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lunes, 1 de abril de 2024

Crónicas de NUEVA YORK (y VI). Ciudad literaria con olor a marihuana, de luminosos parpadeantes, del arte...

 * De la Zona Cero, Times Square, Central Park, flores y maceteros...

Rascacielos neoyorquinos



J.S.A.
Fotos: Susi Frutos y Carmen Palomero
3/4/24 .- Nueva York.- Nueva York es la ciudad espectáculo que nunca duerme. La ciudad de los luminosos intermitentes, del arte, de la literatura... Manhattan, la Gran Manzana, la Zona Zero, Times Square, Central Park, el Metropolitan Museum, el MoMA (Museum of Modern Art, gestado por nobles Damas), con sus doscientas mil piezas; El Whitney Museum de arte americano, la Frick Collection, Broadway, Central Station, la Spanish Society…todo resuena, evoca y está dentro de esta isla/península bañada por la ría del Hudson. Los barrios de Harlem, El Bronx… más suavizados que antaño…
    Una ciudad, Nueva York, que huele a marihuana por todas partes. Una ciudad con aceras trotonas, sin árboles, pero con maceteros llenos de flores primaverales en este tiempo. Para encontrar árboles, ir al gran Central Park, donde una puede encontrar a famosos del cine haciendo footing. Los grandes hoteles del lujo, el Plaza o el Pièrre están cerca.
Ciudad grande, mítica, con numerosas referencias en la literatura. A bote pronto recordamos a Walt Whitman, considerado el poeta más importante de los Estados Unidos, con su emblemática obra “Hojas de hierba”. El lugar, la casa donde vivió en el número 99 de la calle Ryerson, fue cuestionada por la Comisión de Preservación de Sitios Históricos de Nueva York, dada la gran reforma de la misma, pero los seguidores entusiastas del poeta han apoyado ese espacio, aunque no sea ya la casa tal cual como la habitó el poeta en 1855.
Otra evocación: el viaje de Federico García Lorca a la ciudad de los rascacielos en 1929-30 durante su estancia en la Universidad de Columbia, y su singular libro “Poeta en Nueva York” (1940), dura crítica al capitalismo en la obra más surrealista del autor. “Paisaje de la multitud que orina”, dice uno de sus versos.
Ahí están también la “Trilogía de Nueva York” de Paul Auster; “Fin de semana en Nueva York” de Josep Pla; “Rapsodia en Nueva York” de Charlotte Carter; “Historias de Nueva York”, de O, Henry; “Un Paseante en Nueva York”, de Alfrede Kazin; “De Dublín a Nueva York” de Maeve Brennan; “Un año en Nueva York” de Jimmy Barnantán…
El cine ha dado quizás mejor cuenta de la ciudad que la literatura, aunque se inspire en ella. “Desayuno con diamantes” transcurre en una casa de ladrillo rojo, más bien en el Brooklyn de migrantes, pero Tiffany está en la V Avenida y Audrey Hepburn la inmortalizó para siempre.
La visita a la Central Station de trenes, en pleno centro vale la pena. Las bóvedas de Rafael Guastavino (1842-1908) -el arquitecto valenciano que renovó Nueva York- son motivo de admiración. Los juegos acústicos de las esquinas son las delicias de los escolares que llegan dispuestos a escucharse a través de los muros. Una iluminación y unas lámparas de época… Mármol para mesas y veladores en salas de espera; restaurantes de ostras, del mítico Cipriani para tomar copas…; decenas de tiendas de ropa, de souvenirs, el mercado de carnes, frutas y verduras -no así de pescado, quizás por el olor- son ofertas de este lugar que bien merece una visita.
En el vestíbulo se pasean numerosos policías y soldados del ejército norteamericano que patrullan las estaciones y Metro de Nueva York. Ha sido la respuesta oficial a la violencia desatada y los robos frecuentes en el suburbano. Homo homini lupus.
Elegir es renunciar. Paz Pérez-Bilbao y Solita Cohen decidieron visitar el Whitney Museum. Solo arte norteamericano. Un despliegue que da cuenta de la creatividad de esta joven nación, que tiene poco más de doscientos años, y que pronto se convirtió en imperio, generando la imperiofofia correspondiente (Elvira Roca Barea, dixit), sobre todo desde la doctrina Monroe (1823): “América para los americanos”, que llevó a expulsar con malas artes a España de Cuba y que se le revolvió en el XX como un bumerang con la revolución marxista cubana. La política exterior USA ha sido sucia con frecuencia, al igual que la soviética.
No faltan las camisetas de Donald Trump o de Joe Biden en muchas tiendas. Las elecciones generales están cerca. Algunos llevan en su pecho una pegatina que dice “yo no voto”, como la de Carmen Hermo, conservadora de museo, de origen gallego, porque no le gustan ninguno de los dos candidatos: “uno extravagante, medio loco, y el otro, anciano desmemoriado”. La conservadora de museo me explica: “Acabaré votado el mal menor, pero quiero poner de manifiesto mi desagrado ante estos dos contendientes”.
Vivir en Nueva York no es fácil y es caro; exige pagar el 20 por ciento de propina en todo servicio de hostelería, pero la ciudad es hermosa y poderosa. Vale la pena conocerla y pasar al menos diez días en ella. Es el lugar de los negocios por excelencia, pero también el del turismo y las artes escénicas y plásticas. La isla de Manhattan, como la isla de los museos de Berlín, concentra numerosas obras de arte en su contenido espacio. ¡Hay tanto que ver y disfrutar por tierra, agua y aire! 




Monumento de agua en el lugar de las antiguas Torres Gemelas

Estatua de libertad de chocolate
Quinta Avenida, firmas de lujo junto a Central Park

En Tiffany con sus preciosos floreros





Desde la terraza del Nasdaq


El ejército estadounidense ha patrullado el Metro ante la ola de robos y violencia
Julia Sáez-Angulo y Carmen Palomero
"The Oculus" sw N York (Foto Isabelle Hirschi)
Escultura del español Jaume Plensa

jueves, 27 de enero de 2022

FLAVIA SCHIAVO, autora de “New York: entre la tierra y el cielo”

Nueva York, Manhatan


L.M.A.

    28.01.2022.- Madrid.- El presente libro, una declaración de amor por New York City, es fruto de un extenso periodo de investigación entre los años 2013 y 2016. La obra encara en clave interdisciplinar el desarrollo urbano frenético, fascinante y convulso a la vez, que tuvo lugar durante la fase de asentamiento masivo y gran crecimiento demográfico que experimentó la ciudad a lo largo del siglo XIX y principios del XX. Versa sobre la expansión de las grandes corporaciones y empresas aseguradoras, en un momento en el que se amplía en gran medida el puerto de Nueva York y en el que emergen los primeros rascacielos. Estos potentes colosos, inherentes a la vida urbana neoyorquina, permanecerán imbricados al mercado, a las numerosas culturas que se iban gestando y al ritmo palpitante de la ciudad. Nueva York se vuelve cada vez más competitiva, asumiendo un papel preponderante en un escenario donde llega a superar a metrópolis industrializadas como Londres o Chicago.

Entre la tierra y el cielo contempla los rascacielos no solo como objetos arquitectónicos, sino como elementos generadores de oportunidades, de transformación urbana y organización del paisaje; como activadores de feedback y elementos fundamentales de la estructura urbana. La obra es asimismo una reflexión sobre el Paradigma New York que describe e indaga esta cultura urbana conformada por el espacio social, los derechos conquistados, los abusos y las contradicciones, los conflictos de intereses entre las empresas y las partes involucradas, los empresarios y los trabajadores, y donde la lucha por las alturas resulta crucial. Una cultura caótica, vital y mestiza, constituida asimismo por la intervención de personas individuales, además de los grandes movimientos, el capitalismo incipiente y el mercado inmobiliario. Un paradigma en el que las innovaciones, los acontecimientos sin fin, las contingencias, las determinaciones y el azar confluyen en la megalópolis que pronto se convertiría en una de las ciudades más grandes y atractivas del mundo.


lunes, 13 de mayo de 2013



NUEVA YORK DE CINE 

GUÍA DE LA CIUDAD EN 55 PELÍCULAS

María Adell y Pau Llavador 

·        Un recorrido cinéfilo por Nueva York, para todos los que viven, viajan y sueñan a 24 fotogramas por segundo. Editorial Lunwerg
 
·        Una peculiar guía de la Gran Manzana para descubrir,  a través de 55 localizaciones y dos recorridos temáticos,  los bares, apartamentos, calles, museos y parques de los clásicos del cine y de las películas más taquilleras de los últimos tiempos.


   
   

L.M.A.


         Para el buen cinéfilo, existen dos Nueva York diferentes: la ciudad real, la de los rascacielos, en la que viven millones de personas reales, y la ciudad mítica, nacida del cine y de los sueños que las películas generan. María Adell y Pau Llavador han creado una particular guía de Nueva York, de escenario en escenario, de película en película. Esta es una guía que permitirá al lector descubrir a través de 55 localizaciones y dos recorridos temáticos, los bares, apartamentos, calles, museos y parques de clásicos del cine o de las películas más taquilleras de los últimos tiempos como Love Story o Spiderman. Podremos acompañar por sus calles a estrellas como Natalie Portman, Will Smith, Al Pacino, Leonardo di Caprio o Mia Farrow en películas como Cisne negro, Soy leyenda, Serpico, Revolutionary Road o La semilla del diablo. 

Nueva York de cine es ante todo un recorrido cinéfilo por la Gran Manzana, un viaje a los lugares que han influido decisivamente en la visión generalizada de Nueva York como la ciudad cinematográfica por antonomasia, como un enorme plató de cine al aire libre. 

          Cada localización incluye una fotografía del lugar, descripción de la escena de la película así como información práctica (cómo llegar, horarios, página web…). Dos capítulos finales nos acercan a dos formas de contemplar la Gran Manzana en pantalla: como inspiración para los cómics de grandes superhéroes y como plató de televisión en el que se han rodado miles de series.




jueves, 6 de enero de 2011

La Fundación Gabarrón en Nueva York ha presenta la serie “Prostitutas” del artista Jorge Rando



“Prostitutas”
Pintura
Fundación Gabarrón
Nueva York
Hasta el 11 de junio




L.M.A.



La Fundación Gabarrón presenta por primera vez una muestra temporal del artista malagueño Jorge Rando basada en la colección "Prostitutas" en la que ha estado trabajando desde 1974. La exposición podrá verse hasta el 14 de junio.

Después de debatir qué hacer, porque la aduana no liberó la obra de arte a tiempo para la inauguración, el "Maestro" Rando nos sorprendió con su gran talento y su creatividad al decidir espontáneamente trasladar una reproducción de sus lienzos de "Prostitutas" directamente en las paredes. Esto hizo de la inauguración un acto único y de la instalación una oportunidad efímera de observar el trabajo de un maestro de forma directa.

Rando ha creado un impresionante nuevo concepto en la Fundación Gabarrón que ha provocado el asombro de la. Más de 200 personas han podido disfrutar de una forma muy especial el trabajo de Jorge Rando al encontrarse con más de doce figuras de unos dos metros de altura surgiendo de la propia pared, asomándose desde donde no te las esperas.



Expresión de los sentimientos


“Los expresionistas sentimos y trasladamos esos sentimientos a nuestra obra, y eso es lo que he hecho hoy aquí, en las paredes de la Gabarrón que hace un momento eran blancas” ha explicado Rando “Si alguien me preguntara cómo he podido hacerlo la respuesta sería…con 65 años”. El artista explica así cómo ha conseguido reflejar el alma de sus obras originales sobre paredes en blanco, “Son obras elegidas para la Fundación Gabarrón y para todos los asistentes a la inauguración de Prostitutas, y están elegidas en representación de la verdadera colección que estará aquí en breve”

La colección de rostros desfigurados por la propia pincelada, colores intensos y estructuradas composiciones son algunas de las características que Jorge Rando utiliza en "Prostitutas". Muestra que se podrán disfrutar a partir de mañana y hasta el 14 de enero en The Gabarrón Foundation.

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miércoles, 12 de mayo de 2010

Vives Fierro pintor de ciudades, expone en el Centro Galileo de Madrid



"Urbs picturata". Ciudad Pintada
Centro Cultural Galileo. Madrid
Mayo - Junio 2010

L.M.A.


El pintor catalán Antoni Vives Fierro expone su obra en el Centro Cultural Galileo de Madrid, bajo el título de “Urbs picturata. La ciudad pintada”. Julia Sáez-Angulo, crítica de la Asociación Internacional de Críticos de Arte, escribe sobre el pintor en el catálogo de la muestra:

“Érase una vez un pintor inteligente y culto, que conoció y vivió la bohemia y el tiempo agitado del París de los 60, después de su aprendizaje y formación como artista en Barcelona y antes de emprender, años más tarde, su trayectoria profesional imparable en los circuitos internacionales del arte.

Se llamaba, y se llama, Antoni Vives Fierro, un enamorado de las ciudades hermosas a las que visita una y otra vez como un urbanita infatigable, para mirarlas, contemplarlas –templarlas con óleo, papeles, cartones o fotografías- hacerlas suyas y arrancar de ellas las mejores vistas para plasmarlas en sus cuadros.

El autor catalán no se limita a repetir las vedutte monumentales o tradicionales de los viajeros románticos del XIX en ciudades pintorescas con pasado de leyendas. Toni Vives Fierro es un hombre del siglo XX y ha buscado las ciudades vibrantes de color y de música, de mestizaje y clarinetazos de jazz.

El pintor urbanita es sabio y comprende –como hoy se desprende de buena parte del arte contemporáneo- que la realidad no es lineal o superficial sino fragmentaria, que, con la mirada sólo percibimos la epidermis de las personas, la carcasa de los edificios y el envoltorio de las cosas. Tenía que ir al interior de la mirada, más allá de la apariencia de las cosas y esto sólo lo podía ofrecer la pintura que trascendiera la simple capacidad ilusionística. Una pintura de simultaneidad de tiempo y espacio en la que convergen diversas escenas.
Maestro del color y del collage

El parpadeo de las luces de neón y la agitación del color en la gran ciudad está hablando del devenir de las cosas, del pasado que se hace presente en sus huellas y vestigios; del presente que se hace futuro de inmediato porque la vida fluye en sucesivos instantes fugaces. La pintura también, por eso el pintor urbanita la hace fluyente y contemporizadora.

Toni Vives Fierro hace una pintura vivaz, parpadeante y realista al mismo tiempo. No olvidemos que buena parte de las obras del “Nouveau realisme” francés de los años 60, que hoy se exhiben en los museos, están concebidas a base de desgarros y jirones de carteles de publicidad arrancados a los muros de la urbe.

Nuestro pintor ofrece espacios habitados de la gran ciudad –Barcelona, Madrid, Londres, Nueva York o La Habana-, espacios vivos hechos de movimiento de formas y del color extraído de papeles impresos, manipulados a su vez por el pigmento que el artista considera necesario para completar la escena pictórica, para que el cuadro adquiera su plenitud estética.

El collage fue una de las vanguardias creada por Pablo Picasso en 1910, después de que el mismo malagueño hubiera inventado el cubismo en 1907. No olvidemos que el fauvismo, el color salvaje, precedería a ambos movimientos en 1905. Pues bien, Antoni Vives Fierro acude con sabiduría al collage como el mejor método para reflejar la fragmentación de la realidad y la existencia, junto al imparable ritmo del color.

El pintor urbanita nos hace visibles las ciudades, anti-parafraseando a Ítalo Calvino con sus “ciudades invisibles”. Vives Fierro nos da la crónica pintada de la ciudad elegida, primero por el viaje y después por el pincel. No necesariamente busca los “topos” más socorridos de cada una de las urbes visitadas, sino los lugares de vida que se le antojan más sugerentes para sus obras. No olvidemos que el pintor no pinta para reflejar tan sólo lo que abarcan las retinas, sino que busca una realidad más profunda en el tiempo, que ha de revestirse de armonías vibratorias en el cuadro.

La obra del pintor urbanita está habitada por personajes que viven una historia, aunque la pintura no sea exactamente narrativa. Eso queda para la libre imaginación del espectador. Pero lo cierto es que al pintor catalán, como a Boecio, todo lo humano le interesa y lo plasma en sus cuadros donde, con sus pinceladas, nos habla de la condición humana en las ciudades de sus amores
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