viernes, 17 de diciembre de 2021

CRONICAS ARGENTINAS I.- Llegada y multi-celebración de cumpleaños del mecenas Mario Saslovsky

Foto: Infonegocios

Julia Sáez-Angulo en Ezeiza


Julia Sáez-Angulo

Fotos: Adriana Zapisek

17/12/21.- Buenos Aires.- Ya estoy en Argentina tierra exportadora de Papas y reinas en el presente. La capital recibe con una primavera suave que anuncia el próximo solsticio de verano el 21, cercano a la llegada del Sol de Justicia que dicen los Salmos. Aquí, algo de Perogrullo, el sol sale por el otro hemisferio y el Norte ofrece la cotizada luz de mediodía para los europeos.

La pintora Adriana Zapisek y el patrocinador del Premio de Pintura Abstracta Mario Saslovsky, mis anfitriones, me recibieron en Ezeiza y me acogieron para la estancia de un mes. He aterrizado con todos los requisitos requeridos de pasaporte covid y PCR, en tiempo y forma que decimos los juristas.

Era el cumpleaños de Mario Saslovsky, y la agenda estaba cubierta de celebraciones, en primer lugar, de la treintena de sus empleados, que le organizaron un almuerzo a base de flores flotantes y empanadas argentinas de todo tipo: carne, pollo, roquefort, humita (voz quechua para denominar al maíz), espinacas, calabaza… La empanada se está haciendo tan argentina como el tango y se exporta por doquier. Véanse si no las numerosas franquicias de “Empanadas Argentinas” que proliferan por Madrid y el resto de España. 

Mario Saslovsky, a caballo entre Madrid y Buenos Aires, tiene su empresa en un edificio entero en el barrio bonaerense de Balvanera -del Once también lo llaman, por la cercana estación de Once de Septiembre-un recinto de grandes empresas de almacén y distribución de todo lo imaginable: electrónica -en su caso-, textiles, santería de imágenes de todas las creencias. El ritmo de trabajo es frenético en este barrio, que queda poco menos que desierto a las seis de la tarde. Repartidores en camionetas y a mano son el paisaje del movimiento continuo. Tráfico infernal,  del que se sobrevive.

Balvanera, con be alta, como dicen aquí, responde al nombre de la cercana iglesia de Balbanera, advocación de la Virgen de Santa María de Valvanera, patrona de la Rioja en España (que ahí se escribe su nombre con uve), desde el monasterio de la sierra de la Demanda, y nombre de la tercera carabela de Cristóbal Colón, Sancta María de Balvanera, aunque se la conozca solo por Santa María. No lejos de esta iglesia y en el mismo barrio, varias sinagogas y la sede de la Comunidad Judía, todas ellas bien protegidas de vallas para evitar entradas indeseables (antiguo barrio judío de comerciantes). También se detecta algún teatro alternativo con buenos actores.

    En mi segunda visita a Buenos Aires me resonaba la afirmación reciente del pintor argentino Ricardo González Goñi en la madrileña galería Ra del Rey: “Yo nací en Mendoza, zona del mejor Malbec del planeta, porque superó -por la mejor altura-, al de Francia, país que nos trajo la especialidad, pero mi ciudad, la mejor ciudad no solo de Argentina es Buenos Aires. He residido en París, Londres y ahora en Madrid, tres ciudades interesantísimas y bellas, pero Buenos Aires tiene otra cosa, algo, que la hace mi preferida”. Goñi, un chovinista maravilloso de esta gran capital argentina, con tantos árboles o más que Madrid y eso la honra, no como Punta del Este, ciudad donde apenas se divisa un arbusto.

    El gran Buenos Aires, diecisiete millones y medio de habitantes, en una nación de cuarenta y cinco mil en total. 

    Yo resido en el barrio de Palermo, en el piso 21 de una torre, desde la que se divisa el amplio río de la Plata, el bosque de Palermo, el aero-parque de aviones, el Club de Pescadores, las autopistas incandescentes que atraviesan la ciudad… Palermo, un barrio buenudo, adjetivo que los porteños utilizan y que la RAE acabará incorporando a su diccionario.

Mario Saslovsky, cuya familia rusa desciende de los barcos, como todos los argentinos, disfruta enseñando Buenos Aires, porque lo conoce bien. Es argentino de tercera generación -todo un record- y saca ventaja a su esposa Adriana, italo-polaca, que lo es tan solo de primera. Pasamos por delante del espléndido Congreso de Diputados, con una pequeña manifestación que reivindica a los mapuches. Cruzamos varias veces las avenidas del Libertador, Callao y Corrientes. Bastantes de las vías tienen nombre de generales. 

El escritor Jorge Luis Borges cuenta también con una calle a su nombre, relativamente reciente. El monumento a los españoles reluce como una tarta de nata… (no hay signos de iconoclastia amenazante). La plaza de Alemania o el Jardín japonés ofrecen su verdor envidiable. No pasa un mes sin la presencia de la lluvia como bendición del cielo. Argentina es rica es agua, no hay más que mirar el mar de agua dulce del río de La Plata. Nuestros ríos europeos son meros regatos ante este río inabarcable.

La jornada terminó con la celebración familiar de los Saslovsky, con nietos incluidos (donde hay niños hay alboroto y alegría). Laila Gruarín, pintora y esposa de Pablo, los pastoreaba con acierto. Una buena carne en Campo Bravo. Mario ya lo profetizó en Madrid: “Come pescado aquí y resérvate la carne para Argentina, porque vas a ver lo que es de verdad buena carne”. El entrecot (bife de chorizo para argentinos) está penetrado de fuego en toda la pieza, por más grosor que tenga y la carne está sabrosa y tierna. No sé como lo hacen, pero son maestros. 

    Estoy ultimando una cita con Raúl Lavalle, el audaz profesor argentino de Latín, que tradujo "Martín Fierro" a esa lengua madre, algo que me llenó de admiración cuando conocí el dato. Les tendré informados.

Mario Saslovsky, quinto por la derecha, junto a su hijo Pablo, segundo por la izquierda y un grupo de empleados.

Mario y Pablo Saslovsky, ambos empresarios, ante la antorcha de cumpleaños feliz
 
gerberas y muguet flotantes

Julia Sáez-Angulo y Verónica

Mario y Julia en el despacho de Dirección

Monumento a los españoles en Buenos Aires . Foto Wikipedia

Cumpleaños familiar de Mario Saslovsky

4 comentarios:

Julia Saez Angulo y Dolores Gallardo dijo...

Si hubiera sabido q había un barrio y una iglesia de Balvanera cuando estuve, lo habría visitado.
Elisda Slöcker

Juana Mari Herce dijo...

Feliz cumpleaños Mario que lo paséis bien en tan buena compañía.
Julia que suerte pasar un mes de vacaciones en Buenos Aires con Mario y Adriana, que disfrutéis mucho y nos hagáis partícipes de ello a los lectores de La Mirada.
Un saludo muy afectuoso para todos.
Feliz Navidad!!!

Norma D Ippolito dijo...

Hermosa y cálida nota plena de colores y sabores.Felicitaciones Mario !!!!!Mi abrazo para toda la familia .2

Lou Paris dijo...

He dicho muchas veces que Julia Sáez Ángulo es una poligrafa, nuestra Doctor Johnson española, pero en sus muchas escrituras resulta ser una excelente cronista de viajes. Muy interesante y personal este recorrido Argentino, mucha vida en poco espacio. Que envidia ese mes alejada de este gguiri-gai español. Sigue disfrutando y contando, Julia, por favor. Y felicidades a Mario Saslovsky.
Lou París, recién llegada de la ciudad de la Luz