viernes, 19 de noviembre de 2021

"Historia desconocida del Descubrimiento de América", libro de Luis Antequera



L.M.A.

 19.11.2021.- Madrid.- Luis Antequera ha presentado el que es su último libro hasta la fecha, “Historia desconocida del Descubrimiento de América. En busca de la nueva Ruta de la Seda” en la librería Lé de Madrid. Hizo la presentación del autor Humberto Pérez Tomé, editor de la obra, del sello Sekotia.

La presentación contó con nutrida audiencia que llenaba la sala, quedándose incluso muchas personas sin poder sentarse.

    Luis Antequera incidió en la idea de que en su libro, junto a una serie de eventos que son del todo desconocidos a pesar de poder encontrarse en las fuentes primarias de los hechos, intentaba aportar una serie de ideas para reenfocar los descubrimientos españoles que se producen entre los siglos XV y XVIII y poner el titánico trabajo en sus correctas dimensiones, muy superiores a las que hoy manejan los historiadores, todos, negrolegendistas y no negrolegendistas.

    La principal de todas ellas es que España no descubrió América, España descubrió más de medio planeta, para ser exactos un 57% del mismo, es decir, todo aquello, tierras y aguas, que va desde las Canarias hasta las Molucas. Ello implica al menos, seis grandes descubrimientos, de los que el de América es sólo uno de ellos. Descubrimientos que no desveló, aunque según aseguró, “es fácil rescatarlos de una correcta lectura de los hechos”, remitiéndose a su obra.

    Preguntado sobre si estamos ante un descubrimiento o ante un “encuentro” respondió taxativo “Descubrimiento sí, encuentro no. Un encuentro habría implicado una actividad bilateral por parte de las dos facciones que pretenden encontrarse, y eso no se produjo. Fue España la que salió el encuentro, fue España la que lo consiguió sin que la otra parte pusiera nada de su esfuerzo, y sin que ni siquiera fuera consciente de los hechos. Para los navegantes españoles el hecho fue una causalidad, para los indígenas americanos, una casualidad”.

    Suele decirse que los navegantes españoles no descubrieron nada porque ya lo habían descubierto los americanos que se hallaban en el continente. Eso sería como sostener que tampoco Pasteur descubrió la rabia, porque fueron los enfermos que la padecían los que la habían descubierto antes que él.

    Otros sostienen que Colón no descubrió América porque América ya la había descubierto un vikingo por nombre Leif Eriksson siglos antes. Antequera sostuvo que incluso antes que Leif Eriksson ya pudieron haber estado en América pescadores vascos, gallegos o escoceses, aprovechándose de sus ricos caladeros. O incluso, como sostiene algún historiador aún más osado, alguna flotilla fenicia salida también, curiosamente, de Andalucía, más concretamente de Cádiz.

    La tesis vikinga ni siquiera goza de una autenticidad histórica completa, pero aunque el hecho hubiera tenido lugar, Eriksson y los hombres que le acompañan no descubren nada. Eriksson pasa por allí, no es muy consciente de donde ha estado, no cartografía, no da nombre a los lugares, no informa, no persevera en el hallazgo, no coloniza, no urbaniza, no pretende sacar mayores conclusiones del viaje ni darle continuidad alguna. Se diría que ni sabe dónde ha estado. Los que sostienen que es Eriksson el que descubre América confunden “descubrir” con “estar”, son cosas diferentes…

    Interés suscito la cuestión sobre si España debe pedir perdón por la evangelización y colonización americanas, a lo que el autor del libro respondió que el perdón es algo muy personal y no tiene ningún interés el perdón pedido en nombre de otro u otros. “Puestos a pedir perdón por los pecados históricos, todos tendríamos que pedirnos perdón los unos a los otros”. Además, el hecho de que en América el mestizaje alcance a nada menos que un 70-80% de la población, una raza nueva en realidad formaba de la fusión del elemento hispano con el elemento indígena, hace que un hipotético proceso de pedir perdón sea en el caso americano un proceso muy “doméstico”, en el que cada americano, descendiente a la vez de españoles y de indígenas americanos, debería pedirse perdón a sí mismo.

    Se habló del Fuerte Navidad, de los diversos debates que el descubrimiento suscitó en España, de la exploración y evangelización española por tierras estadounidenses, del importante avance que representan las leyes de Indias en el camino hacia la declaración de los derechos universales del hombre, de la creación por los españoles de hasta treinta universidades y de muchos otros temas que suscitaron el interés de los asistentes.

    Al final del evento el autor firmó ejemplares de su libro, y se cerró la sesión ante el general contento.


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