viernes, 9 de septiembre de 2016

Teresa Ahedo, Pintura y solidaridad en unión indisoluble. Serie Refugiados






 "Dolor en el nido" (dibujo de Teresa Ahedo)


L.M.A.

            Castro Urdiales, 10.09. 16 .- Más de medio centenar de dibujos al carboncillo y ceras componen la última serie sobre Refugiados, de la pintora carranzana, residente en Bilbao, Teresa Ahedo, que acaba de participar con cuatro obras en una exposición colectiva en el Museo de la Cultura de Carranza.

            Ya en el internado de las monjas francesas ella apuntaba maneras. Teresa Gutièrrez-Ahedo Txavarri de la Herrera (Carranza, Vizcaya, 1040) decidió hacer de justiciera, contra tres gamberras –siempre hubo booling en los colegios- que se habían orinado en la cama de una niña, para que todos creyeran que la pequeña había mojado la cama durante la noche. Teresa, sin encomendarse a Dios ni al diablo, les cortó un buen mechón de pelo a las autoras de la infamia. La que se armó fue buena en el colegio y entre las familias de las escolares. Llamadas todas a interrogatorios y aclaraciones… todo terminó con la expulsión de las verdaderas meonas.

            “De momento he parado de dibujar, porque tengo problemas en un dedo y noto que no sujeto el carboncillo como me gustaría”. La pintora carranzana confía en que este problema se solucione pronto para  reanudar el dibujo que, además de ser obra autónoma, es la clave de su pintura siempre en comunión con causas solidarias como la condición femenina, el maltrato de la mujer, los niños, los refugiados… en suma la humanidad doliente desde que el hombre comenzó a poblar la tierra. 

       La ilustración ha sido otra de sus facetas.



"Maternidad"

         Artista pluridisciplinar practica el dibujo al carboncillo, grafito, la cera o lápices de color, la pintura al óleo, el objeto encontrado y manipulado, la instalación…En su figuración hay paisaje, flores y floreros, pero sobre todo domina la figura humana y en especial la mujer de formas generosas, llenas de plenitud, esperanza y alegría de vivir, pese a las dificultades.


            El tema de la mujer, como ahora el de los refugiados, le ha interesado de siempre, porque observa y estudia la situación de sus congéneres en las noticias habituales no siempre positivas de los medios de comunicación, además de que, en su mundo, la mujer ha estado presente en sus hijas y sus tías.
            El tema de los refugiados es ahora candente, en pleno siglo XXI cuando se ve un dramático desfile de seres humanos desplazados, incluidos niños, con toda la pobreza y tragedia que entraña su aventura. Artista apasionada, Teresa Ahedo es exhaustiva con los temas  iconográficos que aborda, por lo que ha llegado a 60 dibujos en su última serie que lleva precisamente el título de Refugiados.

           Para Teresa Ahedo el arte no es solo estética sino concepto y compromiso.
       
Más información

http://www.teresaahedo.com/


Autoentrevista del Marqués de Tamarón, Santiago de Mora-Figueroa, solicitada por "La Mirada Actual"







L.M.A,

Viernes, 9 de Septiembre del 2016.-             Solicitada para "La Mirada Actual", Santiago Mora-Figueroa, marqués de Tamarón (Jerez de la Frontera, Cádiz, 1941) se avino a una entrevista. El autor, de padre español y madre inglesa, es diplomático y ha desempeñado su profesión en Nouakchott, París, Copenhague, Ottawa y Londres. En Madrid dirigió el Instituto Cervantes. Como autor literario ha publicado diversos libros de relatos: “Pólvora con aguardiente” (1983) y “Trampantojos” (1990). Como ensayista cuenta con títulos como “El Guirigay nacional (1988 y 2005), “El siglo XX y otras calamidades” (1993 y 1997) y “El peso de la lengua española en el mundo” (1995).


•    ¿Qué le gusta más? ¿Leer o escribir?
Me gusta más leer. Necesito más escribir. Y también necesito escribir más.

•    ¿Qué géneros literarios prefiere?
My novel reading years are over, mis años de lecturas de novelas se han terminado. Eso me dijo una vez mi madre cuando tenía más o menos la edad que yo tengo ahora, setenta y cinco años. No sé por qué me lo dijo en inglés, lengua en la que casi nunca me habló.  Pero no es el único caso que conozco de quien con la vejez se pasa de la ficción a la historia, ya sean biografías o ensayos. Mi madre se pasó a los libros de memorias y epistolarios. Mi padre abandonó casi las novelas y leyó muchos libros de historia. Creo que yo estoy entrando en esa tesitura.

•    ¿Qué está usted leyendo ahora?
Una docena de libros ingleses sobre el espionaje comunista soviético entre 1930 y 1990. Aquí sí que la verdad supera la ficción.

•    ¿Cuál fue el primer libro que recuerda que lo cautivó a usted?
Robinson Crusoe. Me fascinaban, a los siete u ocho años, las descripciones relacionadas con la intendencia, la logística y la construcción que permitieron sobrevivir al héroe. Un héroe de principios del siglo XVIII, no se olvide. Y, ahora lo comprendo, el primer héroe burgués. Y para colmo, protestante.
Me duele confesar esa infantil falta de romanticismo. Continuó luego con mi disfrute de las novelas de Julio Verne. Las recuerdo literalmente. También ahí me emocionaban los largos inventarios de pertrechos y provisiones en las distintas aventuras por selvas, desiertos y mares bravíos. Me hipnotizaba el final de alguna de esas listas, “así como también una lata de pemmican”. Tardé en averiguar lo que era el pemmican y lo rodeé de tal aureola que no me dieron náuseas. Por si acaso nunca lo he probado.
Esto último es una cautela que conviene respetar en todas las lecturas.




•    ¿Qué está usted escribiendo?
En espera de reanudar un ensayo literario que tengo en dique seco, me dedico sobre todo al samizdat en mi bitácora (www.marquesdetamaron.es). Allí escribo sobre muchas cosas que me gustan o me irritan. De estas últimas, la que más me indigna es el escándalo de la impunidad de los incendiarios de bosques. Las entradas llevan títulos como Fuego, crimen y castigo, Verano de bochorno, De nuevo la infamia impune, Más hideputas que pirómanos. Comprenderá Vd. que nada de eso sirve en lo más mínimo. Al español medio, incluido más de un juez, se le da una higa.
Hoy, 9 de Septiembre del 2016, leo que ayer detuvieron en Galicia al incendiario presunto culpable de quince fuegos, capturado in flagranti delicto. El juez lo soltó obligándolo tan sólo a comparecencias semanales.

•    ¿Mezcla los idiomas que lee? ¿Al hablar, al escribir, ...?
Nunca. Gasto una energía que cada vez siento menos fuerte dentro de mí en evitar contagios y falsos amigos entre las pocas lenguas que conozco. Por ahora creo que sigo consiguiéndolo. No sé cuánto durará mi empeño por la pureza.

•    ¿Es pureza racial?
No. Las únicas lenguas racialmente puras son las que permanecen acurrucadas en algún valle de alguna cordillera asiática o en alguna isla hiperbórea. El español, como el inglés o el francés en menor medida, es una lengua hablada y escrita con gran esmero y hondura y amor por gentes de muchas naciones. Sin embargo, reconozco que el español se conserva mejor y más puro en las Américas que en la Península Ibérica.


Frida Kahlo. Fotografías de Leo Matiz en La Casa Azul de Coyoacán. México




CURADORA: Angustias Freijo Mouliaa.

Del 14 de septiembre al 11 de noviembre de 2016
IMEX. Instituto de Mexico en España.

Carrera de S. Jerónimo, 46, 28014 Madrid (España)




Información sobre la Exposición 



Fechas: 14 de septiembre - 11 de noviembre. 2016 


Acceso gratuito

Horario: De lunes a viernes: de 10 a 14 hs. y de 16 a 20 hs.


 “Se me tomaba por una surrealista. Eso no es correcto. Yo nunca he pintado sueños, lo que yo representaba era mi realidad”.

 “Soy el motivo que mejor conozco”.
Frida Kahlo











Frida Kahlo por Leo Matiz



L.M.A.

La exposición “Frida Kahlo. Fotografías de Leo Matiz en La Casa Azul” se presenta en su tercera itinerancia por España,  en la Sala de Exposiciones del Instituto Cultural de México en Madrid, y recoge las míti­cas fotografías que el fotógrafo colombiano Leo Matiz realizó a Magdalena Carmen Frida Kahlo y Calderón, popularmente conocida como Frida Kahlo (Coyoacán, 6 de julio de 1907- Coyoacán, 13 de julio de 1954), y casada en 1929 con Diego Rivera.

Cuando André Bretón conoció la obra de Frida Kahlo afirmó que era una surrealista espontánea y la invitó a exponer en Nueva York y París, ciudad esta última en la que no tuvo una gran acogida. Frida nunca se sintió cerca del surrealismo, y al final de sus días rechazó abiertamente que su creación artística fuera encuadrada en esa tendencia: “Se me tomaba por una surrealista. Eso no es correcto. Yo nunca he pintado sueños, lo que yo representaba era mi realidad”.

Kahlo fue retratada tanto o más que cualquier estrella de cine en México y sus fotos alimentaron su pro­tagonismo en su entorno. Durante su primer viaje a los Estados Unidos fue fotografiada por Lucienne Bloch, Imogene Cunningham, Peter Juley, Martin Munkacsi, Nickolas Muray, Carl van Vechten y Edward Weston. Y la lista siguió creciendo. En México posó para Tina Modotti, Lola Álvarez Bravo, Miguel Ángel Bravo, Miguel Covarrubias, Giselle Freund, Héctor García…, entre otros. También por André Breton y Dora Maar. Lola Álvarez Bravo afirmó que Kahlo era buscada por los fotógrafos debido a su atractivo estético. Estos famosos fotógrafos y, quizás, muchos más, realizaron series muy conocidas, como la que acoge esta exposición de FRIDA por Leo Matiz.

Desde muy joven, sin duda, junto a su padre, el fotógrafo Guillermo Kahlo, Frida aprendió a posar. Compla­cida, permitía que otros la retrataran.

Ella dominaba por completo el instante fotogénico; una modelo que se dirigía a sí misma y que imponía la manera en que debía ser retratada. Modelo intransigente que manipulaba el sentido final de la placa.

De los testimonios fotográficos que quedan de esa época, que son numerosísimos, quizás el más interesante es el que se conserva en el acervo del fotógrafo colombiano LEO MATIZ.


Leo Matiz se sumergió con su cámara Rolleiflex en el ambiente intelectual y artístico de la época y logró reg­istrar en sus retratos la intensidad creativa y personal de los hombres y mujeres que protagonizaron un papel decisivo en la historia cultural de México en los años cuarenta. Leo Matiz fue, al ser uno de los más allegados a la pareja Kahlo Rivera, uno de los que captaron a Frida en la intimidad de su hogar, siendo estos los retratos más originales, precisamente, por su sencillez.


La exposición, comisariada por Angustias Freijo muestra a la enigmática artista Frida Kahlo en medio centenar de imágenes realizadas por Leo Matiz, y que provienen de los fondos de la Fundación Leo Matiz, así como publicaciones de las vanguardias de la época, algunas obras de autores que se interrelacionan y aportan claves de la escena mexicana de la época.


Concebida como una gran instalación, la exposición se completa con obras de otros autores de la época (Germán Cueto, Mathías Goeritz…), publicaciones estridentistas, documentos, bibliografía, proyecciones y textos.

Las fotografías incluidas en “Frida Kahlo. Fotografías de Leo Matiz en La Casa Azul” son también un acerca­miento a uno de los fotógrafos más importantes del siglo XX, el cual expuso en el MoMA en 1949.

Esta exposición examina, así mismo, la utilización vicaria del medio fotográfico por parte de Kahlo, el papel de esas imágenes en su trabajo creativo y, de manera medular, cómo Frida desafía tres principios básicos de la disciplina fotográfica a través de sus retratos: la noción de autoría fotográfica en su trabajo, el uso que hace la artista de la capacidad narrativa del medio y, por último, la relación de estas fotografías con ciertas prácticas autobiográficas (“Soy el motivo que mejor conozco”, afirmaría). O, en palabras de Margaret Hooks: “En algunas de las fotografías de esa época, su desbordante personalidad está escondida bajo una ajustada máscara, pero sus ojos buscan al espectador con una mirada que no ha perdido ni un ápice de su orgullo desafiante ni de su atractivo.”

También se incluyen en “Frida Kahlo. Fotografías de Leo Matiz en La Casa Azul” las sentimentales foto­grafías que Leo Matiz realizara a su regreso a México en 1997, después de 50 años de ausencia, de algunos de los rincones de esa “Casa Azul” convertida en museo. Matiz recuerda a aquella mujer controvertida que un día fue su amiga y que le ofreció las miradas más especiales. Él, las inmortalizó. Y soñando y recordando su pasado y el de ella, fotografió algunos de los objetos que la acompañaron a lo largo de su vida, como queriendo encontrar dentro de ellos algo de Frida, algo de aquella mujer que sufrió y amó sin tibiezas.

Leo Matiz


Leo Matiz Espinoza (Aracataca, Colombia, 1 de abril de 1917 - Bogotá, Colombia, 24 de octubre de 1998) fue uno de los más destacados fotógrafos y caricaturistas colombianos con reconocimiento internacional. Fue uno de los fotógrafos más versátiles y singulares de la legendaria y memorable generación de reporteros gráficos que renovaron la escena del fotoperiodismo durante las primeras seis décadas del siglo XX en América Latina, Estados Unidos y Europa. Leo Matiz vivió y viajó. Vivió no sólo en su propio país, donde adoptó la fotografía y consolidó en Colombia una reputación de reportero gráfico alerta con las situaciones y en un cazador penetrante del azar y las almas de los personajes captados con su cámara Rolleiflex, sino también en México donde se relacionó con notables artistas, en Estados Unidos donde trabajó para algunos medios como “Life” y “Reader’s Digest” y en Venezuela como fotógrafo del Palacio de Miraflores. 


Vital e incansable, Matiz viajó de manera infatigable por los cinco continentes (México, Centroamérica, Estados Unidos, los andes latinoamericanos, el Caribe, Palestina, Beirut, Tel Aviv y Venezuela, entre otras zonas) y volcó su talento igualmente como fotofija en el cine, la fotografía publicitaria, creador de periódicos y fundador de galerías de arte, exhibiendo por primera vez en 1951 al pintor Fernando Botero en la Galería de Arte Leo Matiz. La vida creativa y tumultuosa de Matiz obtuvo reconocimientos meritorios como el premio Chevalier des Arts et des Lettres, en Francia, en 1995 y en 1997 el Filo d` Argento en Florencia, Italia. Entre sus obras se registran notables personajes y eventos como “El Bogotazo” (1948) durante el cual resultó herido. En 1949 fue elegido como uno de los diez mejores fotógrafos del mundo.