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jueves, 18 de febrero de 2021

Los archivos de la escultora puertorriqueña María Antonia Román Prado ingresan en la Universidad de Navarra, donación de su esposo Héctor Cavigliasso

María Antonia (dcha) junto a Julia Sáez-Angulo (2006) ante el "Guernica" de Picasso. Museo Reina Sofía

María Antonia entre las pintoras Luz de Alvear (dcha) y Begoña Izquierdo


Julia Sáez-Angulo

18/2/21 .- Los archivos profesionales de la escultora puertorriqueña María Antonia Román Prado (1947-2017), han ingresado en el departamento de Archivos de la Universidad de Navarra, por donación de su esposo argentino/español, el ingeniero químico Héctor Cavigliasso Baralis (1945), ambos residentes en España durante cuatro décadas. 

Los archivos de la escultora recogen, además de sus papeles pesonales, el desarrollo de sus investigaciones para llevar a cabo su tesis doctoral “Relaciones entre el arte indígena puertorriqueño y las vanguardias históricas”, cuyo compendio figura en la página Web de la escultora https://romanprado.com.

María Antonia Román Prado (San Juan de Puerto Rico, 1947 –Madrid, 2017) estudió Bellas Artes en su país y vino a ampliar estudios a España en la Facultad de Bellas Artes de la Universidad Complutense de Madrid, ciudad en la que ha residido durante 40 años.

Como escultora, trabajaba con la piedra, mármoles fundamentalmente. Los artistas de su generación, como el escultor Francisco Leiro o Pilar Carpio recuerdan a la puertorriqueña trabajando concienzudamente en la Facultad. La abstracción era el mundo de la escultora, una abstracción con vagas alusiones figurativas o metafóricas.

    Sus grandes amigas artistas visuales eran las pintoras Luz Alvear, Begoña Izquierdo y Carmen Lastra, además de Julia Sáez-Angulo, crítica de Arte.

Román Prado bebió en las fuentes de los maestros Henri Moore, Jean Arp y el arte taíno, dando una vuelta de tuerca a su arte de la tercera dimensión.  Expuso en su día en el Centro Washington Irwing de Madrid, en una espléndida muestra antológica de su creación plástica.

La galería Javier Aguado prepara una próxima exposición de las esculturas de Román Prado en Madrid.  

Más información

https://romanprado.com 

https://lamiradaactual.blogspot.com/search?q=Mar%C3%ADa+Antonia+Rom%C3%A1n+Prado

Esculturas de María Antonia Román Prado



esculturas de Román Prado


María Antonia y Begoña Izquierdo junto a esculturas de la autora


María Antonia Román Prado (Toledo, 1985)

María Antonia Román Prado y Julia Sáez-Angulo ante un cuadro de Andy Warhol

Begoña Izquierdo, pintora; María Antonia Román Prado (escultora); Julia Sáez-Angulo (crítica de arte) y la niña Cristina Lisbona en la exposición retrospectiva 1976-1992 de M. Antonia en el Centro Washington Irving de Madrid.

Exposición de M Antonia Román Prado en el Centro Washington Irving de Madrid

lunes, 25 de enero de 2021

María Antonia Román Prado, escultora. Nueva página Web con su tesis doctoral sobre el arte taíno y las vanguardias históricas

María Antonia Román Prado, escultora puertorriqueña residente en España (c. 1980)



Julia Sáez-Angulo

    25/1/21.- Madrid.- La nueva página Web https://romanprado.com de la escultora puertorriqueña María Antonia Román Prado, que residió cuarenta años en Madrid, está enriquecida con su tesis doctoral sobre el arte taíno, propio de una tribu laboriosa y artística del Caribe, frente a otras tribus vecinas y caníbales. Una tesis que la autora no pudo leer por su enfermedad y posterior muerte.

La página Web fue concebida por su esposo el ingeniero químico Héctor Miguel Cavigliasso Baralis y ejecutada por Alonso de Sousa. Una página Web informativa, clara y elegante.

            María Antonia Román Prado (San Juan de Puerto Rico, 1947 –Madrid, 2017) estudió Bellas Artes en su país y vino a ampliar estudios a España en la Facultad de Bellas Artes de la Universidad Complutense de Madrid, ciudad en la que ha residido durante 40 años.

   Como escultora, trabajaba con la piedra, mármoles fundamentalmente. Los artistas de su generación, como el escultor Francisco Leiro o Pilar Carpio recuerdan a la puertorriqueña trabajando concienzudamente en la Facultad. La abstracción era el mundo de la escultora, una abstracción con vagas alusiones figurativas o metafóricas.

           Román Prado bebió en las fuentes de los maestros Henri Moore, Jean Arp y el arte taíno, dando una vuelta de tuerca a su arte de la tercera dimensión.  Expuso en su día en el Centro Washington Irwing de Madrid, en una espléndida muestra antológica de su creación plástica.

            En su estudio, situado junto al frondoso parque de la Fuente del Berro, se la pudo ver metida en su escafandra blanca cortando, puliendo y limando el duro material de sus piezas en piedra de Calatorao, mármol de Carrara o de Macael, travertino de Almería, etc. Cuando salía de su “burka” profesional podíamos contemplar su melena rubia dorada y sus largas uñas pintadas de rojo.

    La galería Javier Aguado prepara una próxima exposición de las esculturas de Román Prado en Madrid.  

Más información

https://romanprado.com

https://lamiradaactual.blogspot.com/search?q=Rom%C3%A1n+Prado

Escultura de M.A. Román Prado

María Antonia Román Prado, escultora puertorriqueña (c. 1980)

sábado, 25 de febrero de 2017

Obituario: María Antonia Román Prado, escultora portorriqueña en Madrid

María Antonia en la catedral de la Almudena. Madrid




Julia Sáez-Angulo

            Madrid, 26/02/17 .- Ha fallecido la escultora puertorriqueña María Antonia Román Prado. El óbito se produjo ayer, 25 de febrero de 2017 en el madrileño hospital de La Paz. Estaba casada con el ingeniero argentino Héctor Miguel Cavigliasso Baralis.

            María Antonia Román Prado (San Juan de Puerto Rico, 1947 –Madrid, 2017) estudió Bellas Artes en su país y vino a ampliar estudios a España en la Facultad de Bellas Artes de la Universidad Complutense de Madrid, ciudad en la que ha residido durante 40 años.

            Como escultora, trabajaba con la piedra, mármoles fundamentalmente. Los artistas de su generación, como el escultor Francisco Leiro o Pilar Carpio recuerdan a la puertorriqueña trabajando concienzudamente en la Facultad. La abstracción era el mundo de la escultora, una abstracción con vagas alusiones figurativas o simbolistas.

Román Prado bebió en las fuentes de los maestros Henri Moore o Jean Arp, dando una vuelta de tuerca al arte de la tercera dimensión.  Expuso en su día en el Centro Washington Irwing de Madrid, en una espléndida muestra antológica de su creación plástica.

            En su estudio, situado junto al frondoso parque de la Fuente del Berro, se la pudo ver metida en su escafandra gris cortando y limando el duro material de sus piezas en piedra de Calatorao, mármol de Carrara o de Macael, travertino de Almería, etc. Cuando sale de su “burka” profesional podíamos contemplar su melena rubia dorada y sus largas uñas pintadas de rojo.

María Antonio en traje capitular de la Corte de Honor de la Almudena, junto a su esposo Héctor Caviliasso Baralis

Raíces en Puerto Rico

El dibujo y el grabado han ocupado igualmente su actividad plástica. Su temática se inspira con frecuencia en el arte de los taínos, en un deseo de retomar las raíces éticas de su país. Román Prado preparó su tesis doctoral precisamente sobre la escultura taína. El Museo de América en Madrid expuso en su una gran exposición de arte taíno que recorrió toda Europa.

Para esta escultora la investigación formal en el arte era un capítulo fundamental. “No se puede repetir lo que otros hicieron, hay que avanzar en los conceptos y en las formas”. Su obra, de una exquisitez y pureza supremas, gustan del buen acabado y el pulido majestuoso. “En el arte, la belleza nunca está de más. Los hombres de hoy están necesitados de belleza, aunque ese no sea el único objetivo del arte”, declara.


La obra de Román Prado ha participado en el “Libro de Oro de la Unesco” y el mayor deseo de la escultora era llevar a cabo una gran exposición retrospectiva en su ciudad natal San Juan, pero para ello necesitaba un patrocinador que llevara las esculturas al otro lado del océano.

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Grabado de M. Antonia Román Prado


Escultura de Román Prado en el estudio madrileño


viernes, 18 de junio de 2021

“El arte puertorriqueño y la cultura taína”, libro de la escultora María Antonia Román Prado




Carmen Valero Espinosa

18/6/21.- Madrid.- “El arte puertorriqueño y la cultura taína” es el libro de María Antonia Román Prado, ilustrado con un amplio cuaderno de imágenes de la esculturas de la autora, que acaba de ser editado por Visión Libros. El texto es una síntesis de la tesis doctoral que Román Prado había preparado antes de su fallecimiento.

Héctor Miguel Cavigliasso Baralis ha escrito una introducción al libro en la que dice:

Pocas veces he visto a una persona tan vocacional en su oficio de escultora, como a María Antonia Román Prado (San Juan de Puerto Rico, 1947- Madrid, 2017), mi esposa. Una profesional tan entregada a su tarea de trabajar y pulir la piedra hasta extraer de ella la forma que llevaba dentro, según el concepto, el pensamiento y la reflexión interior de la autora, desde el mismo momento en que tenía el material pétreo ante sus ojos.

“No necesito boceto previo para empezar a trabajar”, decía María Antonia con frecuencia, lo llevo dentro o lo veo nada más tener el mármol ante mí”. Efectivamente, ella se dejaba guiar por una u otra veta de la piedra, más clara o más oscura y según su consistencia, y, como diría Michelangelo Buonarroti, extraía de ella la escultura sepultada o secreta. Ella sabía lo que había dentro.

Le gustaba pulir bien las esculturas, porque decía que así atrapaban mejor la luz y las hacía más “transparentes”, si bien, de vez en cuando dejaba algunas de sus piezas en su apariencia mate y sin brillo.

La escultora era laboriosa y obstinada hasta lograr la forma entrevista a base de tallar y pulir hasta lograr el brillo o el mate que le correspondía. Se embutía en una buena escafandra con guantes, y, con ella, trabajaba con seguridad y sin miedo al polvo o las esquirlas. Cuando terminaba y se quitaba la escafandra, sus manos y uñas cuidadas estaban impolutas. Acostumbrada a mover pesos, su capacidad para levantar o mover esculturas era asombrosa. 

A María Antonia le gustaba trabajar con todos los materiales, pero prefería el mármol blanco, el rosa de Portugal o la piedra negra y cristalina de Calatorao (Zaragoza). Todas estas piedras las adquiría en proveedores de la Comunidad de Madrid, donde residía. También trabajaba el cemento, sobre todo para piezas al aire libre. Y por supuesto la escayola, llevada después a bronce, para hacer las diversas medallas con las que concurrió al concurso de medallística de la Casa de la Moneda en Madrid.

Era una autora celosa de la conservación y transporte de sus obras, para las que exigía las máximas medidas de seguridad y mejores condiciones de embalaje.

Le escuché en más de una ocasión que ella era la representante o continuadora del arte taino de Puerto Rico, su país natal, si bien lo hacía de manera libre, abierta y siguiendo la estética del tiempo que le había tocado vivir. Sentía una gran admiración y devoción por el arte taíno al que dedicó su tesis doctoral, que finalmente no pudo leer ante tribunal público universitario, porque le sorprendió la muerte.

María Antonia Román Prado era una artista visual perfeccionista, exigente consigo misma y dotaba de una espiritualidad a su obra que se observa en el recorrido pausado de la misma. Su escultura no es abrupta en su ejecución, se revela suave y sin aristas, por lo que invita a un tacto silencioso.

Una de sus mayores satisfacciones estuvo cuando en 1pudo mostrar buena parte de sus esculturas juntas en el Centro Washington Irving de Madrid, dependiente de la Embajada de los Estados Unidos de América, en 1992.

Algunos datos biográficos

 María Antonia Román Prado (San Juan de Puerto Rico, 1947 –Madrid, 2017) estudió Bellas Artes en San Juan de Puerto Rico y amplió estudios a España en la Facultad de Bellas Artes de la Universidad Complutense de Madrid, ciudad en la que se instaló y residió durante 40 años, casada con el ingeniero Héctor Cavigliasso Baralis (Buenos Aires, 1945).

    Como escultora, trabajaba con la piedra, el mármol fundamentalmente. La abstracción era el mundo más visitado de la escultora, una abstracción con vagas alusiones figurativas o metafóricas. 

    Román Prado bebió en las fuentes de maestros como Henri Moore, Jean Arp y el arte taíno, dando una vuelta de tuerca a su arte de la tercera dimensión.  En 1992 hizo una gran muestra retrospectiva y antológica de su obra en el Centro Washington Irwing de la Embajada de los Estados Unidos en Madrid.

Los archivos documentales de la escultora puertorriqueña figuran hoy en Pamplona, en los Archivos Generales de la Universidad de Navarra.

Más información

https://romanprado.com. 

Escultura de María Antonia Román Prado. Colección Club Financiero Génova (Madrid)


domingo, 18 de octubre de 2009

María Antonia Román Prado, Escultura abstracta en piedra


María Antonia Román Prado, escultora


Julia Sáez-Angulo

    19.10.09.- Madrid.- Lleva treinta años en España consagrada a la escultura en piedra, mármoles fundamentalmente. Los artistas de su generación, como el escultor Francisco Leiro, recuerdan a la puertorriqueña María Antonia Román Prado trabajando concienzudamente en la Facultad de Bellas Artes de la Universidad Complutense. La abstracción es el mundo de la escultora, una abstracción con vagas alusiones figurativas o simbolistas.

    Román Prado bebe en las fuentes de los maestros Henri Moore o Jean Arp dando una vuelta de tuerca al arte de la tercera dimensión expuesta en su día en el Centro Washington Irwing de Madrid, en una espléndida muestra antológica de su creación plástica.

    Su estudio está situado junto al frondoso parque de la Fuente del Berro y allí se la puede ver metida en su escafandra gris cortando y limando el duro material de sus piezas en piedra de Calatorao, mármol de Carrara o de Macael, travertino de Almería, etc. Cuando sale de su “burka” profesional podemos contemplar su melena rubia y sus uñas largas y pintadas de rojo.

Raíces étnicas en Puerto Rico

    El dibujo y el grabado han ocupado igualmente su actividad plástica. Su temática se inspira con frecuencia en el arte de los taínos, en un deseo de retomar las raíces éticas de su país. Román Prado prepara su tesis doctoral precisamente sobre la escultura taína. El Museo de América en Madrid ha expuesto recientemente una gran exposición de arte taíno que ha recorrido toda Europa.

    Para esta escultora la investigación formal en el arte es un capítulo fundamental. “No se puede repetir lo que otros hicieron, hay que avanzar en los conceptos y en las formas”. Su obra, de una exquisitez y pureza supremas, gustan del acabado y el pulido majestuoso. “En el arte, la belleza nunca está de más. Los hombres de hoy están necesitados de belleza, aunque ese no sea el único objetivo del arte”, declara.

    La obra de Román Prado ha participado recientemente en el “Libro de Oro de la Unesco” y el mayor deseo de la escultora es llevar a cabo una gran exposición retrospectiva en su ciudad natal San Juan, pero para ello necesita un patrocinador que lleve las esculturas al otro lado del océano.
Esculturas de María Antonia Román Prado en el estudio madrileño






martes, 9 de mayo de 2023

MARÍA ANTONIA ROMAN PRADO: El Museo González Robles-Universidad de Alcalá adquiere ocho de sus esculturas


Museo Gonzalez Robles-Universidad de Alcala




Esculturas de Román Prado en mármol blanco


Julia Sáez-Angulo

9/5/23.- Madrid.- El Museo González Robles-Universidad de Alcalá adquiere ocho de sus esculturas, especializado en arte iberoamericano, ha adquirido ocho esculturas de la artista visual puertorriqueña María Antonia Román Prado, que residió y trabajo en Madrid durante cuarenta años.

El nombre de Román Prado ya figuraba en la Colección González Robles, con uno de sus graxbados, por lo que viene a enriquecer sus fondos artísticos,

Cuatro de las piezas adquiridas se exhibirán en el Jardín Botánico, un recinto cerrado de la Universidad alcalaína. Se trata de obras pulidas en mármol blanco de gran belleza.

Las obras fueron donadas en su día por el esposo de la escultora, Héctor Miguel Cavigliasso Baralis, fallecido a primeros de 2023 en Madrid, quien publicó en libro la tesis doctoral de la autora -a ella no le dio tiempo a leerla formalmente- bajo el título de “El arte puertorriqueño y la cultura taína” (2021), editado por Visión Libros. 

Los archivos y documentación sobre la vida y obra de la escultora María Antonia Román Prado se conservan en los Archivos de la Universidad de Navarra.

El Museo González Robles-Universidad de Alcalá,  junto al Museo Extremeño e Iberoamericano y la Fundación Obra Pía Pizarro en Trujilo, cuentan con interesantes colecciones de arte iberoamericano contemporáneo. El de la Universidad de Alcalá unió a sus fondos la Colección del ecuatoriano Solís, en depósito durante diez años, muy cerca de caducar.

El Museo Sofía cuenta también con el depósito de la Colección Patricia Phelps de Cisneros. Se trata de uno de los conjuntos de arte contemporáneo iberoamericano de mayor valor y calado internacional, un grupo de obras que aporta un profundo conocimiento acerca de un período y una zona del mundo ano siempre muy estudiada por la historiografía tradicional.

    La mayoría de estas colecciones de arte iberoamericano contemporáneo, cuentan con muy pocos nombres de mujeres artistas, algo pendiente de

subsanar.

Más información

www.romanprado.com



Esculturas de Román Prado. Mármol blanco



Esculturas de M.A. Román Prado

domingo, 26 de febrero de 2017

MARÍA ANTONIA ROMÁN PRADO: UNA TRAYECTORIA ESCULTÓRICA




L.M.A.

María Antonia Román Prado (San Juan de Puerto Rico, 1947 - Madrid, 25 de febrero de 2017)

Catálogo de su exposición retrospectiva en 2013:

    26.02.17.- Madrid.- Las esculturas en piedra -preferentemente mármol- de María Antonia Román Prado, transmiten sensibilidad, armonía, humanidad y ternura. De su demostrado espíritu creador, pueden esperarse muchas cosas exquisitas, casi mágicas –– así describió Santiago de Santiago en el Correo  del Arte, al referirse a la exposición retrospectiva en el Centro Washington Irving ––.

    La retrospectiva a su trayectoria refiere a un camino que comenzó a los cinco años de edad obtuvo el “Premio de Dibujo” en su colegio, más adelante, cuando culminaba el bachillerato, la “Medalla de Arte” obtenida por entonces confluyó en una vocación inconfundible: el amor por las artes plásticas. Así, por las sendas plásticas, recorrió la pintura, dibujo, grabado (litografía, aguafuerte, xilografía), diseño, mosaico, caligrafía, artesanía, vidrieras y escultura. Fue esta última la que atrapó definitivamente sus inquietudes.

    Si acaso se considerasen épocas de su trayectoria hay que reconocer en sus primeras manifestaciones cierto realismo escultórico, donde predomina la figura humana descripta en diferentes concepciones. Luego devendría su andar por las formas abstractas, sin que pueda entenderse como una ruptura sino una evolución caracterizada en las tres dimensiones de la figura.

    La escultora va buscando una expresión cada vez más serena en la que se conjugan un extraño hermetismo con una específica tensión demostrativa de las preocupaciones intelectuales estéticas que presiden la obra –– de esta forma opina Raúl Chavarri, al comentar su Exposición Antológica, en el Centro Cultural de los Estados Unidos de América, en Madrid ––.

    Su obra artística, el fruto de una labor de sincera vocación, de meditado y silencioso estudio, con sensible intuición –– dice Francisco López Hernández, con motivo de su exposición en las salas del entonces Centro Iberoamericano de Cooperación, y agrega –– la causa de una forma concreta, la razón que crea y mueve un volumen, una curva, una arista, o el pulido de una superficie es la obra escultórica surgida de un sentimiento interior, alejada de toda representación de la realidad, que habla con la voz y la palabra del silencio, es el lenguaje, la poesía pura y sin palabras de la forma en el espacio.

    Su concepción escultórica no es sólo un juego de perfiles, sino de luces que describen la conjunción entre la armonía de las formas y el colorido del material y sus vetas, los relieves y oquedades aportan ese misterio que mimetiza la comunicación entre la creación y la artista.

    Su escultura podría definirse como una bella y rotunda abstracción en el mármol, en las que el hueco y el vacío cobran el mismo protagonismo que la masa. –– Así comentó Valva Rioja en un artículo “Escultora del mármol y la abstracción”, publicado en la revista Crítica de Arte, con motivo de su participación en la Feria Internacional Inter–Art de Valencia y en la exposición en el Museo Luis González Robles,  y concluye –– Escultura con vocación de permanencia, con una estética refinada que nace de la talla bien delimitada y cuidada. Sus acabados son perfectos y hermosos; invitan al tacto... La escultora indaga en el bloque que tiene delante y extrae de él la forma que dormía en su interior.

    La obra escultórica de María Antonia Román Prado son piezas únicas. Su espíritu creador dirige sus manos para que así sea.

    En palabras textuales de Antonio Cobos, comentarios sobre la exposición en el Club Financiero Génova, en la sección “Revista de Arte” del periódico YA –– María Antonia Román Prado muestra una obra seria y poderosa. Pertenece a esa rara especie de escultores – actualmente en trance de extinción – que, desdeñando ayudas ajenas de sacadores de puntos y fundidores, labra directamente los mármoles.



CONTENIDO:

q  SELECCIÓN  FOTOGRÁFICA  DE  LA EVOLUCIÓN  ESCULTÓRICA TALLAS  EN  MÁRMOL.
q  SELECCIÓN  DE:  REVISTAS;  CATÁLOGOS;  DICCIONARIOS.
q  CATÁLOGOS  DE  EXPOSICIONES INDIVIDUALES  EN  ESPAÑA.
q  FUNDACIÓN ÁLVARO MUTIS.
PREMIO A LAS ARTES PLÁSTICAS 2006. POR SU EXCELENTE TRAYECTORIA EN LA ESCULTURA DE VANGUARDIA.
q  ANTECEDENTES PROFESIONALES:  CURRICULUM VITAE.
q  CATÁLOGOS DE EXPOSICIONES INDIVIDUALES EN PUERTO RICO Y  PERIÓDICOS.


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