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domingo, 19 de septiembre de 2021

María Luisa Valero. Pintura sobre el cambio climático y sus consecuencias en la Naturaleza.

M. Luisa Valero y su cuadro "Cambio climático"


 







Julia Sáez-Angulo

18/9/2021.- Puente Viejo.- Ávila.- La pintora madrileña María Luisa Valero ha pintado diversos cuadros sobre el cambio climático, gran tema y problema de nuestro tiempo, que es motivo de sus reflexiones. Cuadros resueltos en colores fríos, azules y blancos, en los que la luz y el movimiento del mar con sus ritmos y sus misterios son protagonistas.

En su casa de Puente Viejo, la pintora convive con la naturaleza de encinas y pinares, y cada tarde camina, un largo paseo, por las pueblas, donde no faltan los caminos rústicos y portilleras. A las bellotas les falta muy poco para estar en sazón.

Pero la pintora ha querido pintar el mar, que ha conocido de modo intenso en la isla canaria de El Hierro, en Mojácar o en Almería. 

    “No me cansa contemplar el mar, porque es una fuente de cuadros continuos en movimiento. Yo he querido plasmarlo en mis obras, con el azul ultramar, un color casi mágico, que permite representarlo con brillantez. Me duele que el mar sea fuente de vertidos, como sucede en el Mar Menor, eso me ha llevado a pintarlo como metáfora del cambio climático”.

María Luisa Valero Espinosa (Madrid, 1948) ya había pintado el mar en una serie anterior sobre la Isla de El Hierro, donde pasó una larga temporada. Ahora el mar tiene otro concepto y significado. El título del díptico “Cambio climático” (60 x 160 cm) es lo suficientemente claro para decir lo que me preocupa. Un cuadro en técnica mixta de óleo sobre acrílico.

    “Sé que el planeta sufre periódicamente cambios climáticos, pero en esta ocasión, los casquetes polares se están deshelando y los vertidos al mar son un desastre ecológico. Me he llegado a preguntar si el cambio climático no habrá influido en el origen la pandemia del covid-19. En todo caso, lo mío es pintar y dar testimonio,  no solo mis inquietudes sino de las de muchos hombres y mujeres de nuestros días”, explica la pintora.

    Otro campo de actuación de M. Luisa Valero es su jardín, donde lucen un olivo, dos prunos, dos manzanos, altas arizónicas... Un frente de color separa el césped del porche. Son las flores: agapantos, claveles del aire, azulinas, geranios, petunias, begonias, claveles chinos y turcos, gitanillas, verbena… “No me gustan los jardines solo verdes, a la inglesa, necesito color seguramente por ser pintora. He encargado a Marcelino el jardinero, que me plante un árbol de Júpiter porque es de los pocos que florecen durante todo el verano y necesitan poco riego. Son los más sostenibles. El temporal Filomena acabó con algunos árboles del jardín del tiempo de mis padres: un pino y un ciruelo”.

    La pintora habla con orgullo de sus antiguos alumnos en la pintura, uno de ellos, hoy director general de una empresa, le compró diez cuadros de golpe para su nuevo piso, y le ha encargado la restauración de uno de sus viejos tiempos. 

Mas información

https://lamiradaactual.blogspot.com/2018/10/retratos-maria-luisa-valero-pintora.html

María Luisa Valero, pintora con una de sus obras


miércoles, 22 de mayo de 2019

Encuentro de artistas y críticas de arte en la casa/estudio de Ana Queral en Alarpardo


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 Carmen, Teresa, M Luisa y Ana
Julia, Teresa, Carmen y Ana


L.M.A.

            22.5.19 .- Alalpardo. Madrid .- Las artistas visuales Ana Queral, Maria Luisa Valero y Teresa de Queral se reunieron para un Encuentro Artístico, en la casa estudio de la primera en la localidad madrileña de Alalpardo, donde debatieron sobre el arte con Carmen Valero y Julia Sáez-Angulo.

            Tras el almuerzo de comida mexicana, un sabroso mole, sostuvieron una tertulia en el jardín, junto a la silla/escultura de Otero, donde se proyectó un viaje al Centro de Interpretación Teresiano en Villanueva de la Jara (Cuenca), en el que Ana Queral llevó a cabo una instalación de Las Siete Moradas, libro de la fundadora del Carmelo, lugar de peregrinación y visitas por la singularidad del lugar.

            Además del museo en el Centro de Interpretación de Villanueva de la Jara, Ana Queral (La Habana, 1948) llevó a cabo una larga serie sobre El Quijote, en pintura, escultura e instalación, que hoy figura en el Museo Cervantino de Querétaro (México). María Luisa Valero Espinosa (Madrid, 1948) es interprete singular de la Naturaleza y el paisaje y su serie sobre la isla de Hierro es soberbia. Por último, Teresa de Queral, residente en Virginia (USA) y viajera en España, se ha especializado en el retrato y cuenta con una larga serie de obras en su trayectoria.

Iglesia de Villanueva de la Jara (Cuenca)




sábado, 20 de octubre de 2018

RETRATOS: María Luisa Valero, pintora, cantante, demiurga, filo-austriaca, animada, imprevisible


Obras de M. Luisa Valero

 María Luisa Valero, pintora


Julia Sáez-Angulo

            18/10/18 .- MADRID .- Cuando nació era una bebé tan bonita que su padre decía a toda la familia que era una cuquita preciosa, de ahí que familiarmente se la llamara Cuqui desde el primer día de su nacimiento. De las tres hermanas Valero, ella era la más guapa con diferencia. De joven dicen que se parecía mucho a Claudia Cardinale, algo que no entiendo, porque siempre ha sido rubia, monísima y las monjas de su colegio la elegían cada invierno para hacer de Niño Jesús en las representaciones y autos sacramentales de Navidad.

            María Luisa Valero y Espinosa (Madrid, 1948) era una alumna aventajada en dibujo y pintura en el colegio de monjas, artes que cultivaba y que le llevaron sin ninguna vacilación a estudiar Arte en el Instituto de Artes Decorativas de España, IADE, de Madrid. Al tiempo, ella lucía sus aires de chica simpática y sociable, junto a su  estampa de chica guapa y estilosa, a la que se le amontonan admiradores y pretendientes en la puerta de su casa. A su padre, el abogado don Antonio Valero, buen observador, no se le escapaba el éxito de su hija y sabía quien era cada uno de los amigos que revoloteaban en su entorno –casi siempre exóticos. Cuando la llamaban al teléfono – de aquellos que estaban en medio del pasillo en los años 70, y se enteraba toda la familia de lo que hablaba y el padre lo cogía, le avisaba:

            “Cuqui, al teléfono el teutón”, se refería al amigo alemán; “Cuquí, te llama Mustafá”, cuando era el amigo estudiante marroquí; “Cuqui, al aparato el  bizantino”, si la llamaba el amigo griego o búlgaro, o yo que sé… Vistas así las cosas, Cuqui, después de terminar Bellas Artes, acabó casándose con un ingeniero austriaco y fue llevada a Austria por su cónyuge. El país centroeuropeo y sus costumbres la entusiasmaron. Allí fue feliz viendo paisajes boscosos y alpinos, con una familia política encantadora, sobre todo su suegra, con la que se llevaba muy bien y a la que todavía visita cada año –ahora en su tumba- porque se adoraban. Cuqui ha tenido dos hijos que son muy educados y están bien situados ; cuando se lo reconozco, me replica: “Eso no se improvisa; tiene toda una labor detrás”. Ellos, al igual que su hermana Carmen, están muy pendientes de su madre, sobre todo desde que le dio un jamacuco.

            Cuando volvieron a España, María Luisa Valero se dedicó a la docencia de dibujo y el arte en general en un Instituto de Enseñanza Secundaria. La docencia siempre viene como base y auxilio de los artistas. Claro que ella vuelve a Austria cada verano, donde se cita con un grupo de colegas que exponen conjuntamente al final de su prolongado encuentro estival. Hablar alemán le estimula.

            Dejando esta historia personal medio real y medio fabulada, lo que interesa es el arte de Cuqui, que se fijó con pasión en la Naturaleza como maestra de de belleza y perfección. Por más que se pinte con manierismo de formas o abstracción, un artista siempre ha de volver a la Naturaleza para hacer mano y recobrar la realidad, aún sin caer en el realismo. El profesor Joaquín de la Puente, director del Casón del Buen Retiro, la elogiaba siempre. Fue socia fundadora del Grupo Alameda y es miembro del Grupo pro Arte y Cultura. Un centenar de exposiciones, dentro y fuera de España, jalonan su trayectoria artística.

            La pintura de María Luisa Valero es figurativa, realista, y se sustenta sobre todo en un dibujo preciso y firme. Los árboles, ramas, hojas y fragmentos de troncos rugosos constituyen una serie muy interesante de su obra, que ha expuesto en diversas ferias y ámbitos, entre ellos, FAIM o la sala de exposiciones Nicolás Salmerón. Recientemente ha expuesto en Londres, de la mano de la galería Eka Moore, dirigida por Pilar Segarra y Vicente Heca, buenos amigos.

            Mujer sociable y simpática de verdad, enseguida toma las riendas de cualquier conversación o encuentro, como yo la he visto “ser y estar” con el acuarelista Antonio Cano en Blanca. Murcia, o en Archena o en Collado Villalba… Lo suyo es un don que se prolonga en sus facultades de demiurgo, porque ella tiene poderes curativos en las manos y de hecho consigue resultados asombrosos cuando las impone en enfermos físicos o morales, recientemente con una japonesa. Su hermana y yo, contemplamos atónitas el bien y la calma que deja en los otros su unción de manos. Algunos quieren que repita el ritual siempre silencioso y sin palabra mágica alguna, pero Cuqui le explica que solo se hace una vez sobre la misma persona, porque imprime carácter. Alguna persona le ha querido compensar sus servicios, pero ella responde muy seria y solemne: “el día que yo cobre por este don de mis manos, que Dios me ha dado, dejaré de tenerlo”. Carmen y yo, racionalistas y escépticas en estos menesteres, la miramos y escuchamos calladas  sin salir del asombro.

            Cuqui es un ser muy original que, además canta y toca la guitarra y es capaz de animar cualquier reunión. Pronto dará un recital para personas mayores de una residencia en la Fundación Esther Koplowitz que dirige Enrique Revuelta.

            Volviendo a su arte, que es lo que interesa de verdad, solo cabe decir que María Luisa Valero es una dibujante excepcional y pintora rigurosa, que halla en la Naturaleza, la belleza y perfección perseguida por todo artista. ¡Ah!, lo olvidaba: ella ha pintado como nadie la isla canaria de El Hierro con toda su textura, fuerza matérica y volcánica. Su hijo trabajaba allí como controlador aéreo.

         Cuqui toca el piano y seduce allí donde interpreta.

Más información

http://mlvalero.blogspot.com/








viernes, 5 de enero de 2018

María Luisa Valero, Pintura, vocación artística y amor a la naturaleza


"Bosque"

 María Luisa Valero, pintora



            Julia Sáez-Angulo


                        05/01/18 .- MADRID .-  No cree que la naturaleza imita al arte, sino que está convencida de que el arte siente la llamada permanente de la naturaleza. La pintora María Luisa Valero confiesa que la naturaleza le atrae “por su fuerza, su perfección, su belleza y pureza cuando no está contaminada. En resumen, la naturaleza es la creación de Dios y por eso el arte siente su llamada para imitarla”. "La Naturaleza es poesía en sí".

            María Luisa Valero Espinosa (Madrid 1948) estudió Arte y Decoración, con una marcada vocación hacia la pintura, a la se consagró, con paréntesis puntuales en la docencia de la misma en colegios o en su estudio -durante 30 años-, donde transmitió a sus alumnos el entusiasmo por la naturaleza y la figura humana, sobre todo del desnudo. Los profesores Joaquín de la Puente y Francisco Echáuz le dejaron “la mejor huella artística” en su formación profesional.

            Su primera exposición tuvo lugar en los 90 en Austria, país en el que residió largos años por matrimonio. Después expuso en 1995 en la madrileña galería de Santa Bárbara; allí presentó cuatro grandes bodegones de 90 x 81 cm. con cajas de acelgas y otros vegetales. “Me inspiré mirándolas en un pequeño mercado”, explica. También hizo una gran exposición en el Centro Cultural Gloria Fuertes de la isla canaria El Hierro, sobre los volcanes de su orografía. “El Hierro es un pequeño continente donde se dan todos los paisajes, pese a sus solo 40 km de largo. Es el lugar que más me impactado gratamente”, asegura la artista.

            En su obra pictórica domina el paisaje y los elementos naturales como las raíces y troncos retorcidos, así como las hojas de los árboles. “Habré pintado más de cuarenta cuadros con hojas volanderas, porque me gusta su libertad en el aire, en el espacio pictórico. Son la mejor metáfora de la libertad y la forma”, dice la pintora madrileña. En la paleta de la artista dominan los verdes, el azul pindado, los amarillos y los rojos. En realidad maneja toda la paleta cromática. Su material estrella es el óleo, "el más resistente en el tiempo", al que con frecuencia mezcla con polvo de mármol y diversas tierras.

            Para M. Luisa Valero, la base de la pintura está en el dibujo, “solo con el dibujo se logra la esencia de la pintura. Hay que dibujar y crear con el color. Cuando dibujo las raíces y los troncos de los árboles, acaban por salir en sus nudos ojos y bocas, como si tuvieran vida y existencia humana. Me gusta utilizar distintos lápices, algunos de ellos grasos, para lograr las texturas que busco” explica la autora.

            M. Luisa Valero también ha pintado bastantes retratos, "siempre por encargo". Y recuerda con especial orgullo su cuadro titulado “La japonesa”, retrato de una mujer, en la que quiso representar a la gueisha, a la mujer sumisa, en un formato muy grande de 190 x 80 cm.

            La pintora se siente orgullosa de que su hija Mónica Mittendorfer haya estudiado Bellas Artes y lleve a cabo una “obra expresionista muy creativa en la que abunda la técnica mixta”.


           


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martes, 22 de agosto de 2017

Simposio de Arte por Mujeres 2017 en Zellnam Pettenfirst. Austria



 Simposio de mujeres artistas



Carmen Valero

            23/08/17 .- AUSTRIA .- Veintidós artistas, entre ellas la española María Luisa Valero, han participado en el presitigioso X Simposio de Arte de Mujeres en Zell Am Pettersfirst, bajo el título de “Frauenzell Insieme”. El citado simposio austriaco tiene lugar cada verano, patrocinado por distintas firmas industriales y comerciales; el de este año ha tenido lugar a partir de su inauguración el 21 de julio.

            Las participantes fueron: Brigitte Ablinger, Elfriede Christl, Susanne Dullinger, Traute Felgischer, Grete Kaindl, Gerturde Aigner, Heidi Deringer, Stella Felder, Erika Just, Christine Kastner, Martina Kirchtag, Christine Lejeune, Ingrid Reisinger, CHr.Thalhammer, Sielinde Walter, Marianne Leitgeb, Grabrielle Lenz, Ilse Schimps,  María Luisa Valero “Cuqui”, Mathilde Wörndle, Heidi Zens y Rosemarie Zoold.

            Todas las artistas conviven durante quince días en el pequeño pueblo austríaco , donde presentan sus obras que son visitadas por numeroso público de austriacos y turistas. Entre los visitantes, la crítico de arte, miembro de la Asociación Española de Críticos de Arte, AECA/Spain, Carmen Valero.

            Austria es un hermoso país para visitar durante todo el año, con espléndidos bosques, ciudades y monumentos, con preciosa nieve en invierno y espléndidas “primaveras” en verano. Cuando hay una convocatoria con el arte, el atractivo se multiplica.

            Las artistas cultivan distintos géneros artísticos y materiales; las hay pintoras y escultoras, figurativas y abstractas, paisajistas o artífices e iconos… Las mujeres siempre tienen las cosas más difíciles que los hombres, las artistas mucho más, por lo que este tipo de simposios son de opirtunidad y justicia para que ellas convivan e intercambien experiencias.






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