Don Juan Carlos de Borbón, Rey Emérito
Por Julia Sáez-Angulo
Nada más patético y triste que ver partir -porque de una u otra manera lo han echado- a un anciano de 82 años de su casa, de la casa en la que ha vivido 42 años y desde la que ha llevado a cabo tantos servicios a España como Rey, como Jefe de Estado, como piloto del cambio, como motor de la Transición de una dictadura a una democracia, de la que hoy todos nos beneficiamos, los primeros, los políticos y diputados. La representación diplomática de Don Juan Carlos a gran escala no se podrá pagar nunca, porque ha sido silenciosa y eficaz.
Y todo eso se lo pagamos con un desahucio de facto, que la sociedad no toleraría para el más indigente de los españoles y se ha hecho de modo miserable con quien ha hecho tanto por nosotros: el Rey Emérito español. El hecho conecta y así me ha venido a la memoria, con el maltrato a los ancianos que la POLITICA EN ESPAÑA está teniendo con nosotros los mayores durante la pandemia, relegándonos a segundo lugar en hospitales y ambulatorios, donde no se nos admitía. Un relegar al olvido y la muerte. Denuncias hay al respecto. Y siguen las buenas palabras, pero no los hechos.
Que en la vida particular y privada Don Juan Carlos ha hecho algunas actuaciones que no son dignas de aplauso, puede ser. Humano es errar. Somos débiles y frágiles en nuestra condición humana.
Que nadie en las alturas haya frenado su salida como anciano y haya incluso sugerido y presionado para que se vaya de La Zarzuela, resulta indigno y será censurado por la Historia. No me cabe ninguna duda. Repito, a un anciano de 82 años, que no está precisamente muy fuerte de salud, echarlo de su casa es empeorar aún más su suerte, su ánimo y su espíritu.
¿Dónde está la gratitud de los demócratas para defenderle? ¿dónde los empresarios a los que ayudó a crear empresas en su viajes como primer Embajador de España? ¿dónde el Cuarto Mandamiento? ¿Es que van a primar los voceras totalitarios?
Ha faltado magnanimidad. Sentimos vergüenza muchos españoles de esa actitud.
¿Dónde está la gratitud de los demócratas para defenderle? ¿dónde los empresarios a los que ayudó a crear empresas en su viajes como primer Embajador de España? ¿dónde el Cuarto Mandamiento? ¿Es que van a primar los voceras totalitarios?
Ha faltado magnanimidad. Sentimos vergüenza muchos españoles de esa actitud.
Honestamente, Don Juan Carlos no se lo merece. Hay que hacer una valoración más amplia del comportamiento humano. Somos muchos los españoles que pensamos así.
No sabemos lo que se ha pactado detrás y por lo tanto nos atenemos a lo visto, la realidad del hecho: Un Rey de España al que se le echa directa o indirectamente de su casa y su patria.
No sabemos lo que se ha pactado detrás y por lo tanto nos atenemos a lo visto, la realidad del hecho: Un Rey de España al que se le echa directa o indirectamente de su casa y su patria.
Dios quiera que vuelva pronto y se quede de nuevo con nosotros. En su casa.




