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martes, 8 de septiembre de 2020

III Premio Café Español de Relato Corto






L.M.A.

09.09.2020

Convoca Rosablanca
Tema libre
RE Participantes: Cualquier persona mayor de edad, sin restricciones por razón de nacionalidad o residencia
Extensión: Máximo de 700 palabras.  Mínimo de 300
Premio: • 300,00 (TRESCIENTOS) euros •
Trofeo • Reproducción enmarcada (impresión fotográfica de alta calidad sobre papel grabado) del cuadro original del pintor Javier Cámara •
 Copia en archivo informático del libro recopilatorio de los trabajos presentados al Premio, para su impresión
Los trabajos concursantes deben enviarse por correo electrónico a: premiocafeespanol@gmail.com indicando en el comienzo del mensaje: “Para el III Premio Café Español (relato corto) 2020”
Plazo de presentación: Del 9 de julio a 9 de noviembre de 2020.

Los relatos enviados al concurso pueden publicarse directamente en la página de Facebook “Relato corto” a partir del 20 de julio del presente año y compartirse con quien se desee. También se pueden incluir imágenes referidas al contenido del relato concursante, pero no influirán en la valoración del Jurado.

III Premio Café Español (Relato Corto) 2020 

BASES
Artículo 1. - Se establece el siguiente Premio: III Premio Café Español (Relato Corto) de tema libre, dotado con 300,00 euros y la reproducción del cuadro “Perfiles”, del pintor Javier Cámara. A dicho premio económico se le practicará la retención que estipule el Reglamento del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF) vigente en el momento del fallo del concurso. El relato ganador será publicado en los soportes de comunicación pública creados para este Premio y en las redes sociales.

Artículo 2. Los relatos concursantes deberán estar escritos en castellano, con una extensión máxima de 700 palabras y un mínimo de 300, en archivo WORLD y formato DIN A 4, a 1,5 espacios y un cuerpo de 12 puntos del tipo Arial.

Artículo 3. Los trabajos deberán ser originales, estrictamente inéditos (incluido internet) en la fecha del comienzo de la presente convocatoria, no pueden haber sido premiados en otros concursos ni estar pendientes de resolución en otros certámenes. Cada autor o autora puede presentar un máximo de dos relatos.

Artículo 4. Los trabajos se enviarán por correo electrónico a premiocafeespanol@gmail.com indicando obligatoriamente nombre y apellidos, número de D.N.I. o pasaporte, dirección postal, número de teléfono y una dirección de correo electrónico actualizada.

Artículo 5. El plazo de entrega de originales comprenderá desde el 9 de julio al 9 de noviembre de 2020.
Artículo 6. Los organizadores de este Premio designarán el Jurado y, si fuera necesario, el equipo técnico que realizará la preselección. La composición de dicho Jurado será dada a conocer antes del 30 de noviembre del presente año 2020.

Artículo 7. El Jurado deliberará exclusivamente sobre los originales preseleccionados. Artículo 8. El Jurado seguirá para sus deliberaciones el sistema de votación no presencial, sucesiva y eliminatoria. El fallo se hará público, si no se producen circunstancias ajenas a la organización, en la segunda semana de diciembre de 2020. En el plazo de dos días a partir del fallo del Jurado se le comunicará el resultado al autor o autora del relato corto ganador. Asimismo, le será comunicado por correo electrónico a los demás participantes. 4
Artículo 9. No se mantendrá correspondencia escrita o por otro medio con los participantes que no resultaran ganadores, salvo la comunicación del fallo del Jurado. Artículo 10. La comunicación del fallo del Jurado será dado a conocer seguidamente a través de los nuevos medios de comunicación y soportes que a este efecto desarrollará la organización del Premio Café Español y de Rosablanca, promotores del Premio.

Artículo 11. La entrega del III Premio Café Español (relato corto) 2020 se realizará durante mes de enero de 2021, en el transcurso de un acto público que se celebrará en fecha y lugar a determinar). Dicho acto será convocado con antelación suficiente para que el ganador o ganadora pueda asistir personalmente a recoger su Premio. En caso de ausencia, se podrá delegar su recepción en otra persona que le represente.

Artículo 12. El III Premio Café Español (relato corto) 2020 consta de un solo premio. Artículo 13. El Jurado puede declarar desierto el Premio y, en su lugar, conceder un Accésit por igual cantidad económica.
Artículo 14. El autor o autora de cada escrito conservará la propiedad intelectual de la obra. Los textos que no resulten galardonados serán destruidos una vez completada la edición del libro recopilatorio del III Premio Café Español (relato corto) 2020. En el supuesto de que un autor o autora no desee incluir su escrito en dicha edición del libro (informática o impresa), lo comunicará cuando se le de a conocer el fallo del Jurado.    

Artículo 15. De conformidad con la legislación vigente, los datos personales obtenidos para la participación en el concurso sólo serán utilizados para mantener el contacto necesario con los participantes, y destruidos al finalizar la entrega del Premio o, en su defecto, el accésit. Los datos del autor o autora del trabajo ganador podrán ser difundidos públicamente. Los interesados podrán ejercitar los derechos de acceso, rectificación, modificación y oposición dirigiéndose a la dirección de correo electrónico premiocafeespanol@gmail.com.
Artículo 16. La participación en este concurso supone la aceptación de estas Bases.
*****


(Esto no es un relato participante en el Premio Café Español, sino sobre él)

PERMÍTAME QUE TE CUENTE

Vivió 101 años. Juan Eduardo Zúñiga murió el 24 de febrero de 2020, en la frontera de la vida, en silencio como siempre. Hablábamos de él cuando cumplía los cien, pero probablemente su nombre no les diga mucho, porque él mismo se encargó de que fuera así durante todo un siglo, a pesar de los cuidados de su mujer y sus ánimos para que saliese del rincón oscuro.

Alguno decía de él, una vez muerto, que fue “escritor de escritores, apasionado eslavista y magistral autor de relatos, la dolorida evocación de los derrotados de la Guerra Civil articula su obra, la de un narrador secreto y de largos silencios”.

Si, Eduardo Zúñiga fue eso que denominan cronista literario de la Guerra Civil. Encontró un motivo para refugiarse en la escritura y se convirtió en el gran maestro vivo del cuento español contemporáneo, a pesar del aislamiento político al que le sometieron, de los reproches literarios, de su rechazo a las consignas impuestas. Él partió de hechos para contarnos historias. Eso hacen los mejores cronistas, no acomplejarse ante la inmensidad de los datos, sino llegar a lo más profundo de las historias.

HISTORIAS PEQUEÑAS, MEMORIA GIGANTE

Un día antes de que Zúñiga cumpliese la centena presentamos el Premio Café Español por segunda vez recorriendo del sur al norte de España, rompiendo el muro de Sierra Morena, la frontera de las ideas e incluso de las lenguas. Un Premio que nació de la piel de un pueblo llamado Villanueva del Rey y del que no hay grandes datos y la historia posible ya está contada: la calle Real, un Café Español que cumple ahora 130 años; una fuente con nombre propio, una eras abandonadas, casas blancas y un apellido real; y algunos datos de la piel que las personas van dejando a través de su historia bajo sobrenombres como el de Rosablanca, un nombre que te ponen otros y con el que te identifican al cabo de las generaciones sin conocerte.

El Premio Café Español y otras actividades que se hacen bajo el paraguas de ese mote agradecido, el de Rosablanca, nació hace tres años, en el otoño de 2017, en torno a una mesa en San Sebastián, para reivindicar esa identidad común que nos marca: hacerla útil, darle vida, sin renunciar a su historia, la que fuese, porque la historia de una familia en la guerra civil es un libro escrito a dos manos y casi nunca coinciden las palabras, como bien describe Zúñiga. En 2017 llamé a un amigo de prestigio nacional que aceptó ser el presidente del Jurado de una iniciativa literaria que iba a nacer con cinco contradicciones que podían hacerla imposible:


Esa iniciativa estaba apoyada por personas muy diferentes de todo el país
- que no se conocían entre sí.
- el nombre del Premio era el de un bar desconocido
el Premio se convocaba desde un pueblo de 1080 habitantesmedio escondido en la Sierra Morena cordobesa, que los cordobeses podemos conocer pero los demás no, salvo algún accidente personal y trágico.

Sorprendentemente, ese premio de 100 euros unió a un pintor tan bueno como generoso, un jurado de y cinco personas destacadas del ámbito de la literatura y del periodismo. Incluso consiguió la participación de un relato corto procedente de Perú, junto a otros de Barcelona, Galicia, País Vasco, Ciudad Real, Andalucía… Y, lo más sorprendente, la participación de vecinos de Villanueva del Rey, compitiendo con la misma voluntad que reputados escritores, periodistas y poetas. 39 relatos para el primer año de este Premio era una utopía, pero se realizó. Ganó el mejor escrito, y ningún miembro del Jurado tuvo duda.

POR QUÉ UN PREMIO LITERARIO

Para demostrar que hoy nadie vive aislado si no se aísla. Que el empuje de la gente puede más que las limitaciones económicas oficiales. Para demostrar que, hoy, una voz pequeña como la de un pueblo pequeño, puede tener un eco inmenso, diferente. En el siglo de Eduardo Zúñiga, la utopía posible es escribir frente a la opción de guerrear, relatar historias frente a sepultar historia. El Premio Café Español busca historias, inventadas o reales. No hay un tema sobre el que escribir, límites ni condiciones. Literatura sin cortapisas.

Nos hemos hermanado con las redes sociales con libertad y seguridad. Cualquiera puede hacer público su relato. Sólo el Jurado decide. Abrimos la red a la literatura y que la obra que participe no muera en el saco de las no premiadas. Por eso nos esforzamos en conseguir el mejor jurado; inapelable, pero intachable.

LOS ROSABLANCA

Ellos empujan este Premio, pero también con una utopía: compartir el presente, pero convivir en la memoria. En las lápidas del cementerio de Villanueva del Rey no hay lugar para los nombres de los abuelos muertos. No es nostalgia. La historia se amortiza en el taller del marmolista. Como Zúñiga, hemos querido alejarnos de los convencionalismos literarios. Zúñiga dio a la imprenta su primera obra el mismo año que yo nací, en 1951, y la tituló “Inútiles totales”. Quería ser soldado republicano, pero no le aceptaron.

El Premio Café Español impulsado por “los Rosablanca” ya ha demostrado su utilidad, su calidad en 2018 y en 2019 y hoy, en 2020, nos guía un inesperado compañero de viaje, que sabe y enseña, Alfredo Conde, Premio Nacional de Literatura y Premio Nadal, entre otros muchos. Él también es un vigilante de honor como presidente del Jurado, con callo como miembro de Jurados y con callo como escritor de novelas, cuentos, poesía…. Juan Eduardo Zúñiga y Alfredo Conde Cid nos animan a que este sea un Premio lleno de historias largas y profundas, hoy relatos cortos llenos de imaginación y sentimiento, como un germen de futuro. Vamos bien.

Aurelio Romero Serrano (Grupo Rosablanca)

jueves, 24 de noviembre de 2016

Juan Eduardo Zúñiga, Premio Nacional de las Letras Españolas 2016

Concedido por el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte


·        El jurado ha galardonado a Juan Eduardo Zúñiga por “una vida dedicada a las letras en las que ha sido un maestro tanto en el género del cuento, realista y fantástico, como en el ensayo literario y la traducción”

L.M.A.

24-noviembre-2016.- El escritor Juan Eduardo Zúñiga ha sido galardonado hoy con el Premio Nacional de las Letras Españolas 2016. El Premio lo concede el Ministerio de  Educación, Cultura y Deporte para distinguir el conjunto de la labor literaria de un autor español cuya obra esté considerada como parte integrante del conjunto de la literatura española actual escrita en cualquiera de las lenguas españolas. Está dotado con 40.000 euros.

El jurado ha reconocido a Juan Eduardo Zúñiga, por “una vida dedicada a las letras en las que ha sido un maestro tanto en el género del cuento, realista y fantástico, como en el ensayo literario y la traducción”.

Biografía
Zúñiga (Madrid, 1929) cursó estudios de Bellas Artes y Filosofía y Letras, y se especializó en literaturas eslavas y en el siglo XIX español. Ha editado numerosos estudios y ensayos como especialista en literaturas eslavas, principalmente la rusa y la búlgara.

Entre sus obras destaca una biografía de Turgueniev titulada Los imposibles afectos de Ivan Turgueniev (1977), varios ensayos sobre escritores rusos como Chéjov y numerosos artículos acerca de la cultura búlgara. Zúñiga elaboró en 1945 su primer ensayo titulado La historia de Bulgaria.

También ha traducido a importantes novelistas y poetas de los países del Este, y a autores portugueses, entre los que destacan Urbano Tavares Rodrigues o Mario Dionisio. En 1987 el Premio Nacional de Traducción por la versión castellana de las obras del escritor portugués Antero de Quental.

En 1951 editó su primera novela, Inútiles totales, y más tarde, en 1962, publicó El coral y las aguas. En 1967 escribió el ensayo Los artículos sociales de Mariano José de Larra, y en 1980, publicó el libro de relatos Largo noviembre de Madrid, basado en la situación de la capital española en plena Guerra Civil.

En 1983 publicó El anillo de Pushkin, libro considerado a la vez relato y ensayo. Ha escrito también La tierra será un paraíso (1986), segunda entrega de la trilogía sobre Madrid y la Guerra Civil; Misterios de las noches y los días (1992), compuesto por cuarenta relatos breves; la novela Flores de plomo (1999), una crónica basada en datos históricos de la noche en la que Mariano José de Larra se suicidó. En 2003 finalizó su trilogía sobre Madrid y la Guerra Civil con la obra Capital de la gloria, un decálogo de relatos ambientados en los últimos días del Madrid republicano, con la que obtuvo el Premio de la Crítica de Narrativa en castellano y el Premio Salambó. En 2010 publica Brillan monedas oxidadas, una recopilación de relatos.

Jurado

Ha estado presidido por el director general de Industrias Culturales y del Libro, José Pascual Marco; y la subdirectora general de Promoción del Libro, la Lectura y las Letras Españolas, Mónica Fernández, ha actuado como vicepresidenta. Han formado parte del jurado como vocales el autor galardonado en la edición 2014, Emilio Lledó; la autora galardonada en la edición 2015, Carme Riera; Pedro Álvarez de Miranda, designado por la Real Academia Española; Xesús Alonso, por la Real Academia Gallega; Aizpea Goenaga, por la Real Academia de la Lengua Vasca; Jordi Cornudella, por el Instituto de Estudios Catalanes; Manuel Rico, por la Asociación Colegial de Escritores de España (ACE); Anna Grau, por la Federación de Asociaciones de Periodistas de España (FAPE); Fernando Valls, por la Asociación Española de Críticos Literarios; Paloma García Picazo, por el Centro de Estudios de Género de la UNED; Rafael Luis González, por la Conferencia de Rectores de las Universidades Españolas (CRUE), y Fernando Rodríguez Lafuente, por el ministro de Educación, Cultura y Deporte.

sábado, 14 de junio de 2014

Juan Eduardo Zúñiga: “Leemos para aprender a vivir, para distanciarnos del dolor, para identificarnos con otras vidas”




L.M.A.


"Leemos inicialmente para buscar distracción, y así lo creemos. Luego llega la evidencia de que lo hacemos para aprender a vivir, para distanciarnos del dolor, para identificarnos con otras vidas". El escritor Juan Eduardo Zúñiga exploró, ante el Micro de la Feria, las razones que nos llevan a leer y las distintas vidas de un libro: "Cuando parece ya olvidado, que nunca volvería a despertar la atención de lectores, un ejemplar hallado en el lugar más insólito se abre a la lectura, descubre que aún conserva vigor de estilo e ideas reconfortantes y valiosas".

Víctor García de la Concha: “La vida de la Real Academia es un reflejo de la historia de España”
Víctor García de la Concha, quien fuera director de la Real Academia Española entre 1998 y 2010, repasó esta tarde, en compañía del periodista Antonio San José, algunos de los episodios más relevantes de la historia de la institución a cuyo estudio ha dedicado el libro La Real Academia Española. Vida e historia, recientemente publicado. La obra es la primera monografía que ofrece, en sus propias palabras, “un relato secuencial” de los trescientos años de historia de la corporación, desde su fundación en 1713 por Juan Manuel Fernández Pacheco, marqués de Villena, hasta la etapa dirigida por Fernando Lázaro Carreter.

El proyecto inicial del marqués de Villena fue, según recordó García de la Concha, la creación de una Academia de Ciencias y Letras, finalmente desechado: “Rebrota la idea de Nebrija, del humanismo renacentista, de que todo está en la lengua y la lengua, en la base de todo el conocimiento, al tiempo que pilar de la preparación de los ciudadanos”. La Academia nace, pues, impulsada por unos intelectuales renovadores que asumen conscientemente la reivindicación de la cultura española despreciada por Europa, para “servir al honor de la Nación”, centrada en la lengua y con una tarea precisa, dictada por el imperativo ilustrado de utilidad: la elaboración de un diccionario. García de la Concha considera prodigioso que el primer volumen de aquella obra solo tardase trece años en ver la luz, teniendo en cuenta la falta de corpus lexicográficos previos. Ha constituido un trabajo de tres siglos alcanzar los 600 millones de registros léxicos que hoy posee la Real Academia y que a finales de la década de los 40 no eran más de 11 millones.

El lema “Limpia, fija y da esplendor”, de cuño ilustrado, describiría perfectamente, según García de la Concha, las ideas lingüísticas del siglo XVIII que sirvieron de pilares a la fundación de la Real Academia Española. Mientras que la idea inspiradora del trabajo de la institución durante el siglo XX es la “idea de unidad del español”. La trayectoria de la institución no ha estado exenta de momentos difíciles y el exdirector enumeró algunos de ellos: durante el ministerio de Floridablanca; la ocupación francesa, cuando la Academia supo garantizar su continuidad; durante el reinado de Fernando VII; en el trienio liberal, etapa en la que cundió la desconfianza de los liberales de Cádiz hacia una institución que consideraban “excesivamente coercitiva de la libertad personal”; en la guerra civil y en el franquismo, cuando “la Academia vivió en una pobreza de solemnidad”.

Víctor García de la Concha quiso también subrayar el trabajo de los sucesivos directores de la institución, desde los primeros, en aquella etapa dinástica gobernada por los marqueses de Villena, a José de Carvajal y Lancáster o Mario Roca de Togores, marqués de Molins. También destacó la gestión de Menéndez Pidal, que “gira la Academia hacia los filólogos” y la de Lázaro Carreter, “un renovador que impulsó el objetivo de preservar la unidad de la lengua”.

Sobre la presencia de las mujeres en la Real Academia Española, García de la Concha recordó el caso de Gertrudis Gómez de Avellaneda, quien solicitó su ingreso con una carta “respetuosa y dignísima”. Los académicos impidieron que su nombre llegase a la votación a la que concurrían otros dos candidatos varones. Su reacción fue agradecer al director de la institución su apoyo y el de otros miembros y acusarse de injuriar a quienes la habían avalado rompiendo el papel en el que se le comunicaba la resolución de los académicos que, por supuesto, añadía ella, no estaba motivada por su sexo. También se cerraron las puertas de la Real Academia para Emilia Pardo Bazán que emplea en su solicitud un “tono altivo” que es replicado por la institución con un seco formulismo administrativo que incomodó extraordinariamente a la escritora coruñesa.

Víctor García de la Concha avanzó que prepara un nuevo trabajo en el que dará cuenta de su propia experiencia personal como miembro y director de la Real Academia Española: “Sin quebrantar el secreto académico y la discreción, creo que permitirán conocer mejor algunos aspectos de su historia más reciente”.

Además
Manolito Gafotas, el personaje creado por Elvira Lindo, celebró hoy en la Feria del Libro de Madrid su 20 cumpleaños. Convocados por la editorial Seix Barral, sus incondicionales  compartieron una fiesta con el ilustrador que puso cara a Manolito, Emilio Urberuaga.

Pupi, el célebre extraterrestre que protagoniza los libros de María Menénde- Ponte ya no está solo: su hermana Pompita fue presentada esta mañana a todos sus seguidores en un acto organizado por SM.

César Pérez Gellida presentó Consummatum Est, libro que, tras Mememto mori y Dies irae, cierra su trilogía, acompañado del escritor Lorenzo Silva, el librero Paco Camarasa y el director de Suma de Letras, Pablo Álvarez.
                                                                              

viernes, 2 de diciembre de 2011

Juan Eduardo Zúñiga ve publicados sus tres libros de relatos en “La trilogía de la guerra civil”



“La trilogía de la guerra civil”

Juan Eduardo Zúñiga

Galaxia Gutenberg/Círculo de Lectores

Barcelona, 2011 (402 pags)


Julia Sáez-Angulo


“La trilogía de Madrid” de Juan Eduardo Zúñiga (Madrid, 1929) comprende sus tres títulos de relatos “Largo noviembre de Madrid”, “Caìtal de la gloria” y “La tierra será un paraíso”, tres libros prácticamente inencontrables en sus antiguas ediciones.

Joan Tarrida de Galaxia Gutenberg/Círculo de Lectores hizo la introducción en la presentación del ejemplar y los periodistas Emma Rodríguez, José Andrés Rojo y Juan Ángel Juristo comentaron la obra del autor y le formularon diversas preguntas sobre la misma.

Juan Eduardo Zúñiga, que no quiso dar a conocer su edad ni en el libro ni en la presentación, aunque figura en Internet, es un hombre al que marcó la guerra de 1936-39 que le sorprendió a los siete años en una ciudad cercada como Madrid, ciudad que él recrea como un personaje más en sus relatos de la trilogía, a los que ha añadido dos inéditos.

Experto en lenguas eslavas y por tanto en lecturas rusas, Zúñiga sabe recoger el sufrimiento humano de los madrileños durante tres años en una guerra “dura y abominable” en contra del dicho italiano “la guerra è bella ma incomoda”. Su fisonomía es la de un escritor decimonónico, con barbas blancas que lo asemejan a una mezcla entre Dostoiesky (a quien ha leído mucho), Baroja y Valle Inclán, aunque sin barbas de chivo.

Interpretación literaria de la guerra

Al escritor madrileño se le considera un escritor de culto, un escritor elogiado por escritores, pues sus obras, bien escritas, no suelen tener una difusión popular. No quiso definirse en cuanto a qué hacer con el Valle de los Caídos, dando una larga cambiada al decir que no lo había visitado.

“Deseo interpretar la guerra literariamente” dijo Zúñiga en otro momento y explicó que los relatos no son necesariamente biográficos, pero sí de una ciudad y un momento que él ha hecho suyos; momentos de “tristes hábitos cainitas”.

“El Madrid que yo planteo viene a ser como si el sufrimiento de los personajes se proyectara en la ciudad”, dijo el autor. Madrid es una ciudad en la que nací y hacia ella tengo un sentimiento de simpatía y comprensión, también por el sufrimiento padecido y el hecho de ser “objetivo deseado” para tantos emigrantes que llegaron a ella. A su juicio, a Madrid le ha faltado el gran escritor que la ensalce “como lo ha tenido París o Lisboa”.

Juristo habló en la presentación de Pérez Galdós y Ramón Gomez de la Serna como escritores que había recreado la capital de España en sus libros.

Madrid es protagonista de los relatos de Zúñiga “porque es un espacio cargado de vida y contingencia”. “La guerra afectó a todos. Llegó con el jinete del Apoclipsis, el hambre”, como una gran desgracia que se desea olvidar para pervivir pero no se puede. Es imposible. Para ello tenemos todos nosotros que asumir las responsabilidades, porque todos somos responsables. Hay que hacer un acto de revisión de nuestra actitud. No veo que la guerra pueda ser olvidada hoy con facilidad”, señaló al final de la presentación.

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miércoles, 15 de diciembre de 2010

Juan Eduardo Zúñiga publica relatos en el libro “Brillan monedas oxidadas”



“Brillan monedas oxidadas”
Juan Eduardo Zúñiga
Galaxia Gutenberg/Círculo de Lectores
Madrid, 2010; 160 pags; 16,90 euros




Julia Sáez-Angulo


Las Obras Completas de Juan Eduardo Zúñiga siguen su curso de publicación en Galaxia Gutenberg/Círculo de Lectores, tanto de la publicada como de la inédita, según señaló Joan Tarrida, y en este caso ha sido el libro de relatos “Brillan monedas oxidadas” el que se ha presentado. Una novedad en el trabajo del escritor, ya que sale de su especialidad en el mundo eslavo para ofrecer otras atmósferas que recrean algunos episodios de Kafka o Sa Carneiro.

Juan Eduardo Zúñiga (Madrid, 1929) asegura dar importancia a la portada de un libro porque es la imagen que avanza visualmente el interior. En el caso de “Brillan monedas oxidadas” se ha elegido un cuadro de Wilhelm Hammershot que representa a una mujer de espaldas que mira la sucesión de penumbras de una casa, algo que de algún modo refleja la atmósfera del interior de los personajes en moradas que señalan el fluir del tiempo.

Algunos protagonistas de los relatos evocan personajes reales, sobre todo de la literatura, campo en el que Zúñiga reconoce sentirse a gusto: “son tentadoras ciertas figuras y el tratar de reconstruir algo de sus la biografías. Me gusta tomar esta materia narrativa”.

El autor considera que se trata de un libro más personal y distinto de los anteriores, al tiempo que avanza la preparación de sus memorias o “recuerdos desordenados de algunas etapas de mi vida, así como recuerdos de viajes, lectura y tipos raros que he conocido”. Reconoce que el pasado es un buen filón “para la inventiva porque se funde con la niebla y los sueños”.

Al hablar del alma rusa, tan presente en su obra anterior, Zúñiga dijo que se trata de “una exaltación nacionalista de Dostoievski, como el “alma que vive en el silencio y estalla de pronto en un gran apasionamiento. Pasión incontenible y hermosa. Nunca los europeos podrán comprender el alma rusa, afirmaba Dostoievski porque le daba una proyección sobrenatural”.

Un escritor riguroso que se lo juega todo en la escritura

Para Gustavo Martín Garzo, presentador del libro de Zúñiga, se trata de un regalo de un escritor riguroso que se lo juega todo en la escritura. Un corrector nato de su propio texto hasta la perfección. “No le interesan tanto los aconteceres externos sino como estos afectan y perturban a los personajes; personajes que a veces cargan con culpas de las que no se pueden liberar”.

“Los personajes de Zúñiga anhelan, a los que les afecta el deseo y la memoria, la búsqueda del amor y la vinculación al sufrimiento. Viven el amor como un deber. El mundo del deseo se repite. Todos se rebelan contra su destino”, dijo el presentador en otro momento.

El autor dijo que para escribir cuentos, “primero se acumulan vivencias y nociones de apariencia superficiales, de las que algún día se descubre el valor que tienen y pasan a la escritura. Con el tiempo las cosas se ordenan y se ven con más claridad literaria, después el escribirlas es una cuestión de cocina: hay que liminar sinónimos, cacofonías y los ruidos que entorpecen una frase”

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viernes, 4 de junio de 2010

Juan Eduardo Zúñiga escribe sobre los escritores rusos



“Desde los bosques nevados”
Memoria de escritores rusos
Juan Eduardo Zúñiga
Galaxia Gutenberg / Círculo de Lectores
Barcelona, 2010 (360 pags)


Julia Sáez-Angulo

Al leer, siendo muy joven,“Nido de nobles”, una novela con el peculiar paisaje melancólico y sabio de Turgénev, Juan Eduardo Zúñiga se quedó “enganchado” para siempre a la hermosa literatura rusa. El autor acaba de publicar un libro titulado “Desde los bosques nevados. Memoria de los escritores rusos”, que vienen a ser capítulos narrados sobre distintos nombres como Pushkin, Chéjov, Dostoyevski, Lérmontov o Iván Turgénev.

El libro fue presentado por el académico Luis Mateo Díez y el editor Joan Tarrida, quien afirmó que Galaxia Gutenberg/Círculo de Lectores piensa seguir publicando a los autores rusos. El libro lleva en portada el cuadro “Shovestide” de Boris Kostochiev, aunque no se hace constar en los créditos del volumen.

El autor Zúñiga recordó las características comunes de la literatura rusa, sobre todo del XIX, que es la que él aborda en su libro: conciencia nacionalista muy fuerte y respeto a la tradición. Una tradición literaria muy coherente y orgánica, en la que late el interés por la oralidad y una preocupación por la adecuada belleza estilística. Las mujeres suelen ser personajes fuertes en esta literatura.

Juan Eduardo Zúñiga (Madrid, 1929) es escritor, traductor de lenguas eslavas y crítico literario. Se le considera un autor minoritario al que admiran todos los escritores. En su trayectoria ha recibido los premios Nacionales de Traducción, de Novela y de la Crítica. Uno de sus últimos libros fue “Capital de gloria” (2003), relatos sobre la guerra civil en Madrid, sesgados hacia el bando republicano. La guerra civil marcó en gran manera al escritor.

Resulta difícil definir o describir la llamada “alma rusa”, que tiene matices insospechados por la vecindad de Oriente, de Asia, sobre todo de Persia y de las caravanas de la China que eran recibidas en las aldeas con curiosidad y alborozo. La gente participa así de cierto exotismo, irracionalismo y también. El racionalismo excesivamente rígido de Europa no se comprende del todo en Rusia y da lugar a una tensión muy singular de sus gentes y sus personajes literarios.

Paralelismos con España

A veces se ha visto el paralelismo entre Rusia y España por esa frontera oriental que cada uno de los dos países tiene: el primero en Asia, y el segundo en el mundo árabe de África

Con este libro “Desde los bosques nevados”, Zúñiga ha querido ofrecer un homenaje a la literatura rusa, a sus grandes nombres del XIX. “Un bosque donde uno entra y se encuentra con que cada árbol es distinto”, explica el autor, que se admira de la enorme actualidad de que gozan las obras dramáticas rusas. “Ha habido momentos en que he visto representar cuatro obras de Chejov al mismo tiempo en Barcelona”

Turguénev es el escritor con mayor número de especialistas y estudiosos en el mundo, se dijo en la presentación del libro. Una figura singular incapaz de amar a una mujer de su rango social y prefería siempre a una de nivel inferior. Conoce la terrible sociedad terrateniente, con una madre aterradora y una abuela asesina en medio de una Rusia atrasada y violenta, donde todo abuso de poder se podía esperar. Una corriente de vida primaria, de sátrapas, que venía de Asia y entraba de alguna manera en Rusia. El siervo tenía escasa posibilidad de sobrevivir si no era en la propiedad del señor.