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lunes, 13 de noviembre de 2017

EL REY DON JUAN CARLOS HA ENTREGADO AL TEATRO REAL LA MEDALLA DE HONOR 2017 DE LA REAL ACADEMIA DE BELLAS ARTES DE SAN FERNANDO

En un acto solemne que ha tenido lugar esta tarde
bajo la presidencia de Sus Majestades los Reyes Don Juan Carlos y Doña Sofía



§  En el acto Su Majestad el Rey Don Juan Carlos ha felicitado “a todos los que han contribuido a que el Teatro Real sea hoy un activo destacado de nuestra cultura.”
§  También han intervenido Fernando de Terán y José Luis García del Busto ─director y secretario general de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, respectivamente─, el académico y compositor Tomás Marco ─responsable de la laudatio─ y el presidente del Teatro Real, Gregorio Marañón. [Adjuntamos el Acta de concesión de la Medalla de Honor 2017, la laudatio de Tomás Marco y el discurso del Presidente del Teatro Real, Gregorio Marañón y Bertrán de Lis]
§  Una breve actuación del Coro Titular del Teatro Real, que interpretó obras de G. Rossini, G. Verdi y P. I. Chaikovski, puso fin a la celebración.
§  El acto ha congregado a numerosas personalidades del ámbito institucional y cultural de nuestro país.



L.M.A.

Madrid, 13 de noviembre de 2017. ─ En un acto presidido por Sus Majestades los Reyes Don Juan Carlos y Doña Sofía, que ha tenido lugar hoy a las 19.30 horas en el Salón de Actos de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, Don Juan Carlos I ha entregado al presidente del Teatro Real, Gregorio Marañón, la prestigiosa Medalla de Honor de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando 2017, cuya candidatura fue presentada por los académicos Tomás Marco (compositor), Manuel Gutiérrez Aragón (director de cine y escritor) y Francisco Calvo Serraller (historiador y crítico de arte) y aprobada por el pleno de la Academia.

El acto ha congregado a numerosas personalidades del ámbito institucional y cultural de nuestro país, como el ministro de Educación Cultura y Deporte, Íñigo Méndez de Vigo; el secretario de estado de Cultura, Fernado Benzo; la directora general del INAEM, Monserrat Iglesias; la presidenta de la Comisión de Cultura del Congreso de los Diputados, Marta Rivera; y varios embajadores y personalidades como Teresa Berganza, Paloma O´shea e Iñaki Gabilondo, entre otros.

La Medalla de Honor de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, que fue instituida en 1942 con carácter anual, se concede a una persona o entidad española o extranjera que se haya distinguido de modo sobresaliente en el estudio, promoción o difusión de las artes, en la creación artística, o en la protección del patrimonio histórico, natural y cultural.

En su intervención el Rey Don Juan Carlos ha expresado su orgullo por regresar a la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando “que ha sabido modernizarse y adecuar su papel a los tiempos actuales”. Para Su Majestad, la Medalla de Honor “reconoce, en primer lugar, la historia de una institución cultural que, desde sus primeros pasos en 1818, ha alcanzado una altísima calidad en sus producciones artísticas con una notable proyección internacional.”


Asimismo el rey ha destacado la apuesta del Teatro Real en el campo de la innovación tecnológica, “elogiando  sus iniciativas para incorporar a nuevos públicos, muy especialmente a los jóvenes, y el desarrollo de un Programa Social que tiene como objetivo la integración y el crecimiento personal de determinados colectivos desfavorecidos a través de la música.”

El académico y compositor Tomás Marco, responsable de la laudatio, hizo un repaso de la trayectoria e importancia del Teatro Real a lo largo de sus doscientos años de historia, remarcando como “particularmente importante” que a partir de 2007 el Teatro haya “alcanzado una independencia y estabilidad respecto a los poderes públicos (…) con una gestión independiente y profesional no dependiente de los ciclos electorales”.

Para Tomás Marcoel Teatro Real ha realizado una enorme labor cultural con el público para ser tanto un foco de creación cultural viva como de alto entretenimiento cultural. También se ha dirigido a nuevos sectores de espectadores y lleva una amplia política de acercamiento al público infantil y juvenil. Todo ello es lo que le hace ser no sólo un teatro lírico sino una institución cultural capaz de insertarse en su sociedad y transformarla. (…) A los doscientos años de su primera fundación y veinte de su reapertura, el Teatro Real ha realizado una importantísima labor cultural para España.”

En su discurso, el presidente del Teatro Real, Gregorio Marañón y Bertrán de Lis, ha destacado el generoso apoyo que han prestado al Teatro Real Sus Majestades y les ha agradecido el haber ostentado la presidencia de honor del Teatro desde su reapertura, el 11 de octubre de 1997, hasta la abdicación del Rey Don Juan Carlos I, el 2 de junio de 2014.

Asimismo, en su discurso se ha referido al “extraordinario reinado” de Juan Carlos I, destacando que éste pasará a la historia por “haber logrado la reconciliación de las dos Españas, la recuperación de las libertades y la integración en la Unión Europea, así como por sus casi cuarenta años de progreso social y económico.” En este sentido, se ha referido también a la difícil situación en Cataluña, manifestando su esperanza de que “el recuerdo de lo alcanzado, gracias a la concordia y el consenso de todos, nos sirva para superar las circunstancias de hoy y seguir construyendo para las nuevas generaciones un gran país que contribuya también al necesario engrandecimiento de Europa.”

Gregorio Marañón ha expresado su gratitud a los académicos que conformaron la Comisión que designó al Teatro Real para recibir la Medalla de Honor y a otros muy vinculados a su historia reciente, como los compositores Tomas Marco, Cristóbal Halffter, Antón García Abril y Luis de Pablo, los cantantes Teresa Berganza ─una de las primeras mujeres en ingresar en la Academia de Bellas Artes de San Fernando y actual presidenta de la Fundación de Amigos del Teatro Real─, y Plácido Domingo ─académico honorario y profundamente vinculado a la reciente historia del Real─ y, finalmente, ha tenido un recuerdo para Enrique Fernández Arbós, por el impulso que dio, a principios del pasado siglo, a la centenaria Orquesta Sinfónica de Madrid, hoy Orquesta Titular del Teatro Real.






En su intervención ha destacado el apoyo constante al Teatro Real de las Administraciones Públicas fundadoras ─Ministerio de Cultura y Comunidad de Madrid─ y del Ayuntamiento de Madrid, y la colaboración imprescindible de la sociedad civil: los Patrocinadores agrupados en la Junta de Protectores, los mecenas que componen la Junta de Amigos, el Consejo Internacional y el Círculo de Amigos, y los miembros del Consejo Asesor. Ha resaltado la labor de todos los presidentes y de los directores generales y artísticos que tuvo el Teatro Real desde su reinauguración hasta la actualidad, la dedicación y profesionalidad de sus trabajadores y el apoyo del actual ministro de Educación, Cultura y Deporte, Íñigo Méndez de Vigo, así como el de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes y la alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena.

Al concluir su intervención, Gregorio Marañón ha resumido así el compromiso con el pasado, el presente y el futuro del Teatro Real: “Nuestra institución tiene, desde su origen, en 1818, la vocación de ser la ópera nacional de referencia en nuestro país, y de proyectarse internacionalmente. Tras un larguísimo paréntesis en estos cuatro lustros ha alcanzado esta posición de liderazgo, habiendo superado la terrible crisis de 10 años sin incurrir en ningún endeudamiento y saliendo de la crisis fortalecido y habiendo hecho sus deberes. El Teatro Real está considerado hoy como la tercera institución cultural española y la primera en el ámbito de las artes escénicas y musicales. Pero todo ello, ha finalizado, no debe inducirnos a la autocomplacencia, pues cada vez que cumplimos un deber tenemos la obligación de inventarnos inmediatamente otro nuevo.” En este sentido, ha reiterado el compromiso de la institución de seguir contribuyendo cada día, “desde la excelencia, a la causa de la cultura al servicio de nuestros ciudadanos.”
En el transcurso del acto José Luis García del Busto, secretario general de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, ha sido el encargado de dar lectura del Acta de concesión de la Medalla de Honor 2017. En la atribución de este galardón al Teatro Real, la Academia subrayó la posición del mismo como la primera institución cultural española en el ámbito de las artes escénicas y musicales y su proyecto artístico, que ofrece una rica y variada programación donde conviven obras clásicas del repertorio lírico, grandes óperas inéditas en su escenario, estrenos mundiales de nuevas creaciones y propuestas de vanguardia.

Asimismo, ha valorado la alta calidad de su producción artística, que le convierte en un referente entre los teatros de ópera a nivel nacional e internacional, y la intensa labor de promoción y difusión de la cultura, esforzándose en llegar al mayor número de personas, especialmente jóvenes y niños, desarrollando también un programa social con el objetivo de impulsar la integración de colectivos desfavorecidos a través de la música. En coherencia con su estrategia de apertura, incorpora las nuevas tecnologías, suscribe acuerdos con entidades culturales de todo el mundo y es sede de espectáculos que cubren una amplísima gama de géneros y repertorios musicales.

miércoles, 21 de enero de 2015

Fernando Ónega, autor del libro “Juan Carlos I. El hombre que pudo reinar”







Julia Sáez-Angulo

         En la LiVrería de Madrid, el periodista Fernando Ónega presentará y mantendrá un coloquio con los asistentes, sobre su libro Juan Carlos I. El hombre que pudo reinar, libro publicado por la editorial Plaza y Janés. El acto tendrá lugar el jueves, día 22 de enero, a las 19,00 horas.

         El Conde de Barceloa, don Juan de Borbón, padre de Juan Carlos I, no pudo reinar en España, porque las circunstancias no le fueron propicias. Francisco Franco no lo vio conveniente en el país, después de su triunfo bélico en la guerra civil 1936-39, o se vio muy a gusto en la cumbre del poder y no quiso cederla al hijo de Alfonso XIII.

         El hijo de Don Juan de Borbón sí pudo reinar, porque tuvo algo de “hijo político único de Franco”, que quiso que se educara en España y tuvo una gran simpatía y conexión con el joven príncipe; de lo contrario, quizás hubiéramos visto un nepotismo franquista, como hoy sucede en Cuba con el dictador Fidel Castro.



         Fernando Ónega (Mosteiro. Lugo, 1947) trata de contar en su libro “las claves políticas y humanas de un reinado que modernizó España”. “Mientras investigaba para este libro surgieron muchos Juan Carlos: el solitario y el seductor; el arriesgado y el prudente; el impulsor y el moderador; el disciplinado y el rebelde. Pero rey”, explica el autor del libro.

         Una serie de fotografías en blanco y negro o color enriquecen la visión del libro, escrito ciertamente desde la empatía con don Juan Carlos, aunque no exento de ciertos análisis críticos del periodista redactor del volumen.

         Don Juan Carlos fue perdiendo prestigio en los últimos años de su reinado, por su ligera indisciplina, viajes, cacerías y  afición a las hembras. Su papel de moderador estuvo ausente en el tema de Cataluña; no hizo su papel ante el inadecuado Estatuto catalán aprobado por el Parlament en tiempos de Zapatero, normativa que hoy también lamenta el citado presidente. Y como este, se podrían mencionar otros ejemplos.

         El libro Juan Carlos I. El hombre que pudo reinar recoge testimonios del citado rey antes de su abdicación su hijo Felipe VI, al tiempo que hace balance de su reinado, con los recuerdos de quienes le conocieron y trataron.



sábado, 23 de febrero de 2013




Don Juan, padre del Rey,  “Náufrago de su destino”, un libro clave

 


Julia Sáez-Angulo

         “El retrato más íntimo y personal del padre del rey”, dice el libro “Don Juan. Náufrago de su destino”, del autor José García Abad (Madrid, 1942) , editado por La Esfera de los Libros”, editorial que tiene en sus fondos diversos títulos sobre personajes de la familia real española del presente y el pasado.

Don Juan de Borbón y Battemberg (La Granja de San Ildefonso. Segovia, 1913 – Madrid, 1993) es un personaje ciertamente dramático, hijo de rey y padre de rey, nunca ostentó el trono de España, porque los avatares no se lo permitieron. Una concatenación de circunstancias lo impidieron.

No cabe hablar de Jaun III, porque resulta patético, pese al empeño de algunos monárquicos como el periodista Luis María Anson y pese a estar enterrado en el monasterio de El Escorial junto a los reyes. Actualmente sus restos mortales descansan en el pudridero junto a los de su augusta esposa, doña María de Borbón.

Para el autor se trata de “un ensayo que quizás ayude al lector a comprender mejor a un personaje complejo del que creemos saber más de lo que realmente sabemos. En este libro se ofrece una imagen diferente del padre del rey limpiándola de adherencias espurias de distinta procedencia”. “,Su vida tiene todos los ingredientes de una tragedia de Hamlet”, dice en otro momento.

El libro va ilustrado con fotografías en color y blanco y negro de la familia real ascendente y descendente de Don Juan. Un álbum rico en imágenes que dan cuenta de la efigie del personaje a lo largo de su vida. También hay un árbol genealógico que ilustra, un índice onomástico y una buena bibliografía.

El libro lleva dos epílogos, uno privado y otro político que redondea la visión del hijo de Alfonso XIII  y padre de Juan Carlos I, dos reyes, sin que él alcanzara a serlo. Un hombre que estudio en Inglaterra, fue falangista acelerado durante la guerra civil, amante hombre del mar, que no se llevó bien con Franco y que no gestionó del todo bien la transición a la monarquía.

No siempre se llevó bien con su esposa doña María, con la que tuvo un largo distanciamiento, sobre todo a raíz de unos amores con una mujer griega, que desestabilizó la convivencia marital. Las indicaciones de los consejeros privados no bastaron para que cambiara de actitud.

Don Pedro Rodríguez y Luis María Anson, del consejo privado de Don Juan, también hicieron en su día biografías del padre del rey de corte hagiográfico; la de José García Abad es más distante y ecuánime. El volumen recoge numerosas opiniones y artículos de prensa referido a la figura del biografiado.












         

jueves, 20 de diciembre de 2012




Pilar Palou de Comasema pinta el gran paisaje de Torreciudad

 
Julia Sáez-Angulo


La pintora mallorquina residente en Madrid Pilar Palou de Comasema (Palma de Mallorca, 1941) ha presentado su cuadro titulado “Torreciudad”, un gran paisaje sobre el santuario de la Virgen en el agreste Somontano oscense, bordeado por el pantano de El Grau. La obra será instalada en una residencia madrileña.

“He buscado la luz y la profundidad en ese paisaje que he deseado pintar desde hace tiempo”, declara la autora. El monasterio moderno, así como la antigua torre medieval de la vieja ermita, quedan fundidos o integrados en lo alto del terreno escarpado que asoma a las hermosas aguas  verdosas del pantano por el que pueden deslizarse pequeñas embarcaciones.

Pilar Palou de Comasema, consagrada retratista, pintó en 1910 el retrato del Rey don Juan Carlos para el portaviones “Juan Carlos I” . La obra se situó en la Sala de Oficiales del portaviones que fue entregado a la Armada Española en presencia de la reina Doña Sofía.

Su próximo trabajo será el cuadro de una Virgen con Niño, siguiendo el modelo de la "Virgen de la Rosa”, del pintor italiano del XVI, Scipione Pulzone (il Gaetano), también conocido como la Virgen del Niño Peinadico, que se encuentra en el Museo diocesano de Huesca. Anteriormente se encontraba en la catedral, donde era muy visitado y venerado.

Torreciudad

El santuario de Torreciudad está situado a 24 km. de Barbastro (Huesca) y fue construido por impulso de san Josemaría Escrivá, fundador del Opus Dei, en agradecimiento a la Virgen porque lo curó de una grave enfermedad infantil, cuando tenía dos años. El fundador quiso que fuera un lugar de oración y penitencia.

El santuario se abrió al culto en 1975 y son numerosas las peregrinaciones  a su sede, en muchos casos siguiendo la ruta mariana que pasa por la capilla de la Virgen del Pilar en la catedral de Zaragoza y camino de la basílica de Lourdes. Tres lugares emblemáticos de Santa María.