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lunes, 9 de marzo de 2026

Poemas manuscritos de Concha Espina, la obra por la que fue nominada al Nobel y la tablilla donde escribía cuando se quedó ciega, entran en la Caja de las Letras

 
 
• Homenaje del Cervantes a la escritora, que supo combinar tradición y modernidad en su obra, fundamental para entender la narrativa de su tiempo

• Fotos, documentos y traducciones completan el legado de la autora, candidata tres veces al Nobel de Literatura
 
 
 
 
Tras el legado en la Caja de las Letras. Desde la dcha.: Carmen Noguero, secretaria general del Instituto Cervantes; Concha de la Serna, pintora y nieta de Concha Espina; Regina Navarro Sainz de la Mata, hija de la actriz Carmen de la Maza y bisnieta de la homenajeada, y Belén Yuste, escritora y testigo de honor.  Foto: Instituto Cervantes / Alba Pacheco Bravo. 
 
    L.M.A.
 
 
 
Madrid, 9 de marzo de 2025

La Caja de las Letras del Instituto Cervantes ha recibido este lunes 9 de marzo  el legado in memoriam de la escritora Concha Espina (Santander, 1869 - Madrid, 1955), compuesto por manuscritos, libros, fotografías y sellos conmemorativos, junto a la tablilla de madera que usó para escribir cuando se quedó ciega.  

La autora fue una de las grandes voces femeninas de la literatura española del siglo XX, cuya extensa trayectoria estuvo marcada por la atención al mundo rural, la condición femenina y los conflictos sociales y morales de la España de su tiempo.

En la entrega del legado, que ha sido guardado en la caja 1457 y cedido a perpetuidad a la Biblioteca Patrimonial del Instituto Cervantes, han participado Carmen Noguero, secretaria general del Cervantes; Regina Navarro Sainz de la Maza, hija de la actriz Carmen Sainz de la Maza y bisnieta de la homenajeada, y Concha de la Serna, pintora y nieta de Concha Espina.  Como testigo de honor ha actuado la escritora Belén Yuste.
 
Una de las autoras más leídas de su tiempo

El legado, entregado y explicado por su nieta y biznieta, lo forman dos poemas manuscritos dedicados a la primera; la traducción al sueco de su obra El metal de los muertos —fue varias veces nominada al Premio Nobel de Literatura—; y varias fotografías, entre ellas una votando junto a Clara Campoamor en las elecciones generales de 1933, la primera vez que las mujeres tuvieron derecho al voto.

Además, se incluyen artículos sobre su obra, sellos y sobres matasellados de Primer Día de Circulación de Correos, que incluye a Concha Espina como única mujer del grupo; un ejemplar de Un valle en el mar, por el que logró en 1950 el Premio Nacional de Literatura; la ficha técnica de la rosa de nueva creación dedicada a Concha Espina, y la tablilla de madera que usó desde 1939 para escribir en sus últimos años, cuando se quedó ciega por un desprendimiento de retina.

Para la secretaria general del Cervantes, las obras de Espina «nos hablan de la dignidad humana, de las dificultades de la vida cotidiana y del papel de la mujer en una sociedad en transformación». La autora cántabra construyó una carrera literaria «marcada por la perseverancia y el talento que la convirtió en una de las autoras más leídas y admiradas de su tiempo».

«Espina representa la fuerza de la literatura para dar forma a la experiencia humana y para tender puente entre generaciones de lectores», concluyó Noguero.
 
La poesía, un arma cargada de futuro

Por su parte la biznieta de Espina, comentó que había elegido los poemas manuscritos que legaba, uno de ellos sin publicar, «porque en estos tiempos de locura, es una forma de unirme a los que siguen creyendo, como Gabriel Celaya, que la poesía es un arma cargada de futuro».

Por su parte Concha de la Serna explicó al entregar la traducción al sueco de El metal de los muertos, que legaba esa obra por un motivo: «Gracias a esa traducción la propusieron al Premio Nobel de Literatura, premio que no consiguió por un solo voto. Y fue la primera mujer en España en estar nominada y la única hasta hoy».

Al término del legado, se celebró la lectura dramatizada «Concha Espina. Luz y tiniebla» en la que participaron y la escritora Belén Yuste, el actor Manuel Galiana y la cantante Sonnia L. Rivas-Caballero.

Concepción Rodríguez-Espina García-Tagle, más conocida como Concha Espina, fue una autora prolífica y su obra fue merecedora de distintos premios y honores. Destacan el Premio Nacional de Literatura en 1927, el Premio Cervantes de Novela en 1949 y su propuesta en nueve ocasiones y su candidatura en tres años (1926, 1929 y 1931), para el premio Nobel de Literatura
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viernes, 5 de agosto de 2022

CRÓNICAS ESCURIALENSES XIII: “El Pinarillo”, casa donde residió el hijo de la escritora Concha Espina, lugar de memoria en San Lorenzo de El Escorial

Concha Espina, escritora (Foto: Wikipedia)

 

El Pinarillo, casa de Concha Espina. San Lorenzo de El Escorial




Julia Sáez-Angulo
Fotos: Mercedes Marcos

6/8/22.- El Escorial.- “El Pinarillo”, la casa donde residió el periodista Victor de la Serna y Espina, hijo de la escritora Concha Espina en San Lorenzo de El Escorial, situada en la calle que lleva el nombre de la propia novelista, es uno de los lugares de memoria escurialense. 
Situada en la falda del monte Abantos, no lejos del conocido restaurante Horizontal, la casa es hoy centro de convivencias y retiros espirituales, de los variados que hay en el Real Sitio.
Como su nombre indica, “El Pinarillo”, casa situada entre pinares, cuenta con un jardín en el que se encontraba un busto de Concha Espina. La casa, antes de ser vendida por la familia de la escritora contaba igualmente con un gran retrato de la narradora en el interior y un busto en el exterior.
    Una divisa esculpida en la piedra del muro de  entrada: HIC PURIOR AER, HIC COELUM APERTIUS, HIC FAMILIOR DEUS. Mi traducción inmediata: "Este aire puro, este cielo más abieto, esta familia más cerca de Dios".
        José Antonio Vara Moreno, ex concejal de Cultura de San Lorenzo de El Escorial explica: "Concha Espina nunca residió en esta finca, ni siquiera pasó por allí. La finca era de su segundo hijo Victor de la Serna y Espina, escritor y periodista español, nacido en 1896, quien adquirió unos terrenos en el Barrio de Abantos, donde se construyó una casa. 
    El Ayuntamiento de San Lorenzo de El Escorial rindió homenaje a su madre Concha Espina descubriendo el día 17 de enero de 1949 una lápida dando su nombre a la calle donde tenía la casa el señor de la Serna en el citado barrio, que fue teniente de Alcalde del M.I Ayuntamiento. Ha desaparecido del jardín el busto de Concha Espina, y ha sido sustituido por una Virgen".
    Concha Espina goza también de una fuente homenaje con su nombre en los Jardines de Pereda en Santander.

Datos biográficos de Concha Espina.- 
    María de la Concepción Jesusa Basilisa Rodríguez-Espina y García-Tagle (Santander, 1969), era la séptima de diez hermanos, hijos de Víctor Rodríguez Espina y Olivares y de Ascensión García Tagle y de la Vega. Tenían la casa familiar en la calle de Méndez Núñez de Santander, en el barrio de Sotileza. A los trece años de edad su familia se trasladó a al domicilio de la abuela paterna, Mazcuerras, localidad cántabra a 46 km de la capital cántabra, en la comarca de Saja-Nansa, donde Concha comenzó a escribir. La escritora bautizó al pueblo como Luzmela en su creación literaria.
    En 1888 publicó por primera vez en El Atlántico de Santander unos poemas que utilizaban el anagrama Ana Coe Snichp. En 1891 falleció su madre. El 12 de enero de 1893, contrajo matrimonio con Ramón Gómez de. la Serna y Cueto en Santander.   Concha tenía parentesco político con pintora cántabra cubista María Gutiérrez Cueto, conocida como María Blanchard, prima de su marido, con quien compartió buena amistad. El matrimonio se trasladó a Valparaiso (Chile). En 1894 nació su primer hijo, Ramón, y en 1896, su segundo hijo Víctor de la Serna, que fue un célebre periodista.  En Chile, comenzó a colaborar con periódicos chilenos y argentinos. En 1898, la familia regresó a España y en 1900 nació en Mazcuerras su hijo José, fallecido siendo niño; en 1903, su única hija, Josefina (esposa del músico Regino Sáinz de la y madre de la actriz Carmen de la Maza, y en 1907, su último hijo, Luis. Su incipiente éxito literario incidió en su matrimonio, debido a los celos profesionales de su marido.
    En 1909 Concha logró un puesto de trabajo para su marido en México y ella se instaló en Madrid con sus cuatro hijos, por lo que el matrimonio quedó separado de facto. Aunque escribió estudios, poesía y otros muchos géneros, su notoriedad y reconocimiento los debe a su narrativa en cuentos y novelas.
    Fue una escritora ilustrada y sabia de la primera mitad del siglo XX. Los miércoles celebraba un salón literario en la calle Goya, al que asistían personajes de la alta burguesía e intelectuales como la esposa de Antonio Alcalá Galiano, el crítico Luis Araujo-Costa, el Doctor Carracido, los dibujantes Bujados y Fresno y escritores hispanoamericanos como el venezolano Andrés Esloy Blanco, el costarricense Max Jiménez, además de un buen número de poetisas noveles. También era asiduo Rafael Cansinos, que en 1924 publicó una amplia obra crítica, Literaturas del Norte, dedicada a la producción literaria de la escritora. Espina también fue colaboradora de diversos periódicos, como El Correo Español de Buenos Aires y los españoles La Libertad o La Nación, ya desaparecidos y El Diario Montañés de Cantabria.
    En julio de 1934 se separó jurídicamente de su marido, que falleció posteriormente en 1937. La Guerra Civil española de 1936-39 la sorprendió en su casa de Mazcuerras  de donde no pudo salir, hasta la ocupación de Santander por las tropas del bando franquista, en 1937. A partir de entonces colaboró habitualmente en el diario ABC de Sevilla y escribió novelas testimoniales, como Retaguardia, Diario de una prisionera o Luna roja.
    En 1938 empezó a perder la vista y, aunque fue operada, en 1940 quedó completamente ciega, pero no dejó de escribir. Varias de sus obras fueron adaptadas al teatro y al cine. Murió a los ochenta y seis años de edad, en 1955 en Madrid. Sus restos reposan en el cementerio de la Almudena.
Inscripción latina en el muro de entrada de "El Pinarillo"

Más información



Escultura en el jardín de "El Pinarillo". El Escorial

Jardín de El Pinarillo con la estatua de la Virgen

Pozo del jardín de El Pinarillo. San Lorenzo de El Escorial

Pozo y estatua de El Pinarillo

Placa en el muro del carmen del Maestro Alonso. San Lorenzo de El Escorial, 1948

El Pinarillo. San Lorenzo de El Escorial

viernes, 25 de febrero de 2011

Daniel Sánchez, rapsoda y galardón por dirigir la Tertulia El Tostado




Julia Sáez-Angulo

       25.02.11.- Madrid .- Daniel Sánchez Ibáñez lleva 25 años dirigiendo tertulias literarias y desde hace doce dirige la que tiene lugar en el Hogar de Ávila en Madrid, con el nombre de El Tostado (Ávila, 1410 -1455), ese personaje abulense que seguía al pié de la letra el aforismo latino “nulla dies sine linea” (ni un solo día sin escribir una línea).

Además, Daniel Sánchez ha sido galardonado con la llave del Hogar de Ávila, que recibirá en el acto de entrega solemne del 11 de junio en el Centro Cultural de los Ejércitos, presidido por Agapito Rodríguez Añel y diversas autoridades de Ávila.

En su última tertulia, Daniel Sánchez, junto a Mar Capitán y Valentín Reyes llevó a cabo un recital de poesía sobre la vida y la obra de Manuel Benítez Carrasco (Granada, 1922 -1999). Una poesía muy andaluza con sabor a copla, como se puso de manifiesto en el coloquio que siguió a la tertulia.

“La poesía de Benítez Carrasco transmite mucho al rapsoda y lo lleva en volandas. Tiene musicalidad y comunica sentimientos”, declaró el rapsoda que imitó perfectamente el acento andaluz que convenía a los versos.

Valentín Nieves puso la ambientación musical con música de guitarras, como convenía a los poemas, mientras que Mar Capitán hizo la presentación del poeta y daba paso a los poemas del recital. “Somos un buen equipo”, dijo Daniel Sánchez al finalizar el recital.

En el coloquio se recordó el libro “Rapsodia Española” de Antonio Burgos (editorial “La Esfera de los Libros”) que recoge los versos más populares de la poesía española como Rafael de León, los Álvarez Quintero, José María Pemán, Manuel Benítez Carrasco, El Pastor Poeta, José Carlos de Luna, Rafael Duyos, Agustín de Foxá y otros. El actor Francisco Valladares ha dado voz a muchos de ellos.

La próxima tertulia literaria “El Tostado” tendrá lugar el próximo 25 de marzo (cuarto viernes de mes a las 19,30 en Caballero de Gracia, 18. Madrid) versará sobre “Cuentos de ayer, hoy y siempre”, con relatos de Concha Espina, Genaro Xavier Vallejos y Nicolás González.