Mostrando entradas con la etiqueta José-Miguel Ullán. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta José-Miguel Ullán. Mostrar todas las entradas

jueves, 21 de enero de 2016

"LOS NOMBRES Y LAS MANCHAS", Exposición homenaje al poeta y crítico de arte José-Miguel Ullán



Barceló / Broto / Rosa Brun / Carmen Calvo / Chillida/ Gerardo Delgado / Feito / Guerrero / Hernández Pijuan / Millares / Xavier Mascaró / Mompó / Miquel Navarro / Palazuelo / Pérez Villalta / Alberto Reguera / Rivera / Saura / Eduardo Sanz / Soledad Sevilla / Tàpies / Xavier Valls.


J.M. Ullán



L.M.A.

La galería de arte Fernández-Braso inaugura una exposición colectiva formada por artistas que exponen habitualmente en la galería junto a otros históricos vinculados a las vanguardias clásicas, y por quienes también sentimos una estrecha afinidad estética y conceptual. Asimismo, queremos que esta exposición sea un homenaje al poeta José-Miguel Ullán (Salamanca, 1944-Madrid, 2009), amigo y colaborador del fundador de esta galería, Miguel Fernández-Braso, desde la juventud de ambos hasta los últimos días del poeta. 

José-Miguel Ullán, “una de las voces más personales y rigurosas”, en palabras de Octavio Paz, estuvo íntima y poéticamente unido a las distintas manifestaciones artísticas desde mediados los años 60. Gracias a su radical, hondo y visceral lenguaje poético pudo hablar de tú a tú a los artistas plásticos que renovaron el panorama artístico de aquella época, así Chillida, Sempere, Palazuelo o Tápies; y posteriormente siguió con la generación de los años 80: Barceló, Sicilia, Broto o Zush.   

Sus poemas se publicaron junto a obras de arte en ediciones de bibliofilia dadas a conocer en museos como el MoMA de Nueva York, Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía de Madrid o la Biblothèque Nationale de France de París. Además fue un prolífico comisario de exposiciones y un consumado dibujante. Sus "Agrafismos" se expusieron en la 49 Bienal de Venecia de 2001 y en La Casa Encendida de Madrid en 2012. También destacó en su labor periodística, colaborando con los principales medios de comunicación de España y Francia. En los años 70 fue subdirector de la revista de artes plásticas Guadalimar y codirector de Cuadernos Guadalimar, así como colaborador de Ediciones Rayuela, todas fundadas por Miguel Fernández-Braso.    
 

Los nombres y las manchas, escritos sobre arte es el título de un libro póstumo de José-Miguel Ullán publicado por Galaxia Gutenberg en 2015. Contiene una selección de textos en prosa que el poeta escribió a lo largo de su vida sobre una serie de artistas españoles y mejicanos, como Frida Kahlo, Broto, Tàpies, Vicente Rojo, Saura y Xavier Valls, entre otros. Algunos de estos artistas estarán presentes en esta exposición colectiva, así como otros tantos que seguramente también interesarían a Ullán, quien lamentablemente no pudo conocer la nueva galería de arte Fernández-Braso. Sirva esta exposición en la galería para recordar su persona, que sí podrán visitar su compañero Manuel Ferro y la familia Ullán, por quienes sentimos tanto afecto. 


domingo, 19 de octubre de 2014

“Escritura Experimental en España 1963 -1983”, exposición en el Círculo de Bellas Artes de Madrid


             
                                                                
Julia Sáez-Angulo

         “Escritura experimental en España, 1963-1983” es el título de la exposición que tiene lugar en el Círculo de Bellas Artes de Madrid hasta el 11 de enero de 2015. La muestra, que ha sido comisariada por Javier Maderuelo, se ha llevado a cabo con los Archivos Lafuente. Un buen catálogo de 358 páginas, con ensayos correspondientes e ilustraciones dan fe de un movimiento creativo muy singular y poco estudiado.

         Los 23 artistas presentes en ela exposición son: Jorge Oteiza, José Antonio Sistiaga, Javier Aguirre, Juan Eduardo Cirlot, Joan Brossa, Josep María Mestres Quadreny, Julio Campañ, Fernando Millán, Ignacio Gómez de Liaño, Manolo Quejido, Hermino Molero, Alain Arias-Mision, Elena Asíns, Zaj, José Luis Castillejo, Esther Ferrer, Francisco Pino, Felipe Boso, Guillen Viladot, José-Miguel Ullán, Isidoro Valcárcel Medina, Concha Jerez y Eduardo Scala.

Son todos los que están, pero no están todos los que son. Hay que decir que el denominado “arte experimental”,  más adelante conceptual, ha tenido en España una presencia interesante de nombres, muchos de los cuales derivaron más adelante con otros lenguajes plásticos. Entre las ausencias que se echan de menos están los nombres de Julio Plaza, Soledad Sevilla y Lugán. Dicho esto, la exposición es una de las más interesantes que se han podido ver en este campo y de la mano de un comisario, que también practica con interés notable, el arte experimental.

Escritores, poetas, músicos, cineastas y artistas quisieron hacer un arte experimental en los años 60 y 70, una vez aue la sociedad española había asumido el informalismo y la abstracción. Letras, palabras y textos eran sus vehículos de creación. La nueva música, la poesía concreta o el cine experimental se unían a esta corriente en un todo que dio lugar a obras con un lenguaje singular y novedoso. Todos ellos iban en paralelo a los poetas letritas de otros países como Francia, Brasil o el grupo Fluxus.

El Archivo Lafuente, propiedad del empresario coleccionista José María Lafuente, situado en Cantabria, con tres mil obras de arte y unos ciento cuarenta mil documentos, cuenta con fondos interesantes en el arte experimental, si bien el comisario ha recurrido a préstamos puntuales de la Biblioteca Nacional de España, Museo Reina Sofía, Museo Jorge Oteiza o Fundación Viladot.





La exposición es un recreo visual de la creatividad a base de letras, collages, celuloide de cine y otros materiales que ponen de relieve la imaginación y posibilidades de un lenguaje especial y novedoso, que todavía continúa en el panorama artístico.  Una escritura caligramática interesante en muchos casos de gran sugerencia plástica. Un arte que ha dado lugar a libros muy sugerentes y particulares como los de Cirlot

Campal trajo la vanguardia en este campo de Argentina. La poesía se da cita o alterna en esta escritura artística novedosa. Los happenings en la calle se suceden en paralelo a su creación, dando lugar al asombro. Se habla de “Palabras frágiles” o “silencio difícilmente audible”; Gómez de Liaño crea la denominada “Cooperativa de Producciones Artísticas”; Fernando Millán dio fama al grupo NO, Aberastury está cerca; la correspondencia entre los poetas visuales es un hecho; se producen los fotocollages y hacen fotografías para poemas; Esther Ferrer hace el libro de los números primos; Zaj saca cinco libros; se lleva a cabo la Antología de Felipe Boso en Alemania, que se publicará años más tarde; Francisco Pino se encierra en su casa y publica un libro por año de tan solo 150 ejemplares no venales, regalo a sus amigos; se utiliza la fotocopiadora con profusión como forma de escritura; aparecen los libros transparentes; el diplomático Castillejo lleva a cabo una obra constante y casi secreta, que hoy figura en la Biblioteca Nacional; el se consideraba un escritor más que artista plástico...

 “Mi patria es la palabra”, decía Felipe Boso, que conocía bien la vanguardia alemana. Quiso publicar con Seix Barral, pero el célebre editor Carlos Barral le fue dando largas y no se llevó a cabo.  Isidoro Valcarcel transcribe una partida de ajedrez a papel pautado…

La creatividad y la imaginación se dan cita con audacia en esta exposición de escritura experimental que al mismo tiempo es un arte plástico. Lástima que Javier Maderuelo no haya contratado sus trabajos con lo expuesto.




         

viernes, 14 de junio de 2013

Un pedasico de Poesía necesaria







L.M. A.

Dicen que la pasión / y la ternura son. / El sosiego es transparente. Y ocurre / que el existir se hace visible: / por esa luz que en unos ojos toma cuerpo, / por esas manos y su tacto, / por esa manera de ver / la voz del inocente, por esa forma de escuchar lo que el silencio calla.” Con este poema titulado “La realidad”, José Manuel Blecua, director de la Española, aunque en este acto solo profesor, maestro y amigo de Nicanor Vélez, iniciaba la lectura poética celebrada en la Feria del Libro de Madrid en memoria del editor y poeta colombiano y catalán.

“Nicanor fue un alumno ejemplar. Venía ya de París y era mayor y mucho más culto que el resto. El primero en fijarse en él fue Claudio Guillén. Y desde entonces mantuvimos una gran amistad, también con mi hermano Alberto”, recordaba el profesor Blecua, quien acudió acompañado de su esposa, María Luisa, que ha viajado expresamente desde Barcelona: “Venía mucho a casa y lo que más le gustaba era leerme poemas. Yo le decía: ‘déjame que los lea yo primero, que si no, no me entero bien.’ ‘Un pedasico, un pedasico’, me contestaba y se echaba a leer”.

Antonio Gamoneda, Clara Janés, Olvido García Valdés, Miguel Casado, Jenaro Talens, Aurelio Major, Manuel Ferro, Jordi Doce y Juan Pablo Roa han leído poemas de Nicanor Vélez, poemas dedicados por él, poemas inspirados por él, poemas de libros que estuvieron a su cuidado. Han estado presentes sin estar, en la voz de los demás, Tomás Segovia, T. S. Eliot, Eduardo Milán, José-Miguel Ullán y José Manuel Caballero Bonald.

“Siempre tuvimos la muerte como algo que le pasaba a los demás: a los abuelos, a los padres o tíos de gente conocida, al amigo lejano que la mafia asesina o la guerrilla mata, al compañero de colegio que un gamín apuñala o un fulero atropella. Por eso, en un país como el nuestro, en el que tenemos más conocidos ‘en la tumba que en los bares’, sabemos que la muerte es una posibilidad que el universo incluye; pero nunca pensamos que también le pudiese suceder a alguien que tiene nuestra sangre, nuestra edad y algo de nuestros propios sueños”. Estas líneas, que Nicanor Vélez escribía a raíz de la muerte de su hermano Luis, se le pueden aplicar hoy a él, que murió, tremenda inocentada, un 28 de diciembre.

En 1981, Nicanor Vélez (Medellín, Colombia, 1959 - Barcelona, 2011) se traslada a París y se diploma en la École des Hautes en Sciencies Sociales; de allí a Barcelona, donde se licencia en Filología Española por la UAB, donde finalmente se instala, donde conoce a su esposa, Encarna -Gruchenka-, y donde, desde 1989, se dedica a la labor editorial. Artífice y responsable de la colección de poesía de Círculo de Lectores / Galaxia Gutenberg, en la que ha publicado con exquisito rigor más de cincuenta títulos dedicados a los grandes poetas, también ha sido el editor de las obras completas de Octavio Paz, Borges, García Lorca, Neruda, Cortázar, Valente, Rubén Darío o Gil de Biedma. Como poeta, ha publicado La memoria del tacto. Instantes para Gruchenka, La luz que parpadea y La vida que respira, al que pertenece este “Los días”: “Y vamos esperando cada día / que los cerezos broten / con la certeza / y la gravedad propias del deseo”.

En el último libro en el que el Nicanor Vélez editor trabajó, la Obra completa de Blas de Otero, se pueden leer estas líneas de la nota a la edición, firmada por Sabina de la Cruz: “Por último, queremos que esta edición, que él no pudo ver concluida, sea un homenaje al poeta Nicanor Vélez, a las muchas horas y desvelos que dedicó al asesoramiento editorial, con excelencia crítica admirable en el detalle y en la fidelidad, que lo era a los textos y a los que le conocimos y quisimos”.


La Orden del Finnegans presenta Lo desorden


El Pabellón Banco Sabadell acogió esta tarde la presentación de Lo desorden, de La Orden del Finnegans, que integran José Antonio Garriga Vela, Marcos Giralt Torrente, Eduardo Lago, Emiliano Monge, Malcolm Otero Barral, Antonio Soler, Jordi Soler y Enrique Vila-Matas. El volumen, editado por Alfaguara, recoge los textos que cada uno de ellos escribieron para la ocasión sobre sus memorias de infancia.

El proyecto literario tuvo, antes que nada, título: Lo desorden, con el que el grupo quería revindicar su anarquismo. También un espíritu ácrata o gamberro adquirió el acto de presentación del volumen. Eduardo Lago “denunció” a Enrique Vila-Matas por firmar en el libro “un juego narrativo muy vilamatiano que comienza calificando una estupidez escribir sobre la infancia, el tema que él mismo había propuesto”. El autor de Bartleby y compañía esgrimió en su defensa que cuando acometió la escritura del texto, recordó que había publicado un viejo artículo sobre el camino de su casa al colegio, tan repetido durante años: “Descubrí que no tenía otros recuerdos de infancia que aquel, así que opté por hacer ver que era una estupidez escribir sobre el tema, para que no se notase que no tenía memoria de aquellos años del pasado”.

Poco importaba el respeto escrupuloso al tema, Lo desorden es el proyecto de un grupo constituido para, antes que nada, “celebrar la amistad, defender una forma de entender la literatura y conmemorar cada año el Bloomsday”, tal y como recordó uno de sus fundadores, Eduardo Lago.

En el acto participaron, además de Ignacio Martínez Pisón, prologuista de la obra y “cronista oficial” de La Orden del Finnegans, todos sus miembros, a excepción de Jordi Soler, que fue “amonestado y amenazado con la expulsión”. La medida disciplinaria es, según Vila-Matas, “una parodia de las discusiones y disensiones de los grupos literarios y, en nuestro caso, el antídoto que evitará la disolución”. Los “desordenados” caballeros bromearon con los ritos y pretextos literarios que les unen, dijeron que ninguno de ellos conoce realmente Dublín, a excepción de sus alrededores, su cementerio y el pub John Kavanagh “The Gravediggers”.




martes, 26 de enero de 2010

María Zambrano, "Esencia y hermosura" Antología de textos

Esencia y hermosura. Antología
María Zambrano
Selección y prólogo de José-Miguel Ullán
Galaxia Gutemberg/Círculo de Lectores, 2010
Barcelona, 2010 (612 pags)

Julia Sáez-Angulo


María Zambrano, Una “Antología”, mientras se preparan sus Obras Completas dirigidas por Jesús Moreno, que serán publicadas por Galaxia Gutemberg/Círculo de Lectores, aparece esta “Antología” de su obra titulada “Esencia y hermosura”, con selección y relato prologal del desaparecido poeta José-Miguel Ullán.

José Luis Pardo hizo la presentación, después de la las palabras introductorias de Joan Tarrida, para decir que se congratulaba en cierto modo de no haber conocido a María Zambrano (Velez-Málaga, 1904 – Madrid, 1994) porque todos aquellos que lo hicieron se vieron magnetizados por la presencia y palabra de esta escritora, de la que algunos llegaron a decir que hablaba mejor que escribía.

Todavía hay muchos que siente más curiosidad por la vida de esta escritora singular que por su obra, señalaba Pardo para quien los ensayos filosóficos de esta mujer son singulares y abren una nueva vía a un estilo literario diferente que conecta con el pensamiento europeo.

América Hispana, clave en su vida

“La vida y escritura de María Zambrano es incomprensible sin su relación con America”, señaló el profesor Pardo en otro momento. No hay que olvidar que ella tuvo que exiliarse muy joven y en América se encontró con el cubano Lezama Lima, el pintor mexicano Juan Soriano –pareja del escritor español Diego de Mesa- y la lengua española que era la suya.

La confluencia de Zambrano con Juan Soriano se hizo también a través de su reflexión con la Pintura, como un lenguaje nuevo menos verboso y más expresivo de lo inefable. La “Antología” se abre precisamente con las “Cartas al pintor Juan Soriano” y refleja su pensamiento sobre América y la pintura.

“La Cuba secreta” (1948) es otro de los capítulos seleccionados con dos apartados: “Martí, camino de su muerte” y “José Lezama Lima en La Habana”.

A María Zambrano no se la consideró una profesional de la poesía pero su ensayo filosófico se teñía de esa cualidad más visionaria del pensamiento.

Pardo se congratulo de que la Antología presentada por Ullán no fuera fagocitada en los fastos de centenario de la autora, que se vió abrumada al final de sus días por un exceso de reconocimientos oficiales, en un país que distaba mucho del que había dejado hacía 45 años de exilio itinerante en México, Cuba, Puerto Rico, Francia, Italia y Ginebra.