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jueves, 1 de enero de 2026

SOL DURINI Y MIGUEL NOUGUÉS, DIPLOMÁTICOS Y CREADORES DEL MUSEO DE MUÑECAS/OS EN CAPILLA (ARGENTINA)

Sol Durini y Miguel Nougués, diplomáticos, fundadores del Museo de Muñecas/os
Museo de Muñecas/os en Capilla (Argentina)


L.M.A.

Fotos: Adriana Zapisek

2/1/26.- Buenos Aires.- Los diplomáticos argentinos Sol Durini y Miguel Nougués han creado el Museo de Muñecas/os en la localidad argentina de Capilla, cinco salas todas ella con aire acondicionado, dado el ardiente verano del lugar. 

    Ambos fundadores del museo han organizando junto al alcalde de Capilla, una serie de visitas guiadas para la nueva temporada. El museo de las Muñecas/os, que cuenta con ejemplares de distintos países y procedencias, cuenta con audios, para colegios y residencia de mayores visitantes. El objetivo del museo es la difusión del arte del juguete en la especialidad de muñecos, para desarrollar y atraer turismo a Capilla, localidad que se encuentra a solo 80 km de Buenos Aires.

 El Museo está emplazado en un gran espacio campestre, lleno de antigüedades y curiosidades ambientales y ornamentales. 

    María Sol Durini y Barra es diplomática, académica y gestora cultural argentina, nacida en Buenos Aires en 1975, doctora en Filologías Románica y Clásica por la Universidad Complutense de Madrid, con una carrera diplomática enfocada en la promoción cultural de Argentina en el extranjero (Paraguay, Bulgaria, Indonesia, España, Chile) y destacada por su trabajo en eventos culturales como seminarios, cine y poesía, además de ser una artista visual con exposiciones internacionales. Está casada con el diplomático argentino Miguel Jorge Nougués y García Uriburu

    Más información

https://lamiradaactual.blogspot.com/2017/09/sol-durini-cultura-y-diplomacia.html



Sol Durini y Adriana Zapisek, Capilla 2025

Sol y Miguel, 2017

lunes, 8 de mayo de 2023

SOL DURINI y Miguel Nougués. Homenaje de despedida, tras su viaje por España






L.M.A.
Fotos: Adriana Zapisek

8/5/23.- La poeta Sol Durini y su esposo Miguel Nougués, ambos diplomáticos argentinos, han sido homenajeados en una fiesta sorpresa de despedida por sus amigos en Madrid. El matrimonio, que regresa a Buenos Aires su residencia habitual, ha llevado a cabo un viaje por España y una estancia en la casa que ellos tienen en Marbella (Málaga), ciudad donde Durini realizó un recital poético institucional.
    La fiesta, un animado almuerzo, estuvo organizada por Marili Calduch. El cantante Manuel Segura deleitó a los homenajeados y asistentes con su hermosa voz y sus coplas, seguido de tango y folklore argentino con Leonor Peletay y Raul Chioquio
    Sol Durini, que estuvo destinada como agregada cultural en España, a principios de 2000, recitó distintos poemas de autores españoles e hispanoamericanos, entre los que no faltó Federico García Lorca. Fue muy aplaudida. 
    Entre los asistentes el empresario Mario Saslovsky, mecenas del arte y la pintora Adriana Zapisek.


jueves, 13 de enero de 2022

CRÓNICAS ARGENTINAS.-Coda y despedida en el Yacht Club Argentino de Sol Durini y Miguel Nougués

Sol Durini, diplomática, escritora ante la Virgen de Bonaria frentre a Museo de Emigrantes. Buenos Aires


Julia Sáez-Angulo
Fotos: Adriana Zapisek
13/1/22 .- Buenos Aires.- No pudo haber una despedida más grata que la de Sol Durini y Miguel Nougués a Adriana Zapisek, Mario Saslovsky y Julia Sáez-Angulo. El matrimonio parte de vacaciones a Punta del Este (Uruguay) -Mario para pescar pejerreyes- y yo regreso a España. El encuentro tuvo lugar en un almuerzo en el Yacht Club Argentino, a la salida del río hacia el Plata, por donde se desliza hermoso y solemne el buquebús Francisco -en honor del Papa argentino-, que llega de Montevideo, cargado automóviles con sus correspondientes propietarios que llegan del mar.
Miguel Nougués y García Uriburu, diplomático fino, pertenece a todos los clubs privados de alta gama en Buenos Aires y no pudo elegir el mejor en este caso, para una comida al aire libre, en una mesa bajo un ceibo escultórico centenario, al borde del agua, viendo pasar veleros y barcos. 
    "La flor del ceibo fue declarada flor nacional por un decreto, pero hubo un tiempo en que se disputaba ese honor con la "estrella federal", también roja que en España se llama la flor de Navidad o de pascua", explica Sol Durini y Adriana asiente.
    El Yacht Club Argentino se fundo en 1883 y es el primero de América Latina. Allí figura un trofeo de Uriburu, abuelo materno de Miguel. Al diplomático lo hacen socio vitalicio el año que viene en el Yacht Club, porque cumplirá 60 años en el mismo. Entró con once años.
    Sol Durini, Sherezade porteña, nos narró amenas y diversas historias del pasado y del presente, con Miguel como red, en caso de duda o vacilación sobre un dato, un nombre o una fecha.
La primera historia, más bien referida hacia mí, porque doy por hecho que los otros argentinos ya la conocían, fue la de Nuestra Señora de Bonaria, protectora de navegantes desde la localidad italiana de Cagliari, en Cerdeña, donde se le da culto. Se sabe que la imagen de la Virgen en madera llegó a la localidad sarda por mar y que los conquistadores españoles, con Don Pedro de Mendoza a la cabeza, conocieron la imagen, su poder milagroso y su apreciado culto, por lo que le pusieron ese nombre (Bon Ayre) a la capital argentina en su primera fundación en 1536, continuada más adelante, en la segunda, por Juan de Garay en 1580. 
La isla de Cerdeña pertenecía entonces al reino de Aragón, y por tanto a España: el santuario de Cagliari era del siglo XIV, al que siguió una basílica del XVIII y XIX. La capital argentina también cuenta con una basílica de nombre Nuestra Señora del Buen Aire, en el barrio de Caballito. 
De lo sacro, pasamos a lo profano y Sol Durini contó la historia de la escultora tucumana Lola Mora (1866-1936) -nombre de bailaora flamenca-, de estilo clasicista, que hizo obras importantes para la ciudad de Buenos Aires como la Fuente de las Nereidas, más conocida como la Fuente de Lola Mora. Mujer adelantada en su época, escandalizó con sus figuras femeninas de senos al aire y fue censurada por ello. 
    Al mirar las nereidas recordé el célebre libro renacentista el Sueño de Polifilo, de Francesco Colonna, en el que un joven recorre los jardines en las noches de luna, para besar los labios de las bellas estatuas greco-romanas. La cultura libresca nos pierde y podemos acabar como Don Quijote.
    No se permitió que la Fuente de las Nereidas fuera instalada en el centro de Buenos Aires y se trasladó hacia las afueras del río, donde todavía se encuentra, bien protegida con una valla contra el vandalismo. Se supo en Buenos Aires, que Lola Mora, fue amante del presidente Julio F. Roca, al que le hizo un busto de su figura. La escultora estudió en Roma, de ahí su gusto por la mitología y el clasicismo con alguna tendencia abstraizante. Su obra en mármol de Carrara ha quedado sembrada por toda Argentina y su autora es modelo de feminismo audaz en el país.
El Congreso de la Nación Argentina instituyó el “Día Nacional del Escultor y las Artes Plásticas” el 17 de noviembre, fecha del natalicio de Lola Mora. 
        Cerca de la Fuente de las Nereidas, se encuentra el Paseo de Gloria con la hilera de esculturas en recuerdo u homenaje a los atletas argentinos célebres: Guillermo Vilas (tenis), Luciana Aymar (hockey), Gabriela Sabatini (tenis), Hugo Porta (rugby), Roberto di Vizenzo (golf), pascual Pérez (boxeo), Juan Manuel Fangio (automovilismo). Todo un recorrido por la Costanera sur, que hicimos en automóvil, después del almuerzo y recorrer las estancias del Yacht Club Argentino..
    Continuamos después por delante del Museo de la Inmigración, antiguo Hotel de los Inmigrantes, donde Adriana cuenta que estuvieron sus padres, durante una semana al llegar de Italia en 1946. Su mamá italiana, su papá polaco, ella argentina de primera generación. Lo cuenta la pintora, no sin emoción. En los Registros figuran los nombres.
    Resulta grato compartir tiempo y palabras con Sol Durini y Miguel Nougués, con Adriana Zapisek y Mario Saslovsky. Queda mucho por ver, por recorrer. Sol y Miguel volverán a Capilla del Señor, porque “a mí me gustan los pueblos más que los countries (urbanizaciones)", insiste Sol. "Me gusta la gente local y asistir a procesiones y fiestas costumbristas de gauchos vestidos de cuero y plata, que se celebran dos veces al año". 
    Los gauchos, como los toreros, son muy ceremoniosos en el vestir. Tanto Borges como Victoria Ocampo decían que ya no quedaban gauchos en el sentido genuino de aquellos hombres, jinetes solitarios, centauros que recorrían la Pampa, ataviados con bombachas, sombreros o boinas, pañuelos al cuello, espuelas y facones afilados al cinto.

Al hablar del placer de la comida, me permitir contar el chiste malo de: 
-Señor, ¿le gustan los niños?
-Yo como de todo.
Al menos Sol se rió.

    Sol Durini rio piadosamente el chiste. Ella y su esposo cuentan con un apartamento en Marbella y viajan con frecuencia a España. Por medio de Isabel Padilla Borbón, ex directora del Museo Larreta, conocieron a la Infanta Doña Margarita, que siempre cuenta cómo su hija mayor fue concebida en Argentina, pero el padre de la Infanta, Don Juan de Borbón, le hizo viajar a España, para que la niña naciera allí. La realeza es así.
Vimos otra vez al buquebús Francisco. Partía hacia Uruguay, solo tarda dos horas y media en llegar. Va a buena velocidad, con las ventanas cerradas. Es un ferry catamarán de alta velocidad construido en 2012. En dos días lo tomarán Adriana, Mario y su Jaguar rumbo a Punta del Este. Los pejerreyes esperan.
¿Por qué el Papa Francisco no habrá visitado Argentina todavía, desde que tomara posesión del Vaticano en 2013? 

    Buenos Aires, 14 de enero de 2022

 

"Fuente de las Nereidas" de Lola Mora, protegida frente a grafiteros improvisados

Sol, Julia, Mario y Adriana
Buquebus "Francisco"
Al otro lado del Yacht Club Argentino. Buquebus "Francisco", al fondo
Almuerzo bajo el ceibo centenario


Sol Durini bajo el ceibo centenario del Yatch Club Argentino


domingo, 9 de enero de 2022

CRÓNICAS ARGENTINAS XXVI.- Sol Durini y Capilla del Señor, primer pueblo histórico de la provincia de Buenos Aires

Sol Durini muestra una muñeca del Museo
El Olvido, casa de Sol Durini en Capilla del Señor



Julia Sáez-Angulo

Fotos: Adriana Zapisek

09/01/22.- Buenos Aires.- Capilla del Señor es el primer pueblo histórico de la provincia de Buenos Aires, a unos 80 km. de la capital. Allí llegó Juan de Garay, el segundo fundador de Buenos Aires, después de Pedro de Mendoza y distribuyó las tierras entre quienes le acompañaban y allí, en 1580, establecieron sus reales. Junto a la Intendencia y la Iglesia se levantaron dos cuadras de casas entre las que se encuentra El Olvido, la casa de la escritora y diplomática Sol Durini y su esposo Miguel Nougués. Una casa colonial de adobe, similar a otras que irían construyéndose en Capilla, revocada en pintura rosada con marquetería turquesa.

Junto a esta residencia, el matrimonio levantó una casa de té en el jardín que denominaron Dulcinea, haciendo honor a la vocación cervantista de Durini, y un pabellón al fondo del jardín que constituye el Museo de El Quijote, Marionetas, Muñecas y Máscaras, que alberga las colecciones de la pareja, adquiridas a lo largo de sus destinos profesionales. Un nuevo pabellón ampliará el museo.

Sol Durini va explicando, como Sherezade, todo a sus amigos invitados a pasar el día en su casa; ellos escuchan atentos la centenaria historia de Capilla del Señor, lugar elevado y obligado paso hacia Rosario en el pasado , para evitar las tierras embarradas de caminos alternativos. Capilla es cabecera del partido de Exaltación de la Cruz y cuenta con un arroyo, afluente del río Lujan, donde se pescan bagres, peces ciegos de grandes bigotes como sensores en aguas turbias. Las nutrias campan cercanas en sus orillas. 

En Capilla del Señor se encuentra también la estancia del escritor José Hernández, quien escribiera allí la segunda parte de “Martín Fierro”, lugar anteriormente visitable, pero en la actualidad sólo se puede contemplar la verja de hierro de la entrada y el camino de eucaliptus que lleva a la quinta. Sus habitantes no son descendientes del escritor.

El pueblo histórico cuenta también con el Museo del Periodismo Bonaerense, sede del primer periódico donde se imprimió “El Monitor de la Campaña” (1871) con la gran prensa importada de Europa en su día para hacerlo. También cuenta con el Museo de Arte Sacro Amalia Sosa, enmarcado en la réplica de la capilla de 1735, que dio nombre al pueblo histórico. La institución alberga una notable colección de arte hispano y napolitano, que refleja la religiosidad colonial. Todos estos museos se muestran al público y prolongan su horario el Día Internacional de los Museos.

Los arquitectos de la iglesia parroquial de Capilla fueron Hunt y Shereder, que hicieron también la Bolsa de la Moneda y la Aduana de Buenos Aires. Se hizo la Capilla de la Cruz en el Campo de Casco de Mendoza en 1736, en que se da origen al pueblo. Las tierras les pertenecían desde 1580 por el reparto de tierras que hizo Juan de Garay entre sus acompañantes.

En suma, Capilla del Señor es un pueblo histórico que bien merece una visita, por sus casas coloniales, sus museos y su referencia a Martín Fierro. Una antigua estación de ferrocarril, evoca igualmente otros tiempos pasados. 

Sol Durini explica su Museo con las colecciones citadas y nos distingue las marionetas articuladas por hilos, de los títeres, movidos con las manos. Proceden de Indonesia, Ceylán, Bulgaria, Grecia, Rumanía, España, Portugal, Francia… Toda una riqueza antropológica, etnográfica, de la muñeca, juguete que existió desde las culturas más antiguas. La variedad de máscaras va desde las africanas y orientales a las refinadas de Venecia o la reproducción de la máscara de Agamenón en Micenas.

        Dentro de la propia casa, una buena colección de sables históricos de toda procedencia, en este caso, colección de Miguel Nougués.

Coleccionista nata, Durini conserva también en su casa de Buenos Aires una buena colección de mates, ornados de plata muchos de ellos y una colección de pesebres -belenes- en su casa de Paraguay. Su vocación estudiosa y didáctica le hace explicarlo todo con conocimiento y detalle, y cuando necesita un dato lo consulta con su esposo Miguel que es como Internet ante de Internet, porque, memoria prodigiosa, conserva nombres de lugares, personas y fechas, sin necesidad de consultar en Google.

La vocación cervantina de Sol Durini le viene de lejos. Cuando estuvo destinada en la Embajada argentina en Madrid en 2006, logró hermanar las ciudades de Alcalá de Henares y  Azul. En esta última ciudad se encuentra una espléndida colección de ediciones de “El Quijote”. El coleccionista fue Bartolomé J. Ronco (1881-1952), que llegó a reunir 8.500 libros entre El Quijote y Martín Fierro. Como editor, Ronco recibió en su casa a escritores como Jorge Luis Borges, Rafael Alberti, Nicolás Guillén, Eduardo Mallea, Arturo Capdevila o Alberto Gerchunoff. Azul fue declarada Ciudad Cervantina de Argentina por el Centro de la UNESCO en 2007 y está considerada una de las mejores ciudades cervantinas del mundo, donde los nombres de personajes del célebre libro dan denominación a las tiendas.

Volvamos a Capilla del Señor, donde Sol y Miguel reciben también a sus amigos como Adriana Zapisek y Mario Saslovsky, Nicolás Davis y Ángeles Durini, exitosa escritora de literatura infantil (de la que hablaremos en otro momento), Teresa Plate, el arquitecto Aldo Pivota y su hermano el abogado Polo.

    Nicolás Davis abundó en la historia de Capilla y señaló que la presencia de irlandeses en el pueblo histórico data de antes de la hambruna en la isla. Llegaron como muleros y pastores con billete de llegada y no de vuelta. Las lápidas de sacerdotes irlandeses en la parroquia de Capilla corrobora el dato.

    Rastrear la historia por territorio argentino es una fuente de conocimiento y placer. Lo dicen los franceses: Un seul plaisir, la connaissance.

        Al terminar la tarde, una guitarreada con el animado repertorio del arquitecto guitarrista Aldo Pivota. Los amigos, que conocen su repertorio, lo secundan.


Museo de marionetas, muñecas y máscaras

 Museo del Periodismo Bonaerense en Capilla del Señor

Museo de Arte Sacro en la reproducción de la Capilla del Señor

Sol Durini (dcha) con Adriana y Julia




lunes, 27 de diciembre de 2021

CRÓNICAS ARGENTINAS XIII. De patricios, aristócratas y nobles. Sol Durini y el palacio de Sans Souci. Lo de Mujica Lainez


Fachada palacio de Sans Souci. Buenos Aires
Sol Durini explica a los amigos visitantes


Julia Sáez-Angulo

Fotos: Adriana Zapisek

27/12/21.- Buenos Aires.- Cuentan que, a primeros del siglo XX, dos hermanas madrileñas recibieron en herencia una buena suma de dinero y una lo entregó para la obra pía de rehabilitación de la basílica de San Pedro en Roma y obtuvo por ello de la Santa Sede el título de condesa de uno de los santos de la Corte Celestial, y la otra, se lo gastó en un automóvil Hispano Suiza.

Flaneando por la ciudad de Buenos Aires entré en la iglesia de las Esclavas del Sagrado Corazón en la aristocrática plaza Vicente López y allí está la tumba de Adelia María Harilaos de Olmos (1865-1949), la única argentina con título nobiliario propio, marquesa del Estado Pontificio (1930), según cuenta su singular biografía escrita por Walter D´Aloia Criado con el título de “El infierno y la gloria de Adelia María Harilaos de Olmos” (editorial Armerías, Buenos Aires, 2012). 

La marquesa argentina, nieta del arquitecto catalán Felipe Pujol de Senillosa, fue sumamente generosa con su fortuna para los más necesitados, durante los 43 años que permaneció viuda de Ambrosio Olmos: orfelinatos, escuelas y hospitales para niños y ancianos de todo el país. También colaboró en la atención al congreso eucarístico, que el cardenal Pacelli, futuro papa Pío XII, sostuvo en Buenos Aires en 1934. Conocida como la marquesa del Papa, Adelia María fue la mujer más rica y generosa del momento en toda Argentina.

     La visita que Perón y Evita le hicieron a Adelia María, cuando ya estaba mayor y enferma, fue de lo más chocante, por no decir hilarante. A la muerte de la marquesa, la Fundación Evita Perón le envió una corona de flores. Algunos consideran que esa singular marquesa fue la mujer argentina más importante de la primera mitad del XX. Adelia y Evita fueron mujeres generosas con los descamisados, cada una a su manera y con fondos distintos de diversa procedencia.

    Hay algunos tan paletos, que todavía se rasgan las vestiduras cuando oyen hablar de condes, marqueses o duques, que no son otra cosa que el reconocimiento de reyes y papas, de la misma manera que Estados, Gobiernos u otras instituciones lo hacen con sus medallas, cruces, bandas, diplomas y otras condecoraciones similares. Se escandalizan  aquellos que se han quedado varados en el Antiguo Régimen, pese qque hoy un título nobiliario no conlleva ningún privilegio social ni económico. Lo mismo sucede a reyes y papas que ya no conceden títulos nobiliarios -por inútil pudor- a los que tienen un gesto de servicio. Un pariente mío estaba encantado con el hecho de ser gentilhombre de Cámara de Su Santidad. Sé que a algunos les revientan etas cosas, pero es su problema.

Visita al Palacio de Sans Souci 

    En otro orden de cosas vino la visita al bellísimo palacio de Sans Souci (1914-1918, construido en plena I Guerra Mundial), en la Intendencia de San Fernando, provincia de Buenos Aires. Fue de la mano y las palabras de la escritora y diplomática Sol Durini, (de familia noble milanesa) una de los cinco propietarios del palacio, que en su día perteneció a la familia de Alvear, que estuvo en manos de la Curia argentina y,  más tarde, veinte años abandonado entre 1940 y 1960, hasta que, finalmente, la familia Durini lo adquirió y salvó de la ruina y demolición.

     María Josefina Barra, arquitecta y mamá de Sol Durini, fue la responsable principal del proyecto de restauración del palacio neoclásico inspirado en el Trianon de Versalles. Un edificio con simetría y elegancia perfectas, doble escalera, columnatas al estilo dórico y mansardas con tejado de pizarra...

Los salones se suceden: azul, rojo, imperial, comedor, salón de música y baile…suelo de damero en la entrada, quince tipos de mármoles de distinta procedencia a lo largo del recorrido, maderas de eslavonia, lámparas de cristal de Baccarat, alfombras de todo origen, capilla con querubín en el coro y un pequeño museo de las religiones cristiana -católica y ortodoxa-, islámica, judía y budista… con objetos adquiridos por Sol Durini y su esposo Miguel Nougués, en sus distintos destinos como diplomáticos. 

    Una singularidad: el gran copón utilizado por el cardenal Pacelli en el Congreso Eucarístico de 1934 en Buenos Aires, prestado por la firma Barra de imágenes y santos , proveedores de la Santa Sede. La firma Barra, perteneciente a los abuelos y padres de Sol Durini, salvó buena parte del mobiliario de iglesias argentinas, cuando estas fueron incendiadas en 1955, durante esos arrebatos de come-curas que brotan de vez en cuando en los zoos de simios mal ilustrados.

    Todo el palacio Sans Souci, se cuida hoy con esmero para alquiler de eventos que van, desde bodas a presentaciones de productos, reuniones de empresa, conciertos y/o recitales líricos. Se pueden alquilar habitaciones y, de hecho, los fines de semana, siempre hay huéspedes que se benefician de la belleza, tranquilidad y silencio del lugar. 

        Los jardines del arquitecto paisajista más célebre de Buenos Aires, Carlos Thays, muestran las fuentes de ninfas, tritones, faunos y cupidos entre una naturaleza de cinco añejas araucarias, grandes magnolios y un sinfín de arbustos y árboles, entre ellos un taxodio, la única conífera de hoja caduca, árbol que queda desnudo en sus ramas, cuando llega el invierno. Un jardín que se extiende por distintas barrancas, una rareza, por cuanto todo Buenos Aires es una llanura pampera. Los habitantes de la Intendencia de San Fernando están orgullosos de este palacio que, en parte lo consideran como propio, al exhibirse en su término municipal.  

    Hay tres palacios con el nombre de Sans Souci en el mundo: Argentina, Alemania y Haití

Una historia singular la de Sans Souci, narrada durante el recorrido del palacio: el escritor argentino Manuel Mujica Laínez, autor de la novela Bomarzo, casado con Ana de Alvear, siendo ya viudo, llegó un día al palacio de Sans Souci y se apropió de un jarrón de la dinastía Ming. Carlos de Alvear, el último descendiente de la saga familiar, que andaba medio loco viviendo en dos habitaciones de palacio, cuidado por dos criados, al contemplar aquella apropiación indebida, disparó su arma contra el escritor intruso y las balas quedaron incrustadas en la pared, como las del coronel Tejero en el Congreso de los Diputados en España. Esta historia si non è vero è ben trovatto.

    "Mujica Lainez es uno de mis autores preferidos", añadió, muy fina y diplomática, Sol Durini.

    Ana Anesi, abuela de Sol Durini, fue condecorada con la más alta distinción, por el papa Pablo VI. Él suprimió los títulos nobiliarios, pero no las Condecoraciones y Órdenes Pro Ecclesia e Pontifice, creada por Leon XIII

¿Y qué más da llamarlos de una manera o de otra, a menos que se tengan viejos prejuicios? Pero este también es mi problema, en el que no entra la venerada Santa Sede de San Pedro.

Sol Durini

Adriana, Mario, Sol y Julia en Sans Souci
Copón del Congreso Eucarístico. 1934, que utilizó el cardenal Pacelli.

Foto de familia en Sans Souci
Té en familia en Sans Souci
Sol Durini cuando se casó. Foto en palacio


lunes, 18 de septiembre de 2017

Sol Durini y Miguel Nougués, recepción y homenaje en España a los cónsules generales argentinos en Antofagasta


 Sol Durini recitando



Julia Sáez-Angulo

            Madrid .- 18/09/17 .- Los cónsules generales de Argentina en Antofagasta (Chile) Miguel Jorge Nougués y Sol Durini han recibido un homenaje en España en la casa-estudio de la pintora Adriana Zapisek, al que han asistido numerosos amigos argentinos y españoles. Entre los asistentes diversos empresarios, escritores y artistas.

            Adriana Zapisek -que excusó la ausencia de su esposo Mario Saslovsky- agradeció  a los asistentes su presencia y elogió la figura de los diplomáticos homenajeados, y en especial su empeño en pro de la cultura argentina en los distintos destinos que han tenido: Paraguay, Indonesia, Bulgaria y Chile.

                                                  En el acto actuó la soprano argentina Virginia Wagner, con el repertorio Valls de Muetta (La Boheme de Puccini); Summertime (de Porgi and Bess de Gershwin; Habanera, de Carmen de Bizet; Carceleras, de Las hijas del Zebedeo de Chapí; Granada, de Agustín de Lara; EL día que me quieras, de Gardel y Lepera, y el Brindis de La Traviata de Verdi, con el que terminó la fiesta y que fue bailado por el cónsul Nougues y Adriana Zapisek, anfitriona del encuentro.

                                                Sol Durini, doctora en Filología Románica y Clásica, que realizó su doctorado en Madrid con la tesis sobre el teatro argentino contemporáneo (1970), hizo un recital con los poemas La casada infiel, de Federico García Lorca y un largo poema de Rafael de la Hoz, que solía interpretar Nati Mistral, “la actriz que en Argentina nos hizo amar a poesía española con su magnífico recitar y repertorio; una que merece más homenajes de los que ha recibido después de irse”, señaló la rapsoda argentina.

                                                  El cónsul Miguel J. Nougués, que trabajó en la embajada argentina de su país, hace siete años, calculó en torno a unos trescientos mil argentinos en España, en su mayoría con doble nacionalidad, por origen español o matrimonio con españoles. “Algunos vienen a estudiar a España y se quedan en el país”, añadió

            Entre los asistentes al acto: los anticuarios Marcelo Corro y Antonio Costa Bulofer; Ricardo Pérez, publicista, fundador del Club de Creativos; María José Gurpegui, bodeguera; El Dr. Oscar Gatica, odontólogo;  Giovanna de Calderón, presidenta de Mujeres para el Diálogo; las abogadas Susana García Iglesias y Carmen Valero Espinosa; la pintora Sara Fernández Cao, que recordó los poemas del libro Violetas celtas” de su madre, la maestra orensana Sara Cao Varela; la periodista María Rosa Jordan…

                                                  La pintora Adriana Zapisek, que colabora con el Grupo pro Arte y Cultura, ha participado recientemente en la feria Berliner 17, que tuvo lugar del 15 al 17 de septiembre de 2017 y que lo hará en breve en el Museo Mayte Spínola de Arte Contemporáneo, Jaén, que ha adquirido uno de sus cuadros.