jueves, 7 de septiembre de 2017

Marta Gª Aller autora de "El fin del mundo", un ensayo sobre lo rápido que está cambiando nuestro futuro y cómo afecta a las empresas y a nuestra vida cotidiana




L.M.A.

¿Cómo Amazon, Facebook, Tesla y Google están dando forma a nuestra vida cotidiana? ¿Es el fin del sexo? ¿Cómo serán las ciudades del futuro cuando no necesitemos petróleo ni tengamos nuestro propio coche? ¿Viviremos eternamente? ¿Qué es el blockchain? ¿Qué pasará con muchos puestos de trabajo ahora que los robots están aquí? ¿Cómo está acabando Whatsapp con las largas charlas entre amigos?

¡Qué rápido está cambiando todo!
¿Recuerdas cuando utilizábamos las cabinas de teléfono o resolvíamos dudas en la enciclopedia Larousse?¿O cuando conectarse a la red era tan aparatoso que hasta hacía ruido como si los extraterrestres estuvieran tratando de decirnos algo a través del módem del salón? 
Marta García Aller da respuesta, en este ensayo reflexivo y a la vez divertido, a todas estas preguntas que nos surgen sobre los cambios que estamos viviendo y nos da claves para adaptarnos al futuro que está a la vuelta de la esquina. 
Un libro imprescincible para saber cómo adaptarse a un mundo que está cambiando más rápido que nunca.
Igual que en el siglo XX desaparecieron imperios que parecían eternos, preceptos morales que habían durado mil años y dogmas científicos que resultaron falsos, en el XXI vamos a decir adiós a muchas de esas tecnologías, costumbres e ideas que nos rodean desde que nacimos. Y la misma suerte que corrieron los videoclubs, el fax y la URSS, la vivirán en breve muchas de las profesiones y los aparatos que nos rodean.

¿Cuánto de lo que vemos se desvanecerá? Se avecina el fin de los idiomas y de las cajas registradoras. Y, a medida que vamos olvidando cómo era el mundo antes de Google, desaparece la noción de privacidad, la costumbre de conversar y hasta el reloj biológico. Sin olvidar el más ambicioso de todos los avances que la ciencia esperalograr este siglo: el fin del envejecimiento. En sintonía con los grandes reporteros y narradores de la actualidad, Marta García Aller  sumerge en los cambios culturales, tecnológicos y económicos que nos esperan en el siglo XXI. Es una investigación, reflexiva y divertida a partes iguales que «busca entender lo que se avecina fijándonos en todo aquello que estamos a punto de dejar atrás». 


Marta García Aller (Madrid, 1980) es periodista. Antes de incorporarse a El Independiente, diario en el que trabaja desde su fundación, pasó por las redacciones de El Mundo, Actualidad Económica y la agencia Efe.Colabora con La Brújula, de Onda Cero, como analista de economía y cronista de la actualidad. Desde 2010 es profesora asociada del IE School of Human Sciences and Technology del IE Business School.

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Joao Magalhaes, autor del libro sobre Alta Costura Vintage “The show must go on…”, publicado por Maga Collection. Museo Automovilístico y de la Moda de Málaga






Julia Sáez-Angulo


            Joao Manuel Magalhaes es el autor del libro sobre Alta Costura The show must go on…,  publicado por Maga Collection. Museo Automovilístico y de la Moda de Málaga. Se trata de una historia y evolución de la Alta Costura a través de diferentes historias, desde finales del siglo XIX, cuando una cultura cosmopolita se adoptó por mujeres cultas y audaces dentro de una clase social elevada o artística.

            El libro, -publicado en inglés- cuenta con tapas duras –esas que protegen el ejemplar para siempre- va con fotografías e ilustraciones a color y da cuenta de la soberbia colección de moda de Alta Costura con la que cuenta el Museo Automovilístico y de la Moda, situado en la ciudad de Málaga.

            Después de una amena introducción el libro tiene dos apartados: Belle Époque, Apotheosis, Cocktail in the Greenwood, Te Carrousel, Too much is never enough, Fashion Victim, Les Enfants Terribles, A litle piece of Magig, Beautiful Woman. Great cars, y Roller Coaster.

            Ciertamente la Alta Costura y los grandes automóviles se dan la mano en la vida y en el Museo Automovilístico y de la Moda de Málaga, como una colección sin solución de continuidad. Una nace junto al otro. La moda se une al gran automóvil. No olvidemos lo que decía el Manifiesto Futurista de Marinetti: “Un automóvil es más bello que la victoria de Samotracia”. Joao Magalhaes dice: “Un traje confeccionado por un gran modisto es más que un ornato; es una viva expresión del arte contemporáneo”.

            “En la vida, no hay solo dinero, hay también joyas, vestidos… y Rolls Royce”, recuerda Magalhaes en la introducción del libro. Y entre otras sugerentes afirmaciones está la de “Sin embargo, confieso un gran fracaso en mi vida… Nunca conseguí una fecha con Ava Gadner”, o “el más bello traje que una mujer puede lucir en los brados de un amante”.

            El libro es una interesante reflexión sobre la moda, don de se va comentado en cada una des sus etapas: la Moda en el Segundo Imperio adquiere gran esplendor en sus trajes escénicos”.  Un largo recorrido con paradas en los vestidos Delphos o autores como Poiret,  Jacques Esterel, Emilio Pucci (auténtico escultor del traje), Balenciaga, Elsa Schiaparelli, Ungaro, Pierre Cardin, Madame Grès, Paco Rabanne, Valentino, Yssey Miyake, Prada, Thierry Mugler, Alaïa o Lady Gaga.

           


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miércoles, 6 de septiembre de 2017

Mario Campaña: Poemario y relatos de la propia memoria







Mario Campaña



Julia Sáez-Angulo

            El escritor ecuatoriano, residente en Barcelona, Mario Campaña ha publicado un poemario, Pájaro de nunca volver, con prólogo de Eduardo Milán, publicado por la editorial Candaya y un libro de relato de la propia memoria, publicado por la editorial Los avisos de point.  

            Mario Campaña (Guayaquil, Ecuador, 1959), investigador literario, escritor de diversos géneros literarios y traductor, entre otros autores de Mallarmé. Entre sus publicaciones figuran cinco antologías de poesía hispanoamericana y entre los títulos de sus libros figuran: Linaje de Malditos, De Sade a Leopoldo María Panero (ensayobiográfico) y En el próximo mundo (poesía). Desde 1996 dirige Guaraguao, revista de cultura latinoamericana, editada en la Ciudad Condal.

            “No sueños, falacias del camino no/ no más aquí/ aquí nosotros pávidos/ nosotros sin palabras/ sin palabras al fondo ya llegados/ desde el principio para siempre establecidos/ en este caminar sin pausa/ pertinaces hasta el último peldaño/ ya volteadas nuestras cartas/ sobre la misma mesa vacilante/ el mismo juego fantasías pasadas/ otra vez aquel lugar desguarnecido/ para que todo vuelva a comenzar/ del único odo eternamente”, dice Campaña en uno de sus poemas.

            “Queda el presene. Y lo que de él podamos extraer a manera de un nuevo oro gratis que oficie de patrón de medida del tiempo” (…) Jean Baudrillard hablaba de una (im) posible reversibiidad bajo la siguiente condición: la sobrevivencia al colapso”, semana Milán en el prólogo. “”Lo inevitable, aún ese, deja huella, restos. Lo reversible parece apuntarse del lado de lo quedado. Es lo quedado lo que puede detener la marcha inexorable cuya desembocadura nuestra civilización sabe e imagina pero todavía no conoce. La cita que acabo de ahcer de Mario Campaña sería apocalíptica pero a la vez condición de sobrevida. O el oficio cumplido del juego.

            Bajo la línea de flotación vienen a ser unas memorias fragmentadas de Mario Campaña, situadas en diversos escenarios, amenas por lo variadas y la agudeza de sus observaciones. No faltan en ellas en el amor, dolor, violencia, pobreza, miseria, lucha, exilio, soledad, amistad, familia, camaradería… Una vida latinoamericana conectada con España, porque todos tenemos una misma cuna y raíz, y algunos también allende el Atlántico.




martes, 5 de septiembre de 2017

Emilia Bolet Sardá, la “peluquería de bolsillo” en La Bleda de Cataluña






La Bleda. Viñedos


Carmen Valero


            05/09/17 .- Emilia Bolet, es la dueña y regente de la “peluquería de bolsillo” en La Bleda –que en castellano quiere decir “la acelga”, barrio entre viñedos entre Sant Martí Sarroca y Villafranca del Panadés Su historia tiene todo un contenido de ilusión, aspiración y ternura. Hoy es una buena estilista del cabello, con una clientela escogida.

            La historia de Emilia Bolet Sardá (Casa Nova Pollán. Sant Martí Sarroca. Barcelona, 1953)  comienza con el deseo de ser peluquera desde la infancia, pero sus padres no le permitían canalizar esa aspiración y cuando fue joven, ella se pagó un curso de Peluquería de Llongueras, por correspondencia.

            Al fin logró su título de capacitación profesional en 1974 y se dio de alta como peluquera en el Sindicato Provincial de Actividades Diversas.

            Cuando su marido construyó una casa en La Bleda, Emilia Bolet se encontró con una sorpresa: una mini-peluquería de 4 x 2 metros, que algunas clientes llamamos “peluquería de bolsillo”, para llegar a ella hay que atravesar una carretera secundaria entre viñedos.

            La reputación profesional de Emilia Bolet fue creciendo por su estilismo y buen gusto para peinar, cortar, teñir el pelo… hasta el punto de que hoy cuenta con una clientela escogida que ha de reservar necesariamente por teléfono para acudir a sus servicios. Hay clientas que sólo dejan cortar su pelo por las manos de Emilia, esta buena profesional que domina su oficio y sabe tratar con cordialidad y respeto a quienes se ponen en sus manos.

            Emilia dice que yo soy la clienta más alejada geográficamente de su peluquería, porque viajo desde Madrid, cuando visito a Josefina Deseuras.

            Emilia Bolet tiene dos hijos, Xavier y Jordi, que ha seguido las respectivas vocaciones de sus padres: peluquero uno, y electricista, el otro. El peluquero cuenta con una peluquería de altura en Villafranca del Panadés. Todo empezó con el sueño de su madre. La peluquería de Emilia muestra con orgullos las fotos de sus hijos en su establecimiento. Muy cerca, corren sus nietos.

            Estos son los catalanes emprendedores que yo conozco y trato, sin más complicaciones ajenas que su propia vida de arte y superación. Yo los admiro y siento gran afecto por ellos. Me consta que ellos también me corresponden.

           

 castillo de Sant Martí Sarroca