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jueves, 10 de noviembre de 2016

Pablo Peláez, Concierto en la Fundación Juan Moral en homenaje al escultor



mesa presidencial



 Juan Moral y Pablo Peláez



Julia Sáez-Angulo

            Jaén, 10.11.16 .- La Fundación Juan Moral en Jaén ha llevado a cabo una jornada cultural en su sede con un concierto de piano del compositor e intérprete Pablo Peláez y una conferencia sobre “La música en la obra del escultor Juan Moral”, por el arquitecto Francisco Moral. El acto contó con la presencia del escultor Juan Moral que agradeció la presencia de los visitantes.

            Como introducción a la proyección de imágenes y al concierto el arquitecto Francisco Moral consideró oportuno hablar brevemente de la integración de Artes: Pintura, Escultura, Arquitectura, Poesía, Música...                                       Y la Integración en cualquier orden: Escultura- Música ó Música- Escultura; Poesía- Pintura ó Pintura- Poesía, y también Escultura- Música- Poesía.

            Seguidamente expuso algunos ejemplos de Integración de Artes: Música- Escultura. Muchas obras de Juan Moral nacieron inspiradas en Música. Litospacios de Juan Moral inspiraron música al guitarrista Paco Cruz. Poesía- Pintura. “Poesía de Antonio Machado me inspiró a mí la serie pictórica Machado y Soria. Aquí en el espacio de entrada a esta Sala, al lado de la puerta, se ha Integrado el Litospacio “Entrañas de la Luna”, añadió.


Pablo Peláez


Concierto de piano

            Para la presentación del pianista, el escritor Manuel Moral Roca dijo:

            “Hace nos días tuve la oportunidad de asistir a un concierto del pianista Pablo Peláez. La experiencia fue emocionante y sugerente. Emocionante por el pulso de las notas que, como mariposas en la ya tardía primavera, volaban del piano de forma suave, tranquila hacia mi espíritu y liberarlo de una realidad que cambió de la rigidez diaria a lo ingrávido de la armonía, en este caso, por la emoción en sí misma o por la necesidad de ella. Y de inmediato sentí como la serie de notas me bañaban de placidez, de sentirme dentro de ellas, alejándome en un columpio de melodías de la orilla del escenario, de las arenas del asiento.

            También fue sugerente porque con cada composición que Pablo acariciaba sobre su piano, me encontré con el impulso de su creación. Un impulso de mano fuerte y segura, de pentagramas solitarios que hay que acompañar, de gestos mudos antes de escribirlos en una nota, del desespero que anda entre la soledad del piano sin manos y el tic del oído que afina. Una creatividad tan dura y fructífera como el olivo es lo que Pablo demostró al regalarme varias de sus composiciones que, en mi fantasía aducida por su música, me llevó de la mitología griega; fuego, agua, tierra, aire, a un paseo por la naturaleza ahora viva y esplendorosa.

            Con estas palabras quiero decir que el creador y pianista Pablo Peláez, en su concierto del 20 de octubre, me sorprendió y emocionó, siendo ambas cosas a la vez el gran milagro de cualquier artista.  Desde estas palabras mi enhorabuena a Pablo Peláez.”



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miércoles, 16 de marzo de 2011

PASEO POR SORIA




M. Dolores Gallardo López


El pasado fin de semana viajé a Soria; no conocía la ciudad y me sorprendió muy gratamente.

En la estación de Chamartín me encontré a con unos amigos, Jaime Moral y su esposa Juani. Tanto ellos como yo íbamos a la inauguración de la exposición que, con el título A Machado y a Soria, inauguraba esa tarde en ciudad, en el Palacio de la Audiencia, su hermano, el pintor Francisco Moral.

Decidimos aprovechar las horas que nos quedaban visitando la ciudad…pero ¿cómo rentabilizar bien el poco tiempo del que disponíamos?.

Tuvimos la suerte de encontrar a Ricardo Tovar. Él nos hizo de cicerone y, con enorme cariño, nos mostró las plazas, edificios y rincones de su ciudad, en tanto que desgranaba sus muchos conocimientos sobre lo acaecido en ella.

En Soria, espléndida y llena de belleza, me llamó poderosamente la atención la omnipresencia de la figura de Machado.

Eché de menos, sin embargo, más presencia de otro gran poeta, Gerardo Diego, que también dio clases en el mismo Instituto en que lo hizo Machado. Si en el Instituto, como en otros muchos lugares, está muy destacado el recuerdo de Antonio Machado, Gerardo Diego no es mencionado en cartel alguno. Parece que ello va a ser subsanado en breve y también este ilustre poeta será recordado como merece.

La presencia de Machado se palpa en innumerable lugares y rincones sorianos. La ciudad, agradecida, le devuelve el enorme cariño que el poeta sintió por ella desde el mismo momento en que la conoció.

Por la tarde D. Jesús Bárez Iglesias, Concejal de Cultura del Exmo. Ayuntamiento de Soria, que inauguró la exposición -homenaje que el pintor Francisco Moral hace a la vez a los versos de Machado y a la ciudad- nos obsequió con un ejemplar de de las Poesías Completas de Machado, editada por el Ayuntamiento en el año 2007 con motivo del centenario de la llegada del poeta a Soria: el mes de mayo de 1907 Antonio Machado tomó posesión de la Cátedra de Lengua francesa del hermoso Instituto de Soria.

Al regreso de la ciudad venía releyendo maravillosos versos machadianos; llegada a casa continué leyéndolos un par de días más. Me asaltó la idea de reflejar brevemente cómo interpretaba Machado el paisaje que lo rodeó durante los cinco años de su vida que más huella dejaron en él. El resultado lo dejo aquí.

Interpretación del paisaje soriano en Antonio Machado

En Antonio Machado el descubrimiento de la naturaleza que circunda Soria se convirtió en motor que propició un giro en su poesía: El 1 de mayo de 1907 tomó posesión de la cátedra de Lengua francesa del instituto de Soria. Ya en esa primera visita lo impactó hasta el punto el paisaje soriano que el hermosísimo poema Orillas del Duero -estudiado con sagacidad por el profesor Gregorio Salvador- fue escrito muy probablemente ese mismo mes de mayo: en todo caso a finales de 1907 ya estaba incluido en la nueva edición de Soledades (la primera había aparecido en 1903), titulada en este caso Soledades. Galerías. Otros poemas.

Con los hermosos versos de Orillas del Duero -versos de sencillez expresiva, de nulas metáforas, de ingredientes sencillos- a la poseía española le nacían nuevos temas y nuevos modos que tienen como resultado esa excepcional obra llamada Campos de Castilla.

Los paisajes que la conforman Campos de Castilla NO SON UNA DESCRIPCIÓN, SINO UNA INTERPRETACIÓN: el paisaje de Soria estaba ahí, pero Machado -también otros poetas: Bécquer, Gerardo Diego- lo han elevado a la categoría de Arte, han trascendido su imagen meramente fotográfica. ¿Cómo?: quintaesenciando los temas, utilizando las palabras adecuadas que transmiten su esencia.

Cuando Machado canta, los elementos de cada verso son como pinceladas en un cuadro, pero pinceladas autónomas, independiente de las demás. Sin embargo el conjunto que esos versos conforman crea algo superior: una descripción inconfundible e inolvidable. Veamos un ejemplo:

colinas plateadas,
grises alcores, cárdenas roquedas
por donde traza el Duero
su curva de ballesta
en torno a Soria, …
(Campos de Soria, en Poesías Completas, CXIII;VII; col. Austral, 2007)


Machado vivió en Soria y en ella tuvo trágica peripecia de amor. La primera edición de Campos de Castilla salió en junio de 1912, aunque no llegó a manos del poeta hasta el 24 de julio. Muy pocos días después, el 1 de agosto de 1912, moría Leonor, su esposa.

Muerta Leonor cambió la vida y el quehacer poético de Machado.

Siete días después de enterrar a su jovencísima esposa (dieciocho años tenía Leonor cuando murió; el 21 de septiembre de 1907 la había conocido Machado, era una niña de trece años; quince tenía cuando el 30 de julio del 1909 se casó con el poeta, que en ese momento ya contaba treinta y cuatro) abandona Soria.

El dolor le hace pensar el en suicidio. Su hermano Manuel le pide a D. Francisco Giner de los Ríos ayuda …quizás un instituto en Madrid palie su desconsuelo. No pudo ser. Logró el de Baeza; el 1 de noviembre de 1912 tomó posesión de su cátedra y en Baeza vivió hasta 1919.

En los primeros años el Machado soriano se siente extranjero en la Andalucía que lo vio nacer -“extranjero en los campos de mi tierra”- e incluso en plena vega del Guadalquivir, en el tren que en la primavera del 1913 lo lleva a Sevilla, sigue teniendo presentes los llanos altos de Soria, regados por el Duero:

Oh Soria, cuando miro los frescos naranjales…
( de Recuerdos, CXVI)
O
¿Por qué, decirme, hacia los altos llanos
huye mi corazón de esta ribera, y en tierra labradora y marinera
suspiro por los yermos castellanos?
(de Los sueños dialogados)
La memoria y la pluma de Antonio Machado recrean los amados paisajes perdidos. En 1917 se reedita Campos de Castilla con nuevos poemas en algunos de los cuales, desde la ausencia y la melancolía, recrea el amado paisaje soriano; también están allí los que dedica a Leonor muerta. Pese a todo, nuevos paisajes se van abriendo paso poco a poco y nace su visión de Andalucía:


Los olivos grises, los caminos blancos,
el sol ha sorbido la calor del campo;
y hasta tu recuerdo
me lo va secando.
CIV, IX

A la visión de Andalucía en Machado le dedicaremos otro espacio.


lunes, 14 de marzo de 2011

FM. MORAL INTERPRETA EL PAISAJE DE SORIA



M. Dolores Gallardo López 

    14.03.11.- En Soria se presentó el pasado 11 de marzo la Exposición A Machado y a Soria del pintor jienense FM. Moral. La inauguración estuvo presidida por D. Jesús Bárez Iglesias, Concejal de Cultura del Exmo. Ayuntamiento de Soria. El escultor Juan Moral es el Comisario de la muestra. Familiares y numerosos amigos del pintor se dieron cita esa tarde en las hermosas salas del Palacio de la Audiencia, donde la exposición permanecerá hasta el día 31 de este mes. 
     Esta exposición muestra la interpretación del paisaje soriano que el pintor hace a través de los textos poéticos de Antonio Machado. Según cuenta el pintor su primer contacto con Soria fue hace más de 45 años, en su etapa de estudiante en Madrid. Muchos años después, en 2007, tras un viaje para enseñar Soria y sus alrededores a su esposa e hijas, le surgió la idea de interpretar el paisaje soriano en un homenaje conjunto a la ciudad, a sus campos y al que ha sido su más importante- que no único- cantor: Antonio Machado. Dicho y hecho: en 2010 estaban acabados los cuadros que hoy, cumpliendo su sueño, presenta en Soria. 
    El motivo que los ha inspirado son los nueve poemitas que integran Campos de Soria, incluido en la obra Campos de Castilla, segundo libro de poemas de Machado, publicado en 1917. El soporte de la pintura son tablones, de siete centímetros de espesor, de madera envejecida por todos sus lados. La elección de ese soporte pretende ser un homenaje a la propia Soria, a sus añosos y envejecidos chopos y álamos. La exposición tiene un tema central titulado ¡Machado!. Alrededor de este tema central y formando con él unidad, se incardinan diferentes paisajes sorianos. 
     El tema central ¡Machado! es un tablón gran formato en color negro, con diferentes texturas. La pintura está trabajada con las manos, sin ningún otro instrumento. La composición pictórica en esta obra es ciertamente original: En el centro vemos la representación que el pintor hace del alma del poeta: alma herida, alma dolorida por sus circunstancias personales, pero también- ¡qué duda cabe!- por las de la época que le tocó vivir. 
     Las restantes obras se engarzan con el tema central, para conformar una sola y única composición. Muestran la naturaleza que rodea Soria de acuerdo con las palabras que Machado ha desgranado sobre ella. Pese a que el pintor conoce por sí mismo la realidad soriana, prefiere acoplarse a las palabras del poeta. FM. Moral interpreta los campos, bosques, roquedales y colinas sorianos inspirándose en los versos de nueve composiciones que conforman el poema Campos de Soria,incluido en Campos de Castilla: Es la tierra de Soria árida y fría. Por las colinas y las sierras calvas, verdes pradillos, cerros cenicientos, la primavera pasa. Dejando entre las hierbas olorosas Sus diminutas margaritas blancas. (de Campos de Soria, I) O
He vuelto a ver los álamos dorados, álamos del camino en la ribera del Duero, entre San Polo y San Saturio tras las murallas viejas.
(de Campos de Soria, VIII) Machado, con versos tan limpios y hermosos como esos, supo hacer ir más allá de la realidad del paisaje soriano y lo transfirió al Arte literario. 
     Esas descripciones literarias son las que FM. Moral, enamorado de las palabras del poeta, ha traspasado a su pintura. Las colinas plateadas, los alcores grises, los álamos revestidos de colorido otoñal que se reflejan en las márgenes del río. Todo ello es mostrado por la paleta de FM. Moral de una manera idealizada, casi lírica. ¿De dónde procede esa idealización?
 La respuesta, en mi opinión, es clara: del propio poeta. En efecto, los paisajes sorianos que transmite los versos de Machado no son una descripción, sino una interpretación; muchos de los poemas en los que aparecen los escribió el poeta cuando ya vivía en Baeza, es decir desde el recuerdo emocionado de un tiempo querido que ya se fue. 
 El paisaje de Soria siempre estuvo ahí, pero Machado -también otros poetas: Bécquer, Gerardo Diego- lo ha elevado a la categoría de Arte, ha trascendido su imagen meramente fotográfica quintaesenciando los temas, utilizando las palabras adecuadas que transmiten su esencia. Algo parecido ocurre en la pintura idealizada, casi lírica, de FM. Moral. Sus trazos y colores nos transmiten una selección de imágenes pero en esas imágenes la realidad del paisaje soriano está doblemente trascendida: primeramente por la palabra de poeta, después por el pincel del pintor. 
    Acoplamiento diferido en el tiempo de una misma realidad: la que el poeta sintió, con frecuencia dolorosamente, y la que la mano del pintor, enamorado de las palabras de Machado y tomándolo como guía, traza de esa misma realidad. El lirismo sosegado de la pintura de FM. Moral transciende en cada una de las pinceladas que conforman las imágenes de sus cuadros en los que se fusionan, ya lo hemos dicho, elementos distintos: los que con su palabra transmitió el poeta y los que la mano del pintor transmite.