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miércoles, 5 de septiembre de 2012




 “La Isla del Tesoro”, Arte Británico de Holbein a Hockney


L.M.A

La muestra reúne 180 piezas –pinturas, esculturas, obra sobre papel, libros, revistas y fotografías– realizadas por más de un centenar de artistas, y procedentes de diversas colecciones e instituciones norteamericanas y europeas, principalmente británicas. Un recorrido estético con abundantes referencias literarias: todo un caudal de obras, que abraza más de cinco siglos de arte británico, desde la iconoclastia de los puritanos del siglo XVI y la pintura civil de Hans Holbein, hasta la obra de verdaderos iconos del arte inglés de los sesenta a los ochenta del pasado siglo como Henry Moore, Francis Bacon, David Hockney, Peter Blake, Richard Hamilton o Richard Long.
La exposición estará abierta del 5 de octubre de 2012 al 20 de enero de 2013, en la sede de la Fundación Juan March en Madrid.



La exposición La isla del tesoro. Arte británico de Holbein a Hockney pretende ser un relato de la extraordinaria dimensión y la considerable vitalidad que conoció el arte británico entre los siglos XVI y XX. Su título hace eco de la novela homónima del escritor británico Robert Louis Stevenson: la isla tiene un tesoro –su arte, su pintura y escultura– que, como casi todos los tesoros, está aún medio oculto y por descubrir. La perspectiva adoptada para la muestra ha sido la de los lugares geográficos y la idea que subyace a este proyecto es que se gana mayor conocimiento cuando se inquiere dónde estaba y dónde está el arte británico, –en lugar de qué era y qué es– durante sus cinco siglos de historia.

En el caso del arte en Gran Bretaña, la pregunta por los lugares geográficos, en apariencia tan pragmática y simple, se revela como enormemente clarificadora: lejos de las excesivas rigideces de la pertenencia a escuelas nacionales, a un país, a un estado, una nación o un imperio, una de las primeras sorpresas al acercarse al arte británico es la de comprobar una especie de “localismo universal”; como delatan sus nombres, un considerable número de artistas extranjeros hizo de Gran Bretaña su lugar de residencia y de trabajo. De modo que la crónica del arte específicamente británico lo presenta, de entrada, como sorprendentemente cosmopolita y, aun poseyendo innegables rasgos propios, las obras de sus protagonistas han nacido y han evolucionado al compás de los acontecimientos históricos y artísticos del mundo entero.

Con el objetivo de dar a conocer los tesoros del arte ligados a la isla, La isla del tesoro. Arte británico de Holbein a Hockney presenta una serie de obras como claves maestras para conocer y entender el arte británico, y con las que se articula un relato que pone de manifiesto la fuerza y significación particular de muchos artistas y de sus obras. Todo el caudal de obras y artistas está organizado en la exposición en secciones, correspondientes a otros tantos cortes de época, desde Destrucción y Reforma (1520-1620) hasta Un mundo feliz (1945-1980).
pintura de Hockney

La isla del tesoro. Arte británico de Holbein a Hockney está acompañada de un catálogo profusamente ilustrado, en dos ediciones, española e inglesa, que contiene una fresca, rigurosa y completa introducción al arte, la historia y la cultura visual de Gran Bretaña durante los últimos cinco siglos. Los ensayos, a cargo del comisario invitado para esta muestra, Richard Humphreys, y de los profesores Tim Blanning y Kevin Jackson, analizan la dimensión no solo artística, sino histórica y literaria de un relato tan poco conocido en su detalle como de enorme riqueza visual. Completan la publicación una selección antológica de textos de artistas, ensayistas, historiadores y literatos, algunos de ellos inéditos hasta ahora en español.



CONCIERTOS Y CONFERENCIAS CON MOTIVO DE LA EXPOSICIÓN:

CINCO SIGLOS DE MÚSICA BRITÁNICA

Como complemento de la exposición, se ha programado en la Fundación Juan March para el mes de octubre un ciclo de cuatro conciertos titulado CINCO SIGLOS DE MÚSICA BRITÁNICA, con la colaboración del British Council.

La condición insular de las Islas Británicas ha propiciado a lo largo de la historia el desarrollo de particularidades artísticas, en ocasiones alejadas de las tendencias predominantes en el continente. En el campo de la música, algunos de estos rasgos diferenciadores se materializaron en: la polifonía renacentista con sus especificidades litúrgicas, las canciones con acompañamiento de laúd, el predominio de los músicos italianos durante el siglo XVIII y la alternativa a las vanguardias continentales a comienzos del siglo XX. Estos son los cuatro ejes que conforman los programas que se presentan en este ciclo, describiendo un somero recorrido por los últimos cinco siglos de la música inglesa.

El primer concierto se ofrece el mismo 5 de octubre, en el acto de inauguración. Lynne Dawson, soprano y David Miller, laúd, ofrecen Canciones de J. Owland, H. Purcell y anónimas. Este concierto inicia el ciclo que continúa el miércoles 10 de octubre, con la intervención de Alamire. David Skinner, dirección, con obras de W. Lambe, R. Fayrfalx, J. Taverner, T. Tallis y W. Byrd; sigue el miércoles 17 de octubre con el concierto de La Serenissima (Adrian Chandler, dirección) y Mhairi Lawson, soprano, con obras de F.M. Veracini, W. Boyce, A. Vivaldi, G.F, Haendel y G.S. Carbonelli; y finaliza el miércoles 24 de octubre, con Ashley Wass al piano y obras de W. Alwyn, F. Bridge, R. Stevenson y E. Elgar.


IMPERIO Y ARTE. UNA INTRODUCCIÓN A LA PINTURA BRITÁNICA Y A LA HISTORIA DE SU IMPERIO

También con motivo de la exposición se ha programado un ciclo de seis conferencias, a lo largo del mes de octubre, titulado Imperio y arte. Una introducción a la pintura británica y a la historia de su Imperio, consistente en un recorrido por el desarrollo del arte británico, desde el siglo XVI hasta el que surgió después de la segunda guerra mundial, con énfasis en sus temas cardinales como el retrato, el paisaje, la pintura satírica, etc.; también se dedicarán dos conferencias al contexto histórico en el que se desarrolló el Imperio británico.

El 9 de octubre, Tim Blanning hablará de “La reforma y la cultura británica (1500-1700). El énfasis en el retrato como respuesta a la prohibición de las imágenes religiosas” (en inglés, con traducción simultánea); el 11 de octubre, Javier Docampo lo hará sobre “La caricatura británica del siglo XVIII y William Hogarth”; el 16 de octubre, Javier Maderuelo ofrecerá “Campo y ciudad (1749-1851). La percepción del paisaje y la formación de la ciudad industrial”; el 18 y el 23 de octubre, Julio Crespo MacLennan nos ofrecerá “El Imperio británico (I) y (II)”; y finalizará el 25 de octubre, Xavier Antich, con “El arte británico que surgió después de la Segunda Guerra Mundial”.



jueves, 1 de julio de 2010

Antonio de la Muela, pintor de figura y abstracción con alusiones a la mitología clásica



Julia Sáez-Angulo

Desde el primer momento lo tuvo claro en la Escuela de Bellas Artes; lo suyo era el mundo de las imágenes, la pintura figurativa. Tomó el óleo como pigmento para los retratos libres que lleva a cabo, por su interés en la figura humana y el temple al huevo para su última serie de “manchas” en las que está actualmente investigando.

Bebe en las fuentes de los grandes: Velázquez, Holbein, El Greco… “Ahora quiero volver al Museo del Prado para estudiar a fondo los negros de Velázquez. Es asombroso como el pintor sevillano diferencia las texturas de las lanas o las sedas de la medias”, explica Antonio de la Muela, al tiempo que muestra sus retratos de torsos masculinos sentados o desnudos con arnés.

Le gusta hacer retratos con modelos de personajes cercanos, amigos o vecinos. Trabaja el desnudo masculino, sobre todo en verano porque le gusta trabajar con luz natural más prolongada. Otros retratos masculinos los interpreta en actividades tradicionalmente de mujeres como coser, bordar o hacer petit-point para relajarse. “Me gusta pintar del natural porque del encuentro en vivo nacen más sugerencias plásticas”

En su “Autorretrato”, Antonio de la Muela se presenta casi de cuerpo entero, con doble figura porque “es asombroso lo que uno cambia si se contempla desde un ángulo u otro, desde la derecha o desde la izquierda”, afirma el autor. Le gusta el retrato en libertad, por eso agradeció mucho a una madre que le encargó el retrato de su hija y le dijo: “quiero más un buen cuadro que el simple parecido de mi hija”. Se lo agradecí porque me permitió una composición más suelta”.

Le gusta citar la mitología greco-romana en los títulos de sus cuadros por su gran poder evocador. Ha llevado a cabo una serie de retratos de mujeres embarazadas –por la fuerte carga emocional o expresiva que tiene las madres gestantes y los cuadros llevan los nombres de Medea, Hécuba, Penélope, Ariadna, Andrómaca…”Es una imagen de fuerte mensaje; algunas de las modelos son mujeres de mi familia”, explica el pintor.


Los tondos como escudos de guerreros


Los tondos constituyen una de las líneas trabajadas por Antonio de la Muela. “Me gusta la forma redonda porque con ella interpreto la idea de escudo de guerrero”. Dos de ellos llevan por título “escudo de Héctor”, en gran formato, resuelto en azules y, el otro, en ocres y amarillos, de tamaño más reducido. “Me gusta la obra de “Las troyanas” –dice Antonio. –Siempre me siento al lado de Troya y no de Atenas”.

Los tondos están pintados utilizando el muñón izquierdo de su brazo izquierdo, casi a la altura de la mano, como una plantilla que estampa manchas a modo de mariposas sobre el soporte. “Me gusta el resultado y lo hago con temple al huevo porque este pigmento se adapta mejor al manejo de mi brazo que el óleo o el acrílico que resulta imposible. El pintor José Hernández me dio la receta del temple en Plasencia”.

La serie de manchas la denomina “Las caricias de Anteo”, el gigante que mató Hércules cuando lo levantó en el aire, al descubrir que su fuerza venía de tocar la madre tierra. “Esta serie será la que presente la próxima temporada en una exposición prevista para un centro cultural de la sierra madrileña.”

viernes, 25 de junio de 2010

Laura Mira, reconduce las imágenes y obras de arte hacia el collage



"La casa del coleccionista"
Laura Mira
Ediciones Vuela Pluma
Madrid, 2010-06-25


Julia Sáez-Angulo

Laura Mira se fascinaba con las imágenes de revistas y periódicos que reproducían obras de arte, publicidad, anuncios, fotografías… Todo servía o podría servir en sus manos para llevar a cabo collages, esa técnica que supuestamente inventara Picasso en 1912 con su obra “Naturaleza muerta con silla de rejilla”.

La collages de Laura Mira han acabado en la publicación de un libro titulado “La casa del coleccionista”, editado por Vuela Pluma en una edición de doscientos ejemplares numerados. Todo un objeto de bibliofilia. La autora dice que se decidió a publicarlo por el entusiasmo que mostraron personas cercanas a su vida.

Un texto inicial de la autora centra al lector y espectador de los collages sobre el propósito de su trabajo. Laura Mira describe la casa y todos sus habitáculos: desde el dormitorio principal al garaje que más parece un jardín, pasando por el hall, el rincón de lectura, el salón, el cuarto de juegos, el cuarto de baño, la cocina, la terraza, el rincón de trabajo…

“El coleccionista es barroco pero contenido (¡no le falta detalle!), escribe la autora. “Aquí está la parte más importante de su colección: Goya, Velázquez, Holbein, Schwitters, Ucello, Gozolli, Max Ernst, la “vista de Delf” y muchos otros.”
Presentación en el Círculo de Bellas Artes por Jesús Marchamalo

El libro fue presentado en el Círculo de Bellas Artes de Madrid, por el escritor y periodista Jesús Marchamalo en una intervención literaria llena de humor, en un acto muy concurrido en el que no faltaron las amigas de la autora, entre ella la escultora argentina residente en Madrid, Laura Lío.

Son muchos los artistas que utilizado el collage en su obra a partir de su creación en las vanguardias históricas en París. Las célebres cajas del norteamericano Joseph Cornell son algunos de los más bellos tridimensionales. El germánico Kurt Schwitters es otro nombre clave en este género.

Entre los españoles, los artistas pop como Eduardo Arroyo, Equipo Crónica y Manolo Solbes han cultivado el collage real o pictórico con guiños irónicos hacia la realidad con un deseo de erosionarla.

El artista español Francisco Recuero es habitual en impartir cursos de collage en la Asociación Española de Pintores, Escultores y Artistas (Infantas, 30. Madrid). Maica Nöis ha sido una de sus alumnas aventajadas.