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sábado, 25 de septiembre de 2021

Manzanares incrementa su patrimonio pictórico con un óleo de Rafael Botí

Donación de la familia al Ayuntamiento

Reproduce un patio manchego y fue pintado en 1938 cuando el prestigioso pintor cordobés vivió en Manzanares

Alumno aventajado de Julio Romero de Torres, Rafael Botí Gaitán (1900-1995) fue un reconocido músico y pintor cordobés que se refugió en Manzanares durante la guerra civil española. En esos años de barbarie, impartió clases en el instituto de esta ciudad y solo pintó un cuadro, un patio manchego que ahora, su familia, ha donado al Ayuntamiento manzanareño.

Rafael Botí Torres (dcha.) entrega el cuadro al alcalde (izda)


L.M.A.

    09-09-2021.- Madrid.- Rafael Botí Torres hizo entrega del cuadro de su padre al alcalde de Manzanares, para patrimonio del municipio.

    ‘Patio manchego’, título de la obra, es un óleo sobre cartón de 25 x 30 centímetros que Rafael Botí pintó en Manzanares en 1938. Tal fue el afecto que el autor y su familia tuvieron por esta obra que nunca se desprendieron de ella. Ahora, tras la donación efectuada este miércoles por su hijo, Rafael Botí Torres, formará parte del patrimonio pictórico municipal y ocupará un lugar relevante de su colección de arte. De momento, se expondrá en el Gran Teatro junto a las obras del 44º Certamen de Artes Plásticas que hoy ha abierto sus puertas.

    Esta donación se materializó en un sencillo y emotivo acto celebrado en el salón de plenos en presencia del alcalde, Julián Nieva, y del concejal de Cultura, Candi Sevilla, así como de quien actuó como catalizador de la misma, el investigador Antonio Bermúdez García-Moreno. Cuando trabajaba en la ampliación de la edición digital de su libro sobre la II República y la Guerra Civil en Manzanares encontró el nombre de Rafael Botí como profesor del instituto de la localidad. Entonces comprobó que se trataba del prestigioso pintor que da nombre a la fundación de artes plásticas de la Diputación de Córdoba y contactó con su hijo en Madrid.

    El estallido de la Guerra Civil sacudió a Botí en Madrid. Tras estudiar en París fijó su residencia en la capital de España, donde seguía formándose y tocaba la viola en la Orquesta Filarmónica madrileña. Su casa ardió en un bombardeo y, junto a su familia, se refugió en Manzanares, donde su mujer tenía parientes. Vivió en la calle Virgen de la Paz y no tardó en encontrar trabajo como profesor de dibujo y bibliotecario en el instituto de Secundaria situado en la mansión de los marqueses de Salinas. Uno de sus alumnos fue el pintor manzanareño Francisco Clemente Maeso, según explicó Bermúdez.

    Fue el propio investigador quien sugirió al hijo de Botí que esa única obra que su padre hizo en Manzanares volviera al lugar donde se pintó. La familia aceptó y decidió su donación al pueblo que les abrió las puertas en aquellos dramáticos años, reconoció con emoción Rafael Botí Torres.

    Tras dos años y medio en Manzanares, Botí volvió a Madrid acabada la guerra e ingresó en la Orquesta Nacional de España. Y tras mucho tiempo sin exponer, con un estilo modernista que no encajaba en aquel momento, en 1959 relanzó su actividad pictórica, siempre experimental y logrando que su obra, muy cotizada, formara parte de prestigiosas pinacotecas y colecciones privadas.

    El alcalde, Julián Nieva, agradeció la labor de Bermúdez y el altruismo de la familia Botí con la donación a la ciudad de esta obra de arte que tanto representa para ellos y que ahora se exhibirá en una ciudad que vive la cultura y apuesta por ella en todas sus facetas y ramas, destacó el primer edil.

sábado, 21 de septiembre de 2013

Rodríguez Almeida, Sigfrido Herráez y Roberto Llorente, Adobes de Oro 2013 en Gotarrendura



 Museo López-Berrón de Pintura y Etnografía


Julia Sáez-Angulo


         21.09.13.- Madrid .- El arqueólogo e historiador Emilio Rodríguez Almeida, el arquitecto Sigfrido Herráez y el secretario general del Hogar de Ávila en Madrid, Roberto Llorente,  éste último a título póstumo, han recibido los Adobes de Oro en su VIII edición en el Museo López Berrón de Arte y Etnografía en Gotarrendura (Ávila).

         El acto presentado por la anfitriona Rosa María Manzanares y conducido por Gladys López, estuvo muy concurrido de público y contó con presencia de cargos institucionales como el alcalde de Gotarrendura, el de Madrigal de las Altas Torres y el presidente de la Diputación de Ávila que cerró el acto con un recital de poemas.


Eugenio López Berrón, artista visual

         Todos los premiados los son por su contribución a la cultura y su vinculación directa o indirectamente con Ávila. El premio consiste en un Adobe bañado de oro  junto a un cuadro del pintor Eugenio López Berrón, nacido en Gotarrendura y artífice del museo que lleva su nombre.

         El pintor Eugenio López Berrón abrió el acto para recordar la trayectoria del premio y agradecer a los presentes, entre los que se encontraban el historiador Francisco Vázquez, que habló de doña Beatriz de Ahumada, madre de Santa Teresa; las escritoras Belén Yuste y Sonia López Rivas-Caballero, esta última interpretó al final la “canción a lo divino” “Muero porque no muero” de la santa abulense y el abad del convento de Santo Tomás de Ávila, para presentar un disco de música sacra.

         Entre los presentes los profesores Ángel Salamanca, Francisco López Soldado, María Asunción Guild Redondo, artistas como Carmen Charro, Pablo Reviriego, Linda de Sousa, Felipe de Madariaga, Mercedes Ballesteros y la historiadora de arte sacro, Elisa Sáez de Slöcker.

         Gotarrendura es un pequeño pueblo situado en la comarca de La Moraña abulense, que cuenta con doscientos habitantes y una vida cultural que pasa por los acontecimientos históricos de su pasado: Camino de Santiago y paso del Cortejo fúnebre de Isabel la Católica, además de ser cuna de santa Teresa de Jesús, ya que la familia Ahumada tenía un palomar en una finca que todavía se conserva y se muestra al público.


          A este pasado se suma el Museo López Berrón con una selección de su pintura, así como diversas colecciones etnográficas que recuerdan la vida y costumbres del pasado, principalmente en La Moraña.