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sábado, 2 de septiembre de 2023

CASA DEL AGUA, Hotel Boutique. Cena homenaje a Rafael Valdivia como escritor. Tertulias de Historia

Mayte Spínola y Rafael Valdivia junto al precioso zócalo cerámico de la Casa del Agua

El escritor Rafael Valdivia entre Mayte Spínola y su esposa María Torres


Julia Sáez-Angulo
Fotos: Rogelio S. Molero

3/9/23.- Marmolejo.- La Casa del Agua. Hotel Boutique en Marmolejo, entonado en azules, es un capricho de la hostelería que vale la pena conocer por su belleza. Diez habitaciones bien alhajadas con arte contemporáneo, principalmente del Grupo pro Arte y Cultura, dan cuenta del buen gusto de su propietaria: la pintora Mayte Spínola, que ha sido premiada recientemente con un Premio Internacional de Pintura Abstracta. Pues bien, en este capricho hotelero, la anfitriona ha ofrecido una cena homenaje al escritor Rafael Valdivia Bánquez, que acaba de presentar su novela “Los libros del maestro”, editada por Samarcanda. 
El escritor, director del Museo Mayte Spínola, -Museo colindante con la Casa del Agua- acudió acompañado de su esposa María Torres y otros familiares y amigos, junto a los invitados de Mayte llegados de Madrid a la Casa del Agua. Casi medio centenar de personas de asistentes, que aplaudieron las palabras de la anfitriona, cuando al final de la cena agradeció la reunión de amigos a la Virgen de la Cabeza -patrona de la comarca- e hizo la laudatio del escritor marmolejeño, que también es concejal de Cultura del municipio. Los invitados aplaudieron igualmente a Mayte Spínola, cuando Carmen Duerto replicó sus palabras y elogió también la labor cultural y la generosidad con sus amigos de la anfitriona.
El empresario Antonio Sánchez de León y Cotoner, como buen valenciano, se comprometió a hacer una paella especial en honor del homenajeado, a base de sepia, calamares y langostinos, que empaparon muy bien con su sabor el arroz redondo especial, que él conoce como el mejor, para el arte de la paella. El “chef” ocasional contó con dos pinches de élite: Carmen Duerto y Mercedes Fuentes Maya. El periodista Amancio Fernández, que presume de experto degustador gastronómico, otorgó una buena calificación a la paella de Cotoner, que fue precedida por variados aperitivos de diversos quesos, anchoas, jamón ibérico y tortilla de patata. Un vino blanco fresco regó las gargantas.
Antes de la cena, Rafael Valdivia y el escritor Rogelio Sánchez Molero conversaron en el patio cordobés de la Casa del Agua, sobre la narrativa situada en los aledaños de la Guerra Civil española de 1936-39. El concejal de Cultura contó que prepara otra novela sobre los años de esplendor del Balneario de Aguas del pueblo a primeros del xx, cuando desfilaron por él figuras de renombre como Santiago Ramón y Cajal; Isabel de Borbón, la Chata; Francisco Silvela, Imperio Argentina, Charles Chaplin… o Armando Palacio Valdés, novelista de “La hermana San Sulpicio”, situada en dicho balneario y llevada al cine. El escritor fue nombrado hijo adoptivo en 1929 y ha merecido una placa recordatoria en los muros del Ayuntamiento en 1918. Rogelio, por su parte, anunció su próximo libro de relatos, situados algunos de ellos en Ajofrín, su localidad natal toledana, donde nacieron varios músicos como el maestro Jacinto Guerrero o la soprano Josefina Meneses. El que no presume de pueblo es porque no puede.
Mayte Spínola cuenta que, como ella no podía presumir de pueblo, porque nació en Madrid, afortunadamente acabó por tener uno: Marmolejo, cuando la corporación municipal la nombró, por unanimidad, hija adoptiva del mismo en 2022.
Tras la cena, siguieron las tertulias y los temas se sucedía como en una cátedra. Antonio Cotoner defendía el Santo Cáliz de Valencia, con piedras nobles de Tierra Santa como el auténtico Grial, dada su trayectoria histórica a través del diácono oscense San Lorenzo, junto al Papa Sixto II, frente a Amancio Fernández Rguez, secretario general de la FAPE, que oponía la autenticidad del Santo Cáliz de León en piedra de ónice. El tema de las reliquias sagradas nos llevó a la Santa Faz de la catedral de Vandelvira en Jaén y la Sábana Santa de Turín, cuando llegó la Santa espina de los Spínola, (de la Corona de Cristo) venerada en una iglesia de Génova traida por los ancestros de la familia de Mayte, en la citada ciudad italiana, donde se creó la Fundación Spínola, para patrocinar estudios a niños y jóvenes que lleven este apellido y lo necesiten.
De las reliquias sacras pasamos al Toisón de Oro, ramas de España y Austria, con distinto funcionamiento, en cuanto a los personajes que pueden acceder a su distinción en uno u otro país. El collar de ambas condecoraciones ha de volver al origen, una vez fallecido el distinguido. De las Ordenes dinásticas o de caballería históricas, lo sabe todo Antonio Cotoner, porque pertenece a casi todas ellas. Se recordó, que recientemente los hijos príncipes del rey Simeón de Bulgaria, han recibido el Toisón de Oro austriaco. De paso, se trajo a la tertulia el asunto de la extraña desaparición de dos Toisones de Oro: el del emperador Hirohito de Japón y el de Nicolás Cotoner y Cotoner, marqués de Mondéjar. Dos historias para dos novelas policiacas, sin resolver.
        El Archiduque Andrés Salvador Habsburgo Lorena es ahora el Decano del Toisón de Oro austríaco. 
En el patio de la Casa del Agua, frente al estanque, que Mayte ha ornado profusamente con geranios rojos y lo ha transformado en patio cordobés -Marmolejo está cerca de Córdoba- los temas de tertulia salen solos de la cultura y erudición de los huéspedes. Toda una lección de Historia que instruye y ameniza las veladas. 
Mayte Spínola, dueña y anfitriona de la Casa del Agua

Desde la Casa del Agua al Museo Mayte Spínola

Rafael Valdivia firma el libro de visitas de la Casa del Agua entre Mayte Spínola y Mercedes Fuentes

Antonio Sánchez de León y Cotoner, junto a Mayte y Rafael, en el patio de la Casa del Agua escuchan las palabras de elogio de Carmen Duerto a la anfitriona

Amancio Fernandez, Merces Fuentes, Julia Sáez-Angulo  y Ángel Olivo.

Momentos de tertulia en el patio ajardinado, frente al Museo Mayte Spínola: Rogelio, Mercedes, Julia, Amancio y Antonio

Jaime y Lorenzo Jaume, invitados a la cena homenaje

Mayte reconduciendo el limonero, con el riesgo de caer al agua del estanque


viernes, 1 de septiembre de 2023

RAFAEL VALDIVIA. Presentación de su novela “Los libros del maestro” en el Museo Mayte Spínola de Marmolejo

Rafael Valdivia, escritor , concejal de Cultura y director del Museo Mayte Spínola

Mayte Spínola y asistentes a la presentación del libro



Julia Sáez-Angulo

Fotos: Rogelio S. Molero y J. Carlos Crespo

Marmolejo (Jaén).- 2/9/23.- La novela “Los libros del Maestro” de Rafael Valdivia Blánquez, ingeniero de Caminos y concejal de Cultura, fue presentado en el Museo Mayte Spínola de Marmolejo (Jaén), por el profesor Pedro Relaño. El libro, publicado por la editorial sevillana Samarcanda, está ilustrado por José Rodríguez Martín. En el acto, lleno y al completo, estuvieron presentes los miembros de la corporación municipal, entre ellos Pilar Lara Cortés, de Turismo y Juventud; la pintora y mecenas Mayte Spínola, el Dr. Juan Carlos Crespo de la Rosa; el empresario Rafael Sánches de León; Raquel Ramos, de la editorial Samarcanda; los escritores Carmen Duerto y Rogelio Sánchez Molero, llegados de Madrid, así como numerosos colegas de estudios del escritor, llegados de distintos puntos. Vicente Barrera llevo a cabo la conducción del evento cultural.

La novela narra la vida de don Miguel, un maestro republicano, represaliado por la dictadura y su “alumno”, Pablo – ambos responden a los nombres reales de Manuel y Rafael- y la aventura personal y de lectura, que se establece entre ambos. Un libro que trasciende la mera narración de la guerra civil y posguerra españolas, para ser un tributo a los libros y la lectura, a través de los que el maestro transmite una valiosa lección de vida y cultura a un joven: “la resiliencia en tiempos de adversidad y enfrentamientos”

Abrió la presentación del libro el alcalde de Marmolejo, Manuel Lozano Garrido, quien elogió a Rafael Valdivia, como persona, amigo, “hermano” y compañero en la política. Lo definió como un buen marmolejeño y un hombre trabajador en el equipo municipal, “un hombre que ama la Historia y la cultura de su pueblo”. “Un hombre erudito en el patrimonio histórico artístico de Marmolejo, que deja sus vivencias sobre el pueblo en la novela “Los libros del maestro”, que contiene realidad y ficción al mismo tiempo.” “Rafael ha sido un gran lector y es un gran vecino y buen marmolejeño”, concluyó.

Seguidamente intervino la pintora Mayte Spínola, quien recordó con orgullo, que era hija adoptiva de Marmolejo, para agradecer al escritor Rafael Valdivia, que hubiera elegido el Museo que lleva su nombre, para presentar su primera y espléndida novela.

A continuación, se leyó el poema “Mi tierra”, de Manuel Jurado, en honor del escritor protagonista del acto cultural. 

    María Torres, esposa de Rafael Valdivia, recordó que “el maestro don Miguel fue una "persona-faro para Rafael, que leyó y conserva sus libros en una habitación de la casa. “Un maestro, un hombre que vivió la guerra y la posguerra junto a su esposa Leonor y un adolescente, del que jamás sospecharía que iba a escribir su vida”. “Los libros del maestro” es una novela fruto de la constancia de Rafael Valdivia, un ingeniero de carrera, un político de vocación, y, ahora, escritor”. “Un libro narrado con pasión y cabezonería”, concluyó.

El dibujante José Rodríguez Martín relató sus contactos con el escritor, para ir dibujando los distintos lugares de Marmolejo, que aparecen en la novela “Los libros del maestro”. El autor señaló su satisfacción por los dibujos del artista José Rodríguez Martín.

El profesor Pedro Relaño Cachinero, maestro, presentó el libro de Rafael Valdivia, reconociendo la la admiración por su escritura. “Un libro en el que el miedo y la sinrazón no acaban con la esperanza” y recordó el dicho de que “la libertad es una librería” y la cita de Milan Kundera, en la que se afirma, que privar de libros es estrangular la memoria y la Historia. Aseguró que “Los libros del maestro” tiene pasajes llenos de emoción y sentimiento.

Rafael Valdivia recordó en sus palabras finales, que el profesor Pedro Relaño había sido “el lector cero” de su novela, porque había estado muy cerca de él mientras la escribía. Dijo que “Los libros del maestro” es una novela que “se escribió sin trama, anotaciones, ni guión, pues era una historia que le gritaba desde dentro y salía sola”. “Era la huella imborrable que un maestro dejó en mí, en la que hay pasajes reales y otros inventados”. Realidad y ficción. Unos personajes que son don Miguel y su esposa, doña Leonor (que responden a los nombres reales de Manuel y Laura) junto a un adolescente. Un maestro culto, de grandes miras. Un maestro que le enseñó a leer el Quijote, Antonio Machado, Lorca, el libro “Tom Swayer” y tantos otros, “libros que me regaló, siendo anciano, al irse a la residencia” “Los libros son la memoria del hombre”, concluyó el autor, concejal de Cultura y director del Museo Mayte Spínola. Arte Contemporáneo.

Por último, una serie de lectoras -en su mayoría concejalas- fueron leyendo fragmentos del libro, para terminar con la voz y lectura del propio autor de “Los libros del maestro”. La música de Joan Manuel Serrat en el disco en el que canta poemas de Antonio Machado puso fondo a su lectura, así como a la recepción de los numerosos asistentes.

Palabra del alcalde Manuel Lozano   

Mayte Spínola, Pilar Lara y alcalde Manuel Lozano

Mayte y Pilar

Rafael Valdivia junto a su hija Mara
Mayte Spínola y Mercedes Fuentes Maya, junto al cuadro de Pedro Sandoval en el Museo Mayte Spínola de Marmolejo

Mayte Spínola y Rafael Valdivia ante el Museo

viernes, 5 de marzo de 2021

Rafael Valdivia, poeta, ingeniero, concejal y director del Museo Mayte Spínola en Marmolejo

Rafael Valdivia Blánquez, escritor y Director del Museo Mayte Spínola en Marmolejo (Jáen)


L.M.A.

Marmolejo. Jaén, 5/3/21.- Rafael Valdivia Blánquez (Marmolejo. Jaén, 1987) estudió Ingeniería de Caminos, Canales y Puertos en la Universidad de Granada. Es concejal de Obras y Urbanismo, además de Cultura, en el Ayuntamiento de Marmolejo. Ha ejercido como profesor de Ciencias. Dirige el Museo Mayte Spínola de Arte Contemporáneo y es escritor de poesía y narrativa. Actualmente prepara una novela. Se siente orgulloso de Marmolejo, el pueblo con el mejor balneario de aguas medicinales del mundo.


FIN

A don Manuel 

Se terminó la historia, 

y el libro se cerró. 


En algún lugar de la memoria… 

ya de olvido su memoria manchó. 


Es aquel quien ha sido, en cada momento, 

Satán y Gloria, 

silencio y grito, pluma y tintero, 

el saber ignorante 

del saber entero. 


Ahora, es aquel que es 

hecho carne el olvido, 

el dolor, la tristeza, 

es el suspiro de aquel quien ha sido. 


Se rompen las páginas con crudeza, 

los versos se bañan en el pasado… 

a medida que mengua su viveza. 


Vuelan palabras, 

párrafos en la confusión de lo trascendente… 

y el olvido da tanta ligereza 

que ni sabe si es pasado o presente. 


Lo inmortal se sumergió en la pereza, 

hasta que el agobio del desorden 

cerró su libro sin delicadeza. 


Y yo, 

estúpido e incapaz 

de abrir eso que el destino cerró. 

Intento rescatar aquello que es fugaz:

las páginas, la alegría, las letras, 

las palabras, las tardes perdidas de cada día, 

las miradas, lo humano, lo cuerdo 

y el vago detalle de su recuerdo: 

en su huir enloquecía 

cual ludópata de la incoherencia 

y en su semblante leía 

restos dolorosos de su conciencia, 

al tiempo que cada día, 

su amor resistía a la decadencia. 


*****



¿QUÉ QUIERO SER? 


¿Tarde otoñal o desierto abrasivo? 

Soy polvo, que por el agua fecundo, 

y mueca de tu rostro. El sueño vivo. 


Que no quiero ser barro en este mundo,

 pues la rosa negra se pinta entera. 

Seguir siendo yo, mas vagabundo.


 Vivir cual pronombres en la ribera 

de un río que murmulle dos te quieros, 

y hable de ilusiones pasajeras. 


Admirar abrazados un lucero 

que al luto de la noche haga frente, 

y susurrarte el tercer te quiero. 


Hacerme ahora al amor repelente; 

más tarde, gritarte el cuarto te quiero 

y sanar con besos mi alma hiriente. 


Mas de todo eso ya fui prisionero. 

Y corazón de un poeta enamorado ni ser, 

ni no ser, ni aparentar quiero. 


Ser el sentimiento de lo versado, 

con mis brazos de ritmo abrazarte 

y que tus sentidos sean anulados.

 

Que mi rima callada intente ahogarte 

en un soplo de estrofas sin sentido. 

Que mis palabras sean vestigios del arte


 suicida, personal, restringido 

a una mente ladrona y prisionera 

en vivir lo que siempre se ha vivido. 


Ser la sensación de lo cohibido, 

estrofa, pronombre, ladrón, 

ser lo que en la ribera se ha vivido. 


Ser beso, el quinto te quiero, 

ilusión, ser suicida, arte, poesía… ser

de tus latidos de amor la canción. 


Rafael Valdivia Blánquez