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martes, 21 de junio de 2016

Emilio Serrano Sanz, autor del poemario “De la flor en el cardo”






Julia Sáez-Angulo

            Madrid, 22.06.2016 .- El escritor aragonés Emilio Serrano Sanz es el autor del poemario De la flor en el cardo, publicado por la editorial Huerga & Fierro. El libro está dividido en dos partes tituladas: “Rural fragancia” y “Presente claro".            

     Bella portada de fotografía de un cardo en la portada, aunque no figura en los créditos su autoría.

            Emilio Serrano Sanz (Blesa. Teruel, 1944) es doctor en Filología Románica por la Universidad Complutense de Madrid, profesor universitario, catedrático de Lengua y Literatura de Instituto, profesor titular de Teoría de la Literatura en Oviedo (1986). Su trayectoria docente ha estado marcada por su intervención con ponencias y comunicaciones en distintos congresos y la publicación de numerosos artículos científicos sobre literatura. Ha estado como docente en Teruel y en Madrid

            Entre las obras de Serrano Sanz figuran sus libros de poesía El ritmo prodigioso y Dádivas de la vida. Como crítica literaria ha publicado: Mitología del poema.



            Dejas la bruma de la noche/ los ojos abres a la vida/ nueva, que se te da: prodigio de respirar en la mañana, escribe el Emilio Serrano en uno de sus poemas.

            No te laves oprobios en la sangre/ de taimados actores, purifica/ tu lacerada mente perdonando, afirma en otra composición poética.


            Emilio Sanz ha vuelto a su tierra, ha dejado Madrid para regresar a Zaragoza. Es miembro de la Asociación Aragonesa de Escritores.


CAE LA LUZ 

Cae la luz, la tarde 
se va entenebreciendo: 
la montaña y el valle; 
plomizo, gris, el cielo ... 
Crepúsculo, triste~a, 
honda melancolía ... 
Pronto será la noche 
señora de tinieblas; 
el albergue obligado, 
en el bosque profundo de los sueños, 
aliviará la nada pasajera. 

Alhama, 16 de agosto del 2001 



sábado, 17 de abril de 2010

Premios "Marejadas" , entregados en el Hotel Las Siete Islas de Madrid



    Julia Sáez-Angulo
L.M.A.

        17.04.2010.- Madrid.- Marc Capitán, la directora de la revista “Marejadas” ha hecho entrega de los premios que llevan el nombre de la publicación a José Antonio Ramos y a Julia Sáez-Angulo, en el transcurso de un acto cultural que tuvo lugar en el Salón Timanfaya del madrileño Hotel Siete Islas, en el que se expone una serie de fotografías de gran formato sobre la isla de Lanzarote.

En el acto estuvieron presentes diversos escritores y artistas como Emilio Serrano Sanz, Gilda Lobatón, Charo de la Cueva; la coleccionista de arte ruso Dolores Tomás y lo directivos del Club CCC, Rosario Ruiz-Conejo, presidenta; Charo Mavilac, secretaria; Valentín Nieves, editor del Boletín y Daniel Sánchez, rapsoda.

La señora Capitán glosó el perfil profesional de los dos autores galardonados con el IV premio “Marejadas”, dedicado este a profesionales de las artes plásticas. Julia Sáez-Angulo ha sido crítica de arte en diversos medios informativos a lo largo de treinta años y José Antonio Ramos, es doctor en Historia del Arte y cronista de su ciudad natal Trujillo (Cáceres). Ambos han publicado distintos libros sobre sus disciplinas respectivas.

José Antonio Ramos y Julia Sáez-Angulo dieron las gracias a los miembros del comité de selección del jurado del premio y la segunda pasó a glosar el tema de “Mujeres en el Arte”, recordando el escaso número de féminas en museos y galardones plásticos, así como en las Academias de Bellas Artes.

Recordó algunos de los nombres de mujer en la Historia del Arte como Rosalba Carriera, Sofonisba Anguisola o la Roldana, que se encuentran entre los siete nombres de mujer en el Museo del Prado y la Real Academia de Bellas Artes, así como Madame Vigée-Lebrun o Angelika Kauffman (esta última estuvo en el palacio de Don Luís en Arenas de San Pedro) en el XIX o las representantes del Impresionismo; Berthe Morissot y Marie Cassat.

Hizo mención al fenómeno de las Guerrilla Girls en los Estados Unidos y a su célebre pancarta “¿Es que las mujeres tienen que desnudarse para entrar en los museos?”, para explicar que el 80 por ciento de los desnudos en la pintura y escultura del Metropolitam Museum de Nueva York son femeninos, mientras que la firma de arte por mujeres solo suma el tres por ciento. Ellas han conseguido, con su presencia encapuchadas con caras de gorila, que algunas galerías importantes incluyan artistas femeninas en sus “cuadras” nominales.

Las artes plásticas son un lenguaje más lento en la comunicación social que la palabra, pero más efectivo y profundo por cuanto afecta a la sensibilidad de la misma , por eso supone un enraizamiento más profundo, dijo la señora Sáez, recordando a Robert Hughes, critico de arte de la revista “Time”.

El acto terminó con un animado coloquio entre los presentes. El premio "Marejadas" ha estao dedicado otros años al Teatro y a la Literatura.

domingo, 11 de abril de 2010

Los sitios de la abstracción latinoamericana en Esbaluard de Palma de Mallorca


Los sitios de la Abstracción Latinoamericana
Museo de Arte Moderno y Contemporaneo Esbaluard
Palma de Mallorca
Del 27 de marzo al 20 de junio







Julia Sáez-Angulo


Se trata de la colección de Ella Fontanals-Cisneros especializada en constructivismo y cinetismo de Latinoamérica. Se expone en el Museo de Arte Moderno y Contemporáneo Esbaluard en Palma de Mallorca. La muestra está comisariaza por Juan Ledesma.

Con este movimiento geométrico, que tiene sus raíces en la Escuela del Sur en Uruguay de Joaquín Torres-García, se trataba de modernizar el arte del continente sur americano, después de unas manifestaciones plásticas figurativas anteriores centradas fundamentalmente en la literatura y la historia.

Argentina, Uruguay, Brasil y Venezuela dio nombres importantes como Julio Le Parc, Horacio Copola en fotografía o Cruz Díez, Jesús Rafael Soto, Helio Oiticica, Leon Ferrari, Mira Schendel, Lygia Clark, Lucio Fontana, Gego, Cesar Paternosto o Lygia Pape.

Un total de 132 obras de 66 artistas, datadas entre 1930 y finales del siglo XX, con especial hincapié en las décadas doradas del arte constructivista y cinético, las de los 50, 60 y 70. A partir de aquí el arte neo-geo se presenta con cierta periodicidad en el panorama artístico.

“Dibujo sin papel” es una sugerente obra de Gego en la que una serie de alambres manipulados y colgado en la pared, dibujan bajo la luz un dibujo de sombras, que trae a la memoria el mito griego del nacimiento de la pintura.

La colección de Ella Fontanals-Cisneros es realmente un gran colección en sentido estricto porque está articulada en torno a una idea central lo que la potencia frente a los conjuntos eclécticos de obras de arte como la cercana de Serra en el Museo Esbaluard.

El arte de Latinoamérica va ganando predicamento como lo demuestran las exposiciones de la colección Davos en Zurich, la mexicana en el Banco Bilbao Vizcaya y ahora la de Esbaluard. Lo importante es que no se haga gueto con este arte.




martes, 23 de marzo de 2010

Emilio Serrano Sanz, poeta mayor en “Dádivas de la vida”



Dádivas de la vida
Emilio Serrano
Sial/Fugger Poesía
Madrid, 2009 (114 pags)


Julia Sáez-Angulo


El autor parte de la naturaleza como fuente de conceptos e inspiración literaria. No en balde se abre el poemario con una cita de Montaigne “La naturaleza no es sino una poesía enigmática”. Los poetas del 98 con Antonio Machado a la cabeza abrevaron sus imágenes y palabras en el paisaje y la naturaleza, Emilio Serrano (Blesa. Teruel) también gusta de la naturaleza y se zambulle en ella a placer, hasta el punto de gustar la simple sonoridad de sus términos y, como en la kábala, va repitiendo en sus poemas los nombres de los árboles o los pájaros –es hombre de tierra adentro- como dicen que hizo el Creador en el Génesis de los tiempos, del universo y, por ende, de la naturaleza. Nombrar las cosas para apoderarse de ellas, sentirse dueño y señor de las palabras, que es a fin de cuentas lo que busca un poeta.

Dádivas de la vida es una antología precedida de una interesante Introducción del autor, en la que, como buen docente, brinda al lector su guía hacia las tres partes del libro: Pujanza y esplendor; Azafranado sol, y Dádivas de la vida. Basilio Rodríguez Cañada señala en su prólogo que poeta contempla la “naturaleza como manifestación de lo divino.”

Emilio Serrano toma con frecuencia la geografía cercana de su Blesa turolense o del cercano parque madrileño, para observar la riqueza visual y conceptual de la naturaleza, que se traduce en palabras poéticas que hablan del asombro y el éxtasis ante sus ritmos, ciclos y renacer. Junto a las palabras, las reflexiones evocadoras de un pasado ido o machito, las analogías con la vida y la condición humana, el simbolismo de sus figuras que se traducen en metáforas sobre la existencia.

El poeta, como los antiguos egipcios, parece temer que no regrese el dios Ra, el sol, la luz, el alba que tanto ansía, después de las jornadas de “sol azafranado”, del ocaso, de la oscuridad de la noche... El milagro del renacer a la luz alimenta la poética de E. Serrano en un continuo sostenido, tanto en su significado físico como simbólico o alegórico.

Filólogo, profesor, hombre culto, las referencias de Serrano a la mitología greco-romana no se hacen esperar, de la misma manera que al final, en la tercera parte son las alusiones bíblicas las que aparecen en un suerte de asunción de las dos culturas que nos nutren y ciertamente a la obra poética del autor.

Hombre de lecturas, dedica algunos de sus versos a poetas como Carlos Bousoño, Colinas, Paco Brines o Juan Van-Halen. Antes lo hizo en citas a Fray Luís y Horacio, a Virgilio... Una cadena enriquecedora de la escritura, de la literatura en definitiva.

Hermosas sus aliteraciones, sonoridades y tropos como “vencejos vencedores” o caléndulas candelas”... Bellísimos poemas como “Salte tu canto” a base de estrofas de dos versos que suenan como salmos musicales y profundos o “Igual que pastores”, al compararlos con los poetas.

Ordenado poemario en suma, este libro que termina con una ascesis cristiana valiente, brillante y conmovedora, que se manifiesta en poemas como el dedicado al cuadro de Rembrandt sobre “El hijo pródigo” y continúa en paralelo con “Para buscarte” o “Cargado con mi cruz”.

El libro termina con el poema que da título al libro, toda una enseñanza de cómo afrontar la vida y esperar la muerte, que entronca con la sabiduría serena de los clásicos trascendida por la fe

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