hospedarse, a habitar la acuarela del pintor Ismael de Osma.
                 El acuarelista vivió en la calle Cortina, número 6, en el barrio de Chamberí, en la misma casa donde residió la pintora Remedios Varo antes de ir a México. Como se puede apreciar, una casa de artistas.

"Madrid", de Ismael de Osma

"Establo", por Ismael de Osma

Acuarelista al aire libre

      Además, están sus acuarelas pintadas lal aire libre, sin la petición de encargo alguna. Pintaba Madrid, su ciudad, y sus alrededores –sobre todo la sierra- con pasión morosa. Buscaba lugares bellos, monumentos históricos, rincones pintorescos… Más que acuarelas de pura mancha, lo eran dibujadas e iluminadas con el color acuoso del pigmento. Allí estaba presente la fuerza y dominio del dibujo ejercitado en sus diseños, la línea que conforma la arquitectura y ayuda a crear volúmenes y perspectiva. También hizo un recorrido por los paisajes de Cataluña y otras regiones españolas.
El acuarelista madrileño fue objeto en 2009 de un homenaje con motivo de una exposición de sus acuarelas en el Torreón de Atocha de Madrid, presidido por su hija Cuchi de Osma, también pintora. En el acto estuvieron presentes, entre otros personajes de la cultura, Guía Boix, Alfonso Sebastián, Adelina Covián, María Jesús de Frutos o Alfonso Arteseros. La presentación corrió a cargo de Rafael Flórez, el Alfaqueque de Madrid, que conoció y trató al acuarelista Ismael de Osma como amigo. Todos ellos sostenían animadas tertulias
         La propia casa de Ismael de Osma era admiración de amigos y visitantes. Residía en un ático luminoso, -como corresponde a un artista- en el barrio de Chamberí. Llamaba la atención por su novedad respecto a lo habitual en España, por su buen gusto, que recordaba de alguna manera a lo que se veía y se soñaba en las revistas de decoración. Su hija Cuchi de Osma cuenta que, después de morir su padre, al descolgar días más tarde su ropa tendida, vio que estaba sujeta con pinzas rojas y amarillas formando en todo momento la bandera española.  

Ismael de Osma fue un personaje exquisito: un esteta, un acuarelista de pro, un diseñador exigente en la belleza y la calidad. Se retiró justo a tiempo, después de una vida creativa. Se retiró cuando empezó a ver que su mundo de belleza se desmoronaba, que la exigencia iba bajando en los clientes, que se acudía al mobiliario de serie sin pudor alguno… Él no había nacido para ver esa decadencia. El “pret-a-porter” de la decoración en las casas chocaba con su alto concepto del estilismo y la belleza. Cerró su establecimiento y sus últimos años fueron dedicados por entero a la pintura de la acuarela al aire libre.

Más información



 Firma de Ismael de Osma

Diseños de interior, por Ismael de Osma 



martes, 31 de agosto de 2021

Cuchi de Osma y Maria Jesús de Frutos visitan El Escorial, Arte y Naturaleza

Cuchi de Osma y María Jesús de Frutos. Detrás el pinsapo del Monte Abantos

Hoja del pinsapo o abeto español (abies pinsapo)



L.M.A.

31/8/21.- El Escorial .- Las pintoras Cuchi de Osma y María Jesús de Frutos han visitado El Escorial, en un recorrido de arte y naturaleza por el monasterio de San Lorenzo, del que admiraron las cúpulas y por el monte Abantos, donde almorzaron con la crítica de arte Julia Sáez-Angulo, en el célebre restaurante Horizontal, situado a media ladera, cerca de uno de los pinsapos protegidos por la normativa de protección de la Naturaleza. 
Como buenas pintoras, las dos artistas subrayaron la belleza forestal de los montes escurialenses: Abantos, Pico del Fraile y las Machotas, donde se alternan los colores de infinitos verdes, azules y grises, rasgados alternativamente por los rayos de sol.  También visitaron los Jardines de Matías López, declarados de interés local escurialense.
Los bosques y jardines de Escorial cuentan con numerosos árboles singulares, principalmente entre las coníferas, como son los pinsapos -árboles propios de las sierras mediterráneas de la península ibérica- situados en la Casita del Príncipe o en el Auditorio de San Lorenzo cuyas trazas tuvieron que ser diseñadas para respetar en un patio a un antiguo pinsapo protegido.
El pinsapo es un árbol que puede alcanzar hasta 30 metros de altura, de porte elegante y piramidal, que también puede dividirse en varios brazos, en cuyo caso se denomina “pinsapo candelabro”. Algunos comentaristas hablan de  cuatro árboles gigantes guardianes de El Escorial como son: el pinsapo de la Casita del Príncipe; el abeto del Caúcaso (abies nordmanniana) y la secuoya gigante (sequoiadendron giganteum), también en la citada Casita y el chopo de Fuentelasyeguas (populus canadensis).
    Aunque los pocos y pequeños bosques de pinsapos se encuentran en el sur de España, El Escorial cuanta con algunos ejemplares singulares que merecen su visita.
El Escorial cuenta con activas organizaciones ecologistas atentas y defensoras de su rico patrimonio forestal, que puede contemplarse desde el monte Abantos, la Silla de Felipe II o el bosque de La Herrería.
Cuchi de Osma y María Jesús de Frutos, además de admirar la naturaleza escurialense, contaron sus proyectos artístico inmediatos: la primera, un mural de amapolas sobre fondo rojo de de 4 x 6 metros, y la segunda,  una escultura para un conjunto de diez piezas de madera policromada, coordinado por Agustín Lanza y María José Bro. 
    Ambas autoras sostuvieron un acalorado debate sobre la conveniencia de pintar flores en número par o impar, según los cánones de Oriente u Occidente. Cuando Cuchi pinte el mural, les contaré lo llevado a cabo por ella.
Las dos pintoras recordaron que mañana, día 1 de septiembre, asistirán a la inauguración de la obra pictórica de Milagros Elorz en en Ateneo de Madrid, a las 19, 00 horas. Milagros también tuvo un pinsapo en un jardín, pero se malogró. Los árboles, pese a su longevidad, no son eternos.

pinsapo en El Escorial

Cúpulas del monasterio de San Lorenzo de El Escorial

Pinsapo al fondo del Auditorio de San Lorenzo

Julia Sáez-Angulo, María Jesús de Frutos y Cuchi de Osma

Fuente de los Pinsapos. El Escorial




miércoles, 21 de agosto de 2024

RETORNO A EL ESCORIAL XXV. De la Sierra de Guadarrama. Almuerzos en El Horizontal del monte Abantos. El Pinarillo de Concha Espina

Pilar, Cuchi y María Jesús en El Horizontal



Julia Sáez-Angulo
Fotos: J. Sáez
        21/8/24 .- Madrid.- La Sierra de Guadarrama está muy bien en las mañanas y en las noches -se puede dormir-, pero al mediodía, la canícula aprieta casi tanto como en la capital de España. Madrileños, segovianos y abulenses se han beneficiado durante lustros de esta sierra de aire sano. y, muchos niños, adultos y ancianos han cuidado en ella sus pulmones, para no acabar como la Dama de las Camelias. 
    Por su suelo, belleza, flora, y fauna la Sierra de Guadarrama fue declarada Parque Nacional por el Congreso de los Diputados en el año 2013. La sierra cuenta con una superficie de 33.960 hectáreas pertenecientes a las Comunidades Autónomas de Madrid (21.714 hectáreas) y de Castilla y León (12.246 hectáreas). Fueron muchos los intelectuales que solicitaron largo tiempo ese nombramiento de Parque Natural, entre ellos José Ortega y Gasset y Miguel de Unamuno, que recalaron un tiempo en el Real Sitio de El Escorial. 
    Volvamos a la canícula, que no nos suelta ni siquiera en esta zona montañosa a las horas de mediodía. Pese a ello, las pintoras Cuchi de Osma y María Jesús de Frutos, han cumplido el rito de venir a almorzar conmigo, uno de los días de mi veraneo en El Escorial, Hemos elegido, como de costumbre, el Horizontal, un restaurante en lo alto de la falda del monte Abantos, donde se puede comer bien al aire libre, bajo árboles frondosos, donde la temperatura baja notablemente. Esta vez, las pintoras han venido acompañadas de una sevillana elegante, Pilar Sánchez Maldonado.
    El Horizontal tiene su origen en una Casa Forestal de 1904, reconvertido en merendero, aprovechando un excelente manantial de aguas en el lugar. El restaurante actual ha respetado el viejo nombre de “El Horizontal”
    Las cuatro hemos disfrutado de la rica comida (tras el aperitivo de aros de cebolla, especialidad de la casa) y, sobre todo de la conversación, donde se mezclaban los consejos y recomendaciones recíprocas, así como de los proyectos de cada cual. Cuchi de Osma está pintando con intensidad flores, todo el repertorio del jardín, no en balde la crítica de arte la denomina “la reina de las flores”. Es el mejor tema para plasmar el color y la pintura es eso: luz a través del color. A Cuchi le espera una importante exposición para este curso 2024-25, pero, como las folclóricas, no quiere decir el lugar ni la fecha, porque está pendiente de firmar el contrato. 
    María Jesús de Frutos ya ha expuesto dos veces con éxito, durante este curso en dos foros de interés, Córdoba (Fundación Antonio Gala) y Alicante, aunque ella sigue pintando con disciplina en su espléndido estudio en la finca de San Martín de Valdeiglesias. No se me ha escapado la bella camelia de Chanel, que lucía M. Jesús en el pecho su vestido largo, y los trajes blancos con pedrería del mismo tono, de Cuchi y Pilar. Con estas damas es difícil competir en moda.
    Cuchi de Osma me ha traído el libro “Menos protocolo y más patatas” (2024), de José Miguel Fernández Sastrón, ex marido de Simoneta Gómez-Acebo. Una novela de claves en 135 páginas, donde se adivinan los nombres de la Infanta Doña Pilar de Borbón, Juan Gómez-Acebo y sus hermanos, Mayte Spínola y su marido Graciliano Barreiros y otros personajes de la alta sociedad. El libro, cuando salió a la venta, fue comentado con humor en estos ambientes. El autor no hace sangre con los personajes. Al comienzo del libro, una cita de Karl Whilhelm Friedrich Von Schlegel: “Lo que llamamos buena sociedad no es, en su mayor parte, más que un mosaico de caricaturas refinadas”.
    Después de comer hemos visitado “El Pinarillo”, la casa en la calle de Concha Espina /1869-1955), donde vivió su hijo, el periodista Víctor de la Serna y Espina, que hizo de esta casa una suerte de santuario sobre su madre la novelista, luciendo un gran busto de piedra en un monumento del jardín y lucía un gran retrato al óleo de la escritora en el vestíbulo de la casa. Más de uno cree que la novelista residió en el Real Sitio, pero no fue así. Ahora, su pueblo natal, Mazcuerras, en Cantabria, prepara un pequeño museo o centro de interpretación sobre Concha Espina, su vida y sus célebres libros: La niña de Luzmela, o La esfinge maragata, entre otros. 
    El Pinarillo es, desde 1979, lugar de una Asociación Benéfico Cultural. La casa está catalogada como edificio histórico protegido.
    El nombre de El Pinarillo evocó a María Jesús de Frutos otro lugar con el mismo nombre, que alberga recuerdos afectivos para ella. Las cuatro damas recorrimos las terrazas y los jardines en bancales de esta gran casa literaria, tratando de ver desde lo alto, el Real Monasterio y su “ladrillo de oro” -más bien dorado- en una de sus cúpulas, pero lamentablemente, el monumento está casi cubierto por altos abetos. En Normandía, se puede pedir la poda de los árboles del vecino, si quitan la vista del Mont Saint Michel, una normativa que debiera seguirse en los jardines del monte Abantos, respecto al Real Monasterio.
    La periodista Conchita Pérez se queja de que los grandes pinos de enfrente de su casa, han acabado por ocultarle las cumbres de las Machotas. Es que El Escorial genera árboles gigantescos.

    Más información

M. Jesús, Cuchi y Pilar en "El Pinarillo"
"El Pinarillo" en la calle Concha Espina de San Lorenzo
M Jesús, Pilar y Cuchi en "El Pinarillo"
Julia Sáez-Angulo en "El Pinarillo"
Real Monasterio al fondo, desde "El Pinarillo"
Torre con el "ladrillo de oro" -en realidad de bronce con reliquias, que puso Felipe II como pararrayos.