martes, 8 de septiembre de 2020
III Premio Café Español de Relato Corto
jueves, 24 de noviembre de 2016
Juan Eduardo Zúñiga, Premio Nacional de las Letras Españolas 2016
Biografía
Jurado
sábado, 14 de junio de 2014
Juan Eduardo Zúñiga: “Leemos para aprender a vivir, para distanciarnos del dolor, para identificarnos con otras vidas”
viernes, 2 de diciembre de 2011
Juan Eduardo Zúñiga ve publicados sus tres libros de relatos en “La trilogía de la guerra civil”
“La trilogía de la guerra civil”
Juan Eduardo Zúñiga
Galaxia Gutenberg/Círculo de Lectores
Barcelona, 2011 (402 pags)
Julia Sáez-Angulo
“La trilogía de Madrid” de Juan Eduardo Zúñiga (Madrid, 1929) comprende sus tres títulos de relatos “Largo noviembre de Madrid”, “Caìtal de la gloria” y “La tierra será un paraíso”, tres libros prácticamente inencontrables en sus antiguas ediciones.
Joan Tarrida de Galaxia Gutenberg/Círculo de Lectores hizo la introducción en la presentación del ejemplar y los periodistas Emma Rodríguez, José Andrés Rojo y Juan Ángel Juristo comentaron la obra del autor y le formularon diversas preguntas sobre la misma.
Juan Eduardo Zúñiga, que no quiso dar a conocer su edad ni en el libro ni en la presentación, aunque figura en Internet, es un hombre al que marcó la guerra de 1936-39 que le sorprendió a los siete años en una ciudad cercada como Madrid, ciudad que él recrea como un personaje más en sus relatos de la trilogía, a los que ha añadido dos inéditos.
Experto en lenguas eslavas y por tanto en lecturas rusas, Zúñiga sabe recoger el sufrimiento humano de los madrileños durante tres años en una guerra “dura y abominable” en contra del dicho italiano “la guerra è bella ma incomoda”. Su fisonomía es la de un escritor decimonónico, con barbas blancas que lo asemejan a una mezcla entre Dostoiesky (a quien ha leído mucho), Baroja y Valle Inclán, aunque sin barbas de chivo.
Interpretación literaria de la guerra
Al escritor madrileño se le considera un escritor de culto, un escritor elogiado por escritores, pues sus obras, bien escritas, no suelen tener una difusión popular. No quiso definirse en cuanto a qué hacer con el Valle de los Caídos, dando una larga cambiada al decir que no lo había visitado.
“Deseo interpretar la guerra literariamente” dijo Zúñiga en otro momento y explicó que los relatos no son necesariamente biográficos, pero sí de una ciudad y un momento que él ha hecho suyos; momentos de “tristes hábitos cainitas”.
“El Madrid que yo planteo viene a ser como si el sufrimiento de los personajes se proyectara en la ciudad”, dijo el autor. Madrid es una ciudad en la que nací y hacia ella tengo un sentimiento de simpatía y comprensión, también por el sufrimiento padecido y el hecho de ser “objetivo deseado” para tantos emigrantes que llegaron a ella. A su juicio, a Madrid le ha faltado el gran escritor que la ensalce “como lo ha tenido París o Lisboa”.
Juristo habló en la presentación de Pérez Galdós y Ramón Gomez de la Serna como escritores que había recreado la capital de España en sus libros.
Madrid es protagonista de los relatos de Zúñiga “porque es un espacio cargado de vida y contingencia”. “La guerra afectó a todos. Llegó con el jinete del Apoclipsis, el hambre”, como una gran desgracia que se desea olvidar para pervivir pero no se puede. Es imposible. Para ello tenemos todos nosotros que asumir las responsabilidades, porque todos somos responsables. Hay que hacer un acto de revisión de nuestra actitud. No veo que la guerra pueda ser olvidada hoy con facilidad”, señaló al final de la presentación.
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miércoles, 15 de diciembre de 2010
Juan Eduardo Zúñiga publica relatos en el libro “Brillan monedas oxidadas”
“Brillan monedas oxidadas”
Juan Eduardo Zúñiga
Galaxia Gutenberg/Círculo de Lectores
Madrid, 2010; 160 pags; 16,90 euros
Julia Sáez-Angulo
Las Obras Completas de Juan Eduardo Zúñiga siguen su curso de publicación en Galaxia Gutenberg/Círculo de Lectores, tanto de la publicada como de la inédita, según señaló Joan Tarrida, y en este caso ha sido el libro de relatos “Brillan monedas oxidadas” el que se ha presentado. Una novedad en el trabajo del escritor, ya que sale de su especialidad en el mundo eslavo para ofrecer otras atmósferas que recrean algunos episodios de Kafka o Sa Carneiro.
Juan Eduardo Zúñiga (Madrid, 1929) asegura dar importancia a la portada de un libro porque es la imagen que avanza visualmente el interior. En el caso de “Brillan monedas oxidadas” se ha elegido un cuadro de Wilhelm Hammershot que representa a una mujer de espaldas que mira la sucesión de penumbras de una casa, algo que de algún modo refleja la atmósfera del interior de los personajes en moradas que señalan el fluir del tiempo.
Algunos protagonistas de los relatos evocan personajes reales, sobre todo de la literatura, campo en el que Zúñiga reconoce sentirse a gusto: “son tentadoras ciertas figuras y el tratar de reconstruir algo de sus la biografías. Me gusta tomar esta materia narrativa”.
El autor considera que se trata de un libro más personal y distinto de los anteriores, al tiempo que avanza la preparación de sus memorias o “recuerdos desordenados de algunas etapas de mi vida, así como recuerdos de viajes, lectura y tipos raros que he conocido”. Reconoce que el pasado es un buen filón “para la inventiva porque se funde con la niebla y los sueños”.
Al hablar del alma rusa, tan presente en su obra anterior, Zúñiga dijo que se trata de “una exaltación nacionalista de Dostoievski, como el “alma que vive en el silencio y estalla de pronto en un gran apasionamiento. Pasión incontenible y hermosa. Nunca los europeos podrán comprender el alma rusa, afirmaba Dostoievski porque le daba una proyección sobrenatural”.
Un escritor riguroso que se lo juega todo en la escritura
Para Gustavo Martín Garzo, presentador del libro de Zúñiga, se trata de un regalo de un escritor riguroso que se lo juega todo en la escritura. Un corrector nato de su propio texto hasta la perfección. “No le interesan tanto los aconteceres externos sino como estos afectan y perturban a los personajes; personajes que a veces cargan con culpas de las que no se pueden liberar”.
“Los personajes de Zúñiga anhelan, a los que les afecta el deseo y la memoria, la búsqueda del amor y la vinculación al sufrimiento. Viven el amor como un deber. El mundo del deseo se repite. Todos se rebelan contra su destino”, dijo el presentador en otro momento.
El autor dijo que para escribir cuentos, “primero se acumulan vivencias y nociones de apariencia superficiales, de las que algún día se descubre el valor que tienen y pasan a la escritura. Con el tiempo las cosas se ordenan y se ven con más claridad literaria, después el escribirlas es una cuestión de cocina: hay que liminar sinónimos, cacofonías y los ruidos que entorpecen una frase”
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viernes, 4 de junio de 2010
Juan Eduardo Zúñiga escribe sobre los escritores rusos
“Desde los bosques nevados”
Memoria de escritores rusos
Juan Eduardo Zúñiga
Galaxia Gutenberg / Círculo de Lectores
Barcelona, 2010 (360 pags)
Julia Sáez-Angulo
Al leer, siendo muy joven,“Nido de nobles”, una novela con el peculiar paisaje melancólico y sabio de Turgénev, Juan Eduardo Zúñiga se quedó “enganchado” para siempre a la hermosa literatura rusa. El autor acaba de publicar un libro titulado “Desde los bosques nevados. Memoria de los escritores rusos”, que vienen a ser capítulos narrados sobre distintos nombres como Pushkin, Chéjov, Dostoyevski, Lérmontov o Iván Turgénev.
El libro fue presentado por el académico Luis Mateo Díez y el editor Joan Tarrida, quien afirmó que Galaxia Gutenberg/Círculo de Lectores piensa seguir publicando a los autores rusos. El libro lleva en portada el cuadro “Shovestide” de Boris Kostochiev, aunque no se hace constar en los créditos del volumen.
El autor Zúñiga recordó las características comunes de la literatura rusa, sobre todo del XIX, que es la que él aborda en su libro: conciencia nacionalista muy fuerte y respeto a la tradición. Una tradición literaria muy coherente y orgánica, en la que late el interés por la oralidad y una preocupación por la adecuada belleza estilística. Las mujeres suelen ser personajes fuertes en esta literatura.
Juan Eduardo Zúñiga (Madrid, 1929) es escritor, traductor de lenguas eslavas y crítico literario. Se le considera un autor minoritario al que admiran todos los escritores. En su trayectoria ha recibido los premios Nacionales de Traducción, de Novela y de la Crítica. Uno de sus últimos libros fue “Capital de gloria” (2003), relatos sobre la guerra civil en Madrid, sesgados hacia el bando republicano. La guerra civil marcó en gran manera al escritor.
Resulta difícil definir o describir la llamada “alma rusa”, que tiene matices insospechados por la vecindad de Oriente, de Asia, sobre todo de Persia y de las caravanas de la China que eran recibidas en las aldeas con curiosidad y alborozo. La gente participa así de cierto exotismo, irracionalismo y también. El racionalismo excesivamente rígido de Europa no se comprende del todo en Rusia y da lugar a una tensión muy singular de sus gentes y sus personajes literarios.
Paralelismos con España
A veces se ha visto el paralelismo entre Rusia y España por esa frontera oriental que cada uno de los dos países tiene: el primero en Asia, y el segundo en el mundo árabe de África
Con este libro “Desde los bosques nevados”, Zúñiga ha querido ofrecer un homenaje a la literatura rusa, a sus grandes nombres del XIX. “Un bosque donde uno entra y se encuentra con que cada árbol es distinto”, explica el autor, que se admira de la enorme actualidad de que gozan las obras dramáticas rusas. “Ha habido momentos en que he visto representar cuatro obras de Chejov al mismo tiempo en Barcelona”
Turguénev es el escritor con mayor número de especialistas y estudiosos en el mundo, se dijo en la presentación del libro. Una figura singular incapaz de amar a una mujer de su rango social y prefería siempre a una de nivel inferior. Conoce la terrible sociedad terrateniente, con una madre aterradora y una abuela asesina en medio de una Rusia atrasada y violenta, donde todo abuso de poder se podía esperar. Una corriente de vida primaria, de sátrapas, que venía de Asia y entraba de alguna manera en Rusia. El siervo tenía escasa posibilidad de sobrevivir si no era en la propiedad del señor.