domingo, 12 de abril de 2020

Javier Villán y Manuel Quiroga: Poemas en tiempos de extraña primavera

                                                 


L.M.A.
lunes, 13 de abril de 2020



DUELE LA PESTE

Duele la peste y duele
El dolor de las gentes.
Sinrazón de la muerte
Muchos vuelven a Dios
La vista y la esperanza.
Rezan algunos lo que nunca rezaron
Y aman lo que jamás amaron.
Y otros siguen odiando
Y España dividida
Como siempre
Una de las dos Españas
Nos helará el corazón
O acaso las dos nos congelarán
La sangre
Ni siquiera este horror
Anulará el instinto
De guerra y destrucción..
España aparta de mí este cáliz
Vuelven  los heraldos negros
Los que anuncian la muerte.

Javier Villán Zapatero



ARRESTO DOMICILIARIO

La enfermedad es faro del último destino,
memoria de la vida débil y frágil,
de la condición caduca y mortal de la materia.

Alguien abrió la espita del mal y del dolor,
que se esparció entre los hijos de los hombres
como  plaga cruel y bíblica invisible.

Un jinete del Apocalipsis llamado peste,
hoy, epidemia, pandemia, corona-virus,
despierta a nuestro aletargado orgullo.

La naturaleza muta y agrede sin piedad,
ataca impía a la ignorancia de la ciencia.
Solo el arresto domiciliario nos salva.


DÍAS DE MIEDO Y ESPERA

Días de miedo y espera en los hombres,
mujeres y niños asustados,
paralizados por el dolor y la pérdida,
por la espada de Damocles de la muerte
que serpea y amenaza en calles y plazas.

Los muertos desfilan en ataúdes cerrados,
la morgue los depositan en palacios de hielo,
se incineran sin que doblen las campanas,
en silencio, sin responso y funeral,
sin sacramentos ni sufragios ante Dios.

Solo existen dudas, titubeos, impotencias,
la providencia invoca  a la paciencia.
Hay que esperar al día siguiente,
aunque llegue cargado de apremios,
porque pasado mañana puede clarear
con atisbos de luz y de ansiada salud.

Paralizados en el miedo y la espera,
aguardamos a Godot sin esperanza;
nos cansamos de soñar despiertos.
La larga incertidumbre de los trabajos
y los días ocultos abruma con su lento pasar,
agazapados entre muros sin salida.

Nuevas noticias de dolor y de pérdida;
seguir, avanzar, no al desespero...
Hay que aguardar incólumes, con resiliencia,
ser supervivientes en la extraña cadena
de la vida, donde se impone la ley de la selva.
Ser testigos de la Historia amoral e impávida.

                       La oscuridad y la muerte no tienen
                       la última palabra

Julia Sáez-Angulo


EN LOS DÍAS DE ALARMA

                   En recuerdo de Genarín, ¡oh abandonado!.

¡Ay, Genarín, de nuevo/vuelven las vacas flacas,
las horas de la angustia,/la vida sin milagros!.
Estos jardines mustios,/los cuervos que avizoran,
las ambulancias negras,/los féretros brillantes,
nubarrones sin luna,/los bosques irredentos,
los ministros llorando,/la oscurecida tarde
nos hablan de la muerte,/los universos raros,
los pájaros sin vuelo,/las calles desoladas
son parte de estos días/de la oscura pandemia
llegada de algún sitio/de ciénagas, venenos.
Seguimos encerrados/en húmedos desvanes
donde aún permanecen/esas fotos felices,
infantiles recuerdos/de los siglos de plata,
los años de la siega,/la ternura nocturna,
el vino refrescante/de los bares abiertos,
los labios musitando/versos de enamorados.
¡Ay, Genarín; ay, mundo/globalizado y triste
ya somos genarines/de agonía imperfecta,
los nulos estrategas/de esperanzas caducas!.
¿Volverán nuevamente/los paseos ociosos,
antiguas compañías/viviendo en los abrazos,
los amantes de cobre/al calor de los parques?.
¡Qué envidia aquellos siglos/de vagabundos nobles,
de viajeros escuetos/por catedrales blancas,
niños alborotados/en las playas de agosto,
mascotas incesantes/comiéndose las rosas,
paisajes inocentes/donde los mirlos cantan!.
La polución, la prisa,/la suciedad, la histeria
crearon horizontes/para agonías crueles;
no creíamos siquiera/que algo se rompiera,
que nobles pellejeros/sucumbieran de noche.
Queríamos entonces/atrapar arco iris,
morder las nubes blancas,/merendar con los ángeles,
edificar palacios/para banquetes blancos,
es decir, la locura/de la gente sin nada.
Y siempre andaban cerca/los cuatro evangelistas,
el orujo y el queso,/los búhos sin alero,
las dormidas murallas,/algún alcohol que cura,
ese candil que alumbra,/los miedosos gorriones,
el Jueves Santo limpio/sin obispos ni caspa,
la luna que ennoblece/a los borrachos castos.
Te tocó una epidemia,/de incomprensión, de hambre,
esa torpe avalancha/de tormenta y de muerte:
no fue “La Bonifacia”/quien te llevó a la morgue,
había luciferes/viviendo en sus mansiones,
políticos azules/siendo dueños de todo.
Llegará, siempre llega/el verano de espumas,
y algunos genarines/tendrán  su recompensa:
el laurel que se ofrece/a poetas y héroes,
la toga de doctores/de la vida en secreto,
el agradecimiento/de quienes te conocen,
el pilar soleado/en la antigua muralla.
¡Ay, Genarín, ay vida/arrancada a la vida,
Baudelaire contagiado/de sonetos de arsénico,
ese Dante Alighieri/de una tan cruel Comedia,
Pasolini sufriendo/una brutal masacre,
las bacterias del odio/derrumbando las torres,
la barca de Caronte/remontando el Bernesga!.
Genarín, te decimos:/espéranos que pronto
volveremos a orillas/de Botines y el Húmedo:
está la primavera/tan sólo prorrogada.                                                               

Manuel Quiroga Clérigo

ENTRE DOS MUJERES. Relato sobre tiempos de pandemia




Julia Sáez-Angulo
12.04.2020

            Águeda Ahíllas había leído novelas sobre médicos en su adolescencia, sobre todo las del escritor y médico británico A. J. Cronin; las historias del Dr. Finley basadas en su propia vida eran emocionantes. También leyó la novela Doctor Zhivago, de Boris Pasternak premio Nobel de Literatura 1958, y la titulada MASH, de Richard Hooker. Después vio la serie televisiva Centro Médico, de la que era protagonista el Doctor Joe Gannon... ¡Apasionante! La profesión de médico le sedujo hasta el punto estudiar en la Universidad y obtener el título de Doctora en Medicina.
            A su padre le parecía un tanto atrevido que su hija estudiara aquella carrera tan dura y larga, pero ella tuvo la ayuda de su tío, el doctor Manuel Ahillas, que ejercía de médico en otra ciudad distinta a la suya y que le había hablado a su padre: Convéncete, la Medicina es cosa de mujeres, porque ellas nacieron para cuidar y curar, es lo que hacen con sus hijos desde que los engendran en su seno y ya para toda la vida. No hay más que verlas en los hospitales lo listas y diligentes que son.  Lo que de verdad es de hombres es la cocina, añadió el Dr. Ahíllas, fíjate como los grandes cocineros son hombres. Ellas solo saben hacer la comida sencilla de cada día.   
           El padre de Águeda se quedó pensativo.

            Águeda, inteligente y obstinada, logró su propósito. La misma dificultad tuvo, por otra parte, su hermana, cuando, al año siguiente, quiso estudiar Bellas Artes y su padre se enteró de que tenía que dibujar y pintar con modelos desnudos de hombres y mujeres. Ella no tuvo un tío pintor y abogado, como tuvo Águeda. Era a principios de los años 80.

            Fue emocionante para Águeda comenzar a trabajar como médico de familia en el ambulatorio de un barrio popular, por el que pasaban desde jóvenes con un catarro brutal –así decían ellos- a mujeres con hipertensión por obesidad, diabetes, hipotiroidismo o dolores de espalda casi crónicos por haber levantado mucho peso con los hijos; también ancianos aburridos que se quejaban continuamente de sus rodillas y de su torpeza al andar. Una Medicina que si no curaba, al menos aliviaba de molestias y dolencias. El juramento hipocrático de salvar vidas se le antojaba a Manuela una hipérbole en aquel lugar.

            Pero Águeda, cuando pasó a trabajar un hospital, no imaginó jamás que le iba a tocar vivir una pandemia como la del Covid-19 en pleno siglo XXI, un neumonía contagiosa y generalizada, como una peste medieval, a extremos de no poder contar con plazas suficientes en el hospital, ni las necesarias plazas en la UCI, ni contar con respiradores para permitir el aliento de todos los enfermos graves, ni mascarillas adecuadas para quirófanos, ni guantes a propósito para auscultar pacientes... Era la locura y la necesidad de calma y control al mismo tiempo. Los médicos eran el baluarte de aquel pandemónium, que arrojaba cifras de muertos hasta acercarse al millar a diario. Se improvisaron hospitales de campaña y hoteles de recuperación de enfermos. La morgue del hospital estaba saturada, las funerarias también; se habilitaron los palacios de hielo para acoger a ristras de ataúdes. Los cementerios establecían turnos; solo una persona podía asistir al sepelio; estaban prohibidos los funerales... Se estableció el confinamiento casi total de la población.
            Las jornadas de catorce o dieciséis horas eran agotadoras para Águeda. Cuando regresaba a casa se tiraba momentáneamente en el sofá y no quería escuchar radio, ni televisión, porque hablaban de lo mismo que ella acababa de ver y dejar. Quería olvidar. Sus hijos la miraban preocupados. Necesitaba silencio y dormir; ni siquiera música. La Doctora Ahíllas recordó el dicho de su padre valenciano: Tú lo quisiste fraile Montén, tú lo quisiste, tú te lo ten. Ella había elegido la Medicina y tenía que apechugar con todas las consecuencias. La vida manda, pero lo hace siempre con dificultades y obstáculos por medio. Tenía tres hijos y estaba separada; eso lo complicaba todo. ¿Qué hacer? Reflexionó: un médico no se improvisa y todos somos pocos para atender esta situación apocalíptica. Habló con su ex marido, pero él no estaba dispuesto a  quedarse con los chicos. Águeda temía no poder atenderlos que lo requerían y, lo que era peor, temía contagiarles el maldito virus. Llamó a su madre viuda, ella sí respondió a su requerimiento: se quedaría con sus hijos, mientras ella se dedicaba a los hijos y padres de los demás. La doctora respiró aliviada. Las mujeres siempre responden, pensó.

            Y vuelta a empezar con el ingreso masivo de pacientes afectados por la fiebre, el malestar de garganta, la tos seca, los ahogos en su respiración, las filas en urgencias... ¡Necesito dos respiradores!, dijo la Doctora Ahíllas para dos pacientes, mujeres de 65 y 67 años respectivamente. No hay más que uno, respondió la enfermera. ¿Qué hacer? ¿A quién se lo pongo? ¿Qué decía en estos casos la asignatura Deontología Médica?, pensó la doctora, todo ello en una fracción de segundo. Y en su leal saber y entender, tomó una determinación y actuó.
            A los cinco minutos escribió en su cuaderno de notas la palabra Exitus, mirando a una de las dos mujeres.

sábado, 11 de abril de 2020

“Luz de Interior”, pintura de Maica Nöis para celebrar la Pascua de Resurrección

"Luz de Interior", por Maica Nöis



L.M.A.

            12/4/20.- Madrid

Información del cuadro "Luz de Interior", mítico entre los realizados por Maica Nöis.

      Premio Casa de Vacas-Retiro (Madrid) en el "Premio Primavera de las Artes" (año 2001) con asistencia y entrega de Premios del Excmo. Sr. Alvarez del Manzano, Alcalde de Madrid
      Seleccionado para participación y exhibido en la "VI Bienal de L´Aquarel-la" Barcelona -(2002)
      Figura en el catálogo de la Agrupación de Acuarelistas "62 años de la Acuarela" Expuesto con motivo de la presentación del catálogo en la Sala de exposiciones en el Centro Puerta de Toledo (Madrid), bajo la presidencia de Jaime Galdeano.

viernes, 10 de abril de 2020

María Antonia García de León: “Amar América” en presente, y futuro título de su libro




María Antonia García de León. Escritora




Julia Sáez-Angulo


13.04.2020.- 10/4/20 .- María Antonia García de León (Ciudad Real, España), residente en Madrid. Profesora de Sociología (Universidad Complutense de Madrid) escritora y poeta. Desde la Sociología, ha escrito ensayos sobre Género y Poder, específicamente sobre las mujeres élites profesionales.Entre sus títulos: Élites discriminadas, Rebeldes ilustradas, Las académicas, Herederas y heridas, Cabeza moderna/Corazón patriarcal. Ha publicado numerosos artículos en revistas de ámbito nacional e internacional y diversas obras sobre sociología del cine (sobre Pedro Almodóvar, personajes rurales en el cine español, etc.).
            En el campo de la poesía ha escrito: Poemas al ritmo de las estaciones, de los días y del amor (2011), A trescientos kilómetros por hora (2012) y Per Se (2013), obras publicadas en Ed. Cuaderno del Laberinto. Resplandece el Jardín de la Malinche (2014) en Ed. Alacena Roja. Arrebato (2015), El Yo Conquistado (2016) en Huerga y Fierro. Desde mi Torre de Adobe en La Habana (2016) y Cernuda, el pájaro pardo, la guacamaya, mi abuela Umbelina y yo – Desde mi Torre de Adobe en México (2016) en Sial Ediciones. Casa de Fieras (2017) en Huerga y Fierro. No Hay Señal (2017) en Sial Editorial. Premio Internacional de Literatura Virginia Woolf, a esta obra y al conjunto de su producción literaria y ensayística. Años de Luz y Niebla en Sial (2018), Premio Internacional Stefan Zweig de Biografía y Memorias. Mal de Altura en Sial (2019), Soy Tú, en SIAL (2020).


1.     ¿De dónde le vino su interés por las letras de la América hispana?

            Amar América es el ánimo con el cual comienzo a responder esta entrevista, además de ser el título de una obra mía de inminente aparición. 
            Mi interés por las letras de la América Hispana está muy ligado a mi cultura literaria. Ya muy joven en el bachillerato de Letras, que yo considero que era bastante bueno, prestábamos mucha atención a Hispanoamérica. Muy pronto leí a Miguel Ángel Asturias, a Rubén Darío, quien siempre estuvo presente entre las niñas españolas por el famoso cuento Margarita está linda la mar. Gabriel García Márquez, Vargas Llosa… fueron algunas de las lecturas en mi época universitaria.
Posteriormente, mi interés se incrementa siendo ya profesora de universidad, por mis constantes viajes a México, el primer país de la otra orilla que conozco en profundidad. Fue un tiempo de viajar y de leer in situ; de esta forma se interactúa enormemente con el país y su cultura. Por ejemplo, recuerdo que, en Xalapa, a donde fui invitada para dar una conferencia, me alojé en una posada histórica maravillosa, donde conocí al escritor Sergio Pitol. Lo saludé como admiradora, y él me regaló una revista literaria que él hacía. Luego, yo compré su obra.
Asimismo, tuve un viaje muy literario en Cuba; me instalé en La Habana, en su famoso barrio El Vedado. Desde este amor por la América española que dijera Rubén Darío, Nuestra América que dijera Martí, se ha nutrido mi corazón literario..

2. Hábleme de los libros en que es autora o participa con contenido hispano-americano

            Desde este amor entusiasmado, he escrito tres libros, que llamo mis libros americanos. El primero se titula Resplandece el jardín de la Malinche basado en mi pasión por México.  El segundo, también sobre México, tiene un título largo, casi al gusto de García Márquez; se titula: Cernuda, el pájaro pardo, la guacamaya, mi abuela Umbelina y yo; editado por Sial (2016), con un prólogo de una importante escritora mexicana (premio de la FIL) Angelina Muñiz-Huberman. El tercer libro se titula Desde mi torre de adobe en La Habana, también con un prólogo muy interesante de un escritor cubano, Ernesto Sierra, especialista en Lezama Lima y Marichal, entre otros autores.
            Además, he codirigido un libro colectivo (junto con Milagros Salvador y María Sangüesa) cuyo título es un verso precioso de María Zambrano: Bajo la estrella el viento (Mujeres poetas de las dos orillas), editado por Huerga y Fierro, Madrid 2016. Es un libro que reunió la friolera de 34 poetas de las dos orillas prácticamente mitad y mitad. Algunos nombres que participan en esta obra, fueron Reina Rodríguez de Cuba, Yolanda Pantín de Venezuela, Carmen Berenguer de Chile, Ana Becciu de Argentina, entre otras muy sobresalientes escritoras y poetas de allí, junto a notables nombres de aquí. Está prologado por la notable poeta cordobesa Juana Castro.
            En el momento actual tengo un libro en prensa, en la editorial Sial (simplemente detenido por la situación de parálisis total de esta primavera de 2020 que nunca olvidaremos) que se titula significativamente Amar América, como ya le dije al comienzo de la entrevista. Es este un libro personal, pero, al final, tiene un capítulo donde invito a once autores (entre los que usted se encuentra) que le dan una vitalidad coral a la obra. El prólogo lo ha escrito un poeta de Santo Domingo, profesor de la Universidad Iberoamericana, José Enrique Delmonte; y el epílogo, corre a cuenta de Mateo Morrison, quien es, quizás, el poeta número uno de la República Dominicana
Por último, decir que he hecho colaboraciones con revistas de universidades, que me han solicitado poemas, especialmente poemas feministas, porque mi obra sobre élites femeninas, y Género y Poder, es bastante conocida allí.
            También como socióloga he dado frecuentemente conferencias y cursos en Hispanoamérica.

3. ¿Qué autores/as del pasado le han interesado más y por qué?

            Creo que esto está respondido un poco en anteriores preguntas, pero insisto, autores que me han interesado enormemente y que he leído han sido, como no, Gabriel García Márquez, Mario Vargas Llosa, Sergio Pitol, Pablo Neruda, Lezama Lima, Leopoldo Marechal, Julio Cortázar, Carlos Fuentes, etc. En fin, estoy haciendo una especie de pot pourri, mezclando países, fechas, etc. pero me hallo en esta insólita primavera, confinada sin mi biblioteca a mano.
            Quiero apuntar que he comprado y he escuchado con gran devoción, todos los libros maravillosos que saca la Residencia de Estudiantes (y esto es una buena recomendación lectora que hago). De todos los grandes autores que invita la Residencia, saca un libro y disco con la conferencia. Tengo todos en casa, y los oigo frecuentemente, por ejemplo, a Fina García Marruz, a Gonzalo Rojas, a Jaime Sabines, etc.
            Por cierto, que fue allí la primera vez que tuve el encuentro con usted, Julia. Fue una fortuna ir a la Residencia aquella tarde y a aquel acto.

4. ¿Y cuáles las del presente?

            Quiero referirme ahora a mi batalla actual, que implica a numerosas autoras hispanoamericanas. Ya el año pasado, dirigí una sesión en la Feria del Libro de Madrid, que se llama Creadoras de América I. Le puse I, porque es un proyecto sostenido en el tiempo, de tal manera que este año ya iba a ser Creadoras de América II (el 13 de junio, cita cancelada), y así en sucesivos años.
El año pasado asistieron seis notables escritoras y poetas de distintos países: María Elena Blanco (Cuba), Ángela Hernández (República Dominicana), Luisa Ballesteros (Colombia), Rocío Silva (Perú), Pilar Pedraza (Bolivia) y Giovanna Benedetti (Panamá) que hablaron de las escritoras de su país, desde el último cuarto del siglo 20 hasta la actualidad, y expusieron las diferencias entre la creación masculina y femenina en el campo literario. Se debatió sobre un nuevo canon literario en construcción por las mujeres literatas de hoy.
            Para el próximo octubre, Feria del Libro de Madrid, ya anunciada, reuniré a relevantes escritoras de los siguientes países: Ana Becciu (Argentina), Edda Armas (Venezuela), Grisel Losada (México), Malú Urriola (Chile), entre otras.

5. ¿Qué arquetipos literarios femeninos ve en la literatura americana en español?

Son países con una población muy joven y pujante, en contraste con la decadente Europa, como a veces dicen.
En la actualidad, tiene bastante fortaleza el feminismo, crear arquetipos de mujeres fuertes. Los arquetipos femeninos de Isabel Allende, por ejemplo, y de otras escritoras, suelen ser mujeres rebeldes, que se quieren liberar. Todas adoran y citan, cómo no, a su ancestra Sor Juana Inés de la Cruz. Por cierto, una de las máximas condecoraciones que puede recibir una académica en México es la medalla de Sor Juana Inés de la Cruz.
            Los últimos fenómenos de la literatura hispanoamericana, los trabajos con mayor proyección internacional están firmados por mujeres. Voy a darle un ejemplo notable: la lista de finalistas del prestigioso Booker international que se publicó el pasado dos de abril, contenía entre los seis libros seleccionados a este importantísimo galardón, dos procedentes de Hispanoamérica, ambos escritos por mujeres: Temporada de huracanes de la mexicana Fernanda Melchor, y Las aventuras de la china Iron, de la argentina Gabriela Cabezón.
Además, hay que hacer notar que el español está liderando las traducciones literarias en Estados Unidos, en la actualidad, por delante del francés. En el año 2009, el español fue líder en traducciones a causa del fenómeno del gran escritor Roberto Bolaño, del que soy lectora entusiasta, y que había dejado sin citar antes. Los editores, al parecer, buscan la moda de mujeres escritoras, y en este afán mercantil, y sin embargo, muy merecido por mujeres notables, apareció la escritora Valeria Luiselli (México), que no para de acumular reconocimientos.

6. ¿Qué iconos hispano-americanos contempla en la historia y el cine latinoamericanos?

            En la historia, distingo toda la Conquista española, con personajes magníficos. Creo que pondría como lectura obligatoria a los estudiantes españoles: La Verdadera Conquista de las Indias de Bernal Díaz del Castillo; es el libro más hermoso de aventuras que se pueda leer. Hay otros libros que he leído in situ, por ejemplo, Hernán Cortés del Fondo de Cultura Económico, escrito por el mexicano José Luis Martínez. Otro personaje fascinante es la Malinche (sobre ella he escrito en mis libros americanos). Recuerdo una exposición magnífica sobre Cortés y sobre ella, entre otros personajes, en el Canal de Isabel II.
Más adelante, después del virreinato, aparecen grandes personajes de las distintas revoluciones que allí se dieron, Zapata y Pancho Villa en México, San Martín en el Cono Sur, Bolívar en la Nueva Granada, Martí en Cuba, etc. Estos son personajes que apasionan allí y que están siempre vivos. Así, los corridos mexicanos los mantienen en su iconografía.
Fidel Castro y el Che han sido grandes personajes que han impactado a los jóvenes de la segunda mitad del Siglo XX, inundando el planeta de posters con sus rostros, camisetas, y otros souvenirs.
En cuanto al cine, me encanta todo (recuerde que he hecho estudios de dirección cinematográfica y guion).
El cine mexicano me ha interesado e interesa mucho. Desde Buñuel (don Quintín el amargado, Los olvidados, y tantas otras), al cine mexicano más actual, pues claro que lo he seguido. Arturo Ripstein, tiene una filmografía muy interesante. Yendo más al hoy, y por citar solo un ejemplo, la película Roma de Cuarón, que ha sido visto con admiración por todo un público internacional, me ha encantado.
Cambiando de latitudes, el cine brasileño tiene una notable filmografía; para no extenderme, citaré sólo el ejemplo ya clásico de Glauber Rocha, con su Antonio das Mortes, y otras muchas.

7. ¿Qué libro o libros está leyendo ahora?

            Como sabes, ahora estamos confinados, y a mí me ha tocado estar fuera de mi domicilio habitual. Como vine para poco tiempo, solo tengo algunos libros conmigo. Bueno, estoy leyendo al gran poeta Mateo Morrison.
También estoy leyendo la poesía de Ernesto Cardenal, a quien tengo una gran admiración.
Me interesa, también, la lectura de toda la obra de Annie Ernaux. Es una autora francesa que se considera Bourdiana, pero es que yo soy alumna de Pierre Bourdieu, con lo cual tenemos muchas afinidades y puntos de interés en común. Su tema es la escritura del yo, que es otra de mis pasiones.
Un autor de cabecera mío español es Rafael Argullol; llevo tiempo viajando con su obra Poema, un libro de alrededor de 1000 páginas y otros suyos. En la mesilla de noche tengo a José María Mico y Joan Margarit.
También tengo aquí, en lista de espera a Sidi, de Arturo Pérez Reverte.

8. ¿Qué dos libros de literatura americana en español recomendaría?

            Recomendaría para alguien que le guste la reflexión literaria, el magnífico ensayo de Vargas Llosa: La verdad de las mentiras, por su clarividencia.
Y deseo insistir en la obra de Ernesto Cardenal, muy interesante como poeta, como cristiano, como filósofo y como científico.
Y como obra de género lírico, recomendaría la gran poesía de Fina García Marruz, del grupo Orígenes y todo lo producido por este inefable grupo literario cubano, en el que se encuentra el coloso Lezama Lima. Son clásicos que iluminan.

9. ¿Qué proyectos literarios contempla?

Tengo muchos proyectos literarios con Hispanoamérica. De antes, de ahora, y Dios quiera, para siempre. Es una pasión, un destino. Tenía el billete comprado para ir a Colombia el 25 de abril (ahora estoy con la devolución); iba a pasar allí tres semanas de intensa actividad literaria, en la Filbo, que es la Feria del Libro Bogotá, y en Cartagena de Indias.
También tengo una invitación para ir a Bolivia como poeta, país que me apetece mucho conocer. Cuando escampe este chaparrón, por así llamarlo.
Y desde luego siempre seguir cultivando a las hermanas y hermanos de la otra orilla porque tenemos mucho que aprender mutuamente. Ahora, en pie de igualdad (lejos de aquel dicho, la Madre Patria). Somos una generación universitaria, forjada en idiosincrasia y gustos literarios en torno del Mayo del 68, y más acá. En la actualidad se está dando un intercambio interesantísimo entre las dos orillas.
Quiero hablarle de una creación, y proyecto, crucial para mí y para otras personas que lo comparten. Deseo hablarle de la creación en noviembre del 2019, del Ateneo Territorio Mancha, que ha tenido un impacto notable en los numerosos actos culturales que ha desarrollado en los pocos meses que lleva en marcha. Así, llevo hablando de Territorio Mancha, de esta forma, como nombre rotundo, sin partículas de ni la, para afianzarlo en sí mismo, como marca y firma nuestra.
Hablamos de Territorio Mancha sin localismo alguno, nacionalismos tan en boga, y sí con toda la universalidad de su fuerza simbólica.
De este modo, nuestro Ateneo no tiene sede física, ni estructura burocrática. Donde se realice un acto acorde con su épica, acorde con sus ejes de actuación, allí estará él.
Lo expresa bien (ha escrito mejor que nadie lo que entiende por La Mancha) el gran hermano de la otra orilla, el escritor Carlos Fuentes. Dice así:
Qué nombre nos nombra? ¿Qué resumen lingüístico nos une y reúne? ¿Qué título, simplificándonos, da cuenta verdadera de nuestra complejidad? He venido proponiendo un nombre que nos abarca en lengua e imaginación, sin sacrificar variedad o sustancia. Somos el territorio de La Mancha. Mancha manchega que convierte el Atlántico en puente, no en abismo. Mancha manchada de pueblos mestizos. Luminosa sombra incluyente. Nombre de una lengua e imaginación compartidas. Territorios de La Mancha, el más grande país del mundo”.
Así, queda reflejada nuestra vocación americanista, y nuestra vocación global.
Además de la anterior vocación, el Ateneo Territorio Mancha tiene tres ejes de actuación: ecologismo, feminismo y acción cultural. Los tres derroteros por los que, sin duda, actuarán las vanguardias del Siglo XXI y los movimientos sociales actuales.

10. ¿Como sostiene el aislamiento al que ahora se ve sometida Europa por la epidemia covid-19?

            Justamente ahora, tengo una disciplina de trabajo muy fuerte, porque es la forma de soportar el confinamiento. Yo soy una persona muy acostumbrada a viajar, a salir y entrar, me encanta pasear; pues este momento para mí es anómalo. Lo comprendo en sus aspectos médicos, pero no comparto totalmente estas medidas tan extremas.
Dado que ahora tenemos tiempo (algo muy escaso en mi vida normal) puedo trabajar intensamente. Me encanta citar un poema de Jaime Gil de Biedma, uno de mis iconos: escribir me salvó. Pues eso, ahora, escribir me está salvando.
Estoy escribiendo, justamente, un libro de ensayo sobre esta experiencia que estamos viviendo. Y otro libro de poemas que ya estaba casi terminado de antes. Por tanto, creo que saldré de este confinamiento con dos libros, uno en prosa y el otro de poemas. Ojalá.

jueves, 9 de abril de 2020

Carlos Martí Aris: “Silencios elocuentes”, un libro que reflexiona sobre el arte y la arquitectura


Arquitectura de Mies van der Rohe

Julia Sáez-Angulo
            10/4/20 .- Reflexionar sobre el arte y la arquitectura ha sido el objetivo del arquitecto y profesor barcelonés Carlos Martí Arís en su libro Silencios elocuentes, que ha reunido diez artículos/ensayo sobre el tema, en los que dialoga con autores tan diferentes como: Jorge Luis Borges, Ludwig Mies van der Rohe, Yasuhiro Ozu, Mark Rothko y Jorge Oteiza. El libro ha sido publicado por Ediciones Asimétricas.

            Frente a la idea del arte “entendido como una histérica agresión a los sentidos, tal y como es promocionado por la pseudo-cultura mediática, Martí Aris prefiere una interpretación artística de la realidad como reflexión profunda y elocuente, destinada a intentar desvelar los misterios del mundo.

            “Si los silencios no hablaran/ nadie podría decir/ lo que callan las palabras” son versos de José Bergamín y la cita que abre el libro que nos ocupa. “la invocación al silencio es una figura habitual en el ámbito del arte contemporáneo. Pero no todas las invocaciones tienen el mismo significado”, escribe Marí Aris.

            Estanislau Roca Blanch escribe en la introducción al libro Silencios elocuentes:  “Este libro engendra ese silencio apaciguador y reflexivo que él mismo atribuía a los espacios capaces de revelar dimensiones ocultas, empleando el significado de la palabra con trascendencia, exactitud y pertinencia”.

            Entre los artículos/ensayos de Silencios elocuentes figuran: Borges en su laberinto; La tradici´n moderna; Mies van der Rohe: la claridad como objetivo; Eclipse dl lenguaje; Ozu o las huellas de lo ausente; Los espejismos del zeitgeist; Rothko y el carácter sacramental el arte; Lenguaje y silencio; Oteiza ola construcción del vacío, y, El ruido, el silencio, la palabra.

            Frente a las turbulencias mediáticas de una época, hay un arte y una arquitectura que cultiva la poética del silencio y trata de interpretar la realidad huidiza de un tiempo en que nos ha tocado vivir, desentrañar el pensamiento y la inquietud de una época.

Virgen Dolorosa. Escuela Española siglo XIX, probablemente de Olot y "Procesión" de López Berrón





Virgen Dolorosa (siglo XIX)
Escuela Española (probablemente de Olot)
Madera policromada, candelero.
Colección Leticia Arbeteta. Madrid



A LA MADRE DOLOROSA

¡Que no puedo verte! No puedo mirarte.
De doncella orante en Nazaret
a Madre Dolorosa en Jerusalén.


¡Que no puedo verte! No puedo mirarte.
De madre solícita y silenciosa
a mujer triste, doliente y llorosa.

¡Que no puedo verte! No puedo mirarte.
De linda y graciosa hermosura
a llanto profundo de amargura.

Tu dolor de Madre me aflige y consuela,
porque si lloras por tu Hijo Divino,
también nos proteges del vil desvarío.


JULIA SÁEZ-ANGULO
10.04.2020

"Cristo de Medinaceli" (2018). Pintura de Eugenio López Berrón
ÓLEO SOBRE LIENZO
MEDIDA- 50 X 61



El Museo del Prado sin fronteras


Museo del Prado
Detalle de "La Vista" de Jan Brueghel el Viejo y Rubens. 1617. Museo Nacional del Prado
Detalle de "La Vista" de Jan Brueghel el Viejo y Rubens. 1617. Museo Nacional del Prado


L.M.A.

09.04. .- Madrid .- Empleados del Museo Nacional del Prado invitan a los usuarios web a recorrer la grandeza de su colección en nueve idiomas diferentes.

Conservadores, personal de Relaciones Institucionales, Comunicación, Atención al Visitante, etc. dan la bienvenida en el idioma nativo de muchos de los usuarios que, durante estos días, encuentran en el Prado acompañamiento #PradoContigo.

España, Italia, con un incremento del 481% de usuarios, México, Rusia y Argentina son los países que más han “visitado” el Prado durante el mes de marzo a través de su web.