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martes, 30 de septiembre de 2025

“LA SOMBRA DE ALFONSO XIII. El General Saro, de Cuba a Alhucemas”. Presentación del libro en la Real Gran Peña de Madrid

Fernando Puell de la Villa, historiador
Presentación en la Real Gran Peña


C.S.T.

    30/9/25.- Madrid.- En el auditorio de la Real Gran Peña, selecto círculo social creado en 1869 por la tertulia de militares que tenía su sede en el Café Suizo, y desde 1914 ubicado en el edificio de la Gran Vía número 2, tuvo lugar ayer por la tarde la presentación del libro La sombra de Alfonso XIII: el general Saro, de Cuba a Alhucemas, escrito por los historiadores Fernando Puell de la Villa y María Gajate Bajo, y editado por Marcial Pons y el Ministerio de Defensa. En la antesala del auditorio, se instaló un punto de venta, agotándose rápidamente los 50 ejemplares disponibles, lo que impidió que muchos de los más de 150 asistentes al acto no pudieran comprarlo.

El acto estuvo presidido por el presidente de la Real Gran Peña, Alfonso Gallego de Chaves, marqués de Quintanar, secundado por el coronel auditor Joaquín Ruiz Díez del Corral, presidente de la Sociedad Histórico-Militar de la misma, quien presentó a los intervinientes. 

    En primer lugar, concedió la palabra al profesor Juan Pablo Fusi, discípulo de Raymond Carr y académico de número de la Real Academia de la Historia, quien subrayó que la biografía del general Saro recorre momentos clave de la historia de España relacionados con Cuba y Marruecos. Destacó especialmente la aportación de los artículos de María Gajate sobre el desastre de Annual. Recordó también la observación del historiador José Varela Ortega, presente en la sala, acerca de la necesidad de leer la Historia de la Guerra del Peloponeso de Tucídides y el Guerra y paz de Tolstói para comprender los conflictos bélicos. Además, hizo dos citas de José Ortega y Gasset, fundamentales en el periodo tratado: “Vieja y nueva política” (conferencia pronunciada en el Teatro de la Comedia de Madrid el 23 de marzo de 1914) y “Bajo el arco en ruina” (artículo publicado en El Imparcial el 22 de junio de 1917). Finalmente, valoró la rigurosa investigación de los autores en más de diez archivos y setenta cabeceras de prensa.

    A continuación, el teniente general Miguel Ballenilla, director del CESEDEN y doctor en Historia por la Universidad de Almería, expresó que para él participar en el acto era un honor y un desafío. Rememoró su etapa como teniente de la Legión en Melilla, cuando descubrió lo poco conocida que era la historia española en Marruecos. Señaló que el general Saro inició su carrera militar en 1898 y la concluyó en 1936, dos fechas cargadas de significado, y subrayó su papel decisivo en el desembarco de Alhucemas. También evocó la metáfora que encierra la estatua erigida en Úbeda en honor de Saro, retirada durante la II República, fusilada en la Guerra Civil y finalmente restablecida en una de sus plazas como símbolo de memoria colectiva. Con emoción, relató el dolor que le causó el abandono del Sáhara, donde su padre fue delegado gubernativo en Villa Cisneros.

    Por último, intervino el coronel Fernando Puell de la Villa, coautor del libro, doctor en Historia por la UNED, profesor de Historia Militar en el Instituto Universitario General Gutiérrez Mellado y presidente de honor de la Asociación Española de Historia Militar, quien comenzó por destacar la estrecha vinculación del general Saro con la Gran Peña, de la que era socio desde 1899, condición que probablemente le costó la vida. En julio de 1936 las Juventudes Socialistas Unificadas se incautaron del edificio e instalaron en sus salones (como atestiguó la revista Estampa el 10 de octubre de 1936) una escuela de formación profesional, donde, entre otras actividades, se fabricaban y reparaban fusiles para el frente de Madrid. Durante la ocupación cayó en sus manos el fichero de socios, lo que permitió detener a muchos de ellos, entre ellos al propio Saro, invitando a conocer más detalles en el libro.

    En la parte final de su intervención, Puell agradeció la ayuda de cuantas personas habían contribuido a que el libro se publicara y llegara a las librerías. En primer lugar a su esposa por su paciencia y comprensión ante las horas dedicadas a la investigación; a la coautora, la doctora María Gajate, profesora titular de la Universidad de Salamanca, cuyos compromisos docentes le habían impedido desplazarse a Madrid, por sus valiosas aportaciones en la parte dedicada a la Guerra de Marruecos, de la que es una gran especialista; a Pablo de Zavala Saro, quien le propuso redactar una breve biografía de su bisabuelo con destino a su entorno familiar y puso a su disposición la copiosa información que había ido recopilando durante treinta años; a los descendientes del general Primo de Rivera por permitirle consultar su desconocido archivo y por donarlo de forma altruista al Archivo Histórico Nacional; a cuantos colegas habían revisado el manuscrito y habían cooperado notablemente a mejorarlo; al personal de los archivos que ayudó a localizar la documentación en que se sustenta la obra; a los editores del libro por su excelente labor; al profesor Fusi y al general Ballenilla; a la Sociedad Histórico-Militar de la Real Gran Peña por programar y albergar el acto, y a los peñistas, colegas, familiares y amigos que atestaban la sala .


sábado, 31 de mayo de 2014

Godofredo Chicharro coloca una corona de laurel en el Monumento de la calle Mayor de Madrid frente a Casa Ciriaco







Julia Sáez-Angulo




            Madrid es ciudad golpeada por el terrorismo y hay diversos monumentos que conmemoran a sus víctimas. El 31 de mayo de 1906 murieron numerosos madrileños cuando el terrorista Mateo Morral arrojó una bomba contra los Reyes de España, Alfonso XIII y Victoria Eugenia, que regresaban a palacio real después de celebrar su matrimonio en la iglesia de los Jerónimos de Madrid.

            La bomba se lanzó desde la casa situada en la calle Mayor 84, donde se encuentra y encontraba el restaurante Casa Ciriaco, y por ello sus dueños siguen homenajeando a las víctimas cada año, colocando una corona de laurel con la bandera de España en el monumento del Ángel conmemorativo, situado en la misma calle, junto a la catedral castrense y el citado restaurante.

            Godofredo Chicharro, el dueño mayor de Casa Ciriaco, llevó la corona, que dos de sus camareros colocaron en lo alto de monumento, después de que el capellán castrense don Carlos Jesús Montes rezara un responso por las víctimas de aquel atentado. En el acto de 2014 estuvieron presentes, entre otros, don Francisco José Rodríguez Velasco, en representación de la Asociación de Amigos de la Capa; la historiadora constitucionalista doña María Soledad Santana Herrero y la abogada, doña Carmen Valero de la Vega y Espinosa.

            Se echó de menos a don Leandro de Borbón, hijo natural de Alfonso XIII, que por su enfermedad no pudo acudir al evento en esta ocasión, como solía hacer cada año. Godofredo Chicharro recordó al político don Ignacio Cavero, que no faltó a ninguna de las efemérides del 31 de mayo ante el monumento, cuando desempeñaba el cargo de Secretario del Consejo de Estado.


Coronel Fernando de Salas, Godofredo Chicharro y Carmen Valero de la Vega


Casa Ciriaco, un establecimiento de tradición

            Casa Ciriaco es un establecimiento tradicional de la restauración madrileña, que presume de seguir denominándose  “casa de comidas” y no restaurante. Situada en el número 84 de la calle Mayor, por su sede pasan habitualmente cabezas coronadas, nobles, políticos, toreros, actores y futbolistas.

            Son numerosas las fotografías de celebridades y famosos, las que cuelgan en sus paredes, siempre con el permiso y beneplácito de los representados, en muchas ocasiones son ellos los que llevan sus fotos a Casa Ciriaco para su exhibición. Son varias la fotografías de Doña María de las Mercedes de Borbón, madre del Rey,  que cuelgan en las paredes así como del príncipe de Asturias, del que además luce un espléndido retrato al humo del cotizado pintor alemán Markus Ohelen. 

      También figuran entre otros, el retrato de Annibale Vasile, corresponsal de la RAI en España durante diecisiete años y el embajador de Italia.

            “La discreción es la clave de este negocio; así lo enseñó con buen criterio Ramón Areces, fundador de El Corte Inglés”, explica Godofredo Chicharro, que recuerda con cariño a su hermano Ángel, fallecido en 2006, que fue también director del establecimiento.

            Amparo Moreno es la artista y alma de los fogones. Sobrina carnal del fundador, el tío Ciriaco,  sabe que en su establecimiento tienen fama la gallina en pepitoria, el rabo de toro, los callos, las perdices y la trucha escabechada, entre otras especialidades. Todo eso y más se hace en su cocina.

            Casa Ciriaco ha recibido numerosos galardones por su establecimiento y cocina clásica casera, así como por su respeto a las tradiciones madrileñas. La familia de Ciriaco es de origen palentino.









            

sábado, 23 de febrero de 2013




Don Juan, padre del Rey,  “Náufrago de su destino”, un libro clave

 


Julia Sáez-Angulo

         “El retrato más íntimo y personal del padre del rey”, dice el libro “Don Juan. Náufrago de su destino”, del autor José García Abad (Madrid, 1942) , editado por La Esfera de los Libros”, editorial que tiene en sus fondos diversos títulos sobre personajes de la familia real española del presente y el pasado.

Don Juan de Borbón y Battemberg (La Granja de San Ildefonso. Segovia, 1913 – Madrid, 1993) es un personaje ciertamente dramático, hijo de rey y padre de rey, nunca ostentó el trono de España, porque los avatares no se lo permitieron. Una concatenación de circunstancias lo impidieron.

No cabe hablar de Jaun III, porque resulta patético, pese al empeño de algunos monárquicos como el periodista Luis María Anson y pese a estar enterrado en el monasterio de El Escorial junto a los reyes. Actualmente sus restos mortales descansan en el pudridero junto a los de su augusta esposa, doña María de Borbón.

Para el autor se trata de “un ensayo que quizás ayude al lector a comprender mejor a un personaje complejo del que creemos saber más de lo que realmente sabemos. En este libro se ofrece una imagen diferente del padre del rey limpiándola de adherencias espurias de distinta procedencia”. “,Su vida tiene todos los ingredientes de una tragedia de Hamlet”, dice en otro momento.

El libro va ilustrado con fotografías en color y blanco y negro de la familia real ascendente y descendente de Don Juan. Un álbum rico en imágenes que dan cuenta de la efigie del personaje a lo largo de su vida. También hay un árbol genealógico que ilustra, un índice onomástico y una buena bibliografía.

El libro lleva dos epílogos, uno privado y otro político que redondea la visión del hijo de Alfonso XIII  y padre de Juan Carlos I, dos reyes, sin que él alcanzara a serlo. Un hombre que estudio en Inglaterra, fue falangista acelerado durante la guerra civil, amante hombre del mar, que no se llevó bien con Franco y que no gestionó del todo bien la transición a la monarquía.

No siempre se llevó bien con su esposa doña María, con la que tuvo un largo distanciamiento, sobre todo a raíz de unos amores con una mujer griega, que desestabilizó la convivencia marital. Las indicaciones de los consejeros privados no bastaron para que cambiara de actitud.

Don Pedro Rodríguez y Luis María Anson, del consejo privado de Don Juan, también hicieron en su día biografías del padre del rey de corte hagiográfico; la de José García Abad es más distante y ecuánime. El volumen recoge numerosas opiniones y artículos de prensa referido a la figura del biografiado.












         

domingo, 26 de diciembre de 2010

EL PRIMER ÁRBOL DE NAVIDAD DE MADRID, PEPE ALCAÑICES Y LA DUQUESA SOFIA TROUBETZKOY




Dolores Gallardo López

Actualmente durante las fiestas navideñas nuestra ciudad aparece decorada cada año con hermosos árboles de Navidad y nos parece normal que sea así.

Algunos años estos árboles incluso son encargados por el Ayuntamiento a destacados diseñadores actuales. Sin embargo ¿cuándo se instaló en Madrid el primer árbol de Navidad?

Ese primer árbol fue instalado en la Navidad de 1870 en lo que hoy es Banco de España y lo mandó instalar la duquesa Sofía Troubetzkoy, esposa del duque de Sesto y marqués de Alcañices.

¿Quiénes eran el duque de Sesto y Sofía Troubetzkoy?

D. José Isidro Osorio y Silva-Bazán (Madrid 4 de abril de 1825- Madrid 30 de diciembre de 1909), dos veces grande de España, ostentó por nacimiento los títulos nobiliarios de: XVI duque de Alburquerque, VIII de Sesto y V de Algete; XVI marqués de Alcañices, XV de Cuéllar y otros muchos títulos.

Alcalde de Madrid

Ha sido uno de los mejores alcaldes que ha tenido Madrid. En el año 1858 L. O'Donnell lo nombró alcalde. Popularmente era llamado por los madrileños Pepe Alcañices, por uno de sus títulos nobiliarios.
Creó las llamadas “Casas de Socorro”, en 1860 comenzó a hacer un inventario de todas las fuentes que tenía Madrid y deseaba proseguir con el de las iglesias, conventos, palacios y otros edificios.

También se ocupó de embellecer y limpiar la ciudad. A efecto de esto último dictó un bando prohibiendo algo bastante común por entonces: desaguar y evacuar en la calle, bajo multa de 20 pesetas. Por ello rápidamente el ingenio madrileño acuñó la siguiente coplilla:
-“¿Cuatro duros por mear? /¡Caramba, qué caro es esto!”
-“¿Cuánto lleva por cagar,/ el señor duque de Sesto?”

Matrimonio con Sofía Troubetzkoy

En 1868, con cuarenta años de edad, el duque contrajo matrimonio con Sofía Troubetzkoy, una rica princesa rusa, considerada una de las damas más bellas y elegantes de toda Europa. Sofía Troubetzkoy era viuda del duque de Morny, que había sido hermanastro del emperador Napoleón III.

La nueva duquesa, mujer elegantísima y que compartía con su marido cosmopolitismo, liberalismo y entusiasmo monárquico, deslumbró en la corte madrileña y la puso al tanto de muchas novedades en materia de modas y de juegos de salón. Pronto segano a la aristocracia española y fue condecorada con la Banda de Damas Nobles de la Reina Mª Luisa.

En la Navidad de 1870, siguiendo la moda de otras corte europeas, la duquesa ordenó poner por primera vez en España un árbol de Navidad en la residencia madrileña de los duques, el palacio del marqués de Alcañices (actual sede del Banco de España).

Tiempo después había de liderar en Madrid la conocida “Rebelión de las Mantillas”, es decir la oposición de damas aristócratas de alta alcurnia al nuevo rey Amadeo de Saboya, que ocupó el trono de España vacante desde el destronamiento de Isabel II. La duquesa Sofía no dudaba en ordenar cerrar de golpe todos los balcones de la casa cada vez que pasaba la comitiva real del nuevo rey por la calle de Alcalá.

La causa alfonsina

José Osorio sufragó gran parte de los gastos que Isabel II y sus hijos tuvieron durante el exilio. El duque fue para el joven príncipe Alfonso una especie de tutor, que supervisó su educación y su paso por distintos colegios europeos.

Parece que el futuro Alfonso XII se encariñó enseguida con José Osorio, que fue durante toda la vida su mejor amigo y su consejero más cercano. En realidad se lo había ganado bien: Alcañices hizo innumerables sacrificios económicos y personales a favor del joven Alfonso en el que quizás Alcañices –independientemente de su inquebrantable adhesión a los Borbones- vio al hijo que nunca tuvo.

Desde el palacio de los duques de Sesto (actual edificio del Banco de España) se promovieron reuniones de los partidarios de Alfonso de Borbón. El palacio fue escenario de conspiraciones políticas del más alto nivel, pero también de maquinaciones de damas, que, con la propia duquesa al frente, aislaban socialmente al nuevo rey, Amadeo de Saboya, y a su esposa ("la Rebelión de las Mantillas", mencionada más arriba).

Sofía Troubetzkoy puso de moda entre las damas de alcurnia lucir en vestidos y peinados un alfiler con el emblema de la flor de lis, prueba de adhesión a la causa borbónica y del rechazo al nuevo rey.

Por otra parte, en sus frecuentes estancias en Paris y visitas al palacio de Castilla -residencia oficial durante treinta y seis años de de Isabel II en su destierro parisino y reconvertido posteriormente en el legendario Hotel Majestic- el marqués de Alcañices tras muchas conversaciones convenció a la destronada reina de que era imprescindible que abdicase en su hijo si deseaba que la dinastía de los Borbones fuese restaurada en España. Se cuenta que un día Isabel II, en presencia del duque, llamó a su hijo y le dijo "Alfonso, dale la mano a Pepe, que ha conseguido hacerte Rey". José Osorio fue el primero en firmar como testigo el documento que daba fe de la abdicación de la reina en la persona del Príncipe de Asturias, allanándose así el proceso de la restauración.

El día 13 de enero de 1875 el príncipe Alfonso, procedente de París, llegaba a Aranjuez, donde el duque de Sesto dio la bienvenida al ya rey de España y entró junto a él en Madrid entre las aclamaciones y vítores del pueblo madrileño.

Hasta aquí la parte más glamorosa de la vida de Pepe Alcañices y Sofía Troubetzkoy. El final fue más triste, pero… ésa es otra historia.


martes, 26 de octubre de 2010

María la Brava. La madre del rey: una vida de amor y deber, historia y política”

"

María la Brava. La madre del rey:
una vida de amor y deber, historia y política”
Pilar Eyre
Editorial La Esfera de los Libros
Madrid, 2010



Julia Sáez-Angulo


         26.10. 10 .- Madrid .- Pilar Eyre, que aspira a sucesora del octogenario y algo sordo Jaime Peñafiel, como flagelo de los Borbones, es la autora del libro “María la Brava”, un alegato terrible sobre todo contra su esposo Don Juan de Borbón, padre del rey, sin que la protagonista femenina salga por ello bien parada.

Sorprenden los elogios al libro del biógrafo de Don Juan III, Luís María Anson, en “El Mundo” y que ni siquiera desmienta el hecho de que el padre del rey quisiera luchar en la guerra civil porque había un “apaño” –según Leyre- con Franco para no consentirlo. Conocida es la carta posterior del General dándole las gracias por su empeño, cuando las relaciones de los dos hombres no eran precisamente cordiales.
Luis María Anson prepara actualmente un libro para diciembre próximo de artículos sobre Doña María solicitados a distintos autores que la conocieron o trataron.

El libro “María la Brava” coincide con la conmemoración de los diez años que murió Doña María de Borbón (ella siempre detestó que la llamaran María de las Mercedes porque sentía “yuyu” porque trajo mal fario a las antepasadas de la familia con ese nombre que murieron jóvenes), y también concuerda con los 35 años del reinado de don Juan Carlos. Un libro rica y profusamente ilustrado de fotos, algunas de ellas inéditas o poco conocidas.

Doña María de Borbón murió el 2000 y no el 2003 como apunta el libro, junto a otros errores como hablar de coronación del rey, cuando en España no se coronan los reyes desde la Edad Media. También reprocha ciertos detalles de protocolo, como el besamanos al rey Alfonso XIII por algunos de sus parientes, algo habitual en el ambiente que describe aunque a ella le choque. Errores que los correctores de la editorial debieron de haber estado también atentos.

Pilar Eyre toma como base el libro “Yo, María de Borbón”, que publicó el escritor Javier González de Vega y al que la autora cita textual y continuamente –incluso con párrafos textuales- porque en él la madre del rey cuenta de primera mano su vida y sus sentimientos ante los hechos y personas, a las preguntas del autor y no escatima interrogante alguno, incluido el de que si los Borbones borbonean.

De todos los personajes varones que salen en el libro de Pilar Eyre salen malparados como si detestara a los hombres; sólo don Carlos Zurita sale suavizado. Se empeña en decir que Doña María y la reina Victoria Eugenia no se llevaban bien y tampoco con su nuera la reina Sofía, todo ello entresacado de una anécdota puntual o particular que nunca llega a categoría. En ciertos momentos parece que a la autora lo que de verdad le gusta es “malmeter”.

“Aquí la Reina eres tú”, le dijo Victoria Eugenia en la Coronación de Isabel II

La reina Victoria Eugenia en la coronación de Isabel II entregó a Doña María “las joyas de pasar” para que las luciera como reina. “Aquí la reina eres tú”, le dijo. Eso no se hubiera producido si se llevaran tan mal como alega Eyre.

El libro “María la Brava” (apodo que le daba Alfonso XIII a su nuera por su carácter impulsivo) es más comprensivo con la caída en el alcoholismo de Doña María tras la muerte de su hijo Alfonsito, período ciertamente difícil para una mujer que fue toda entrega a la causa de la monarquía en las figuras de su marido y de su hijo. Una mujer de gran amor a sus hijos y a su familia, de gran afición a Sevilla y a los toros; una mujer que sufrió exilio, abandono y muertes dolorosas pero que supo seguir adelante en medio de sus debilidades.

Pilar Eyre ha biografíado también a la reina Victoria Eugenia, Eugenia de Montijo; “Dos Borbones en la Corte de Franco” y “Secretos y mentiras de la familia real”.
Los libros sobre la familia real y familia del rey venden, señal de que interesan a los españoles; lástima que algunos se escriban desde el escupitajo. No es de extrañar que Doña Pilar de Borbón, hija de Doña María se niegue a leer más libros sobre su familia porque en ellos no reconoce a los personajes con los que ha vivido. “Yo nunca le oí a mi padre decir tantos tacos como se dice en el libro de Luís María Anson”, declaró en cierta ocasión la Infanta de España.




viernes, 30 de julio de 2010

Los Borbones y su patrimonio, asunto desvelado por el libro de José María Zavala




"El patrimonio de los Borbones”
José María Zavala
Prólogo de Stanley G. Payne
Editorial: La Esfera de los Libros
Madrid, 2010



Palacio de La Zarzuela. Madrid


Julia Sáez-Angulo


El libro lleva como subtítulo: “La sorprendente historia de la fortuna de Alfonso XIII y la herencia de Don Juan”. El autor José María Zavala ha hecho un buen trabajo sobre el asunto, que está pidiendo una segunda parte a gritos: el patrimonio de Don Juan Carlos de Borbón, uno de los más secretos o patrimonio más desconocido de todos los de la realeza europea.

“El patrimonio de los Borbones” se lee como una novela porque los movimientos de los personajes tienen un particular atractivo, a medida que van incrementando o vendiendo su patrimonio inmobiliario como hizo Don Juan de Borbón a la muerte de Franco.

El autor del libro es el gran conocedor de las interioridades de los Borbones, después de la muerte de Juan Balansó. José María Zavala tiene en su haber libros de interés como: “La maldición de los Borbones”; “Dos infantes y un destino”; “La infanta republicana”; “El Borbón de cristal”, sobre Alfonso XIII; “Don Jaime, el trágico Borbón, y “El Borbón non grato” sobre el duque de Cádiz.

Alfonso XIII, monarca procesado

“El lector comprobará que Alfonso XIII no era un dechado de virtudes, sino que fue incluso procesado por presuntos delitos de estafa y malversación, entre otros varios, a raíz de su participación en un entramado legal de empresas que pretendían lucrarse con las apuestas de carreras de galgos en pista, en el cual aparecían involucrados también el duque de Alba y el marqués de Villabrágima”, escribe Payne en el prólogo.

En el libro se recoge la dispendiosa vida de Isabel II en el exilio y sus dificultades de subsistencia en algunos momentos. Su hijo Alfonso XII, más previsor, aseguró su vida con una póliza. Alfonso XIII fue un hombre de negocios que logró fabricar una buena cartera de dinero al cabo de los años en el trono.

La herencia de las joyas de la reina Victoria Eugenia – algunas de ellas tuvo que vender para vivir en Lausana- trajeron divergencias entre los herederos así como el propio testamento de Alfonso XIII. Victoria Eugenia creó las llamadas “joyas de pasar” para las futuras reinas de España, seguramente inspirada en las llamadas “joyas de la Corona” de Inglaterra. En este caso español, joyas privadas, frente a las públicas de Inglaterra.

El escritor Vicente Blasco Ibáñez escribió mucho acerca de las economías del monarca español exiliado. Franco pasó una pensión a doña Victoria Eugenia exiliada en Suiza. Sus disputas económicas con Alfonso XIII exiliado fueron una realidad. Ambos estaban separados.

Don Juan de Borbón vendió sus propiedades inmobiliarias a la muerte de Franco: el palacio de La Magdalena en Santander; la isla de Cortejada, que le habían regalado hombres de empresa a Alfonso XIII para que veraneara en Galicia (asunto muy criticado por el historiador Ricardo de la Cierva y otros escritores) y la misma Villa Giralda en Estoril.

Caza, automóviles y yates han sido las aficiones caras de los Borbones, si bien en los últimos años fueron los empresarios de Mallorca los que regalaron un yate al rey (Juan March lo había hecho a Don Juan). Alfonso XIII y Victoria Eugenia fueron los primeros monarcas europeos en poseer un automóvil, lo que indica la idea de modernidad que tenía el rey español.

Un buen lote de fotografías con ricos pies ilustradores, así como un índice general de nombres clarifican el libro, que se lee prácticamente de un tirón para los lectores aviados o interesado.


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miércoles, 20 de enero de 2010

GABINO AMAYA, escultor, a través de su nieto Gabino Amaya Cacho, pintor

Gabino Amaya, pintor. Foto Arteinformado


Julia Sáez-Angulo

        Madrid.- El Museo de Bellas Artes de Badajoz ha adquirido recientemente un retrato del escultor Gabino Amaya Guerrero (Puebla de Sancho Pérez. Badajoz, 1896 – Madrid, 1979), pintado por su nieto del mismo nombre. El cuadro, un óleo de 100 x 80 cm. en tres cuartos de figura, representa al artista oscense con capa española negra de ribetes rojos. El retrato refleja la humanidad y prestancia del personaje y así fue reconocido por el director del citado Museo. La obra figurará próximamente en una exposición colectiva de Últimas Adquisiciones del Museo.

El pintor Gabino Amaya Cacho (Madrid, 1961) convivió diecisiete años con su abuelo que tenía el estudio en la colonia Iturbe de chaléts . “Con él aprendí el arte y con frecuencia me decía que yo era el único descendiente suyo que mostraba dotes artísticas. Siempre sentí admiración, además de gran afecto, por mi abuelo, un escultor soberbio que ha dejado piezas espléndidas para el patrimonio artístico español”, declara el pintor.

Monumentos públicos y pasos de Semana Santa
El Museo de Bellas Artes de Badajoz conserva diversas obras de Gabino Amaya escultor, así como su localidad natal Puebla de Sancho Pérez, que ha dedicado una Sala a exponer algunas piezas del ilustre hijo que obran en su poder, así como un magnífico retrato del escultor, pintado por su buen amigo Agustín Segura. El mismo Ayuntamiento le dedicó un libro sobre su vida y obra.

Entre los monumentos públicos que llevó a cabo el escultor Gabino Amaya se encuentran el dedicado a Guzmán el Bueno en Tarifa; a Luís Morales(1925) en una plaza de Badajoz; el monumento a Pedro de Valdivia (1927) frente al Ayuntamiento de Villanueva de la Serena; Monumento a Juan de Urrutia, en la plaza de Amurrio (Álava) y monumento a José Claros y Sánchez Barriga en Badajoz. También realizó diversos pasos de Semana Santa para diversas ciudades y entre los más célebres se encuentran los de Linares (Jaén).

Para su nieto el pintor, “Gabino Amaya era un hombre entrañable y humilde en familia. Nunca hacía alarde de su valía como artista entre los suyos; de todos sus éxitos nos enterábamos por los amigos que venían al estudio, como por ejemplo el retratista Agustín Segura o el Alfonso Sánchez que fotografíaba todas sus esculturas . En una ocasión supimos que se había entrevistado con el rey Juan Carlos y no nos lo había contado. Para mí ha sido siempre motivo de orgullo como gran artista de la escultura; creo que su figura está todavía por reconocerse más y mejor de lo que hoy se conoce”. Por nuestra casa pasaban muchos personajes como el Marqués de Lozoya, Fraga Iribarne o Arrese.

El nieto pintor guarda numerosas anécdotas del abuelo escultor, como por ejemplo su amor por los pájaros: "Iba al Rastro a compar jaulas bonitas para sus pájaros. Tenía una calandría que se sabía doce cantos y mi primo y yo íbamos al campo a grabar el piar de los pájaros para que la calandria los oyera y los repitiera".

Gabino Amaya pintor, ha realizado también dos retratos en dibujo con la cabeza de su abuelo para el Gabinete de Dibujos de la Biblioteca Nacional y para el Museo del Castillo de Larrés