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miércoles, 14 de diciembre de 2022

Amalia Avia: Últimos días para visitar la exposición de en la sala Alcalá 31


El Japón en Los Ángeles. Los archivos de Amalia Avia se podrá visitar hasta el 15 de enero de 2023

La exposición cuenta con un total de 113 piezas que revisan la obra de la artista tratando de derribar su etiqueta de 'pintora realista'

La muestra está marcada por cuadros que representan la vida cotidiana que tanto llamaba la atención de Amalia Avia

Puerta del Sol, 1967
Puerta del Sol, 1967. Colección particular Maruja Avia Peña. Foto: Jesús Madriñán

L.M.A.

    Madrid, 14 de diciembre de 2022-. Hasta el próximo 15 de enero permanecerá abierta, en la Sala Alcalá 31 de la Comunidad de Madrid, la exposición El Japón en Los Ángeles. Los archivos de Amalia Avia, una muestra con un total de 113 piezas que revisan la obra de la pintora desde un punto de vista actual que cuestiona el tradicional posicionamiento que la crítica ha hecho de la artista al clasificarla como realista.

Para ello, la comisaria de la exposición, Estrella de Diego, ha buscado otras perspectivas que delinean el verdadero uso de la fotografía en su obra. Amalia Avia usaba la fotografía como modelo. Era el punto de partida para captar, después, a través de la pintura, las atmósferas en las cuales es maestra. Como apunta De Diego "¿Cómo llamar 'realista' a quien nunca hace copias literales, sino traducciones sentimentales que, vistas desde el nuevo orden del archivo, construyen un documento del paso del tiempo y sus estragos y sus indultos?".

Amalia Avia, apasionada de Madrid y experta en retratar su vida cotidiana

 La última vez que se vio una gran retrospectiva de la obra de Amalia Avia fue en 1997, cuando la artista aún vivía. Ahora, 25 años después, esta exposición, que se podrá visitar de manera gratuita de martes a domingo hasta el 15 de enero de 2023, rinde homenaje a la pintora toledana que siempre tuvo su mirada puesta en Madrid.

El recorrido por su obra, dividido en las secciones Vida cotidiana, Ciudades vaciadas y Objetos encontrados, está marcado en gran medida por los cuadros de muchos de los edificios y lugares de los barrios más emblemáticos de la capital como la Puerta de Alcalá, la Puerta del Sol, el Palacio de Cristal de El Retiro, Recoletos o San Bernardo. En ellos, se retratan imágenes de puertas, fachadas y ventanas que, a través de pormenorizados detalles –grafitis, desconchones, etcétera-, nos recuerdan cómo fue aquel Madrid que la artista observaba, fotografiaba y pintaba.

La amplia panorámica por su producción artística, además, también incluye cuadros que representan la vida cotidiana (las escaleras del metro, peluquerías, tabernas, una mañana de domingo) junto a otros que plasman los interiores de diferentes estancias de una casa (un comedor, la cocina o los dormitorios) y algunos centrados en la reproducción de objetos comunes como una mecedora, una máquina de coser, camas, sillas, aparadores…

En ninguno de sus óleos aparecen retratadas personas, lo cual se vincula con ese sentir que Avia explicó en más de una ocasión: no buscaba la perfección técnica, sino reflejar la huella de lo humano, a través de vidas anónimas.

 Una técnica y un proceso de trabajo muy minucioso

La exposición de Amalia Avia hace especial hincapié en su técnica y en su proceso de trabajo basado en el empleo de las fotografías que la artista realizaba de los lugares que visitaba para después, ya en el estudio, trasladar esas imágenes al cuadro, constatando una forma muy original de concebir su producción. “En la fase de pintura más minuciosa, que se cumplimentaba con efectividad y tenacidad, había técnicas que llamaban más mi atención" cuenta Rodrigo Muñoz Avia, escritor e hijo de la pintora "Su costumbre de pegar papeles de periódico sobre los muros desconchados de las fachadas para que al despegarlos el óleo creara texturas y degradados muy reales”.

 De esta manera, la muestra de Amalia Avia en Alcalá 31 permite acercar su obra al gran público, siendo para muchos un apasionante reencuentro con ella y para otros el verdadero descubrimiento de una artista tan personal como ajena a modas y tendencias.

Sobre Amalia Avia

Amalia Avia (Santa Cruz de la Zarza, Toledo,1930 – Madrid, 2011) comenzó su trayectoria pictórica en los años 50 en el estudio de Eduardo Peña en Madrid. En esa época conoció a muchos de sus amigos y posteriores compañeros de generación, entre ellos el pintor Lucio Muñoz, con quien se casó en 1960.

Su pintura aborda temas urbanos y muestra la belleza de los edificios con sus fachadas dañadas por el paso del tiempo. Avia se detiene en detalles que a veces nos pasan desapercibidos como tapias, puertas de comercios o muebles y objetos del interior de las casas.

La primera exposición individual de Amalia Avia tuvo lugar en 1959 en la galería Fernando Fe de Madrid. Perteneció a las galerías Juana Mordó, Biosca y Juan Gris. Participó en numerosas muestras en torno al realismo español por todo el mundo, y en concreto sobre el grupo de amigos conocido como “realistas de Madrid”: Amalia Avia, Esperanza Parada, Isabel Quintanilla, María Moreno, Antonio López, Julio López Hernández y Francisco López Hernández. En los últimos años se ha podido ver obra de ella en las galerías Leandro Navarro y Maisterravalbuena, ambas de Madrid.

En 2004 publicó sus memorias, De puertas adentro, aplaudidas por la naturalidad de su escritura y fundamentales para entender la personalidad de la artista y el contexto histórico en el que trabajó.

Su obra forma parte de importantes colecciones como la del Museo Reina Sofía, Museo de Arte Contemporáneo de Madrid, Museo Artium de Vitoria, Banco de España, Círculo de Bellas Artes, BBVA, Banco de Santander, Enaire o Fundación Juan March.

domingo, 6 de noviembre de 2022

Exposición- “EL JAPÓN EN LOS ANGELES- Los Archivos de Amalia Avia”


Sala de Exposiciones Alcalá 31 de la Comunidad de Madrid
Calle Alcalá, 31
Del   23    de septiembre de 2022 al 16 de enero de 2023



Mayca NÖIS

06/11/2022.-Madrid.-  El emblemático edificio de Antonio Palacios (1935) que fue sede del Banco Mercantil e Industrial y que desde 2002  (remodelado) depende de la Comunidad de Madrid como Consejería de las Artes   y salas de exposiciones  en su línea sobre arte contemporáneo nos presenta 113 obras de Amalia Avia  (Santa Cruz de la Zarza, Toledo-1930/Madrid 2011)- bajo el título “El Japón en Los Ángeles” que pertenece a un cuadro exhibido en sala que corresponde a una fachada.
Primera muestra monográfica recorriendo su obra y archivo.  Avia pertenece a una generación de mujeres artistas a las que la sociedad ha ido olvidando y que es momento de que empiecen a conocerse sus trayectorias.
Comisaria de la exposición Estrella de Diego  quien explicita“ Una artista durante años considerada realista por el simple hecho de no ser abstracta. Aunque la pregunta surge irremediable ¿qué es lo que pinta Avía al no poder fotografiarlo?. La presente exposición plantea esa y otras cuestiones y revisa la obra de Amalia Avía desde un punto de vista actual buscando otras perspectivas que delinea el uso de la fotografía en su producción –desde fotos hechas por ella misma o su familia hasta recortes de periódicos. Son las suyas fotos que jamás presentan literalidad alguna; un punto de partida para captar después, a través de los cuadros, esas atmósferas en las cuales es maestra; extraordinarios tiempos detenidos….” “La idea del archivo, del tiempo, de la ciudad, de los edificios que se caen, tiene una idea de recuperar esos espacios, ese tiempo suspendido. A ella misma le fascina lo que está a punto de extinguirse o que ya se ha extinguido y hay que intentar salvar”
El hijo de la artista Diego Muñoz Avia (su padre el pintor abstracto Lucio Muñoz) ha sido un incentivador y cooperador de la exposición. Incluyendo un llamamiento social en redes para aportación de obra ya que Avía  fue una artista muy comprada en su momento. Artista humilde  -reconocida su figura en fotogramas con sus rebequitas y pelo corto y su suave sonrisa- Muy prolífica con el conocimiento del millar de obras creadas. Sus cuadros en principio firmados con sus iníciales para más tarde pasar a firma completa cuando consideraba que la obra estaba bien realizada. Un tema difícil para Avia era el económico en que le resultaba imposible poner precio a su obra “En el momento de la venta se iba, no lo podía soportar” relata su hijo.
La exposición ha sido acertadamente fraccionada no por fechas sino por temática en tres apartados: La vida cotidiana, las ciudades vaciadas y objetos encontrados.
Partiendo para su realización en fotos previas, muchas veces haciendo collage, que han aparecido en gran cantidad en su archivo personal en cajas de zapatos.   Por este motivo en la exposición se han situado fotografías acompañando a la pintura en algunas ocasiones. “Hemos puesto las fotos al lado de algunos cuadros para que el público vea la conexión, pero no hemos querido fetichizarlas. Una foto es un objeto de trabajo, que está usado y manchado de pintura. Avia customiza las foto, las pinta, las cambia por completo” explica Estrella de Diego 
La exposición es un viaje del amor. Recorrer las calles y fachadas de Madrid de hace un siglo: Malasaña, Puerta del Sol, Recoletos, Puerta de Alcalá, Palacio de Cristal del Retiro, San Bernardo ……. La vida cotidiana subiendo las escaleras del metro, peluquerías, tabernas, las cajas de frutas amontonadas en las que puede leerse   “frutas Amalia” y “verduras Avia”  .  .El público amontonado frente a la familia de Carlos IV en el Museo del Prado.      
Los interiores de la vida cotidiana en diferentes estancias de una casa: comedor, cocinas, dormitorios con su especial detención en el objeto más cotidiano las camas.
Los objetos que llaman su atención: la mecedora, la máquina de coser, la máquina de escribir, un confesionario de la catedral de Santiago. Puertas de tiendas y garajes de muchas de las casas en que vivió
“Mi pintura es realista, pero no de un realismo exagerado, con pocos detalles. He pintado por todo Madrid. No pinto la figura humana, pero sí la huella que deja, lo que rodea al hombre” ha explicado  Avia en varios momentos sobre su arte.
Su método  “recuerdo a mi madre trabajando y todo el procedimiento tenía algo muy físico. El aspecto material del cuadro y el aspecto plástico para ella era muy importante” Prendía fuego al cuadro rociado de aguarrás, una vez terminado de pintar, lo quemaba para volver a rehacerlo. Y lo rehacía en muy poco tiempo. Hasta conseguir esa apariencia de deterioro en el paso del tiempo y las texturas que con el pincel no eran fáciles en veladuras que creaban el ambiente”
 Son la historia consecuencia de la España gris  y de su infancia  y adolescencia con la pérdida de sus dos hermanos mayores por tuberculosis o por la muerte de su padre en los primeros días de la Guerra Civil “como persona era vital y alegre, pero todo eso lo llevaba por dentro y a lo mejor con el pincel le salía” Así lo explica su hijo Muñoz Avia
Sus iniciaos en el arte en su aprendizaje en la academia de Eduardo Peña.en los años 50 .Sus grupos ya de colegas para el futuro y que posteriormente fueron los denominados mundialmente los Realistas de Madrid: Isabel Quintanilla, María Moreno,  Los López –Antonio, Julio y Francisco-, Esperanza Parada- Perteneció a afamadas galerías: Juana Mordó, Biosca, Juan Gris. Su obra figura en colecciones  privadas y Museos
Una sorpresa en su trayectoria la publicación de sus memorias en 2004 con un título muy indicativo “De puertas adentro”. En ellas manifiesta su sentir íntimo y su vida y la de su generación que nos revela su sentido y sensibilidad vital y de  trabajo a través de la escritura con muy buena prosa.
“Pinto lo que no puedo fotografiar. Uso la fotografía únicamente como modelo. Si son termas de Madrid, hago la fotografía y luego me acerco a ver el lugar mientras lo pinto. .Si el lugar no es Madrid lo que pinto está basado en los recuerdos que me traigo. En cambio, mis compañeros realistas pintan del natural, pero cada uno tiene su método y costumbres” son las palabras de Amalia Avia.  Estrella de Diego lo corrobora “Ella sabe ver lo que otros no veíamos y también le pasa al utilizar las fotos para pintar. Y eso no es realista”
Cabe una pregunta ¿porqué pintar un paisaje urbano cuando se ha tomado una fotografía? Si cabe .Sin embargo  falta el elemento artístico: la atmosfera y es por la que Avia se implicó en su trabajo  de creación.
Amalia Avia una intimista a quien le gustaba pasear en los días nublados bajo el cielo gris encapotado. Una revelación en el devenir ruidoso y clamorosamente exhibitorio actual. Por eso esta exposición, tan necesaria, obtiene un diario acercamiento muy numeroso y comentado. Acertadamente definido por Estrella de Diego como “traducciones sentimentales”
Se acompaña a la exposición de  una programación en paralelo de actividades: visitas guiadas en grupos, recorridos  urbanos por  Madrid y una audio guía descargable en sala-
Pintura de Amalia Avia



sábado, 30 de marzo de 2019

Rodrigo Muñoz Avia, autor de “La casa de los pintores”, la novela biografiada sobre sus padres los artistas Lucio Muñoz y Amalia Avia


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 Rodrigo Muñoz Avia



Julia Sáez-Angulo


            30/3/19.- Madrid .- El escritor Antonio Muñoz Molina y el crítico de arte Guillermo Solana han entrevistado a Rodrigo Muñoz Avia,  autor de La casa de los pintores, libro publicado por la editorial Alfaguara. El evento tuvo lugar en Museo Thyssen-Bornemisza en Madrid. El libro va ilustrado con mas de cien fotografías de la familia. No es un libro de ficción, pero su narrativa es de novela.

                       La casa de los pintores es una novela sobre la vida del matrimonio de pintores Lucio Muñoz (1929 -1998) y Amalia Avia (1930 -2011), que tuvieron cuatro hijos, uno de ellos narra la historia. Una familia poco menos que feliz, mesocrática, que llevó una vida de intenso trabajo artístico, amigos de los artistas de su generación, en especial del pintor Antonio López que entraba y salía de la casa con facilidad.

            Antonio Muñoz Molina señaló que el libro era como un álbum familiar, una crónica generacional y la manifestación de una mujer pintora, esposa de artista, que luchó por hacer aforar su obra. Una “autobiografía esquinada”, por cuanto el autor es uno de los cuatro hijos del matrimonio que mira, observa de modo discreto y escribe lo que la memoria le dice.

            Un libro que rompe estereotipos sobre la canonización del artista como un maldito o un monstruo cruel que se aprovecha de quienes están cerca, añadió Muñoz Molina. En el libro se observa el trabajo y la disciplina de ambos artistas plásticos que tienen unos horarios para trabajar en sus respectivos estudios.

            El autor Rodrigo Muñoz Avia (Madrid, 1967) dice que su libro comienza donde terminan las memorias de su madre Amalia Avia, tituladas De puertas adentro. No ha querido hacer un libro sobre la pintura, sino sobre una relación familiar y personal de sus protagonistas artistas visuales. Recuerda con emoción como su padre, Lucio Muñoz -artista de la galería Marlborough- al final de sus días, cuando ya se encontraba mal decía: “Tengo que tener tiempo de hacer mis Meninas”  o la tristeza y complejidad que supuso deshacer y vaciar el estudio de su padre, tras su muerte temprana.

            La casa de los pintores rezuma de veneración patriarcal al padre –somos criaturas de nuestra época, señaló el autor-, de amor cercano a la madre, una mujer cercana, despistada y al final de sus años, víctima de una depresión. “La depresión de mi madre fue el último tramo de su vida y tiene algo de indescifrable”, dijo Rodrigo Muñoz Avia en la presentación.

El autor narra con gracia las relaciones de los artistas con los críticos, no siempre fáciles, y la sorpresa ante un encargo de presentación de una muestra de Lucio Muñoz para el Museo Reina Sofia, al crítico Julián Gállego, que se despachó con una crónica superficial que hablaba poco menos que de “Lucio agrícola”. Tambien dijo que en el libro no quiso hablar de pintura y que se propuso “no mencionar la palabra informalismo, por no tener que explicarla”, quiso centrarse en la casa y las relaciones.

            Como final, Muñoz Molina subrayó el interesante retrato de la galerista Juana Mordó, un personaje extraño y desraizado, a diferencia de la familia Muñoz Avia tan ubicada y enraizada en sus respectivas líneas familiares.