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miércoles, 29 de abril de 2026

DIEGO MOYA EXPONE “ORBITAL” EN EL MUSEO DE LA NEOMUDÉJAR


Diego Moya, artista visual

Diego Moya con la comisaria Zara Fernández, Julia Sáez-Angulo y una coleccionista de arte


Fotos: J.S.A.

29/4/26.- Madrid.- Diego Moya expone “Orbital” en el Museo de la Neomudéjar. La exposición, inaugurada por el director del Museo, Francisco Brives, permanecerá abierta hasta finales de mayo próximo.

    Zara Fernández de Moya, comisaria de la exposición explica: “La obra de Diego Moya (Jaén, 1943) se despliega como una travesía entre lo visible y lo invisible, entre lo ancestral y lo digital, entre la tierra y el cosmos. Desde muy joven, su mirada estuvo orientada hacia lo cósmico: un pequeño fragmento del cuadro, La visión de Tondal, de la escuela del Bosco —esa escena donde una ratita se asoma por el ojocosmos de la cabeza central— lo ha acompañado desde siempre, en clave íntima, como germen simbólico que resuena en toda su trayectoria y que dialoga con otras visiones cósmicas de la historia del arte, muy presentes en la mirada del artista.

    Arquitecto de formación y artista multidisciplinar, Moya ha desarrollado un proceso creativo en el que el concepto de “orbital” de la física cuántica actúa como principio estructural y simbólico. Desde sus primeras cajas de luz de los años 70 hasta sus series más recientes, su trabajo se abre a un “campo de posibilidades” que emerge a lo largo del proceso creativo, cuando el artista, como él mismo expresa, “se sitúa con una atención flotante desde donde empieza a percibir lo que no tenía pensado.” 

    Así, cada obra funcionaría como un orbital de luz y materia, un espacio de probabilidad que se revelaría como realidad actuante y memoria visual, recogida aquí en un recorrido de 1998 a 2026: Río Azul, La piel de la tierra, Aluminios, Cajas Luminosas o, sus recientes, Colonizados. Un proceso en el que el artista mantiene un diálogo constante entre percepción, materia y cosmos, así como una fisicidad palpable, casi ritual, con sus piezas: un trabajo directo y manual donde la materia se toca y se erosiona, incluso en aquellas series en que pudiera parecer más próximo a la tecnología.

    En Río Azul, Moya abre un territorio en el que la abstracción se vuelve simbólica, explorando las analogías entre el comportamiento físico de la pintura y el de la materia cósmica. Los surcos funcionan como ríos, estuarios, venas o neuronas, y la pintura fluye guiada por ritmos internos que el artista descubre en el proceso. La piel de la tierra profundiza en esta investigación cósmica mediante impresiones directas sobre rocas milenarias, contrapuestas a rostros humanos ampliados. Son improntas que actúan como archivos de memoria: La piel de la tierra se convierte en espejo de la piel humana, en una reflexión sobre el tiempo, la inscripción y la pertenencia al universo.     En la serie Aluminios, esa materia ancestral —arenas, pigmentos, texturas— dialoga con superficies industriales, tensión que refleja la experiencia vital y profesional del artista, atravesada por dos continentes, África y Europa, y dos imaginarios.

    Sus Cajas Luminosas actuarían como dispositivos perceptivos en diálogo con la física actual y sus propuestas: la luz vibra, se expande y se transforma según la posición del espectador y el tiempo de observación. Como en un sistema cuántico, la obra permanece en un estado de posibilidades hasta ser observada, revelándose solo desde un punto frontal y perdiendo esa certeza en cuanto el espectador se desplaza, sobre todo, lateralmente. Es en Colonizados, su serie más reciente, donde la luz se vuelve más espectral e interrogativa: aquí Moya intensifica la dimensión psicológica y política de su obra.  Ya no son estructuras tridimensionales, sino superficies donde flotan cabezas ingrávidas en una membrana de metacrilato sin coordenadas, atrapadas en dispositivos y corrientes tecnológicas.

    En Orbital, todo queda suspendido en un espacio poético donde lo visible y lo invisible se rozan, y donde la luz —materia primordial de su obra— actúa como una revelación continua de energía y memoria

    Más información

https://www.laneomudejar.com/orbital-diego-moya/

https://lamiradaactual.blogspot.com/2022/11/diego-moya-esculturas-luminosas-en-la.html

"Aluminio" de Diego Moya
Frank Brives, director de La Neomudéjar y un visitante

"Del Bosco",  "mascota" del pintor
Begoña Torres, directora del Museo Lázaro Galdiano




domingo, 23 de noviembre de 2025

CARLOS S. TÁRRAGO y DIEGO MOYA. Diálogo cultural sobre Marruecos. MED-OCC, asociación cultural para intercambio cultural, dirigida por Zara Fernández de Moya

Historiador Carlos S. Tárrago y pintor Diego Moya
Carlos, Diego y Julia Sáez-Angulo


Julia Sáez-Angulo

        Fotos: J.S.A.

24/11/25.- Madrid. – El historiador Carlos S. Tárrago y el artista visual Diego Moya, dos españoles que ha residido largo tiempo en Marruecos, han llevado a cabo un largo diálogo sobre el país norteafricano, del que guardan numerosos recuerdos y amigos. La Asociación Cultural Mediterráneo Occidental y sus actividades, dirigida por Zara Fernández de Moya, ocupó buena parte de este diálogo.

Arcila, Tánger, Tetuán, Casablanca, Rabat, Marrakech, Taroudan… fueron algunas de las ciudades que los dos interlocutores citaron alternativamente, habitadas por diversos amigos y conocidos, muchos de ellos comunes, con los que habían compartido vida y actividades. 

El arte fue capítulo importante en la conversación, dadas las numerosas exposiciones de artistas españoles y marroquíes en Arcila y Madrid (Círculo de Bellas Artes y Casa Árabe) o de otros países árabes o islámicos, como Irán, que Diego Moya ha coordinado dentro de MED-OCC.  El título de “Miradas” recíprocas" se ha repetido en los diversos catálogos bilingües, en español y francés.

Entre los artistas españoles que han participado: José Freixanes, Fernando Verdugo, Teresa Muñiz, Aurelia Medina, Pepe Duarte, José Nevado, Martín Palazón, Celia Sánchez, Emilia Rivas    En el comité de honor de MED-OCC figuran Rafael Canogar y Santiago Olmo

    Zara Fernández de Moya experta en Fotografía, llevó a cabo, como comisaria, una interesante exposición titulada “Miradas paralelas. Irán-España: Fotógrafas en el espejo” entre mujeres fotógrafas de ambos países: Soledad Córdoba y Shadi Gadirian; Cristina García Rodero y Hengameh Golestan; Amparo Garrido y Rana Javadi; Isabel Muñoz y Gohar Dashti; Mayte Vieta y Ghazaleh Hedayat; María Zarazúa y Newsha Tavakolian.

Lamentablemente, la pandemia de covid-19 ralentizó mucho esos contactos culturales y algunos ha costado rehacerlos. Por la conversación salió el nombre histórico del pintor español José Tapiró (1836-1913), o la buena colección de arte contemporáneo que el rey Mohamed VI guarda en el palacio de Rabat, con nombres de artistas de primera fila. Una de las obras que el rey adquirió fue de Diego Moya.

La cultura es la verdadera partícula coagulante entre los pueblos, más allá de la política siempre oscilante, vinieron a concluir los dos españoles. 

    “En la literatura, el intercambio entre españoles y marroquíes ha sido más frecuente, que entre los pintores y artistas visuales en general”, recordaba Diego Moya, de ahí la necesidad de crear MED-OCC.

    Como final de conversación se comentó las buenas expectativas que tiene la Casa Árabe en Madrid, con el nombramiento del nuevo director, el embajador Miguel Moro, con experiencia en destinos árabes como Bagdad o Kuwait. 

Más información

https://www.zarafernandezdemoya.com/med-occ

https://www.condeduquemadrid.es/actividades/miradas-paralelas-iran-espana-fotografas-en-el-espejo

Carlos y Diego
Diego Moya y Julia Sáez-Angulo
D
D


sábado, 12 de noviembre de 2022

DIEGO MOYA. Esculturas luminosas en la galería Luis de Burgos de Madrid





L.M.A.

            12.11.2022.- La exposición de Diego Moya en la Galería Luis de Burgos de Madrid deja en la memoria la imagen de la belleza de la luz fluyendo en unos universos paralelos. Estas esculturas, cajas luminosas de una ejecución exquisita que evocan infinidad de emociones, generan luminosidades movedizas que hacen pensar en el espacio, la naturaleza, o los resplandores de las aguas profundas. Así describe el crítico Santiago Olmo las cajas de luz de Diego Moya: 

“Se trata de pequeñas piezas cúbicas, realizadas con metacrilato. Están dotadas de una luz interior muy tenue que cuando se enciende abre a un espacio infinito: aparecen de repente las visiones que ofrecen los telescopios, constelaciones, galaxias y nebulosas”. 

Un trabajo que nos introduce de lleno en el siglo XXI, pero cuya reflexión inició Moya en las primeras etapas de su ya larga trayectoria. Diego Moya empezó a crear sus “cajas luminosas” a mediados de los 70, becado por la Fundación March para investigar nuevos materiales en el arte, entonces el artista cercano a las escuelas constructivistas y cinéticas. El reconocido artista, una reencarnación posmoderna de un hombre del renacimiento, pintor, escultor, arquitecto pero también cosmopolita, implicado en encuentros internacionales entre pintores de Marruecos y España, desde la Fundación Med-occ de la que es impulsor, siguió  durante años explorando las comarcas misteriosas de la luz desde un expresionismo abstracto marcadamente, poético. Muchas exposiciones, premios y viajes a Oriente más tarde, Diego Moya afronta de nuevo, con la perspectiva del tiempo, los cubos luminosos. 

Como escribe Santiago Olmo sobre los destellos en estas obras: “La luz de la que hablamos, no es una luz solar, aparece como una abstracción, como una luz inventada, experimental, que marca planos contrapuestos, interior / exterior, oscuridad /claridad, o climas lumínicos densos como el vapor o la niebla”.

Su regreso a las esculturas luminosas alcanzó su detonación artística cuando, en 2018, Diego Moya participa en el Sharjah Islamic Arts Festival con una “caja de  luz” inmersiva, llevada a grandes dimensiones. En aquel momento Diego Moya ya estaba implicado, con el bagaje de muchos años de investigación artística, en la sensibilidad de la luz en sus cajas de insólita belleza. El propio artista afirma que el espacio lo recreamos con nuestra mirada, pero es infinito: “. Aunque lo veamos limitado por una caja de treinta o cuarenta centímetros, nos podemos zambullir en él en una flotación soñada”. Diego Moya nos invita a perdernos en sus irradiaciones y convertirnos en “astronautas cuánticos”. Una obra original y de extraordinaria belleza.


Esculturas de Diego Moya


jueves, 17 de noviembre de 2011

Diego Moya expone su Obra Reciente en Esquina de Arte Contemporáneo



Diego Moya. Obra Reciente

Galeria Esquina Arte Contemporáneo

Almadén, 19

28014 Madrid



L.M.A.



El pintor Diego Moya (Jaén, 1943) expone sus últimos trabajos artísticos en la galería Esquina de Arte Contemporáneo de Madrid. Se trata de cuadros de mediano y gran formato en soporte de aluminio, en los que el autor vierte arenas de distinto grosor y diversos tonos que alterna con la pintura, en un juego de reflejos y presencias que incorporan al espectador en la obra y lo envuelven una atmósfera de ambigüedad.

Moya trabaja el soporte con incisiones sutiles para restar uniformidad a la superficie y añadir sugerencias al efecto espejo del aluminio.

Santiago Olmo dice en un artículo sobre el pintor, “Dibujar en la niebla”: “En los cuadros de estas series la pintura no simula la luz, sino que esta surge directamente desde el fondo tratado de las planchas de aluminio y la pintura es condensación en movimiento de materia. Las imágenes a las que remiten estas obras se acercan a espacios siderales...”

Diego Moya estudió en la Escuela de Bellas Artes y de Arquitectura de Madrid y se consagró a la pintura, en la que trabaja siguiendo diferentes series. Después de su gran serie en azules. Por su formación de arquitecto Moya ha sido, desde siempre, un entusiasta de los descubrimientos y avances de la ciencia.

Uno de los polos de esta exposición lo constituye la referencia al mundo de la ciencia contemporánea que, en las últimas décadas, ha traspasado todo lo esperado situándose en el borde de lo desconocido, despojándose de las certezas de antaño y dando como resultado que estas nuevas formulaciones, aunque con otro lenguaje, nos acercan a las visiones de los místicos de todas las épocas.

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martes, 6 de julio de 2010

Damasco y Siria visto por seis artistas españoles




IIham – Inspiración
Comisario Diego Moya
Museo Nacional de Siria
Damasco. Del 3 de junio al 30 de julio de 2010-07-05




pintura de Fernando Verdugo





Julia Sáez-Angulo




      06.07.10 .- Madrid .- Los artistas españoles José Luís Alexanco, Rafael Canogar, Diego Moya, Isabel Muñoz, Soledad Soldevilla y Fernando Verdugo exponen sus obras en el Museo Nacional de Siria en Damasco, en una muestra titulada “IIham – Inspiración”, comisariada por Diego Moya. La muestra ha sido patrocinada por la Sociedad Estatal para la Acción Cultural Exterior de España, SEACEX.

La exposición “es un gran ejemplo de la multiplicidad de iniciativas que se están produciendo de manera coordinada entra la sociedad española y la de los países del Mediterráneo Oriental. El encuentro en Damasco que plantea este proyecto, con el reflejo de la ciudad de Córdoba de fondo, apunta a la historia compartida entre nuestras dos naciones y a todos los valores que compartimos”, dice Charo Otegui, presidenta de SEACEX en la presentación del catálogo.

Para el comisario de la muestra, Diego Moya, “uno de los debates de mayor vigencia en nuestra cultura es el de las posibles formas de reconocimiento del “otro”, más allá de la simple buena voluntad que quedó ya puesta en entredicho con certera diana por Edward Said hace 30 años”.

(...) “Said señaló que lo que está en el fondo de la cuestión: “la visión del otro es manipulada y tergiversada para cumplir los intereses de cualquier país hegemónico, que ahora no es ni Gran Bretaña ni la Francia del siglo XIX, sino los Estados unidos de la últimas décadas, en su versión más imperial”, escribe Moya.

IIham “quiere aportar una forma de salir de aquella sensación de bloqueo creativo a la que me refería antes- continua diciendo el comisario. “No se trata en este caso de dar la voz al otro sino de recuperar la posibilidad de la nuestra, fuera del discurso hegemónico de la visión occidental”.

Fernando Verdugo, Soledad Sevilla, Isabel Muñoz...

Los artistas participantes viajaron a Damasco y se llevaron en su mente y retinas unas ideas e imágenes que han interpretado en las obras con su propio lenguaje. José Luis Alexanco muestra la ciudad “que habla de rosas, de murallas romanas, del profeta Ananías, de Ibn Arabi…”

Rafael Canogar recorrió el casco antiguo de la capital siria y se sintió viajar en el tiempo, en un mundo de colores y aromas, ante la especial arquitectura otomana de los viejos palacios, de los que tomó la idea de franjas cromáticas de sus fachadas para sus cuadros de color vivaz en rojos, negros y blancos con un lenguaje de hoy a base de arrastres del pigmento.

Diego Moya ha querido atrapar la luz rutilante de un día sin filtros, en el que se contemplaron danzas y giros hasta que el sol ardiente lo desbordó de luz y se refugió en una suerte de nocturnos hechos bellas abstracciones. Un visión espacial muy acorde a la línea pictórica del autor.

La fotógrafa Isabel Muñoz se encontró en Siria con la danza masculina y giratoria que da lugar a figuras florales, a ritmo de vértigo, a manos como estrelicias, a celosías e arabescos y geometrías. Una de sus fotos “giratorias” la hemos visto también en PhotoEspaña 2010.

Soledad Sevilla - infiel en su día a la geometría inicial del Centro de Cálculo- juega con el cuadrado dentro del cuadro –un guiño a Albers- en colores aterciopelados rojos, verdes, azules matizados por manchas y trazos automáticos… de gran sensibilidad y elegancia.

Fernando Verdugo sigue la “ruta de los Omeya”, como buen artista andaluz, y deambula por la mezquita de Córdoba hasta llegar a Damasco, comienzo del retorno. El árbol de la vida, tan presente en los zócalos de los espacios andaluces y árabes, las visiones de los suelos espigados por los alarifes… El muro y el suelo que evocan lugares y espacios en colores matizados que hacen viajar por ambas geografías

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