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lunes, 9 de febrero de 2026

El Museo del Prado inicia la restauración de "Pablo de Valladolid", de Velázquez, «el cuadro más asombroso jamás pintado», según definió Manet

Una de las obras de mayor trascendencia en la pintura moderna


El Museo del Prado inicia la restauración de Pablo de Valladolid de Velázquez, «el cuadro más asombroso jamás pintado», según definió Manet

    Imagen del proceso de descolgado de la obra Pablo de Valladolid de Velázquez para su traslado al taller de restauración. Foto © Museo Nacional del Prado

        L.M.A.

     febrero de 2026.- La emblemática pintura del maestro sevillano, Pablo de Valladolid (h. 1635), sale hoy de la sala 15 del Museo del Prado para someterse a un proceso de restauración, con el patrocinio de la Fundación Iberdrola España.

    Es uno de los retratos en los que Velázquez llevó más lejos la restricción de recursos pictóricos con el fin de realzar la intensidad y la expresividad de la figura representada.

    Tras su visita al Prado, el 1 de septiembre de 1865, el artista Édouard Manet, considerado uno de los padres del Impresionismo, escribió «El fondo desaparece, es realmente aire lo que rodea a ese pobre hombre todo vestido de negro y tan vivo».El análisis técnico de la obra contribuirá al conocimiento del proceso creativo y de su estado de conservación, como paso previo a la intervención de restauración.

    El Museo del Prado inicia la restauración de Pablo de Valladolid de Velázquez, «el cuadro más asombroso jamás pintado», según definió Manet

    El Museo del Prado traslada el lienzo Pablo de Valladolid de Velázquez, al taller de restauración para iniciar su análisis técnico y posterior intervención, gracias al patrocinio de la Fundación Iberdrola España como ‘miembro protector’ de su Programa de Restauraciones.

     El retrato

Entre los retratos más singulares de Diego Velázquez destacan los dedicados a los bufones y hombres de placer de la corte de Felipe IV, un grupo de obras en el que el pintor alcanzó algunas de sus soluciones más audaces. Uno de los ejemplos más extraordinarios es el retrato de Pablo de Valladolid, personaje documentado al servicio de la Corte entre 1632 y 1648 cuya función respondería a sus dotes interpretativas o a su carácter burlesco.

    Velázquez lo retrata como una figura aislada, firmemente asentada en un espacio indefinido, construido únicamente mediante la sombra que proyecta su cuerpo. Esta radical simplificación del escenario, sin precedentes claros en la pintura de la época, convierte la obra en un auténtico ejercicio de innovación artística.

    El fondo neutro concentra toda la atención en el gesto del personaje, captado en una actitud que se ha interpretado como declamatoria. La pintura está realizada con una mezcla de seguridad y soltura propias del estilo maduro de Velázquez, y el análisis estilístico permite fecharla entre 1632 y 1635, durante los primeros años del artista al servicio de la Corte.

    Trascendencia

    El retrato de Pablo de Valladolid ha tenido una influencia duradera. Francisco de Goya se inspiró en él para su retrato de Francisco Cabarrús, y décadas más tarde, en 1865, Édouard Manet calificó esta obra como la mejor de todas las pinturas, en una especie de epifanía artística que cambió el rumbo del arte moderno. Manet había viajado a España buscando escapar de las duras críticas que recibía en París y al llegar al Museo del Prado, quedó absolutamente deslumbrado por la técnica de Velázquez, a quien bautizó como el "pintor de pintores". Lo que más impactó al precursor del Impresionismo fue la ausencia de fondo en la obra de Velázquez, quien situó al personaje en un espacio indeterminado, sin línea de horizonte, sin muebles y sin una habitación definida. Solo las sombras a los pies del personaje sugieren el suelo. En una famosa carta enviada a su amigo, el pintor Henri Fantin-Latour, Manet escribió: "Es quizá el trozo de pintura más asombroso que se haya hecho jamás... El fondo desaparece; es aire lo que rodea al hombre, vestido todo de negro y lleno de vida."

    Esta experiencia fue el catalizador para que Manet simplificara radicalmente su estilo. La influencia directa de Velázquez en Manet se puede ver en El pífano (1866), inaugurando así la conciencia moderna de la pintura, lejos de la mera imitación del mundo visible.

    La restauración

Antes de iniciar la restauración se llevarán a cabo una serie de análisis técnicos que permitirán ampliar la información material que ya se conoce sobre este retrato. La reciente incorporación al Museo del Prado de nuevos equipos de investigación, adquiridos gracias a los Fondos Europeos en el marco del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia (PRTR, 2024), hace posible profundizar en el estudio de la obra desde dos enfoques complementarios: el análisis material mediante XRF scanning y el examen por reflectografía infrarroja multiespectral.

    El XRF scanning es una técnica no destructiva que permite identificar los elementos químicos presentes en la superficie pictórica. Al estimular la pintura con rayos X y analizar la radiación que emite, se obtiene un mapa detallado e inédito de los materiales utilizados por el artista.

    Por su parte, la reflectografía infrarroja multiespectral estudia la respuesta de la pintura a distintas longitudes de onda, desde el visible hasta el infrarrojo (entre 400 y 2600 nm). Este análisis aporta información diversa según la profundidad observada, y permite revelar detalles invisibles a simple vista.

    La documentación obtenida contribuirá a comprender mejor el proceso creativo y el estado de conservación de la pintura, y servirá como base para planificar su restauración.


miércoles, 25 de julio de 2018

RETRATOS: María López de Castro, conservadora y restauradora de arte


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 Recibiendo la Medalla de Oro del Foro Europa. 2015





Julia Sáez-Angulo


            25/07/18 .- MADRID .- Pasea su gentil y estilizada figura por el circuito artístico de exposiciones, galerías, museos y conferencias sobre arte y atrae, entre otras, la mirada de la cámara de Peter Wall. María López de Castro,  conservadora y restauradora de Bienes Culturales y especialista en Pintura por el Instituto per l’Arte  e il Restauro Palazzo Spinelli de Florencia y la Escuela de Restauración de Madrid. Lleva más de dos décadas desarrollando su labor. 

            Para ella la principal tarea es respetar la lectura histórica de la pieza que tiene entre manos. A la restauradora no le cabe creatividad alguna en ese campo y momento, sino la fidelidad al autor de origen, repite María López de Castro (Madrid, 1976) con empeño, casi como un mantra que se le quedó grabado en el taller de su aprendizaje.

            Cuenta que, pese a sus elevadas calificaciones académicas, arrastra una cierta dislalia –nadie lo diría-, que ella venció y sigue venciendo con tesón y empeño. Su paso por Italia, particularmente sus diez años en Florencia le hacen querer y admirar la patria de la gran pintura.

            Sabe de arte con mayúsculas, porque lo estudió a fondo y sigue haciendo cursos para documentarse y disfrutar más y más, el último el del profesor Jesús Luca de Tena sobre arte contemporáneo. La formación permanente es para ella un mandamiento general.

            Tiene tal ansia y apetito de aprender que camina con un cuaderno entre sus manos tomando notas de aquello que ve, que  oye y le parece digno de ser registrado. Tiene un cerro de estos cuadernos que a veces repasa porque encierran enseñanzas de grandes maestros. No son un diario, pero casi, el “querido diario” lo escribió hasta los 21 años.

            Ha restaurado principalmente obras de la gran pintura de los siglos XVI y XVII de colecciones públicas y privadas, pero también ha abordado con ganas y entusiasmo la buena pintura del XIX e incluso frescos de basílicas y catedrales. Muestra con orgullo las fotografías de algunas piezas que entraron en la UVI de su taller y la magnificencia con la que salieron curadas sin añadir un ápice de cosecha propia.

            A María López de Castro le gusta su profesión y la disfruta, si bien se ve obligada con frecuencia a dejar Madrid y viajar a otras ciudades para ejercerla. Es la lucha por la vida, que diría Pio Baroja. Recientemente estuvo en algunos conventos de Burgos.

            A veces le encargan la venta de algunas obras de arte cercanas a las que restaura y pone de inmediato en contacto a sus dueños con los anticuarios, marchantes o subastas, en este circuito variado y variopinto del arte.

            El yoga le ayuda a mantenerse en forma y lo brinda generosa a los amigos que vamos a hacer un curso amistoso y reducido de petit comité cuando pase el verano. Hemos pensado en el parque del Retiro al aire libre, pero también contamos con otros jardines para hacerlo. Arte y naturaleza se dan la mano a través de esta mujer inteligente y pizpireta, que elogia al prójimo, cuando la sabiduría está en ella misma.

María, ala dcha, junto a Julia Sáez-Angulo y el profesor Luca de Tena. 2018. (Foto Peter Wall)

sábado, 19 de marzo de 2016

Abades Ronda, un restaurante con vistas a la Serranía y especialidades de la zona




 Ronda y su tajo



Julia Sáez-Angulo

         Ronda, 19. 03. 2016 .- Hace apenas ocho días que abrió sus puertas a la restauración gastronómica en Ronda, una de las ciudades más bellas y pintorescas de Andalucía. Con espectaculares vistas a la serranía, Abades Ronda es un restaurante, que se inscribe en el buen saber hacer de la cadena del mismo nombre, con una carta en la que ofrece las mejores especialidades tradicionales de la zona con acentos vanguardistas.

         Su espacio privilegiado, en el gran paseo del recorrido alto de Ronda, frente a la mismísima plaza de toros de la Real Maestranza, pertenecía anteriormente a otra firma, y ahora el Grupo Abades lo ha reestructurado a su estilo y modo de restauración y turismo, a su propia cocina y gastronomía. El Grupo Abades es una empresa con más de 25 años de experiencia en los sectores de hostelería, restauración y turismo en la geografía andaluza. El Grupo tiene hoteles, restaurantes y áreas de servicio. La familia Martín de Loja lo respalda. El restaurante Paco Martín de Granada avala su fama.

         Comedores en dos plantas, amén de un anexo para eventos, el restaurante Abades Ronda ofrece la decoración habitual de la firma, que se define por la elegancia de los manteles blancos sobre negro y una decoración sobria de cuadros con paisajes y escenas costumbristas sobre Ronda y su historia.


Una carta rica en sabores locales

         De la carta puede saborearse el inmejorable jamón ibérico de bellota Src Pura Raza; las sabrosas Cuñas de queso Payoyo de la tierra o el surtido de chacina rondeña, entre otras varias entradas frías. Entre las calientes: las croquetas de rabo de toro o de langostino; el caldo de cigala con piñones de centollo o el arroz cremoso con queso de cabra y pulpo asado.
         No falta el caviar clásico o Excelsius a 50 y 73  euros respectivamente.

         Entre las ensaladas y cremas frías se puede optar por la ensalada de perdiz escabechada con frutos secos y aguacate; la de ventresca de atún con pétalos de tomates, pimientos asados y salsa de pimientos; porra antequerana con pasas y piñones o porra antequerana con crujientes de ibérico…

         Entre los pescados: rodaballo con estofado de col, bacalao confitado con espinacas, piñones y crema de queso Idiazábal o la merluza con almejas y navajas y timbal de verduras…

         Para los amantes de la carne: el rabo de toro en cúpula sobre meloso trufado; el cochinillo lechal, toque de brasas y puré de boniatos asados; paletilla de cordero confitada, setas de temporada y jugo ligero o solomillo de buey con patatas Puente Nuevo y verduras a la plancha.

         El restaurante Abades Ronda ofrece además: Menú de tapas, 25 Euros; Menú degustación, 33 Euros; Menú Ver o Sentir Ronda, 50 Euros, o Menú Narujito, 50 Euros.

         Postres para golosos: Torrija casera con caramelo y helado de chocolate y vainilla; Biscuit de chocolate blanco y helado de mango; dúo de piononos con toffe, o Brownie de chocolate con helado de chocolate blanco.

         Abades Ronda ofrece el disfrute de sabores y vistas al mismo tiempo.

Más información
http://www.abades.com/


         Serranía