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miércoles, 21 de mayo de 2025

MARCOS GIRALT TORRENTE, autor de la novela “Los ilusionistas”, memoria personal que se convierte en literatura



Marcos Giralt Ballester, escritor (Foto Zenda)


Julia Sáez-Angulo

22/5/25.- Madrid.- “Los ilusionistas” es la novela del escritor Marcos Giralt Torrente (1968),  una memoria personal que convierte en literatura. Una memoria fundamentalmente sobre su familia materna, los Torrente. El libro ha sido publicado por la editorial Anagrama.

¿Qué nos hace ser como somos? ¿Es el pasado algo más que la justificación del presente? ¿Hay un principio, una sola causa que englobe las demás? ¿Qué papel juegan los viejos relatos familiares en la construcción del porvenir? ¿Puede domarse la vida mediante palabras?

En el verano de 1931, una pareja de veinteañeros —los abuelos maternos del autor— se conocen en un pueblo costero de Galicia. Ella, de origen campesino, educada en los rigores de una madre hecha a sí misma, está a punto de salir de la escuela de magisterio, y él es un escritor en ciernes, inflamado de literatura y con unas aspiraciones de grandeza que su condición no respalda. Apenas un año después se casan, y mientras él emprende búsquedas no siempre compatibles con la vida familiar que condicionan la intensa pasión entre ambos, llegan los hijos y, con los años, sus distintas formas de afrontar una historia compartida de ausencias y renuncias, de anhelos y ensoñaciones.

    Desde este punto de partida, mezclando la novela epistolar, el perfil biográfico y el relato introspectivo y de formación, Marcos Giralt Torrente se enfrenta en Los ilusionistas al misterio de unas vidas, las de sus tíos y su propia madre, unidas, además de por la sangre, las vivencias y los mitos comunes, por cierta incapacidad para pactar con la realidad y plegarse a sus dictados: la tendencia a gravitar alrededor de ella escogiendo solo lo necesario para construir una ficción más habitable. El resultado es una desinhibida autopsia familiar, compuesta por una galería de personajes a quienes el preciso análisis psicológico convierte en memorables, y a la vez un emotivo autorretrato en movimiento, con sutiles trazos de relato generacional, que visibiliza, mediante elipsis, retrocesos e inesperadas confesiones, el proceso de decantación de su autor.

    Novela de muchas vidas y de una sola, Los ilusionistas es una obra depurada y audaz sobre los afectos, la memoria, la infancia, las ataduras de la herencia y la propia escritura. El rotundo regreso de Marcos Giralt Torrente al territorio estrictamente autobiográfico en el que ya deslumbró con Tiempo de vida (Premio Nacional de Narrativa y Premio Strega Europeo), uno de los libros más influyentes de los últimos años.

    «Un libro inmenso, feroz y delicado a la vez, en el que Marcos Giralt Torrente se arroja sin autocomplacencia a ese campo de batalla que son los vínculos familiares y hurga en su propia estirpe intentando reconstruir el pasado a través de pistas que se desvanecen. Con más preguntas que respuestas, con honesta zozobra, en páginas fulgurantes, llenas de emoción, de gracia, de sabiduría, intenta entender a los otros —a los suyos— quizás para entenderse a sí mismo» , ha dicho Leila Guerriero de “Los ilusionistas”.

    Marcos Giralt Torrente (Madrid, 1968) es autor de una decena de novelas y colecciones de relatos que le han procurado un sólido prestigio como narrador. Debutó en 1995 con los cuentos de Entiéndame, tras los que vinieron, entre otros libros, las novelas París (Premio Herralde de Novela 1999): «Casi poesía, una ópera prima de rara belleza» (Rita Sala, Il Messaggero) y Los seres felices (2002): «Una novela redonda» (J. Ernesto Ayala-Dip, Babelia). En 2010 publicó la novela autobiográfica Tiempo de vida (Premio Nacional de Narrativa y Premio Strega Europeo): «Soberbio» (Javier Cercas), «Un texto sanador» (Rosa Montero), «Uno de los testimonios autobiográficos más hermosos sobre la relación paternofilial» (Fernando Aramburu), «Un libro perfecto e irrepetible» (Rodrigo Fresán). Siguieron los libros de cuentos El final del amor (Premio Ribera del Duero de Narrativa Breve 2011): «Una colección estelar de historias acerca de los misterios y los altibajos del amor» (Kirkus Reviews) y Mudar de piel (2018): «Un libro que enseña a vivir» (Elena Poniatowska). La miscelánea de ensayos, crónicas y textos autobiográficos Algún día seré recuerdo (2023): «Un libro excepcional» (Carlos Pardo, Babelia), «Un libro de fascinante lectura» (Jesús Ferrer, La Razón), «Un libro repleto de tesoros» (Iñaki Ezquerra, El Correo). Traducido a diversas lenguas, ha sido escritor residente en instituciones europeas como la Santa Maddalena Foundation, el Berlin Artists-in-Residence Programme, la Fondation Jan Michalski, la Academia de España en Roma, la Universidad de Aberdeen o la Residència Literària Finestres. Su más reciente obra es Los ilusionistas, su rotundo regreso al territorio estrictamente autobiográfico.

    Marcos Giralt Torrente es nieto del escritor Torrente Ballester.

    Más información

https://mail.google.com/mail/u/0/?tab=rm&ogbl#search/Editorial+Anagrama/FMfcgzQbfLSVzDrsFwMvWDNcCtJJrhXr

jueves, 1 de enero de 2015

Antonio Tabucchi, autor de la novela póstuma “Para Isabel”. Una mandala



Antonio Tabucchi


Julia Sáez-Angulo

Novela póstuma de Antonio Tabucchi, Para Isabel. Una mandala es la última recreación y homenaje que este escrito hace a Portugal, país por el que apostó en su narrativa como telón de fondo y protagonismo mayor de sus personajes. El libro ha sido publicado por la editorial Anagrama.

Isabel es un personaje lisboeta, estudiante en el tiempo de la dictadura del presidente Antonio de Oliveira Salazar (Portugal, 1889 – 1970), que desapareció de la escena vital, con rumores contradictorios sobre su posible, suicidio, muerte o retirada.

Antonio Tabucchi (Vecciano. Italia, 1943 – Lisboa. Portugal, 2012), escritor muy galardonado, ha estructurado la novela al modo circular de una mandala y el personaje protagonistas, indagador, va adentrándose en círculos hasta llegar al meollo.  Un mosaico con aparentes contradicciones que va encajando en una obra unitaria.



Un tejido hermoso de palabras, que van llevando a un punto querido por el  escritor, que se hizo célebre por títulos como Sostiene Pereira, La cabeza perdida de Damasceno Monteiro, Tristano muere, El tiempo envejece deprisa… y los ensayos La gastritis de Platón y La oca al paso.

Para Isabel. Una mandala transcurre en diversos escenarios y geografías, que hablan del viaje de la vida, de su misterio, de su cualidad caleidoscópica… Isabel es la quimera, el deseo de claridad, de transparencia, como si ello fuera posible. La novela se sostiene en un suspense suave y literario.

   








jueves, 31 de julio de 2014

J. A. González Sáinz, autor del libro “El viento en las hojas”





Julia Sáez-Angulo


         Siete relatos componen el libro El viento en las hojas de J.A. González Sáinz (Soria 1956) publicado por la editorial Anagrama. El autor, residente en Trieste, después de haberlo hecho de Barcelona, Madrid y Venecia durante veinte años.

         El libro se abre con una cita de Hölderlin que dice “A menudo quien interrogó a su corazón dice de esa vida que genera palabra”.  La idea de la palabra como elemento de comunicación, compañía y descripción de escenas:

         “¡Cuántas veces, pensó, con las palabras se ataca o se defiende como si fuesen armas, pero qué pocas nos dejamos acompañar por ellas, ir con ella como se va con las personas o estar con ellas!”.

         La escritura de González Sáiz se desarrolla en escenas que el autor parece contemplar con lupa y describe hasta las extenuación para lograr con una idea que de algún modo explica todo aquello de manera sorpresiva como en “Unos pasos ante el umbral”.

         Otros títulos son: Los ojos de la cara, La línea de la nuca, La amplitud de la sonrisa, Durante el breve momento que se tarda en pasar, La ligereza del pecíolo y Cómo más tarde tuvo ocasión de comprobar.

         Entre las obras de este autor figuran el libro de relatos Los encuentros y las novelas Un mundo exasperado, fue Premio Herralde y Volver al mundo.




jueves, 22 de noviembre de 2012




Soledad Puértolas y su última novela “Mi amor en van

 


Julia Sáez-Angulo


         “Mi amor en vano” es el título de la última novela de la  escritora y académica Soledad Puértolas (Zaragoza, 1947), publicada por la editorial Anagrama. Una novela de personajes cotidianos, de vida real con palabras y pensamiento más que con acción, en la que se refleja la vida.

Soledad Puértolas sabe plasmar la vida cotidiana y la existencia del hombre y la mujer de hoy, sin epopeya, con intimidad, donde las cosas suceden dentro de la corriente de conciencia, en la reflexión, en la escucha de la palabra del otro, en la espera y la esperanza.

En suma, un “realismo literario” en cuanto reflejo a lo largo del camino, según expresión stendhaliana, vidas trascendidas por la escritura literaria, ese lenguaje hermoso que permite plasmar lo más vulgar o el cada día, a base de monólogos prolongados que recapitulan el pasado o la forma de ser de los personajes cercanos.

Después de un accidente

Esteban es el hombre que coagula la narración a base de ver, mirar, escuchar, sentir, anhelar… Es un joven que sufrió un accidente y lleva muletas, a partir de ahí su vida cambia y se aparta de su familia para entrar en otro barrio, otro ambiente que paulatinamente le envuelve.
El dolor, la impotencia, la situación anterior a la enfermedad, el dolor o la debilidad, son motivo factores narrativos en los que la autora se detiene con la morosidad del escalpelo para desnudar almas y describir cuerpos mellados. El dolor, la resistencia al dolor, la flaqueza y la ansiedad o el deseo, se mezclan en existencias que no dejan de imaginar la vida y tratan de articularla.

La escritora muestra gran sensibilidad para hablarnos de estas vidas, de sus personajes de apariencia simple o poco relevante, pero con una complejidad interior a la hora de hacer balance, de calificar al otro, de amoldarse a las circunstancias. Anhelo, deseo y sueño, la materia de la que está hecha el amor y los hombres y mujeres, sus protagonistas.

Las relaciones humanas que vienen a poner un decorado concreto a las vidas, como un tejido del destino. Los instantes fugaces de asombro, entusiasmo o felicidad que ayudan a hacer llevadera la existencia y que amortiguan, amarguras, desdichas o fracasos. Todo entra en ese gran almacén que es la novela, un género que sigue buscando y despertando emociones porque las describe y las hace revivir.

Escritura sugerente, hermosa, refinada, sin desmayos hacia lo vulgar, por vulgares que sean las vidas. Puértolas nunca cae en el costumbrismo sin dejar por ello de ser realista en los ambientes y personas que retrata.


         

viernes, 6 de julio de 2012




Andrés Barba, brillantes novelas cortas en “Ha dejado de llover”




Julia Sáez-Angulo


         Tiene una prosa límpida y perfecta lo que lo hace digno de admiración literaria. El escritor Andrés Barba (Madrid, 1975) se ha especializado en novelas cortas (según la convención más aceptada, las menores de 50 páginas) y su último título “Ha dejado de llover” ha sido publicado por la editorial Anagrama.

“Ha dejado de llover” viene a ser un friso de cuatro historias que conforman la visión realista y sorprendente al mismo tiempo de varios personajes ciudadanos, que al encontrarse con otros se revela un conocimiento súbito que merece la atención de un cambio, algo así como la revelación de un misterio.

Una sola palabra  define cada uno de los títulos del libro de Barba: “Paternidad”, “Astucia”, “Fidelidad” y “Compras”. Detrás de cada uno de ellos se relatan las incidencias que conforman la colisión de unas conductas que hacen ver y reflexionar sobre el otro. Realismo bien narrado que convierte en literario lo cotidiano que la escritura vuelve diáfano por magia de las palabras.

La novela corta que muchos siguen empeñados en denominar con la palabra francesa “nouvelle”  --incluida la misma editorial—es una buena distancia para ofrecer al lector un argumento más complejo que el del cuento, sin necesidad de llevarle a uno de esos grandes tomos de los novelones de ciertos libros de éxito.

Son varios los autores que han triunfado con la novela corta, como en su día lo hiciera la hoy académica Soledad Puértolas –otra escritora de Anagrama—con el título “El bandido doblemente armado”. Hay autores que se encuentran muy cómodos en esta novela contenida de extensión, por la que no suceden muchas cosas cosas externas pero sí en e interior de los protagonistas a través de sucesos o noticias que ellos solos perciben..

Andrés Barba cuida el lenguaje, el estilo, la forma, pule visiones, percepciones, emociones y sentimientos para trasladar al autor unos personajes que interesan por su humanidad. El autor tiene en su haber otras novelas como “La recta intención”, “Mi hermana Katia”, “Versiones de Teresa”, “Las manos pequeñas”, “Agosto, octubre” o “Muerte de un caballo”. También ha publicado el ensayo “La ceremonia del porno”.

Andrés Barba es un autor a tener en cuenta. Su presencia es valorada entre las nuevas generaciones de escritores españoles y sobre todo entre la crítica literaria. Su capacidad para meterse en la corriente de conciencia del pensamiento de una mujer es asombrosa por el grado de sutileza al que llega. Sabe como pocos expresar la sensibilidad femenina.


lunes, 9 de enero de 2012

Jonathan Coe, autor de “La espantosa intimidad de Maxwell Sim”, una novela brillante



"La espantosa intimidad de Maxwell Sim”
Jonathan Coe
Editorial Anagrama
Barcelona, 2011 842 ( pags.)







Julia Sáez-Angulo




Jonathan Coe (Birmingham, 1961) es el autor del libro “La espantosa intimidad de Maxwell Sim”, una novela inglesa con to el sabor de la sagacidad, ironía y humor, a veces absurdo, de la narrativa en ese país. Las cosas se dicen pero con una gracia corrosiva que lleva al lector a disfrutar de la literatura. El libro ha sido traducido con acierto por Javier Lacruz.

“El hombre es una palanca cuya longitud y potencia definitivas debe decidir él mismo”, con esta cita de Donald Crowhurst, se abre la novela y a ella se añade la de Alasdair Gray: “La geografía ya da igual porque nada está cerca ni lejos, la envoltura monetaria que recubre el globo ha destruido la geografía de las distancias”.

El protagonista es un antihéroe de nuestros días y un perdedor sereno, que no acaba de creer en la bonhomía de la condición humana y no busca la cercanía de los ciudadanos. Casado y con una hija, sus avatares tienes sus costumbres que han derivado en manías. Un hombre de soledades, como lo son muchos en el siglo XXI. Los soliloquios desternillantes son clave. La picaresca se cruza en su vida y da lugar a situaciones finamente hilarantes.

“Gran parte de esta novela fue escrita durante una estancia en la Villa Hellebosch en Flandes, subvencionada por el gobierno flamenco según el plan de Residencia de Flandes gestionado por Her Berchrijf de Bruselas”, explica Jonathan Coe en los agradecimientos de la novela, que transcurre en diversos lugares.

Antes de entrar en el primer capítulo “Sidney-Watford”, se inserta una crónica de “La Gaceta de Aberdeenshire” del 9 de marzo de 2009, titulada: “Hallado un vendedor desnudo en su coche”. A partir de ahí se dispara la jugosa narración que es un regalo de lectura.

Jonathan Coe ha publicado diversas novelas en España como “La casa del sueño”, “El Club de los canallas”, “El Círculo Cerrado”, “La lluvia antes de caer”…


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sábado, 10 de septiembre de 2011

Marcos Giralt Torrente, bella escritura en “Tiempo de vida”



Tiempo de vida”
Marcos Giralt Torrente
Editorial Anagrama
Barcelona, 2010 (200 pags)






Julia Sáez-Angulo


Escribir narrativa sobre el padre o la madre que ha fallecido es siempre una tentación temática para el escritor. No siempre resulta fácil abordarlo porque está en la entraña del autor, pero sirve como catarsis y reto literario al mismo tiempo. Marcos Giralt Torrente (Madrid, 1968), nieto del escritor Gonzalo Torrente Ballester ha logrado un hermoso libro, “Tiempo de vida”, donde recuerda la existencia del padre tras su muerte. Su gran logro está en el estilo y tono de la escritura que lo hace cercano e interesante para el lector. Ha sabido distanciarse lo necesario para no hacer memoria sentimental sino literatura.

Marcos Giralt informa al comienzo del libro sobre los distintos autores que han intentado narrar la muerte de sus progenitores o parientes cercanos: Albert Cohen, Paul Auster, Richard Ford, Philip Roth, Naipaul... También lo hizo la académica Soledad Puértolas en “Con mi madre”, libro publicado por la misma editorial Anagrama.

La figura del padre, que se va perfilando a lo largo de la lectura de “Tiempo de vida”, es la perfilada por el autor a lo largo del tiempo, desde la infancia del hijo hasta el fallecimiento del progenitor, haciendo incursiones en los orígenes de abuelos y bisabuelos, para ilustrar sobre antecedentes, sin caer en el psicologismo excesivo de la relación causa-efecto.

Un pintor importante y respetado

El padre del autor no es otro que el pintor Juan Giralt (Madrid, 1940 – 2007), casado con Marisa Torrente Malvido. Un artista respetado y considerado en el medio artístico, aunque no tuvo todo el reconocimiento institucional que mereciera –esto suele pasar con frecuencia. Pero el libro de su hijo no focaliza tanto la mirada en la obra plástica del pintor sino en la relación personal entre ambos, no siempre plácida o fácil, incluso conflictiva en algunos períodos de sus vidas. La rebeldía juvenil es siempre la más complicada y Marcos Giralt Torrente dice que se hizo escritor, no por su abuelo, Premio Cervantes, sino por llevar la contraria a su padre pintor. De hecho, cuando era niño dibujaba y pintaba con su padre en el taller de éste, pero hizo derivar su afición por otro lado.

El autor de “Tiempo de vida” –buen título- no denomina a las personas ni las singulariza con detalles concretos o realistas de identificación inmediata en Madrid, por ejemplo, donde su padre expuso en algunas notables galerías de arte. Lo que le interesa en su escritura es el deslizamiento de la vida común entre padre e hijo, la escritura que cuenta los hechos, sentimientos y emociones de alguien que siente la pérdida y necesita recopilar los momentos del pasado con sus luces y sombras, con responsabilidades o culpas difícil de achacar en el río de la vida que no cesa. El autor describe no solo su propia posición sino la intuida del padre, que ahora explicita en la escritura del libro.

Giralt Torrente es una joven promesa entre los escritores españoles. Recientemente ha ganado un concurso de cuentos convocado por la asociación de productores de la Ribera del Duero. No queda sino esperar la siguiente publicación de este autor.

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lunes, 17 de enero de 2011

Roberto Bolaño, “Los sinsabores del verdadero policía”, novela póstuma



“Los sinsabores del verdadero policía”
Roberto Bolaño
Prólogo de J.A. Masoliver Ródenas
Anagrama. Narrativas Hispánicas
Barcelona, 2011 (323 pags)




Julia Sáez-Angulo




La figura del escritor chileno Roberto Bolaño crece en prestigio literario desde su muerte. “Los sinsabores del verdadero policía” no es su única novela póstuma, ya lo fue “2066”, libro que algunos críticos califican como el mejor del autor y que fue uno de los libros más vendidos en su día tanto en España como en otros países hispanos y Estados Unidos.

La novela que ahora nos ocupa fue larga en su confección. Bolaño la inició en los 80 y no la terminó hasta su muerte. Historias y personajes transitan por otras novelas suyas como “Estrella distante”, “Llamadas telefónicas”, “Los detectives salvajes” y “2066”.

Roberto Bolaño (Santiago de Chile, 1953 – Barcelona, 2003) fue poeta y narrador, muy admirado por otros escritores. La mayor parte de su obra, que está publicada por la editorial Anagrama, comprende títulos provocadores o llamativos como los de cuentos: “Putas asesinas”, “El gaucho insufrible” o las novelas: “La pista de hielo”, “La literatura nazi en América”, “Un novelista lumpen”, “Amuleto”, “Nocturno en Chile”, “Monsieur Pain” o “Amberes”.

“Entre el abismo y la decadencia” titula Juan Antonio Masoliver Ródenas el prologo a la novela “Los sinsabores del verdadero policía”, “versión fidedigna y definitiva, fruto de cotejar los textos mecanografiados y los localizados en su ordenador”. Tarea de recomposición necesaria cuando un escritor desaparece y deja material literario inédito.

El protagonista, un viudo de 50 años


En una carta de Bolaño, el autor cuenta: “El protagonista es un viudo, 50 años, profesor universitario, hija de 17, que se va a vivir a Santa Teresa, ciudad cercana a la frontera con los USA. Ochocientas mil páginas, un enredo demencial que no hay quien lo entienda”.

“Nos movemos, como es propio de la narrativa contemporánea, en el terreno de la violencia, de los desencuentros, de la extrañeza, de la extravagancia, de la enfermedad, de la sublime degradación”, explica Masóliver Ródenas. “Se suceden las historias, la de la azafata y el mango, la del sorche y su confusión con la palabra “kunts”, la Cena Informal con los patriotas italianos, la visita al numerólogo, el streaptease comunicativo, las cinco generaciones de maría expósito, el muerto en el cuarto de los empelados o el texano y la exposición de Larry Rivers”.

“El policía es el lector, que busca en vano ordenar esta novela endemoniada”, dejó dicho el propio autor, al que se vuelve a admirar en su escritura hecha de imaginación y buena literatura. Como renovador del estilo, Bolaño es un gran seductor de lectores, un gran poeta de la narrativa.

Roberto Bolaño, que viajó a España donde vivía su madre, desempeñó en principio distintos oficios como vendimiador, vigilante nocturno de un camping o vendedor en un almacén, para consagrarse más tarde por completo a la literatura por completo. Con su obra ganó en vida los premios Rómulo Gallegos y el Herralde de novela.

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