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domingo, 4 de agosto de 2024

RETORNO A EL ESCORIAL XIII. El silencio, fuente y aliado del espíritu y la creatividad

Real Monasterio de San Lorenzo de El Escorial desde la Herrería

Monte Abantos y bosque de la Herrería. Real Sitio de El Escorial




Julia Sáez-Angulo

        4/8/24 .- El Escorial .- “No hay como vivir solo, llevándose bien consigo mismo”, decía el padre de la poeta Milagros Salvador, una adalid de la literatura. Yo me repito el dicho, a mí misma, porque escribir, lo que me gusta y lo único que sé hacer lo mejor que puedo, requiere tranquilidad. Recuerdo que, en mi amado colegio de monjas de la Compañía de María, nos ponían “vitaminas espirituales” escritas en lo alto de la pizarra, durante el mes de mayo consagrado a la Virgen, una de ella decía: “Las grandes ideas son hijas del silencio”. A mí no me ha llegado todavía ninguna idea grande, pero la aguardo con esperanza.     
    "La soledad sólo comienza cuando nadie te necesita",  me repite mi buena amiga la hispanista rumana Ioana Zlotescu, que ha perdido a su gatita Pisuka y está desolada.
   Los libros escritos sobre el silencio aparecen periódicamente y en está última época más, quizás, porque nos agolpamos todos en las grandes ciudades y abandonamos los pueblos y los campos, donde abunda el silencio. Los más realistas dicen que el silencio total no existe en la Naturaleza, -antes se escribía esta última palabra con mayúscula, no sé si por veneración panteísta o por qué.     
    A veces tenemos que usar los tapones en los oídos para evitar los ruidos procedentes de las fuentes más variadas. Mi hija dice que tuvo que hacer las oposiciones al MIR con tapones, para dejar de oír los ladridos de los “putos perros”. Más bien, diría yo, de los irresponsables amos que los llevaban a nuestra calle tranquila, para jugar allí con los animales como si fuera un parque.
Estas divagaciones me vienen a la memoria, mientras disfruto del silencio fresco de la mañana frente al “sagrado” monte Abantos, que veneramos en El Escorial. Después llegan los chapoteos de la piscina en medio del jardín, los gritos de niños y de papás… Ya se sabe que todo en esta vida tiene sus servidumbres. No me quejo, porque no es elegante. Somos un país mediterráneo y nos gusta el ruido y la bulla, para hacer acto de presencia. En agosto hay fiestas varias en El Escorial y nos tocan los cohetes en la fanfarria matinal de la mañana a las 9, 30, la música de baile o los conciertos de cantantes, para terminar con los fuegos artificiales. Si no hay ruido, no hay alegría, se suele pensar.
Para evitar el ruido, algunas de las urbanizaciones del Real Sitio prohíben las obras profundas de albañiles en las casas durante el estío, porque acababan con el único uso y descanso de los veraneantes en las casas escurialenses.
Pero vayamos a los libros sobre el silencio, que son lo interesante. El más impactante para mí ha sido “La fuerza del silencio: Frente a la dictadura del ruido (Mundo y Cristianismo)” (2017), del cardenal Robert Sarah, un africano inteligentísimo, que colabora con la Santa Sede y que no me extrañaría que fuera el primer Papa negro en un futuro inmediato. En algún aspecto, lo comparo con Benedicto XVI. El resumen del libro dice: “El ruido nos impone su dictadura un día y otro, hasta el punto de que rara vez añoramos el silencio. Sin embargo, el ruido genera el desconcierto del hombre, mientras que en el silencio se forja nuestro ser personal, nuestra propia identidad”.
           Tras el éxito internacional de su libro “Dios o nada” (2015), el cardenal Sarah afronta la necesidad del silencio interior para escuchar la música de Dios, para que brote y se desarrolle la oración confiada con Él, para entablar relaciones cabales con nuestros allegados. "La verdadera revolución -afirma- viene del silencio, que nos conduce hacia Dios y los demás, para colocarnos humildemente a su servicio".
          El libro es una larga y profunda conversación con Nicolás Diat, en el que el cardenal propone la siguiente pregunta: ¿pueden aquellos que no conocen el silencio alcanzar la verdad, la belleza y el amor? La respuesta es innegable: todo lo que es grande y creativo está relacionado con el silencio. Dios es silencio.
Se sabe que los eremitas huyeron a rezar y meditar al desierto, en los primeros siglos de la cristiandad, sobre todo, a partir del siglo V, cuando el cristianismo ya fue adoptado por el Imperio y el guirigay de las ciudades y del poder político era algo insoportable para las almas que buscaban la unión con Dios. 
Jerónimo de Estridón (342 – 420), santo cristiano y padre de la iglesia, tradujo la Biblia del hebreo y del griego al latín, por encargo del papa Dámaso I. Esta tarea trilingüe sólo pudo hacerla durante largas horas de silencio y nos dio la Vulgata, la auténtica Biblia autorizada para la Iglesia latina. San Jerónimo es el patrón de los traductores y su fiesta se celebra el 30 de septiembre.
No hay que ponerse eremita en los tiempos que corren, pero aún, siendo urbanitas, necesitamos buscar tiempo de silencio, para hacer cosas importantes en la vida. Las vacaciones de verano pueden ser un buen momento para encontrarlo. ¿Por qué no? Hay que saber buscar el silencio en la playa, en el bosque o en el campo... siempre habrá momentos solitarios para tratar de encontrarlo. El paseo matutino es muy recomendable. Son las primicias del día.

Más información
https://mail.google.com/mail/u/0/?tab=rm&ogbl#inbox/FMfcgzQVzNpkxkMHVptNMPXkJHPfpBSC

El Real Monasterio de San Lorenzo ilusminado

viernes, 2 de octubre de 2020

Carta Apostólica «Scripturae Sacrae Affectus» en el XVI Centenario de la muerte de san Jerónimo

San Jerónimo
 

L.M.A.

    02.10.2020.- El papa Francisco, coincidiendo con la festividad de San Jerónimo y, por tanto, con el 1600 aniversario de su muerte, ha hecho pública la carta Scripturae Sacrae Affectus, a la que da comienzo con estas palabras: “Una estima por la Sagrada Escritura, un amor vivo y suave por la Palabra de Dios escrita es la herencia que san Jerónimo ha dejado a la Iglesia a través de su vida y sus obras…”.
    Desde Editorial Verbo Divino se quiere difundir y recomendar la lectura de este bello escrito que presenta la admirable figura de Jerónimo, padre de la Vulgata, como estudioso, traductor y divulgador apasionado de la Sagrada Escritura. San Jerónimo, con su traducción, llevó la Palabra de Dios al lenguaje de la gente sencilla, haciéndola accesible a todas las personas. 

 
 

miércoles, 11 de marzo de 2020

Redescubriendo a san Jerónimo en el Año de la Palabra



L.M.A.

11/3/20 .- Madrid .- Recientemente tuvo lugar en el edificio histórico de la Universidad de Salamanca, dentro de las actividades de la Cátedra Domingo de Soto, el congreso "San Jerónimo: vida, obra y recepción. XVI Centenario de su muerte (420-2020)”, promovido por los profesores Miguel Anxo Pena González, Inmaculada Delgado Jara y Víctor Pastor Julián, investigadores de reconocido prestigio por su labor académica, investigadora y de traducción de los clásicos.
El propósito del congreso fue presentar una visión amplia de la figura de san Jerónimo como biblista y traductor de la Biblia Vulgata, además de sus múltiples aportes a la exégesis y a la teología, y también un análisis del impacto de sus representaciones en los manuscritos y el arte. Las autoridades de la Universidad de Salamanca (USAL) participaron en la inauguración de este encuentro que presentó un cariz interdisciplinar e internacional, contando con la participación de profesores de distintas universidades de España y del extranjero.
Las propuestas de trabajos y conferencias fueron muy variadas, desde el influjo de las fuentes clásicas en Jerónimo (latín y griega), sin olvidar el legado jeronimiano de la veritas hebraica y la Vulgata (especialmente en el evangelio de Marcos); se hizo referencia a sus contactos con la patrística contemporánea (Eusebio de Cesarea y Rufino de Aquileya); a las relaciones entre su vida y epistolografía; el nacimiento e historia en la Edad Media de la Orden de los Jerónimos que tanto contribuyó al conocimiento de su patrón; el renacimiento de la figura de Jerónimo en el humanismo español y europeo del siglo XV (Luis Vives y Erasmo de Rotterdam); y una panorámica muy completa (hasta tres conferencias) sobre la iconografía en torno a la figura de Jerónimo en los manuscritos y el arte.
En las ponencias se hicieron continuas referencias a los textos bíblicos (en hebreo, griego y latín) cuyas ediciones científicas pudieron tomar en sus manos tanto ponentes como los participantes en la exposición de una selección de obras que realizó Editorial Verbo Divino dentro de la propia Aula Miguel de Unamuno, espacio en que tuvo lugar el congreso. Entre ellas, además de ediciones de la Vulgata, la Biblia Hebraica, etc., destacaba un ejemplar facsímil de la Biblia Políglota Complutense que atrajo la atención de muchas de las personas asistentes.
Finalizaba el encuentro con una visita a la Biblioteca General Histórica situada en el mismo edificio de la Universidad, donde se pudo disfrutar de una muestra de los manuscritos con la obra de san Jerónimo.


La organización de este congreso coincide con la celebración de este año 2020 como “Año de la Palabra de Dios”, con motivo del 1600 aniversario del fallecimiento de san Jerónimo, efeméride con la que se quiere redescubrir y dar a conocer su importancia como gran traductor de la Biblia, con la que trató ´de reflejar la Escritura en el lenguaje cotidiano y “común” de la gente sencilla para hacer que la Palabra de Dios fuera accesible a todos.

lunes, 8 de julio de 2013

El Prado presenta un San Jerónimo atribuido a Ribera y estrena iluminació​n gracias a colaboraci​ón de la Fundación Iberdrola

San Jerónimo

L.M.A.

El presidente del Real Patronato del Museo del Prado, José Pedro Pérez-Llorca; el presidente de la Fundación Iberdrola, Manuel Marín González; y el director del Museo del Prado, Miguel Zugaza Miranda, han informado hoy sobre el nuevo acuerdo de colaboración gracias al cual la Fundación Iberdrola amplía su apoyo al Museo del Prado incorporándose como Benefactor de la institución. El nuevo acuerdo permitirá una mejor presentación y conservación de las colecciones del Prado al contemplar la sustitución integral del actual sistema de iluminación de sus salas expositivas por uno con tecnología led.

El acto ha tenido lugar en la sala 56A, ante las obras de El Bosco y Bruegel el Viejo, entre otros, dotada ya con iluminación led a modo de prueba piloto. El cambio a este nuevo sistema de iluminación permitirá a la institución alcanzar mejores niveles de eficiencia energética al incorporarse en políticas sostenibles. Según ha explicado durante el acto el presidente de la Fundación Iberdrola, Manuel Marín, la sustitución del actual sistema de iluminación del Museo con lámparas halógenas por uno con lámparas Led supondrá un ahorro en la factura eléctrica de alrededor de un 75%, conforme a los cálculos realizados por los técnicos de la compañía eléctrica.  Además, la iluminación Led, al suponer un menor consumo energético, reducirá los niveles de emisión de CO2 al requerir menos producción de energía. Por su parte, el director del Museo, Miguel Zugaza, ha destacado otro aspecto importante al tratarse de iluminación de obras de arte: la luz emitida por lámparas Led ayuda a apreciar mejor las calidades pictóricas al ser una luz más ‘blanca’ y totalmente regulable, según se ha podido comprobar ya en la sala en la que ha tenido lugar el acto al haberse realizado la sustitución a modo de ensayo.

Tras detallar esta información, el Museo ha presentado un San Jerónimo, recientemente restaurado que se exhibe a partir de hoy por primera vez al público como obra de Ribera. Así mismo, se han destacado otras dos importantes restauraciones recientes: la de El triunfo de San Hermenegildo de Herrera el Mozo, y  la de María Luisa de Parma con tontillo de Goya, como muestra de la importancia del apoyo de la Fundación Iberdrola a esta fundamental actividad del Museo, y se ha anunciado la próxima intervención sobre El expolio del Greco, procedente de la Catedral de Toledo.