L. M. A.
lunes, 10 de febrero de 2025
RAÚL LAVALLE, escritor argentino. Viaje a España, por Barcelona, Toledo, Talavera y Madrid
miércoles, 29 de diciembre de 2021
CRÓNICAS ARGENTINAS XV.- De Roberto Alifano, Raúl Lavalle, Victoria Ocampo, Ramón Gómez de la Serna o Bernardino Rivadavia
Roberto, Julia Sáez-Angulo y Raúl Lavalle
Julia Sáez-Angulo
Fotos: Adriana Zapisek
29/12/21.- Buenos Aires.- A veces, una presencia foránea ayuda a los amigos a verse. Es el caso de los escritores Roberto Alifano y Raúl Lavalle, que llevaban cierto tiempo sin coincidir y mi presencia en Buenos Aires propició un encuentro a tres en el Café Josephina, cerca de la Sociedad Argentina de Escritores, SADE, presidida por Alejandro Vaccaro. Allí recordamos a los escritores Milagros Salvador y Emilio Porta, que están en Madrid y aman Buenos Aires.
Los escritores, los buenos escritores hablan de literatura y eso fue lo que hicimos los tres, de cinco a siete de la tarde, recordando libros, colegas, presentaciones, encuentros… Alifano, autor de más de 60 libros, estuvo cerca de un proyecto editorial, “La botella al mar” sobre españoles en Argentina, donde se encontraban entre otros el pintor/ilustrador Luis de Xeoane, y el académico Marco Denevi, entre otros. ¡Había tantos españoles en Buenos Aires!: Ramón Gómez de la Serna, José Ortega y Gasset o Rafael Alberti, entre otros. El proyecto no cuajó, por razones que no vienen al caso, pero el dato está aquí.
Hablamos de todo ello, de la personalidad arrolladora y cautivadora de Ramón Gómez de la Serna (1888-1963), un showman allí donde se presentaba. Un seductor. Alifano lo recordaba en la presentación del libro de una poetisa (“Conozco muchas poetisas, pero solo a tres mujeres poetas”, decía Pablo Neruda), junto a su mujer Luisa Sofovich, una mujer judía argentina que, en altura, sacaba la cabeza a su marido español. Ramón se hizo notar; llegó tarde y fue invitado a subir al escenario, pero él dijo que lo haría desde su butaca, aunque al final acabó subiendo y cosechando aplausos.
Ramón, que publicó su biografía en “Automoribundia” (1948), en 51 capítulos, falleció en Buenos Aires y junto a Luisita estuvo sepultado en el cementerio de Recoleta, pero al poco tiempo se llevaron sus restos a Madrid, algo que no estuvo bien, porque dejaron aquí los restos de su esposa y los separaron. Ramón reposa hoy en el Panteón de Hombres Ilustres de Madrid, propiedad de la Asociación de Escritores y Artistas Españoles, AEAE.
Roberto Alifano es una enciclopedia de vivencias junto a escritores en Argentina y fuera de ella. Hablamos, por supuesto de Borges, de Victoria Ocampo (1890-1979) y sus diversas casas. Alifano estuvo en la que ella tenía de madera para invitados en Mar del Plata, cuando él asistía como corresponsal al festival de cine. Victoria y Alifano iban juntos a los estrenos. Dicen que el filósofo Ortega y Gasset se enamoró de ella, comenté. “De ella se enamoraba todo el mundo, porque era una mujer muy atractiva”, replicó Alifano.
“Pero la que tenía ingenio literario era su hermana Silvina Ocampo, esposa de Bioy Casares. Sus poemas y cuentos son dignos de releerse. Victoria era más bien una mujer desenvuelta, elegante y pionera de muchas cosas. Conoció y trató a Mussolini en Roma y se llevaban bien, hasta que el líder del fascismo le habló de que la mujer debiera quedarse en casa cuidando al esposo y a los hijos. Victoria no aceptaba ese único papel y se distanció del italiano.
Del que Alifano y Lavalle hablaron largo y tendido fue del peculiar escritor Bernardino Rivadavia, muy amigo de ambos. “Era un niño grande”, decía Alifano. “Tenía una biblioteca inmensa en un espacio pequeño y los libros sobresalían por el techo”, añadía Lavalle. “Bernardino vivía con su padre y hermana, con la que no se llevaba muy bien”. “Sabía mucho de literatura policial, pero sus cuentos no iban por ahí. Un amigo común nos hizo comisarios honorarios ambos”, contaba Alifano. “Se entusiasmaba comprando libros singulares en librerías de viejo”. “En Francia me despertó a las cuatro de la mañana, para que me asomase por la ventana y viera en la plaza una iglesia tachonada de estrellas como en el cuadro de Van Gogh. Era insólito”...
Alifano hizo con él un viaje hasta Cerdeña, lugar de origen de los ancestros comunes, también del lado paterno del presidente Juan Domingo Perón, algunos lo llamaban “el sardo”, oriundo de la familia Piras que, al parecer, cambió el apellido. Todo está en tinieblas.
En la conversación fue saliendo el nombre de don Enrique Larreta. ¡Hay que reivindicar a Larreta!, dijo Alifano con énfasis. Lavalle me recomendó su museo (Buenos Aires tiene decenas de museos monográficos a lo que no voy a poder alcanzar en un mes). He quedado en ir a visitarlo con las pintoras Cristina Santander y Adriana Zapisek, la primera conoce a la conservadora jefe del museo. Del autor de “La gloria de Don Ramiro” escribiré una crónica, porque esa novela sobre Ávila, es insuperable y me impactó por su belleza a mis veinte años.
De pronto se levantó una dama de la mesa de al lado en el café y nos dijo:
-He disfrutado mucho escuchándoles a ustedes. Era inevitable, añadió como para excusarse.
La dama resultó ser sobrina del historiador argentino Isidoro Ruiz Moreno. Lavalle le obsequió con unos versos escritos en latín en una octavilla, que la dama agradeció entusiasmada.
Sonreímos y le pedimos que nos sacara unas fotos para recordar el momento. Fue una tarde grata, que acabó con un paseo en automóvil, un Chevrolet negro y reluciente, de Roberto Alifano. Pasamos por delante de alguna de las casas en las que vivieron Borges, Bioy y Silvina, el Museo de la Arquitectura, el magnífico Palacio de Barolo (1923), inspierado en la Divina Comedia del Dante. Una singularidad y rareza con leyenda incluida. Está en la avenida de Mayo, un edificio ecléctico del modernismo con acentos neogóticos, del arquitecto Mario Palanti, tanto o más célebre que Thays en Buenos Aires… Palanti construyó también el gemelo del Barolo, en palacio Salvo en Montevideo. Ambos rivalizan en altura.
La capital argentina goza de casas señoriales excelentes, ahora muy protegidas, después de años de especulación y derribo. Una lápida en la vereda destaca muchas de ellas: "Casa protegida". Si se construye una torre en su espacio, ha de respetarse su fachada y me temo que más bien la carcasa, como si la arquitectura fuera solo fachada. Son los signos de los tiempos.
Al pasar por la calle Guido, recordamos a la escritora Beatriz Guido (1922-1998), que fue agregada cultural activa en la embajada argentina en España. Ella y Sol Durini en su cargo diplomático, han sido las más relevantes y representativas en el mundo de la cultura en Madrid. Echamos de menos su actividad. Desde que se fueron, nada fue igual en la embajada. Beatriz Guido fue esposa de Leopoldo Torres-Nilsson, con quien colaboró en guiones de cine.
Lavalle parte de vacaciones a Mar del Plata, mientras que Alifano y yo hemos quedado en vernos otro día. A él y a mí nos gusta la fabulación tanto o más que el periodismo, aunque procuramos no aplicar la máxima cínica: "No dejes que la realidad te arruine una buena crónica".
Alifano y Lavalle
Julia Sáez-Angulo (2021)
Alifano, Julia y Lavalle
Palacio Barolo (Buenos Aires), inspirado en la "Divina Comedia de Dante Alighieri
sábado, 2 de octubre de 2021
RECUERDOS DESORDENADOS DE VIEJAS LIBRERÍAS, por Raul Lavalle
Queridos amigos
El escrito que les copio abajo sé que dejará insatisfechos a todos ustedes, porque un tema tan entrañable como las librerías, particularmente las de viejo. Me gustaría mucho mejorarlo con añadidos de ustedes. Si por este medio ustedes me escriben algunos renglones, para corregir mis palabras o para añadir otras librerías, la malo se mejorará mucho. Los queridos amigos no argentinos también pueden escribir unas líneas sobre librerías de Montevideo o de Madrid. Publicaré después todo junto en mi humilde revista LETRILLAS. En fin, me gustaría que ustedes pasaran un buen momento con esos recuerdos entrañables.
Con máximo afecto,
Raúl Lavalle
03.10.2021.- Buenos Aires.- Este escrito está destinado a ser incompleto e imperfecto. Todos sin embargo necesitamos alguna terapia y eso será él para mí. Quizás otros lectores me escriban y mencionen otras librerías memorables de la Reina del Plata. En el peor de los casos, me sentiré feliz de haber despertado algún recuerdo libresco.
Desordenadamente, como reza el título, daré principio con la Antigua Librería del Valle, en Callao, a pasitos de Corrientes, en un primer piso. No puedo recordar el nombre de pila del señor del Valle pero sí recuerdo perfectamente ese inmenso y viejo departamento que oficiaba de librería, repleto de libros por todos lados. No tenía casi precios marcados: uno elegía lo que le gustaba y el mismo librero miraba y daba el valor, casi siempre muy conveniente para el cliente. Compré allí los más de veinte Rivadeneyra que tengo (para expresarme mejor, B.A.E., Biblioteca de Autores Españoles) e infinitas cosas más. Allí conocí a Bernardino Rivadavia, chozno del prócer. Estuvimos esa noche dos horas hablando con del Valle, de pie ante el mostrador. Continuamos después la conversación en el café La Ópera, donde se nos ocurrió presentarnos recíprocamente. Fue verdaderamente una treta del destino, pues, cuando me dijo que su apellido era Rivadavia, le dije que el mío era Lavalle (aunque no tengo que ver con el prócer). Iniciamos una fuerte amistad, que se prolongó hasta su muerte.
Como aprendiz de latinista y helenista, debo admitir que conocí tarde, en sus días finales, algunas librerías que tenían bastantes cosas de ese rubro. Menciono Galatea y Quartier Latin, que tenían muchos de la colección Les Belles Lettres, y la Librería del Temple, donde compré algún ejemplar de Oxford o de Loeb. En una galería de Florida, a pasitos de la Plaza San Martín, estaba un librero belga llamado Juan Blaton, que se especializaba sobre todo en filosofía. En cambio, si no me equivoco, Viau se orientaba más a la literatura (no sé si no estaban en la misma galería, pero no confíes, caro amigo, en mi memoria). Pero hubo una tarde memorable para mí, pues estaba en una gran liquidación por cierre la Librería Palumbo. De una vez gasté parte muy grande de mis menguados ingresos en varios volúmenes de Loeb: recuerdo por ejemplo Flavio Josefo y la Vida de Apolonio de Tíana, de Filóstrato. El diccionario de Gaffiot y ediciones francesas de griegos y latinos se podían encontrar también en la Oficina del Libro Francés, que creo que todavía existe, en un local mucho más pequeño sobre la Avenida Córdoba, cerca de la 9 de Julio.
La librería Letras era frecuentada por muchos profesores y estudiantes universitarios. Si no me equivoco, estaba en la calle Perú. Puedo ir ahora hacia la avenida Callao, donde estaba el local de Plus Ultra. Los filósofos y teólogos se encontraban de parabienes en Herder; de tono más literario era Resio.
Volviendo al microcentro de la ciudad, Fernández Blanco y otra, muy famosa pero que mi frágil memoria no recuerda, eran muy visitadas por Antonio Carrizo, gran lector y bibliófilo. En la calle Esmeralda, la Librería L’Amateur, cuyo dueño era italiano como yo, de apellido Longobucco Lavalle (no nos unía parentesco alguno), vendía libros y grabados verdaderamente antiguos. La hija del dueño, de nombre Silvia, había estudiado letras y me permitía consultar el Bénézit, cuando quería saber quién había sido algún grabador no tan conocido.
En fin, sé que hay muchísimas omisiones y mi pluma no se ha destacado por su altura literaria. Propondré este intento tan humildico a algunos ilustres amigos, que quizás quieran mencionar sus propios recuerdos.
RAÚL LAVALLE
Raúl Lavalle y Rogelio Sánchez Molero en Toledo (2025)
miércoles, 15 de julio de 2020
Raúl Lavalle, profesor argentino, escritor, traductor de textos griegos y latinos
sábado, 20 de marzo de 2021
Día Internacional de la Poesía 2021. Poetas invitados: Raúl Lavalle, Ángela Reyes, Rogelio Sánchez Molero, Amalia de Toca. Manuel Muñoz Hidalgo, Isabel Díez Serrano y Julia Sáez-Angulo
L.M.A.
21/03/21.- Madrid.- El Día Internacional de la Poesía será mañana día 21 de marzo, pero la Primavera ha etrado el día 20, por eso mostramos ya los poemas de los poetas invitados: Raúl Lavalle, Ángela Reyes, Rogelio Sánchez Molero, Amalia de Toca, Manuel Muñoz Hidalgo, Isabel Díez Serrano y Julia Sáez-Angulo
MOLINO DE LA MANCHA
No eres de triste figura,
mi bello amado molino,
pues entretienes el tedio
en este largo camino.
Giran tus aspas gigantes
como mudable Fortuna
y tus paredes son blancas
como aquella blanca Luna.
No sé si volveré a verte
en mi ciego caminar
pero tu arrogante estampa
me aparta un poco del mal.
Raúl Lavalle (Argentina)
CLAUSTRO DE SAN JUAN DE LOS REYES.
Primavera
Si me perdiera entre el ruido
de las voces y los gritos,
buscadme aquí.
Bajo el naranjo callado
que aroma el rumor sereno
del viejo pozo, jardín cerrado,
edén de azahar y arrayanes
de laurel y de granados.
O recostado en el rayo
transparente que traspasa,
como en éxtasis divino,
la claridad de la ojiva.
Si me encontrarais cansado
de la soberbia del mundo,
dejadme aquí.
Reposando en el silencio
de la solemne araucaria;
en el frescor claroscuro
de los misteriosos claustros.
Venerables piedras vivas
en que se sublima el tiempo,
en que transcienden los mitos.
Con el alma suspendida
en su gótica armonía.
Buscando a Dios en mi sueño.
Rogelio Sánchez Molero
*****
“Es la hora del olvido...y yo te amo”
Estoy atada al mar.
Perdida en los límites de la melancolía.
Cansada en una lucha que nunca tiene fin.
Aquí,
atada al mar,
a la lenta agonía,
las olas me devuelven tus ojos de azahar,
y yo desdibujada
me fundo con la mar.
Aquí,
con las gaviotas...
Mis versos echo a volar.
Amalia de Toca
*****
La casa está encendida
Luis Rosales
A Juan
EL VALS
Baila conmigo el Vals de despedida,
mi amor, el último, el más amargo.
Vals como ardiente espada, rejón largo
que deja nuestra sangre divida.
Ciego Vals nos persigue y nos rodea
con trémolos de lánguido desierto;
nos pone el corazón al descubierto,
lo convierte en torcaz que no zurea.
Si vivir es correr hacia la muerte
y morir es nacer en la Otra Vida,
pon tu mano en mi talle, ciñe fuerte
y bailemos hasta que tú te vayas
a levantar en celestiales playas
la casa con la luz siempre prendida.
Ángela Reyes (de El Músico dormido)
*****
Me siento primavera, el corazón aúlla.
Qué bien se está en mi casa.
Así los dos, mi casa que es tu casa
y recorremos juntos
los libros que aún amamos.
Silencio... solo el tic-tac lo sabe.
Es una tarde larga, verde
de tulipanes rojos, amarillos
--míralos allá abajo--,
mira que raro es verse triste en esta tarde
con las puertas abiertas, Señor de la alegría
con cal entre las uñas y el dolor...
tan despacio.
Es la hora del trigo y zumban las abejas
y la hiel de mi vida se dulcifica ahora.
--Debo cantarlo, debo
decirlo a alguien--
¡Hoy estoy primavera, y nos crecen las ramas...!
¡Qué delicioso sueño!
Cuadernario: 1996
Isabel Díez Serrano
*****
CONTRACORRIENTE
Después de tantos años a la espera
de una sola razón que me libere
de raíces profundas y candados,
sólo tengo la voz que templa el verso,
el trino de los pájaros en vuelo
que hicieron del amor su partitura,
del corazón atriles de silencio
para el sabio concierto de la vida.
Encerrado en tristezas y fracasos,
tan frágil, tan perdido y sin amparo
acudo y necesito la poesía
para sobrellevar esta batalla
de trampas, zancadillas y de engaños
por ir contracorriente y ser el niño
que no quiso crecer ni abrir los ojos
el día que nació como presagio.
Manuel Muñoz Hidalgo
*****
CEMENTERIO ALEMÁN EN HUISNES-SUR-MER
Son niños, adolescentes,
arrebatados por doctrinas
espúrias.
Sus nombres germánicos
resuenan tristes en lápidas
oscuras.
Encerrados en círculo
para preservar de miradas
dolientes.
El alcalde francés
y el embajador alemán
oficiaron solemnes.
Ceremonia de memoria,
reconciliación y sostenida
concordia.
La oración fúnebre leída
y una corona de amapolas
para el ritual.
Los concejales, forzados,
honran con presencia
sostenida la escena.
Los mal-amados, hijos
nacidos en la tierra normanda,
callan afligidos.
Esconden su vergüenza
y rencor en las casas.
Repudiados.
No lejos, emergen otras tumbas
con lápidas blancas y verde
césped al sol.
Más allá, cementerios, británico,
Americano, canadiense,
francés…Camposantos.
Normandía lugar de muertos,
tumbas, cenotafios, epitafios,
cruces y estrellas de David.
Los ecos del Desembarco
quedaron lejanos en el aire,
tras la batalla marina.
Olas de turistas y viajeros
pisan el polvo reseco
de solados caídos
Normandía, humus de acogida,
de memoria en sordina,
eco de las patrias.
Cementerio alemán, campo
de derrota moral y descanso
de jóvenes errados.
Julia Sáez-Angulo
jueves, 24 de diciembre de 2020
Martin Freundorfer. Poema de Navidad en latín traducido por Raúl Lavalle
Hornum terribilis cursum mox finiet annus:
Vix, quem di dederint, dirior ullus erit.
Nondum uicta lues, nondum sunt semina morbi
pulsa mali nec ages, ut fuit ante, dies.
Natalis Domini nihilominus aduenit ad nos,
cum gaudere palam iussa sequenda uetent.
Hoc ut difficili, tamen opto, tempore uobis
gaudia sint et sit pax faueatque Deus.
VALETE
Traducción de Raúl Lavalle
En seguida este año terrible pondrá fin a su curso anual: / apenas habría otro más triste que puedan dar los dioses. / aún no fue vencida la peste ni fueron expulsadas / las semillas de tan mala enfermedad / ni los días los pasarás como antes. / Pero no por ello deja de venir a nosotros la Navidad / del Señor, aunque nos impiden alegrarnos abiertamente / férreas leyes. Pero en esta hora difícil os deseo el gozo y la paz de Dios.
¡Feliz Navidad!
*****
Nacimiento hecho de mascarillas
Villancico de Lope de Vega (1562-1535)
Pues andáis en las palmas,
ángeles santos,
que se duerme mi Niño,
tened los ramos.
Palmas de Belén
que mueven airados
los furiosos vientos
que suenan tanto;
no le hagáis ruido,
corred más paso.
Que se duerme mi Niño,
tened los ramos.
El Niño divino
que está cansado
de llorar en la tierra
por su descanso,
sosegaros quiere un poco
del tierno llanto.
Que se duerme mi Niño,
tened los ramos.
Rigurosos hielos
le están cercando;
ya veis que no tengo
con qué guardarlo.
Ángeles divinos
que vais volando,
que se duerme mi Niño,
tened los ramos.
lucecitas de colores
campanillitas de plata,
es diciembre y nace un Niño
en una cuna de paja.
lunes, 21 de marzo de 2022
POESÍA EN SU DÍA INTERNACIONAL. Enrique Larreta y Raúl Lavalle, poetas argentinos
calle Enrique Larreta en Madrid
L.M.A.
22.03.2022.- Madrid
LA ALMOHADA (Enrique Larreta, 1875-1961)
En ceniza de amores enfundada
y en ausencias de vida numerosa;
con esa misma suavidad sinuosa
de otro doble frescor, mi buena almohada,
tú me quedas al menos. Eres nada
y eres todo por último. La cosa
consubstancial del sueño. Sigilosa
barca del alma, en alma transformada.
Odio y traición azotan el asilo
de mis muros y silban en el filo
de aire. Acaso todo lo desdeño,
porque te tengo a ti, porque soy dueño
del solo bien que hace esperar tranquilo
el otro cabezal y el otro sueño.
(soneto de "La calle de la vida y de la muerte")
*****
A GALICIA (soneto imperfecto) (Raúl Lavalle, 1953)
Busco tu imagen pobre peregrino,
andando por tu tierra bendita:
ha sido asaz largo este camino
junto a un sepulcro o a una ermita.
Visitar tus pueblos y ciudades
fue raro y moroso itinerario
en medio de pretéritas edades
que el tiempo sacudió con su incensario.
Mas hay otro tesoro, el de tu gente,
bella, sesuda y laboriosa.
Aunque otra togada y permanente
belleza se me olvida, la gloriosa
lengua tuya, que más de un continente
iluminó, lusitana y donosa.







