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martes, 11 de noviembre de 2025

ENCUENTRO CON PROFESORAS UNIVERSITARIAS HISPANISTAS DE TURQUÍA


Literatura, mujer, ciudad: cinco escritoras contemporáneas en el contexto de Estambul; Leman Gürlek et al., ed. Diwan, 2025. 
    Introducción a la presentación del libro (4/11/2025) por Hassan Arabi,  jefe del Departamento de Estudios Hispánicos,  Facultad Pluridisciplinar de Nador, Universidad Mohamed I, Marruecos

        L.M.A.
11.11.2025.- Madrid.- Hace unos meses, tuve el honor de leer los textos publicados en este libro que se titula “Literatura, mujer, ciudad: cinco escritoras contemporáneas en el contexto de Estambul”; entonces hablé con el editor de Diwan, acerca de la importancia de este trabajo y la necesidad de su publicación por tres razones fundamentales que ahora cito: 
La primera razón es que todos los artículos están firmados por autoras, profesoras y académicas que nos dan una idea sobre la presencia de la mujer en el mundo académico turco. Una presencia notoria del elemento femenino en la sociedad turca en los últimos 50 años. Además, estas autoras nos dan una idea también sobre el hispanismo turco, con aportaciones extraordinarias para tener en cuenta en futuras publicaciones. Leman Gürlek,  Özlem Şenyıldız, Zeynep Şekercan Duman, Zeliha Duran y Saliha Seniz Coşkun Taşpınar nos ofrecen un nivel extraordinario del hispanismo turco y nos invitan a indagar y buscar más aportaciones y colaboraciones con nuestros colegas turcos. 
La segunda razón es por la temática que llama la atención, tratándose de un espacio mágico, una ciudad milenaria, histórica, cruce entre dos mundos: el europeo y el asiático, el musulmán y el cristiano, capital de uno de los grandes imperios que pasaron por la historia del Mediterráneo.
Por último, está la necesidad imperiosa de abrirse a otras culturas y otros mundos, siendo Turquía un país clave entre culturas milenarias, desde los fenicios hasta la actualidad, Turquía siempre ha estado presente y ha bebido de las distintas afluencias culturales. En esto, comparte una cierta semejanza con Marruecos, un país que une Europa y África; lo occidental y lo oriental se codean, compiten y se funden para ofrecer un espacio de tolerancia y de convivencia.
Permítanme hablar un poco de estos trabajos, sin seguir el orden de los capítulos en esta breve presentación que se me concede para estar entre todas ustedes.
En “Estambul, como espacio y protagonista en la novela 'Gentes de Estambul' de Buket Uzuner”,  la autora decía: “Estambul es un lugar para relacionarse, un lugar social donde se enfrentan las historias, las clases sociales y los individuos”. Y, luego, “Estambul ha sido y es para muchos escritores una fuente de inspiración debido a su imagen, presencia, grandeza, desbarajuste, belleza y fealdad”.
Las metrópolis son para muchos escritores un espacio de encuentro y de inspiración. Ahí está el Buenos Aires de Cortázar o de Borges, pero también lo es como espacio de soledad la pérdida de la identidad y la adopción de una identidad múltiple.  Y hablando de identidad encontramos el capítulo “La lucha por la existencia en 'Hotel Bósforo': una mujer «extranjera» en la ciudad de las siete colinas” sobre la obra de  Esmahan Aykol. La autora analiza la relación de Kati con Estambul. Se trata de una mujer nacida en Estambul de padres alemanes, residentes en dicha ciudad por razones paternas profesionales y para evitar el Holocausto. Mucho tiempo después de la caída del régimen nazi la familia regresa a Alemania, cuando Kati tiene 7 años. Pero Kati vuelve a Estambul siendo adulta. Ahí se nota que la ciudad determina la identidad de las personas que la habitan, sobre todo, tratándose de Estambul. Kati representa la relación entre la mujer y la ciudad, en las novelas, que se ha explorado de diversas maneras, a menudo mostrando la ciudad como un espacio de oportunidades y opresión, y contrastando la experiencia femenina del espacio público y privado. 
Otro capítulo que trata el tema de la identidad es “Una escritora en busca de su identidad: Tezer Özlü”, un trabajo que nos recuerda a “El Doble” de Fiódor Dostoievski, o la búsqueda de la propia historia en la novela  “Detrás de mi nombre” de Isabel Allende.
En “Mujeres marcadas por el patriarcado: 'Dos chicas de Estambul' de Perihan Mağden”, la autora del capítulo nos acerca a la escritora de la novela, que narra la historia de Behiye, una adolescente que se siente marginada y enfadada con el mundo, y encuentra una conexión profunda con la hermosa Handan, en medio de un verano marcado por muertes en Estambul. Es una presentación de las relaciones juveniles complejas dentro de una dinámica social y cultural de una ciudad cosmopolita. El trabajo nos recuerda las novelas de Emilia Pardo Bazán, donde la mujer, la sexualidad, la ciudad y la identidad se entrelazan, reflejando las tensiones de la época y la crítica feminista de la autora. Explora la sexualidad femenina reprimida y la doble moral, la identidad de la mujer en conflicto con los roles de género y la influencia del ambiente urbano y rural en su desarrollo, con personajes que luchan por su libertad frente a un entorno patriarcal. Se presenta una cierta crítica a la ciudad patriarcal, donde la ciudad se presenta como un lugar de vigilancia y violencia hacia las mujeres.
El trabajo, de Özlem Şenyıldız, titulado “Historia, memoria y ciudad: 'El último tren a Estambul' de Ayşe Kulin”, la investigadora presenta la obra a través del análisis de los rasgos autobiográficos, leyéndola como una novela histórica o como una novela que expresa los diferentes matices de la historia de amor entre una muchacha turca musulmana y un joven judío.  Este trabajo, también, recuerda otra novela histórica, “Aita Tettauen” de Pérez Galdós, la relación entre Santiuste y la muchacha judía, ambientada en otra ciudad histórica como Tetuán.
Los trabajos literarios, generalmente, nos recuerdan experiencias vividas o desarrolladas en lugares distintos del mundo. Los trabajos que nos han brindado nuestras autoras nos abren el camino para conocer la literatura turca, rica en experiencias y nos acercan a otra sensibilidad, la de un espacio mítico como es Constantinopla.

lunes, 21 de octubre de 2019

Tasin Perileri, escultor del mármol y exposición en el agua de la cisterna de Teodosio en Estambul


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Tasin Perileri



Julia Sáez-Angulo

            22/10/19 .- Estambul .- Tasin Perileri es un joven escultor turco, que trabaja el mármol y ha llevado a cabo una preciosa exposición en el agua de la cisterna de Teodosio en Estambul, recién restaurada y abierta al público de manera libre para promocionarla, mientras la gran cisterna de la ciudad está en obras.

            Fue una sorpresa encontrarse ante tanta belleza de continente y contenido. La cisterna de Trajano es una bellísima sala hipóstila, de 32 columnas de piedra, reforzadas con cinchas de acero, con agua en el fondo rezumada por capilaridad de las montañas que se encuentran al norte de Turquía. Un lugar sorprendente y mágico, máxime cuando se halla embellecido con la presencia de las esculturas en mármol del artista visual Tasin Perileri. Un artista que comenzó a exponer su obra en 207 en la Capadocia.
            Una escultura de figuración esquemática donde se encuentran cabezas humanas o de animales, además de torsos y figuras de cuerpo entero. Un buen catálogo acompaña a la muestra, si bien el texto es solo en turno y no bilingüe en inglés como uno esperaba.

 Cisterna de Teodosio
Esculturas de Tasin Perileri

miércoles, 16 de octubre de 2019

Estambul, Arte y orgullo de bizantinos y otomanos, una ciudad entre Europa y Asia


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 paliacio de Topkapi

Grupo pro Arte y Cultura en el palacio de Topkapi


Julia Sáez-Angulo
Fotos: Aracely Alarcón

            17/10/19 .- Estambul, antigua capital de Turquía, dieciséis mil habitantes, tres mil mezquitas, casi seis mil minaretes, 180 iglesias, 21 sinagogas; un gran brazo de agua, el  Bósforo paso entre mares que une el mar de Mármara con el mar Negro, sumado al Cuerno de Oro que riega el centro de la ciudad; un palacio de lujo oriental: el Topkapi, la bella Torre Galata que se tiñe de color en la noche... Estambul, una ciudad que es historia y desmesura, eco de dos imperios. Turquía una potencia hídrica, un país que se despliega entre Oriente y Occidente, entre Europa y Asia, basta cruzar el Bósforo.

            Miembros del Grupo pro Arte y Cultura, fundado por Mayte Spínola, han visitado la ciudad y disfrutado de sus maravillas, incluidas las delicias turcas de su gastronomía turca y otomana, vecina de la árabe. La jornada anterior visitaron Santa Sofía, la mezquita Azul y la de Soleimán; la segunda jornada ha ido por otros derroteros. El recorrido por el palacio de Topkapi requiere una mañana para recorrer con atención y calma todos sus recintos, desde la sala de Embajadores a las cocinas, pasando por el Pabelón del harem, la biblioteca y la pinacoteca, esta última acoge los retratos de los sultanes y diversas miniaturas; le falta luz. Los libros antiguos con sus coloreadas miniaturas dibujadas están hoy en la biblioteca universitaria de Estambul.
            El lujo asiático se percibe en la belleza de los azulejos en los zócalos y cúpulas de Topkapi. Allí donde había cúpulas residía el poder. La sala de armas acoge actualmente las dos piezas emblemáticas de Topkapi: el gran diamante en forma de cuchara y el puñal del sultán. La sala del Tesoro está actualmente en obras -diversos monumentos lo están parcialmente, incluida Santa Sofía. La colección de armas, armaduras, cascos, cotas de malla, mazas y demás variedades muestran que, detrás de ellas, se desplegó una gran cultura y civilización.

            El pabellón del harem y la sultana madre respira lujo y encierro al mismo tiempo, los altos muros de los patios impiden a las mujeres –siempre tentación sensual para los hombres- contemplar el Bósforo o divisar varón alguno, salvo a los eunucos, en su mayoría negros africanos, de esa manera se aseguraba la descendencia del sultán con toda legitimidad. El Derecho Romano ya lo advertía: pater semper incertus.

            La gran cisterna de Estambul con casi 300 columnas, donde se recogían las aguas llegadas de los bosques del norte, imprescindible en casos de asedio, está en obras, pero visitamos la cisterna menor o Cisterna de Teodosio o Serefiye, recién restaurada y abierta al público de manera libre para la primera difusión de su nueva faz. Situada en la calle de Pierre Loti, ofrece una sala hipóstila maravillosa de 32 columnas con fustes sujetos por anillas de acero, que constituye una sinfonía, un bosque en piedra de gran belleza. Una sorpresa que vale la pena visitar.

            El Gran Bazar es otro atractivo de Estambul, junto a Mercado de las Especias. Tres mil tiendas en su interior, amén de las adyacentes con comerciantes que suelen agruparse por gremios y podemos seguir las galerías de joyeros, de ricas telas, de ropa confeccionada, de sastres, de repostería o dulces sin fin, desde la tradicional simit o pan prensado con semillas de sésamo, a las delicias turcas de gelatina espolvoreadas de azúcar cande.

            Los cafés y las terrazas parecen urdir el tejido urbano de Estambul, un café turco fuerte y bien hecho, aromático y con algunos posos para leer en ellos el futuro. Si non è vero e ben trovato.

            Turquía es un país islámico y no se ven tantas mujeres veladas con pañuelo o burka, y las que se ven, aseguran los nativos turcos, que son de los Emiratos o de Arabia. Recordemos que el Islam pide a las mujeres guardar sus encantos para su marido y que esos encantos en origen eran más bien los senos que la cabeza. ¿Cómo no defender a las mujeres del burka que va contra su vista y la toma de vitamina D del sol, abundante en sus países de origen. La Organización Mundial de la Salud, OMS, debiera decir algo al respecto. Porque lo más indignante del asunto es que ellos, sus esposos o varones acompañantes, van completamente vestidos a la occidental, sin chilaba, con vaqueros y camisetas de marca capitalista. Es todo un agravio comparativo entre varones y hembras. ¡Ah! la mujer con burka se coloca al final de los comedores de hotel para levantarse brevemente el velo y poder comer sin que nadie la vea. ¡Pobre!


Harem del palacio Topkapi

 En la sala hipóstila de la Cisterna de Teodosio

domingo, 13 de octubre de 2019

Estambul: Viaje cultural de artistas y miembros del Grupo pro Arte y Cultura


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 Cúpula de Santa Sofía
La Virgen Madre en los alto y el Mihrab de la antigua mezquita


Julia Sáez-Angulo 
Fotos: Adriana Zapisek

            13/10/19 .- Estambul.- Artistas y miembros del Grupo pro Arte y Cultura, GpAyC, han visitado diversos lugares históricos y artísticos de Estambul, como la basílica de Santa Sofía, el museo bizantino Kora, o las mezquitas de Soleimán y la Azul y el antiguo acueducto. Estambul, un hermosa ciudad de pasado esplendor en la Historia.
        El Grupo va camino de Georgia, donde el día 14 el Príncipe David de Bagration inaugura, en la King Tower de la capital Tblisi, la exposición de medio centenar de obras donadas por el citado  Grupo, fundado por la pintora Mayte Spínola.

            Entre los artistas viajeros: Aracely Alarcón, Carmen Spínola, Adriana Zapisek, Manuela Picó, Solange D´Acosta, Grachia Barreiros, Marina Gadea, María Spínola, Ana de Diego... Linda de Sousa como coordinadora de la muestra y Mayte Barreiros, en representación de Mayte Spínola. 

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        También viajan junto al Grupo, Paz Pérez -Bilbao, delegada del GpAyC en Vizcaya y Mario Saslovsky, empresario y patrocinador del premio de Pintura Abstracta que lleva su nombre.

            De la basílica ortodoxa de Santa Sofía, construida en el siglo VI –hoy museo muy visitado, después de que se instalara en ella de una mezquita- se admiró su armonía de proporciones, su gran cúpula de mosaicos lograda a base de dos medias cúpulas, un hito en su tiempo: las figuras el Pantocrator, la Teotocos y los ángeles y querubines en el interior de los muros. Lástima de los ocho grandes tondos negros con inscripciones árabes, que invaden visualmente el espacio.

        Por otra parte, en el Museo Kora, una antigua iglesia ortodoxa desafecta al culto y convertida en museo, se contemplan espléndidos mosaicos que representan imágenes de la vida de la Virgen María, algunas de ellas tomadas de los Evangelios apócrifos -no reconocidos como los cuatro canónicos por la Iglesia-, entre ellas la historia de la vara de San José ,florecida entre las de otros varones, para ser esposo de la Virgen.

         Para saber todo de Estambul, mejor leer la novela del escritor turco premio Nobel, Orhan Pamuk (1952), titulada Estambul. Ciudad y recuerdos, su mejor libroUna maravilla. In retrato de la gran ciudad, hoy de nueve millones de habitantes, y otras veces de su vida personal en esta ciudad grande, misteriosa bañada por el Bósforo de 30 km de largo y el cuerno de oro. Una ciudad que alberga el Gran Bazar y el Bazar de las especias.

             Pregunté a una mujer turca que hablaba español y que mencionaba a "los europeos que ponen nombre a nuestras cosas" como algo distante y ajeno. ¿Vosotros los turnos, cómo os sentís europeos o asiáticos?, le inquirí. "Nosotros nos sentimos como turcos", dijo con espontánea sinceridad, mientras el Bósforo divide cada día la ciudad entre Europa y Asia.
       Recordemos que la bandera de Turquía es roja con una luna creciente blanca y la estrella luminosa de los asirios. La noche y el día. 


 Santa Sofía



           

Adriana, Linda y Aracely