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miércoles, 25 de enero de 2012
Consuelo Sierra y los coleccionistas de joyas antiguas
Julia Sáez-Angulo
Consuelo Sierra (Roa de Duero, Burgos, 1954) es diplomada en Gemología por el IGE, se especializó en Diamante por el IGE e hizo prácticas en el Museo de Artes Decorativas de Madrid y tiene una sólida trayectoria como joyera. Actualmente tiene una bella boutique de joyería antigua y antigüedades en el centro de Madrid.
¿CUÁNDO Y CÓMO DECIDIÓ DEDICARSE A LA JOYERÍA?
Dedicarme a la joyería antigua fue sintetizar la influencia del entorno familiar de anticuarios con la formación de Gemología y Diamante a finales de la década de los años 80.
-¿COMO LLEGÓ A LA BOUTIQUE DE JOYAS ANTIGUAS?´
Después de colaborar con el Museo de Artes Decorativas en Madrid, y ahondar de forma autodidacta en la “historia de la joyería”, comencé en “L´ ancien Bijou” la andadura comercial del extinto Mercado Puerta de Toledo. Pasados los seis primeros meses, me hice cargo del local, trasladándome en el año 94 al Centro Comercial Moda Shopping en Madrid.
-¿QUÉ JOYAS SINGULARES HAN PASADO POR SUS MANOS?
Recuerdo como especial una medalla conmemorativa del Tercentenario Romanov de 1913 ó una importante joya que Francisco Franco regaló con motivo de una conocida Boda Real.
-¿CÓMO SON LOS COLECCIONISTAS DE JOYAS ANTIGUAS?
Por supuesto exigentes con su criterio, “puristas” con el estilo, la conservación, las firmas, los también beligerantes con el precio, aunque en otros tiempos se rendían ante una pieza que les enamoraba al momento.
-¿POR QUÉ HA COLECCIONADO USTED JOYAS RELATIVAS AL VINO?
Nací en un entorno vitivinícola, en la histórica Villa de Roa (Burgos), dónde está ubicado el Consejo Regulador Ribera de Duero. Los términos que definen a los vinos en sus matices de color son los mismos de variedades gemológicas y así lo mostramos en las exposiciones “Artis Vini” mediante rubíes, granates, turmalinas, etc. En las que figuran paralelos de gemas y vino con idéntico color. Podríamos decir que cada vino: tinto, rosado ó blanco tiene su color exacto en una gema procedente de un lejano yacimiento en su país de origen. Esta es la verdadera novedad en nuestra exposición, poder celebrar para siempre el magnetismo y belleza del color de un gran vino a través de la gema que luce en nuestra mano.
El vino es una pasión que se vivió en otros tiempos a sazón de las innumerables piezas adquiridas para la colección que representan bacantes, zarcillos, racimos y hojas en materiales como oro, plata, brillantes esmaltes y piedras de color.
Buenos museos de joyas
-¿CUÁL ES EL MEJOR MUSEO DE JOYAS QUE USTED HA VISITADO?
El Victoria and Albert es especial al reunir tal cantidad de piezas en espacio tan protegido. Emociona reencontrar piezas que la memoria fotográfica reconoce en la amplia bibliografía que tenemos a consulta, asombrando por la dimensión de algunas, precisamente españolas.
Recomendaría el Museo de Artes Decorativas de París y el Museo Alemán de Pforzheim, no sin antes conocer la colección Lázaro Galdiano en Madrid. Es penoso que los fondos de algunos Museos Españoles no estén a disposición del visitante.
-¿QUÉ JOYA DE LA HISTORIA LE HA SUBYUGADO SIEMPRE?
La fuerza de la joya española de nuestro “Siglo de Oro”, aunque muchos modelos haya que disfrutarlos a través de la buena pintura del Prado, pues la joya civil de esa época es muy escasa, y los ejemplos religiosos: medallas, insignias, veneras, relicarios, etc, se muestren en su marco-joya más preciado y desconocido: La sala Relicario de las Descalzas Reales y La Encarnación en Madrid.
Dentro de la joyería moderna admiro a Lalique, porque supo dar alma a materiales como el asta. Todas sus joyas son excepcionales: Motivo para una visita a la colección Gulbenkian de Lisboa.
-¿CÚAL ES LA MUJER QUE A SU JUICIO LUCE MEJOR LAS JOYAS?
Una mujer segura de sí misma, con carácter, que se identifica con la evolución de la moda y que da más importancia a labores exquisitas en los metales que a la pureza de los mismos. Que personaliza su imagen con accesorios singulares sin caer en el marquismo fashion-victim de las firmas multinacionales.
-COMO DISEÑADORA, ¿QUÉ FILOSOFÍA O ESTETÍCA ES LA SUYA?
Sencillez, respeto y calidad, tanto en la creación como en la adaptación ó restauración de una joya.
Optimizar las posibilidades hasta superar la idea preconcebida sin desbordar presupuestos.
-¿DE QUÉ JOYA ESTÁ USTED MÁS SATISFECHA?
De la que cumple todas las exigencias de nuestro certificado de garantía, dónde poder aportar documentación de piezas paralelas publicadas y catalogadas en los museos más prestigiosos.
-¿CÚALES SON LAS PIEDRAS Ó MATERIALES DE JOYERÍA CON LAS QUE VD. TRABAJA MÁS A GUSTO?
Hay piedras maravillosas que por su transparencia, color ó talla, sugieren, de por sí una joya determinada y en manos del taller adecuado, se convierten en la joya de nuestra vida.
-¿TIENEN PODERES LAS PIEDRAS Ó MATERIALES PRECIOSOS?
Siempre han tenido. Magia, rareza, poder, son conceptos que han acompañado a la humanidad a través del tiempo mediante el adorno de sus portadores.
Nos enamoramos de una joya que reconforta nuestros sentidos y transmite los sentimientos más allá del valor intrínseco.
-¿QUÉ PROYECTOS TIENE EN SU TRABAJO?
Como proyecto inmediato daremos prioridad al mundo de la novia, ampliando nuestra oferta de joyas de pedida, diademas, solitarios etc, hacia la personalización de su traje y tocado con piezas únicas de plata y acero facetado. El resultado será lograr el impacto visual a un precio accesible.
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martes, 13 de diciembre de 2011
Consuelo Sierra, Colección de joyas antiguas sobre el vino
Consuelo Sierra
Julia Sáez-Angulo
Cotizada diseñadora de joyas, Consuelo Sierra (Roa de Duero, Burgos) regenta una preciosa tienda de joyas antiguas en el espacio Moda Shopping de Madrid, desde donde ha atesorado una singular colección de piezas, denominada “Artis Vinis”, especialmente joyas alusivas al vino. Una colección que se ha expuesto recientemente en su localidad natal, tierra de vinos de la Ribera del Duero.
Desde racimos de uvas y ramas de pámpanos en anillos, pulseras, collares, broches… hasta dioses Baco, de la mitología griega tallados en el anaranjado coral de Trápani, nácar, oro, plata… pasando por juegos de botellas escanciadoras y copas, dentro de coquetos estuches de cuero…
Pese a la crisis, el mercado se mueve aunque a ritmos más contenidos. “He vendido joyas de esta colección y las he repuesto con otras, porque ando siempre pendiente de que no se agote”, explica la diseñadora.
Entre sus piezas singulares está el broche decó con una decoración que ilustra la fábula de la zorra y las uvas del escritor alavés Samaniego. “Esta joya no se vende”, dice Consuelo Sierra, aunque una puede pensar que “todo tiene su precio”. Ciertamente es una pieza digna de figurar en un museo como el de Arte Modernista de Salamanca.
Uno de los aspectos más singulares de la exposición está en los colores del vino, que Sierra enfrenta a las piedras preciosas o noves que alcanzan la misma tonalidad. Rubíes, granates, topacios… compiten con el color brillante y acaramelado de los vinos.
En la exposición de Roa de Duero, la coleccionista invito a una pintora a que expusiera sus lienzos de gran formato, igualmente sobre el tema del vino, las viñas y las uvas.
Diseñadora de joyas
Como diseñadora de joyas, a Consuelo Sierra le gusta concebir piezas singulares para una pedida, un aniversario o un acontecimiento íntimo y familiar. El anillo diseñado para Mar Merino es uno de los ejemplares más espectaculares y logrados, por su elegancia. “Sé buscar y encontrar la piedra especial y adecuada para una joya única”, recalca la joyera.
“A veces lo más difícil es encontrar un buen orfebre que trabaje el diseño propuesto, pues es un oficio que va quedando rezagado en España por la terrible competencia de los que trabajan piezas en serie de países de Oriente”, lamenta Sierra.
La tienda de joyas antiguas de Consuelo Sierra (Moda Shopping. General Perón, 40, local 44) es un pequeño museo de orfebrería y estética, donde la historia de las joyas se dan cita para tener u buen joyero de capricho. Una inversión y un arte.
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miércoles, 28 de julio de 2010
Consuelo Sierra aconseja sobre el cuidado de las joyas en verano
L.M.A.
La joyera madrileña Consuelo Sierra ofrece una serie de consejos para conservar bien las joyas en verano. Al mismo tiempo comunica que su joyería ha cambiado de local dentro del mismo espacio de Moda Shopping (General Perón, 40. Madrid) y actualmente se corresponde con el número 44. Sierra recomienda los siguientes cuidados para las joyas en la estaación estival:
La joyería, y en particular la compuesta de algunas gemas, debe tratarse con cuidado para facilitar su conservación a lo largo del tiempo. Es importante conocer que las gemas de color, a diferencia del diamante, pueden ser relativamente frágiles, tanto a los golpes como a otros agentes externos como el calor, o ciertos productos químicos.
Los siguientes consejos ayudarán a que sus joyas se mantengan en el mejor estado.
Sobre su limpieza:
Dependiendo de la frecuencia de uso, es conveniente limpiar las joyas una vez a la semana. Su limpieza es sencilla: deben sumergirse en agua tibia con detergente neutro (es muy importante que no contenga amoníaco). Tras su limpieza, deben aclararse con agua tibia y secar con una gamuza suave. Si aún quedasen trazas de suciedad, puede emplearse un cepillo (por ejemplo, de dientes), muy suave. En caso de restos persistentes, debe llevarse la pieza al joyero para una limpieza profesional.
Sobre su almacenaje:
Al guardar sus joyas, hay que tener en cuenta su protección contra el robo y posibles daños. Las cajas especiales que se entregan con la joya son una de las mejores maneras de protegerlas contra éstos, aunque evidentemente, no es conveniente dejarlas a la vista o en lugares en que puedan encontrarse con facilidad.
En ningún caso deben guardarse piezas distintas en una misma caja o mezcladas: piedras de diferente dureza pueden arañarse entre sí y a los metales.
Es conveniente envolver cada pieza por separado en una gamuza suave, y si no se cuenta con cajas, guardarlas en bolsas acolchadas.
Si es posible, las joyas deben guardarse en lugares estancos, alejados de cambios bruscos de temperatura, luz o humedad, ya que todos estos factores pueden afectar a la durabilidad de las gemas.
Otros Consejos:
Evite llevar joyas (especialmente sortijas) durante la práctica de deporte o actividades domésticas. Actividades tan rutinarias como abrir una olla de agua hirviendo con una sortija puesta, puede dañarla irreparablemente.
Ocasionalmente, compruebe si se ha aflojado algún engaste en la joya: sacúdala ligeramente junto a su oído. Si se produce algún tintineo, debe llevarse al taller y ajustar los engastes. En cualquier caso, es conveniente, una vez al año, revisar y limpiar la pieza profesionalmente.
Al quitarse o ponerse una sortija, hágalo asiendo la porción metálica del mismo, nunca agarrando las piedras, ya que esto provoca que se aflojen los engastes y que se ensucie la gema.
Tome una fotografía de cada nueva adquisición de joyería, y guárdelas en un sitio seguro, como prueba de su colección en caso de robo.
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jueves, 25 de febrero de 2010
"Joyas Reales, Fastos y Boatos", espléndido libro de Mateos y Sampedro
“Joyas Reales, Fastos y Boatos”
Ricardo Mateos Sáinz de Medrano
y José Luís Sampedro Escolar
Prólogo de la princesa Miriam de Bulgaria
Julia Sáez-Angulo
No es la primera vez que los autores abordan el tema de la apariencia y la imagen de la realeza a través de las joyas, ese Banco especial de inversiones en piedras y metales preciosos que constituyen un gran patrimonio para las familias reinantes (también para el resto de ciudadanos si las tienen) a la vez que constituyen objetos ornamentales que señalan su posición y poder económico.
Las Joyas de la Corona Española han sido estudiadas anteriormente por estos autores. Ahora, en el volumen “Joyas Reales, Fastos y Boatos”, editado por La Esfera de los Libros amplían el tema al llegar y comparar los joyeros reales de las viejas dinastías europeas, reinantes o no, así como los ceremoniales y protocolos que llevan a la exhibición de los joyeros y presencias heráldicas.
El libro, curiosamente, va dedicado “A la memoria de SS.AA.RR. doña Beatriz y don Alfonso de Orleáns, infantes de España, quienes hace cien años contrajeron matrimonio por amor sin fastos y renunciaron a sus joyas para adquirir ambulancias que mitigasen el dolor de las víctimas de la Guerra y para asistir a las parturientas de Sanlúcar de Barrameda”.
El prólogo de la princesa Miriam de Bulgaria, que sabe de joyas porque obtuvo la representación de una firma italiana, escribe el prólogo en el que destaca la excepcionalidad de las piezas mostradas en el libro “Joyas Reales, Fastos y Boatos”, “debida a su elevado precio y rareza, motivo que en ocasiones se reservase su uso, por ley o por costumbre, a personas privilegiadas y escogidas como monarcas, sacerdotes, héroes militares o deportivos...”
“Las joyas tienen una presencia constante en la historia. Las crónicas, los mosaicos y las miniaturas nos han dejado pálidas muestras del lujo con que se ataviaba Popea, la mujer infame del infame Nerón, o Teodora, que en Rabean aparece deslumbrante junto al igualmente deslumbrante Justiniano”.
“La obra que se presenta al lector –continúa Miriam Ungría- es una fugaz mirada a la puesta en escena de las cortes de Europa en los últimos siglos, desde 1804, fecha en que Napoleón se coronó como un César de la antigua Roma, hasta nuestros días. A mitad de ese camino cronólógico, hasta 1918, prácticamente toda Europa era monárquica y, en 1913, desde Lisboa hasta San Petersburgo y desde Atenas a Estocolmo, las catedrales y los salones palatinos servían continuamente de escenario para la representación de coronaciones, bodas, funerales, bailes y presentaciones de credenciales en las que los refulgente uniformes bordados de los embajadores y los chambelanes cubiertos de esmaltes...”
Piezas importantes en Museos y Joyerías
En suma, el libro de Ricardo Mateos Sáinz de Medrano y José Luís Sampedro es una hermosa divulgación ilustrada de la historia con las joyas como hilo conductor. Las firmas de los joyeros y artífices como Garrar (Londres), Fabergé (San Petersburgo), Musy (Turín), Mellerio, Lemonnier y Cartier (París) y tanto otros, figura como artistas, en un género que ya no es considerado menor. Los grandes museos cuentan con ellas.
Las ilustraciones de “Joyas Reales, Fastos y Boatos”, en color o blanco y negro para las históricas, documentan profusamente al lector que disfruta con el paso de las páginas y los contenidos de las mismas.
España, a diferencia de Inglaterra, apenas tiene joyas de la Corona, ya que los Borbones tuvieron siempre un sentido muy patrimonial de la Monarquía. Sólo la Reina Victoria Eugenia –venida de Inglaterra- tuvo el buen criterio de establecer las llamadas “joyas de pasar”, que irían de los reyes de España a sus sucesivos herederos en el trono, siempre como patrimonio privado.
Son muchas las joyas de las viejas familias reales las que hoy figuran en los museos como la de los Von Taxis de Alemania en la Sala Apollon del Louvre. El tesoro del Delfín Felipe V está en el Museo del Prado, etc. Algunas joyerías privadas también cuentan con algunas piezas procedentes de la realeza como la de Consuelo Sierra en Madrid.
De Carmen Cervera, baronesa viuda de Thyssen-Bornemisza, se sabe que no suele figurar en la lista de las mujeres mejor vestidas, pero ciertamente sí lo está en la de mejor enjoyadas porque su fondo en este campo es espléndido.
Ricardo Mateos Sáinz de Medrano
y José Luís Sampedro Escolar
Prólogo de la princesa Miriam de Bulgaria
Julia Sáez-Angulo
No es la primera vez que los autores abordan el tema de la apariencia y la imagen de la realeza a través de las joyas, ese Banco especial de inversiones en piedras y metales preciosos que constituyen un gran patrimonio para las familias reinantes (también para el resto de ciudadanos si las tienen) a la vez que constituyen objetos ornamentales que señalan su posición y poder económico.
Las Joyas de la Corona Española han sido estudiadas anteriormente por estos autores. Ahora, en el volumen “Joyas Reales, Fastos y Boatos”, editado por La Esfera de los Libros amplían el tema al llegar y comparar los joyeros reales de las viejas dinastías europeas, reinantes o no, así como los ceremoniales y protocolos que llevan a la exhibición de los joyeros y presencias heráldicas.
El libro, curiosamente, va dedicado “A la memoria de SS.AA.RR. doña Beatriz y don Alfonso de Orleáns, infantes de España, quienes hace cien años contrajeron matrimonio por amor sin fastos y renunciaron a sus joyas para adquirir ambulancias que mitigasen el dolor de las víctimas de la Guerra y para asistir a las parturientas de Sanlúcar de Barrameda”.
El prólogo de la princesa Miriam de Bulgaria, que sabe de joyas porque obtuvo la representación de una firma italiana, escribe el prólogo en el que destaca la excepcionalidad de las piezas mostradas en el libro “Joyas Reales, Fastos y Boatos”, “debida a su elevado precio y rareza, motivo que en ocasiones se reservase su uso, por ley o por costumbre, a personas privilegiadas y escogidas como monarcas, sacerdotes, héroes militares o deportivos...”
“Las joyas tienen una presencia constante en la historia. Las crónicas, los mosaicos y las miniaturas nos han dejado pálidas muestras del lujo con que se ataviaba Popea, la mujer infame del infame Nerón, o Teodora, que en Rabean aparece deslumbrante junto al igualmente deslumbrante Justiniano”.
“La obra que se presenta al lector –continúa Miriam Ungría- es una fugaz mirada a la puesta en escena de las cortes de Europa en los últimos siglos, desde 1804, fecha en que Napoleón se coronó como un César de la antigua Roma, hasta nuestros días. A mitad de ese camino cronólógico, hasta 1918, prácticamente toda Europa era monárquica y, en 1913, desde Lisboa hasta San Petersburgo y desde Atenas a Estocolmo, las catedrales y los salones palatinos servían continuamente de escenario para la representación de coronaciones, bodas, funerales, bailes y presentaciones de credenciales en las que los refulgente uniformes bordados de los embajadores y los chambelanes cubiertos de esmaltes...”
Piezas importantes en Museos y Joyerías
En suma, el libro de Ricardo Mateos Sáinz de Medrano y José Luís Sampedro es una hermosa divulgación ilustrada de la historia con las joyas como hilo conductor. Las firmas de los joyeros y artífices como Garrar (Londres), Fabergé (San Petersburgo), Musy (Turín), Mellerio, Lemonnier y Cartier (París) y tanto otros, figura como artistas, en un género que ya no es considerado menor. Los grandes museos cuentan con ellas.
Las ilustraciones de “Joyas Reales, Fastos y Boatos”, en color o blanco y negro para las históricas, documentan profusamente al lector que disfruta con el paso de las páginas y los contenidos de las mismas.
España, a diferencia de Inglaterra, apenas tiene joyas de la Corona, ya que los Borbones tuvieron siempre un sentido muy patrimonial de la Monarquía. Sólo la Reina Victoria Eugenia –venida de Inglaterra- tuvo el buen criterio de establecer las llamadas “joyas de pasar”, que irían de los reyes de España a sus sucesivos herederos en el trono, siempre como patrimonio privado.
Son muchas las joyas de las viejas familias reales las que hoy figuran en los museos como la de los Von Taxis de Alemania en la Sala Apollon del Louvre. El tesoro del Delfín Felipe V está en el Museo del Prado, etc. Algunas joyerías privadas también cuentan con algunas piezas procedentes de la realeza como la de Consuelo Sierra en Madrid.
De Carmen Cervera, baronesa viuda de Thyssen-Bornemisza, se sabe que no suele figurar en la lista de las mujeres mejor vestidas, pero ciertamente sí lo está en la de mejor enjoyadas porque su fondo en este campo es espléndido.
lunes, 26 de octubre de 2009
Consuelo Sierra, Exposición de Joyas alusivas al vino
Julia Sáez-Angulo
La diseñadora de joyas Consuelo Sierra presentó en su establecimiento de Moda Shoping de Madrid, una singular exposición de joyas alusivas al vino, bien sea por su color o el diseño de sus formas, con hojas de parra, pámpanos, racimos de uvas o representación de fábulas como la de la zorra y las uvas de Esopo. Junto a las joyas, distintas botellas y copas de cristal con vino servido de Rioja, Rivera del Duero, La Mancha, Jerez o Cava, para poner de manifiesto la asombrosa equivalencia del color entre las piedras preciosas o nobles, con los distintos caldos del país.
Consuelo Sierra explica que lleva unos cuantos años haciendo esta colección tan singular de relación entre las joyas y el vino, con la idea de presentarla en el 2009, vigésimo aniversario de su firma.
Entre las piezas más singulares se encuentran los pendientes con racimos de uvas a base de aljófar del XIX procedentes por su estilo del Levante mediterráneo, Salamanca o Zamora. Sorprendente el gran broche con la citada fábula de Esopo de primeros del XX. “Es una pieza que me la han querido comprar varias veces pero que me he resistido a venderla para no empobrecer la colección”, dice la diseñadora. No muy lejos un bolso de los años 20 bordado con hojas de parra en acero facetado, que imita muy bien el brillo de los antiguos diamantes.
Si nos acercamos al color veremos joyas con brillantes color champagne, o brunos como los vinos de Jerez. La equivalencia de los tintos con los rubíes o granates es total; de los rosados y claretes con las turmalinas y el berilo morganita es exacta, así como las esmeraldas y aguamarinas en tono rosa. Otro parecido asombroso es de la turmalina con el vidrio verde de las botellas. “En suma, puede haber una piedra, una gema, para cada vino”, explica Consuelo Sierra, al tiempo que describe la tipología de cada una de las joyas antiguas, de época o vanguardistas que componen la muestra.
“La joya es probablemente la forma artística que mejor puede representar los valores de las uvas y el vino: las calidades de colores y texturas; la intensidad y la saturación de los tonos que recuerdan directamente al sabor de los mejores caldos”, concluye Consuelo Sierra.
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