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domingo, 21 de diciembre de 2014

BEATRIZ DE MOURA, EDITORA POR VOCACIÓN. Una larga entrevista en un libro por Juan Cruz








Julia Sáez-Angulo

         Es uno de los grandes nombres de la edición española, al que se añade el hecho de ser mujer, dato no frecuente en este mundo empresarial. Beatriz de Moura comenzó en Lumen, pero ha sido Tusquets, el apellido de su marido, el sello que acogió su trabajo y desvelos de editora y que cuenta en una larga entrevista profesional a un periodista que también fue editor: Juan Cruz. El título del libro “Por el gusto de leer”, publicado por la editorial Tusquets en Tiempo de Memoria.

         El libro se enriquece con algunas fotografías ilustradoras en blanco y negro.

         Cuarenta y cinco años de editora es el balance actual de Beatriz de Moura (Río de Janeiro, 1939), casada con el arquitecto Oscar Tusquets. La editorial fundada en 1969 fue absorbida por el grupo Planeta y hoy la dirige Juan Cerezo. Una entrega sin rendición al decir de la propia Moura.

         El libro lleva una introducción titulada “Hacia delante y hacia atrás. Escuchando a Beatriz de Moura”, junto a dos partes tituladas: La fuerza del catálogo, y La vocación y el ofició de editar. Un apéndice con dos conferencias: Cómo se hace una editorial (2001), y Desde aquí y ahora, y hacia adelanta y hacia atrás (2013).

         El catálogo de Tusquets acoge nombres de importancia como Erns Jünger, Milan Kundera o E.M. Ciorán. Juan a la creación de un catálogo de prestigio, Beatriz de Moura también hizo una gran labor de traducir del francés las grandes obras de estos autores.

         No es fácil ser editora y Beatriz de Moura cuenta sus dificultades y luchas, así como sus victorias para logra el gran catálogo del sello. “Sus respuestas siempre te cambian las preguntas”, escribe Juan Cruz en la introducción.

Beatriz de Moura es una persona inteligente y sagaz para el análisis y ella dijo sobre la crisis de la lectura que “no obedecía tan sólo (ni mucho menos) a la crisis económica de la década en la que estamos, sino a la salvaje introducción, en la sociedad literaria y en a sociedad en general, de la competencia de los juegos y de las pantallas, que relegaron una de las funciones más rentables de la difusión de la lectura, el entretenimiento.”

El libro no son unas memorias sino prácticamente una conversación donde una parte, la editora cuenta y dicta. Fue a base de unos encuentros y sesiones que se iniciaron en el madrileño Hotel Wellington.

En suma un libro muy interesante para los deseosos de conocer el mundo de la edición, que no es otro que el mundo de la cultura.



        



miércoles, 14 de mayo de 2014

Elvira González Fraga, autora argentina de la novela “La ofrenda” presentada en Madrid



Elvira González Fraga



Julia Sáez-Angulo


            La novelista argentina Elvira González Fraga es la autora de la novela La ofrenda, publicada por la editorial Losada y que ha sido presentada en la Casa del Lector de Madrid, por los escritores Lourdes Ventura y Juan Cruz. En la presentación estuvieron presentes, entre otros, Cesar Antonio Molina, director de la citada institución, la poeta argentina Noni Benegas y la escritora Fanny Rubio.

         La novela se puede adquirir en la madrileña librería Pasajes.

            Elvira González Fraga (Buenos Aires, 1942), esposa de Ernesto Sábato, es socióloga por la Universidad de Buenos Aires, donde fue profesora hasta 1976. Trabajó junto al P. Carlos Mugica en la zona de Retiro y con Augusto Roa Bastos en la jerarquización de los mitos y costumbres de los pueblos originarios.

            La ofrenda es la primera novela de Elvira González y versa sobre una mujer que se entrega, como "lugar para el otro". “Martina, mi protagonista no es feminista”, dice la autora; se trata de una mujer apasionada que ama, “una mujer en el límite, en el vértigo del amor”, señaló Lourdes Ventura. “La belleza del lenguaje de este libro araña como la arena”, añadió.

            “Martina es un personaje con la fuerza final. Ella ve que es un ser para el otro, un lugar para el otro”, se dijo en la presentación de la novela de la que la autora leyó algunos pasajes a los asistentes.

            Juan Cruz aludió a la diversidad de tonos de la novela en la que  “hombre y mujer se enzarzan corporalmente”, en la que “el hombre cava con pasión a la mujer”. También “la singular transición de la primera a la tercera persona en la narrativa, y su uso peculiar de las preposiciones”, se puso de manifiesto que “la protagonista siente señales de su infancia” y la autora explicó que había tomado muchos datos de su infancia y adolescencia para esta novela,  que no era en absoluto autobiográfica.

            Ventura destacó “la bajada a los infiernos por el alcohol, magistralmente contada con fuertes descripciones y capacidad de síntesis”. Elvira González Fraga dijo que había tomado el tema de “la experiencia de ser infiel a los propósitos tomados”.

            La autora señaló a Dostoievsky, a Bergman, y a Tennessee Williams como autores que le han influido notablemente, así como Pedro Páramo. “Me gusta la mezcla de lo real y lo irreal”, añadió.

            La fuerza de la naturaleza, la pampa en el comienzo y el mar en el final de la novela, fueron algunos de los aspectos que subrayó la presentadora. “El asfalto ha sustituido a los árboles”, dijo la autora.



            

domingo, 2 de junio de 2013




Julio Llamazares y Manuel Rivas conversan sobre las relaciones entre literatura y memoria





L.M.A.



El mundo es un lugar lleno de murmullos que vienen del fondo de la eternidad; esas voces en sordina, reales o imaginarias, son las que la literatura escucha. Así lo defendieron esta tarde Manuel Rivas y Julio Llamazares en el coloquio que, moderados por el periodista Juan Cruz, mantuvieron en el Pabellón Banco Sabadell de la Feria del Libro de Madrid. Ambos novelistas conversaron sobre las relaciones existentes entre literatura y memoria, también del modo en que esas conexiones se han plasmado en sus últimas obras. 

Manuel Rivas confesó que tenía otro proyecto literario en marcha cuando comenzó a escuchar los murmullos que le impelieron a escribir Las voces bajas. En el libro, el escritor gallego no buscaba recuperar los fotogramas o viñetas de sus recuerdos infantiles, sino “la memoria sinestésica de las voces y los silencios a través de los cuales descubrió el mundo”. Rivas confesó que había intentado valerse de un lenguaje poético: “La poesía es la suprema ficción, el lenguaje en el que las cosas u personas dejan de ser bultos, el lenguaje que advierte en ellas lo que algunos pensadores han llamado una ‘virtud figurada’, que no excluye la realidad, sino que la realza y revela”. Julio Llamazares subrayó que, bajo las anécdotas que Rivas relata en su libro, subyace “en el fondo, una meditación sobre el hecho literario, sobre la materia de la literatura que son, precisamente, las voces bajas que dan título a su libro”.

También Llamazares admitió haber procurado dar a Las lágrimas de San Lorenzo un aliento poético: “La literatura es poética o no es; es más que un género, tiene que polinizar todos los géneros”. Y añadió: “La literatura es el misterio y la emoción que se consiguen a través de las palabras. Estas, normalmente cantos rodados, se transforman en piedras preciosas que significan más de lo que significan cotidianamente”.

Llamazares defendió que “la identidad es lo que recordamos y lo que olvidamos, somos nuestra memoria y nuestra desmemoria” y que la “imaginación no es más que la memoria fermentada”. Por su parte, Rivas afirmó que el escritor lucha contra la tentación que acució a los hombres que acompañaban a Ulises, la de “tomar la flor de loto, pagando el precio de olvidar sus propios nombres para poder dejar de sufrir penalidades”.


jueves, 11 de marzo de 2010

Guillermo Cabrera Infante, "Cuerpos divinos" o memorias sentimentales


Cuerpos divinos”
Guillermo Cabrera Infante
Galaxia Gutenberg/Círculo de Lectores
Barcelona 2010


Julia Sáez-Angulo

“Quise escribir una novela y me salió una autobiografía velada” dijo el propio Guillermo Cabrera Infante del libro “Cuerpos divinos”, que han presentado Joan Tarrida, editor y los escritores Juan Goytisolo, Fernando Rodríguez Lafuente, Juan Cruz y Fernando Savater, además de su Myriam Gómez, compañera inseparable del autor cubano con la que vivió hasta sus últimos días en Londres

Con la ironía y el humor de este escritor, el libro es una sucesión de encuentros e historias literarias, en las que aparecen con descripciones, a veces hilarantes, Ernest Hemingway, el Ché Guevara, Alicia Alonso, Corine Tellado, Jorge Luis Borges y otros.

El libro se presenta antes del comienzo de sus Obras Completas, que Galaxia Gutenberg comenzará a publicar a finales de este año y que serán los artículos de cine del escritor cubano, los primeros publicados sacados de la revista “Lunes de Revolución”.

Guillermo Cabrera Infante (1929 – 2005) vino a escribir una trilogía en el tiempo –señaló Lafuente- con los títulos “Tres tristes tigres”, “Cuerpos divinos” y “La Habana para un infante difunto”. El segundo título, recién publicado fue quizás el más doloroso porque cuenta su juventud revolucionaria y salida dramática de esa revolución, pero siempre con la literatura y la sensualidad de la vida por medio.

Libro más directo y menos pirotécnico

Goytisolo recordó sus viajes a Cuba entre 1961 y 1967, donde conoció también a Néstor Almendros y Carlos Franqui, así como su interés por los Orishas, dioses africanos que llevaron los afro a la isla. Mencionó el caso Padilla, así como la valentía de Virgilio Piñeira para declarar ante Fidel Castro que como intelectual sentía miedo del régimen cubano.

Juan Cruz habló de la lúcida combinación de las novelas de Cabrera Infante y su eficacia como “novelista capaz de narrar el sentimiento que se toca”.

Para Lafuente, el autor cubano hizo una cartografía de La Habana, como Joyce de Dublín, porque en realidad “Cabrera Infante nunca salió de La Habana”. “Cuerpos divinos” viene a ser su “libro de aprendizaje o de educación sentimental”.

Fernando Savater habló de la lectura estimulante de “Cuerpos divinos” en “momentos con ecos cutres y repelentes de la interpretación sobre los acontecimientos sucedidos en Cuba”. “El libro es más directo y menos pirotécnico verbal que otros del autor”, añadió.

Miryam Gómez, por su parte, dijo que no ella no piensa escribir sus memorias y habló de que al poco de morir Guillermo, una gente que no sabía muy bien quien era, le ofreció una cantidad de cincuenta mil dólares por los papeles del escritor, a lo que no accedió pese a las fuertes deudas que había contraído.

Comentó sobre los que apoyan al régimen castrista a los que clasificó en tres apartados: la izquierda alimentada de viejos mitos; los que más que ideas tienen sentimientos y estos totalitarios y los morones morales como el “morón moral de Moratinos”, una aliteración imprevista. Manifestó su amor patriótico y lamentó la ayuda de Lula da Silva al Gobierno de Cuba en vez de al pueblo cubano, solucionando el problema de sus chavolas por ejemplo.

En el acto de presentación estuvieron diversos amigos de Cabrera Infante, entre otros, Pepe Martín y su esposa Silvia; Marcos Ricardo Barnatán y Rosa Pereda