Mostrando entradas con la etiqueta Doña Sofía. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Doña Sofía. Mostrar todas las entradas

jueves, 24 de enero de 2013




María Teresa Campos escribe el libro “Princesa Letizia”


 
Doña Letizia



Julia Sáez-Angulo

         La vida de Letizia Ortiz Rocasolano vende. Son muchos los que están intrigados en cómo sigue la historia de esta mujer que de familia sencilla ha llegado a ocupar la altura de los Borbón reinantes en España. María teresa Campos (Tetuán, 1941) ha escrito el libro “Princesa Letizia”, que lleva por subtítulo “una historia ficticia basada en hechos reales”.

El volumen ha sido publicado por la editorial Planeta.

Lo último que se sabe es que ha acordado con el Príncipe Felipe rebajar su agenda de trabajo para que pueda viajar con amigas y disponer más tiempo para sus retoques estéticos. Lógico, primero necesitó hacerse visible en sociedad como nuevo miembro de la Familia y después retirarse puesto que el papel institucional está en el Rey y, por delegación en el Príncipe, mientras que ella es sólo consorte.

Otra noticia reciente es la posible publicación de las fotos de la primera boda civil de Letizia. Que se publiquen de una vez puesto que todos sabemos que se casó con Alonso en Extremadura. ¿A qué viene tanto secreto? Esas fotos, al igual que la sentencia de su divorcio serán públicas algún día, cuanto antes, mejor. El Príncipe eligió a una divorciada como futura reina de España, que se atenga a las consecuencias de que el pasado siempre vuelve.

En la piel del personaje

María Teresa Campos ha querido meterse en la piel de Letizia para tratar de opinar y habla como ella. Es toda una osadía para un libro que se venderá muy bien porque a este país le gustan los cotilleos reales, probables y posibles. No hay que olvidar que el papel institucional de Letizia solo cobraría protagonismo político como regente, encaso del fallecimiento del Príncipe ya rey y de sus hijas menores de edad.

Entre los epígrafes del libro figuran: Déjame hablar a mí; El futuro siempre vuelve; Por la Iglesia; Infancia; Mi familia real; Mi real familia; Mi familia política; Se dice de mí; Ante el espejo; Mi divorcio, El protocolo; Princesa de mi Asturias; El Estilo Letizia; Los veraneos; Las escapadas, Ante el televisor; Leyendo la prensa; En la intimidad; Sigue la sucesión;  Off the record; Silencio, cariño mío; La web; Caminemos; El futuro, y Final.

Todo un recorrido de observaciones, recuerdos y prospectivas de futuro. Una serie de fotos en color animan el libro, donde se recuerda la posición republicana de Letizia que llamaba “el principito” a Don Felipe, cuando era periodista y todavía no había escalado el puesto actual.

El Rey califico a Doña Sofía de “profesional” y dio en el clavo. El Pçrincipe de Asturias calificó a Letizia de “un activo” para la Corona. La expresión es polisémica y el futuro lo dirá.



viernes, 9 de noviembre de 2012




Fermín J. Urbiola publica el libro “Palabra de Rey” en Espasa




Julia Sáez-Angulo

         Estando las cosas como están para la monarquía española, el escritor y periodista navarro Fermín J. Urbiola acaba de publicar su libro “Palabra de Rey, editado por Espasa. Tuvo una presentación de lujo con el presidente de las Cortes Españolas, Jesús Posada, número tres en el poder político, que habló del libro en Madrid.

         Urbiola, que actualmente dirige un gabinete de Comunicación para empresas y personas, ha escrito otros dos libros dedicados a personajes reales: “Nacida para reina. Fabiola, una española entre los belgas” y “La sonrisa que cautivó a España”, dedicado a la reina Sofía al cumplir sus 60 años, celebrados entre lágrimas por las críticas al libro que le hiciera Pilar Urbano.

La monarquía española no pasa por su mejor momento, frente a la inglesa, por ejemplo, que después del asunto Diana de Gales/Carlos de Inglaterra, ha sabido superarse por la Reina Isabel II, sobre todo en el último 60 aniversario de su reinado. En España los Reyes no celebraron sus bodas de oro (Atenas 1962porque no estaban los tiempos para fastos familiares. La Casa Real española se limitó a enviar un CD de fotos y a decir que no habría celebración.

Urbiola ha hecho un relato del Rey de España, que va de la legalidad a la legalidad, cumpliendo su palabra y su misión de llevar la democracia a los españoles desde una dictadura en la que él estuvo cerca de Franco, a una salida monárquica si n traumas, con su figura como poder compensador y conciliador.

Los discursos y mensajes a los españoles recogen su pensamiento, ideas y creencias como rey y se acogen en el libro. “Juan Carlos supo callar durante el régimen franquista, y liderar el cambio desde el inicio de su reinado en 1975”, se dice en el libro “Palabra de rey”, que a su vez reconoce la “inestimable colaboración de la reina, con su lealtad”.

Después de un prólogo, los capítulos recogen palabras textuales y entrecomilladas del monarca, que dan una cercanía de su figura, más allá de la imagen hierática de un rey distante.

Don Juan Carlos es nuestro Rey

Pese a sus defectos, queremos al rey porque es nuestro, el que de verdad enarbola la Corona de España tan necesaria para equilibrar un país centrífugo, pero nos gustaría que fuera más controlado y exigente en su vida privada, porque “un político no la tiene”, al decir del proverbio inglés y él es la primera Magistratura del Estado.

Nos gustaría un rey con más poder moderador antes de que sucedieran las cosas, como no sucedió o no lo hizo ante la inconveniente renovación de ciertos Estatutos de Autonomía, para así no dar la razón a Franco cuando hablaba de los “demonios familiares” que disgregan.

Querríamos un rey menos rico y más sobrio. Sus amigos ricos no siempre gustan y acaban por restarle prestigio y acaban laminarlos, según la habilidad clásica del borboneo. Incluidos algunos impresentables árabes del petróleo, de los que hay que huir aunque den comisiones.

El Rey de España es nuestra máxima institución y merece respeto y no esa broma sucia y macabra que le hicieron en la TV catalana. Pero el rey de España ha de saber ser leal a sus compromisos, incluidos los privados y matrimoniales. Un rey picaflores es patético, sobre todo ante las mujeres y esposas, la propia y las ajenas. “Nobleza obliga” y no debe caer en lo que Ortega y Gasset denunciaba: en España, la nobleza se desobliga. Él, don Juan Carlos, es Rey, pero no está por encima de nadie en el campo de la lealtad o fidelidad a los compromisos adquiridos.



        

         

jueves, 10 de marzo de 2011

Jaime Peñafiel, “El Rey no abdica”, otro libro polémico sobre la monarquía española



“El Rey no abdica”
Jaime Peñafiel
Editorial La Esfera de los Libros, 2ª edición
Madrid, 2011 (277 pags)




Julia Sáez-Angulo



“Un libro que dará que pensar” dice este volumen que ya ha causado polémica desde que salió y ha motivado una segunda edición. Jame Peñafiel sigue con su obsesión por a monarquía como no hubiera otro tema fiera de ella. Ciertamente es un experto, sabe mucho de dinastías y biografías reales, pero tiene obsesiones de filias y fobias que haría bien en limar.

“A un rey sólo debe jubilarle la muerte. Que muera en su cama y se pueda decir: El Rey ha muerto, viva el Rey”. No es urgente reformar la Constitución... ni el Rey está cansado ni el Príncipe impaciente... ¿Abdicar? ¡Nunca! El Rey no abdicará jamás... Ni lo hemos hablado nunca. Se da por sobrentendido”, ha dicho la Reina consorte, Doña Sofía, en sus declaraciones para los libros sobre su vida.

Al Rey lo hemos visto últimamente de operaciones y hospital, con grandes ojeras y moratones bajo los ojos, ciertamente nos preocupa la salud del Rey, porque pese a sus defectos o faltas de distinto tipo, los españoles lo quieren, lo queremos y le debemos algunos servicios clave en el desarrollo de la democracia, después de una larga dictadura.

España necesita un Rey con preparación y prestigio para evitar un presidente de República –pongamos por caso- al que pueda llegar un don Nadie como ha sucedido a la presidencia del Gobierno de España, con un personaje que no tiene peso específico alguno en lo internacional. Un rey se prepara en conocimientos, idiomas, protocolo y finura, algo que falta con frecuencia a nuestros políticos, que careen de la fineza de otros mandatarios, que empiezan por hablar el castellano con donosura como sucede con algunos jefes de estado o de Gobierno en América Latina (ciertamente no Chaves de Venezuela).

Nuestro Rey es hoy por hoy nuestro mejor diplomático y cortocircuita tanto los atrevimientos de los primos” del norte de África y es respetado en otros lugares. No hay más que ver lo bien que habla Hilary Clinton de don Juan Carlos.

Jaime Peñafiel (Granada, 1932) compara la trayectoria del Rey de España con la de sus homólogos –diez monarquías europeas entre reinos, principados y ducados- en edad y situaciones. El relevo dinástico y generacional es un tema más serio de lo que se pueda imaginar, apunta el autor. Las expectativas de vida son cada vez mayores, por lo que, en España, don Juan Carlos (Roma, 1938) puede vivir todavía en la plenitud mental y física diez o quince años. El rey y el autor del libro tienen la misma edad.

Un libro con situaciones comparadas

“El Rey no abdica” se divide en los siguientes apartados: Abdicaciones, Renuncias, Muertes; La mala salud de hierro; El futuro, ¿puede esperar?; Monarquías europeas, y Árboles genealógicos. El libro se acompaña de diversas fotografías en color sobre la familia real.

En el epílogo, Peñafiel recuerda la opinión de diversas personalidades que son contrarias a la abdicación del rey. “El historiador Luís Suárez dijo: “Es preferible que no haya una abdicación para que no exista una convivencia entre dos elementos. Recuerdo lo que pasaba con Don Juan, que uno no sabía a quien tenía que llamar Majestad, si al padre o al hijo”

“Al Rey se le ve cada día más cascado, más cansado, más triste. ¿Más infeliz? La felicidad es desear lo que uno no tiene. Seguramente don Juan Carlos no añora no ser un ciudadano normal para tomar decisiones drásticas que su corona y su Reina se lo impiden: dejar todo y a todos y abdicar”, escribía Miguel Ángel Mellado en “El Mundo”. El libro de Jaime Peñafiel “El rey no abdica” habla de todo esto.