Mostrando entradas con la etiqueta Teatro Infanta Isabel. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Teatro Infanta Isabel. Mostrar todas las entradas

lunes, 20 de octubre de 2025

ANABEL ALONSO EN “LA MUJER ROTA”, adaptación teatral del libro de Simone de Beauvoir



Julia Sáez-Angulo

Fotos: Adriana Zapisek

20/10/25. – Madrid.- La actriz Anabel Alonso es la soberbia intérprete de la obra de teatro “La mujer rota”, un adaptación, en monólogo, del libro de la escritora francesa feminista Simone de Beauvoir (1908-1986) por Heidi Steinhardt y dirigida por la propia Heidi. La obra se representa en el Teatro Infanta Isabel hasta el 30 de noviembre. 90 minutos de duración.

    Sinopsis .- Murielle está en su casa, sola. Los ruidos de la calle y los gritos de sus vecinos celebrando - le impiden conciliar el sueño. En esa vigilia, los recuerdos se enfrentan a un presente desolador y a un futuro aún menos prometedor. Lo perdido, lo arrebatado, el fracaso y la soledad la han dejado fuera de juego, deambulando en un limbo donde todavía se debate entre la supervivencia y la muerte.

    Su verdadera tragedia—que también es comedia—ha hecho trizas su autoestima como mujer, como esposa, como madre y como hija. Un destrozo paulatino y progresivo -como en la obra “Llama un inspector” de Priestly- que mina a una mujer como un cáncer, hasta el punto de hacerla a ella misma insoportable. Un juguete roto; una mujer destrozada y sin futuro. Un presente que no puede enmendar un pasado destructor. Una mujer que ya solo piensa que ella tiene razón y no negocia la convivencia. 

Publicado el libro de Simone de Beauvoir por Edhasa :"La mujer rota" (1989) -en francés se publicó en 1967- recoge tres cuentos (La edad de la inocencia, Monólogo y el que da título al volumen) en los que Simone de Beauvoir expone sus planteamientos éticos y sociales sobre la condición femenina, pero sin que eso suponga el desarrollo de un discurso panfletario, sino que el nivel literario es realmente espléndido. Los tres relatos se centran en personajes femeninos y exponen sus conflictos sentimentales y morales, debatiéndose con palabras en situaciones sin salida: la edad, la soledad, la agonía del amor. La mujer como esposa insatisfecha, como personaje oculto siempre tras un protagonista masculino o como ser desorientado en una sociedad injusta son algunos de los temas tratados. 

    Destaca en el conjunto un estilo literario ágil, un ritmo vivo (que la traducción transmite en toda su belleza y efectividad) y una variedad técnica entre los tres cuentos (un relato más o menos tradicional, con narrador omniscente y en el que el diálogo lleva el peso del relato; un monólogo interior, y un diario) que convierten esta obra en un texto de gran calidad literaria, más allá incluso de las ideas sociales o políticas que pueden extraerse de él.

A pesar del tiempo que ha transcurrido desde que se escribió esta obra, refleja muy bien la situación actual de la mujer en nuestra sociedad, que ha variado poco en muchos aspectos.

FICHA ARTÍSTICA Y TÉCNICA

LA MUJER ROTA, de Simone de Beauvoir

Dirección de Heidi Steinhardt

Interpretado por Anabel Alonso

Ayudante de dirección, Ana Barceló / Manuel de Durán





viernes, 14 de octubre de 2022

"EQUUS" en el Teatro Infanta Isabel. Una reposición del célebre thriller psicológico de los 70



"Equus" en el Teatro Infanta Isabel



Julia Sáez-Angulo
Fotos: Mai Pire Flores

15/10/22.- Madrid.- 

    Sinopsis.- El psiquiatra Martin Dysart recibe el encargo más difícil de su carrera profesional: deberá tratar a un joven que ha cometido un acto de una brutalidad atroz. El chico, Alan Strang, ha sido detenido por haberles sacado los ojos con un punzón a la media docena de caballos a los que cuidaba en un establo. A partir de aquí comienza una investigación detectivesca de tintes psicoanalíticos en la que el psiquiatra deberá averiguar qué llevó a un joven de buena familia, que jamás había dado un problema, a cometer semejante acto. 
Siguiendo las reglas del thriller psicológico el psiquiatra va indagando en la vida del muchacho, con una madre devota y religiosa y un padre estricto y trabajador. La sublimación del deseo sexual, la falta de relación con otros jóvenes de su edad y su fascinación por los caballos van revelándose como pistas en el laberinto mental en el que se interna el psiquiatra para ayudar a su paciente. Pero el propio doctor tendrá que luchar también con sus propios demonios, entre los que se encuentran un matrimonio sin sentido que no funciona y unas permanentes dudas sobre la utilidad de su profesión frente a los dictados de una sociedad castrante que aniquila los sueños e ilusiones de la gente.
        Nota crítica.- El éxito mitificado de la obra “Equus” del escritor Peter Shaffer en 1973, magnificado por los desnudos integrales llevados a cabo el escenario y los premios recibidos se ha convertido hoy en una sombra alargada. El drama psicológico resulta hoy menos llamativo y escandaloso de lo que fue en aquella década de los 70 y tiene la ventaja de poder verse con mayor naturalidad. Drama freudiano y lacaniano, para descubrir claves de explicación de conductas en el sexo, la religión, el miedo, la actuación de los padres… resulta hoy más manido. 
Por el contrario, puede verse con más naturalidad la tensión y el diálogo entre el psiquiatra y el enfermo que sacó los ojos a los caballos, inspirado en un caso real. Somos hijos de las circunstancias. La madre del protagonista se queja del lamento habitual de culpar a los padres, cuando no, sólo a la madre, por la actuación de un hijo. 
El ritmo de la obra fluye con agilidad en sus distintos cuadros y escenarios, resueltos de modo hábil con cuatro elementos construidos de madera. Un ritmo que no decae si bien cuesta llegar al climax, porque todo parece sucederse en un mismo plano, quizás buscado por la propia directora de la puesta en escena.
    La madurez: el arte de superar frustraciones. Siempre las hay en todas las vidas.

FICHA ARTÍSTICA Y TÉCNICA
Dysart ROBERTO ÁLVAREZ
Alan ÁLEX VILLAZÁN
Dora/Jueza MANUELA PASO
Jill CLAUDIA GALÁN
Frank JORGE MAYOR

Dirección CAROLINA ÁFRICA
Adaptación NATALIO GRUESO
Ayudante de Dirección JUANMA ROMERO
Diseño de Escenografía BENGOA VÁZQUEZ
Diseño de Iluminación SERGIO TORRES
Diseño de Vestuario LUPE VALERO
Diseño de Videoescena DAVID MARTÍNEZ
Diseño de Sonido MANUEL SOLÍS
Coreógrafo/Asesor de movimiento ANDONI LARRABEITI
Producción/Regidor SANTIAGO AYALA
Jefe técnico JOSÉ GALLEGO
Técnico de Sonido y Vídeo AURELIO ESTÉBANEZ
Ayudante de Escenografía ISI PONCE
Ayudante de Vestuario MELIDA MOLINA
Realización de Vestuario SASTRERÍA CORNEJO
Fotógrafo GERALDINE LELOUTRE
Maquillaje y peluquería CHEMA NOCI
Producido por JOSE VELASCO
Productores asociados
ROBERTO ÁLVAREZ
NATALIO GRUESO
Producción TRIANA CORTÉS
Ayudante de Producción AÍNA GARCÍA
Distribución MARÍA ÁLVAREZ

Espectadores

Cuadro de Doña Isabel II en el Teatro Infanta Isabel

domingo, 18 de septiembre de 2022

“La Ternura”, obra de teatro galardonada de Alfredo Sanzol, con ecos humorísticos de Shakespeare. Segunda temporada en el Teatro Infanta Isabel



"La Ternura", obra de Sanzol en el Teatro Infanta Isabel


Julia Sáez-Angulo

Fotos: Adriana Zapisek


        19.09.2022.- Madrid.-

    Sinopsis.- “La Ternura” cuenta la historia de La Reina Esmeralda y sus dos hijas princesas Salmón y Rubí que viajan en la Armada Invencible obligadas por Felipe II a casarse en matrimonios de conveniencia con nobles ingleses una vez que se lograse con éxito la invasión de Inglaterra. La Reina Esmeralda odia a los hombres porque siempre han condicionado su vida y le han quitado la libertad, así que no está dispuesta a que sus hijas tengan el mismo destino que ella. Cuando la Armada pasa cerca de una isla que La Reina considera desierta crea una tempestad que hunde el barco en el que viajan. Su plan es quedarse a vivir en esa isla con sus hijas para no volver a ver un hombre en su vida. El problema es que eligen una isla en la que desde hace veinte años viven un leñador con sus dos hijos Verdemar y Azulcielo que huyeron allí para no volver a ver una mujer en su vida. En cuanto la reina y las dos princesas descubren que no están solas se visten de hombres para protegerse. Y aquí comienzan las aventuras, los líos, los enamoramientos, y las confusiones.

Alfredo Sanzol, autor y director explica: “La Ternura es una comedia romántica de aventuras en la que intento contar que no nos podemos proteger del daño que produce el amor. Que si queremos amar nos tenemos que arriesgar a sufrir. Y que tampoco los padres pueden proteger a los hijos del sufrimiento de la vida porque eso pone en peligro la vivencia de una vida plena. El espectáculo se llama La Ternura porque habla de la fuerza y de la valentía para expresar amor. La ternura es la manera en la que el amor se expresa. Sin ternura el amor no se ve. La ternura son las caricias, la escucha, los pequeños gestos, las sonrisas, los besos, la espera, el respeto, la delicadeza. Una sociedad sin ternura es una sociedad en guerra. Por eso si no eres tierno por mucho que le digas a alguien que le amas te arriesgas a que te diga: ¡Pues no se nota!”

    “Después de hacer tragedia, Andrés Lima y yo pensamos que estaba muy bien hacer comedia. Se nos veía venir. El proyecto de Teatro de la Ciudad se define porque dos directores o más trabajamos juntos a lo largo de un proceso de talleres que desemboca en varios espectáculos. En este caso desde primavera de 2016 comenzamos a trabajar sobre la comedia en general y sobre la de Shakespeare en particular. Elegimos Shakespeare porque él reúne toda la tradición de la comedia clásica greco-romana, suma la tradición medieval popular, y crea la comedia moderna (junto a Lope de Vega). La comedia es el género del teatro occidental que más éxito ha tenido y su dimensión es gigante, así que nos centramos sobre Shakespeare”.

“Tanto Andrés como yo hemos creado dos textos nuevos. En mi caso he leído y releído las comedias de Shakespeare con el objetivo de dejarme impregnar por su estilo, su forma, su atmósfera, sus personajes, sus argumentos, sus trucos y juegos. Al mismo tiempo que hacía esta lectura intensa iba haciendo otras dos cosas: armar el argumento de La Ternura y hacer talleres de improvisaciones con los actores. Con Emilio Gavira, Elías González, Elena González, Sandra Ferrús/Natalia Hernández, Carlos Serrano/Juan Ceacero y Eva Trancón. Estas han sido las tres patas de la creación del texto y del espectáculo.

Creo que en La Ternura se ve la influencia sobre todo de La Tempestad, y de Noche de Reyes. También de Como gustéis, de Mucho ruido y pocas nueces y del Sueño de una noche de verano. Seguro que os acordaréis de otras, al menos eso espero, para mí ha sido un placer trabajar con un lenguaje lleno de metáforas y comparaciones. Los personajes de La Ternura expresan sus emociones de manera descarnada y son extremos en sus pasiones. Para ellos la vida no es algo que se pueda desaprovechar. He hecho un pequeño juego que espero que os divierta. En los diálogos de La Ternura podréis encontrar los títulos de las catorce comedias de Shakespeare”.

Nota Crítica

Un acierto tomar a Shakespeare como punto de partida y la comedia isabelina como plantilla de una obra llena de humor, en la que se trufan los catorce títulos de sus catorce comedias: La Tempestad; Noche de Reyes; Como gustéis; Mucho ruido y pocas nueces o  Sueño de una noche de verano… Con un juego de citas y metáforas, la obra es una comedia, una farsa hilarante con algunos acentos de astracanada, en la que el público no cesa de reír. Pocas veces se logra con tanto acierto un parangón literario de este calibre en escena. La Ternura se repone en una segunda temporada en cartel y de seguro que será igualmente aplaudida.

La interpretación es sumamente acertada para unos personajes bien caracterizados, con nombres que son de cuento de hadas, de comedia medieval/renacentista. Juegos y guiños con el pre-texto. Una obra en definitiva muy recomendable. Obra de teatro galardonada, para no perderse. Como señala Marcos Ordóñez: «La ternura tiene todos los números para ser un clásico» Ha sido Premio Max 2019, bien merecido, como “mejor espectáculo teatral”. En el Teatro Infanta Isabel.

Equipo artístico

Texto y dirección Alfredo Sanzol

Ayudante Dirección Beatriz Jaén

Diseño Escenografía y Vestuario Alejandro Andújar

Diseño Iluminación Pedro Yagüe

Música Fernando Velázquez

Producción Ejecutiva Jair Souza-Ferreira


Reparto:

Reina Esmeralda: Llum Barrera

Princesa Rubí: Ana Cerdeiriña

Princesa Salmón: Natalia Hernández / Sandra Ferrús/ Paloma Córdoba

Leñador Marrón: Juanan Lumbreras

Leñador Verdemar: Paco Ochoa / Elías González

Leñador Azulcielo: Carlos Serrano / Juan Ceacero

Producción: Teatro de la Ciudad en coproducción con Teatro de La Abadía

"La Ternura" de Sanzol

domingo, 25 de abril de 2021

“Yo soy el que soy”, biografía homosexual del violinista Aaron Lee en el escenario del Teatro Infanta Isabel


 
Aarón Lee, violinista


 


Julia Sáez-Angulo

Fotos: Adriana Zapisek

26/4/21.- Madrid.- Lo mejor del espectáculo es el concierto de violín de Aarón Lee, muy aplaudido cuando se queda solo con su música. El resto, más que interpretación, es pura narratividad de monólogo expresivo en voz femenina, la de Verónica Ronda, que como una cuentacuentos vivaz y cantante final,  no logra eclipsar al violinista, auténtico protagonista del espectáculo, quien por último toma la palabra para corroborar toda la historia de homosexualidad expuesta. 

    Una historia más, quizás lugar común, puesto que todas las historias de homosexuales se parecen, ya que se construyen en torno al rechazo familiar, igual por esperado.

La prolongada intervención “televisiva” de Zapatero en medio de una isla coreana, resulta pasmosa, inverosímil, o más bien patética. Rompe la dinámica del monólogo. Y la breve intervención verbal del violinista rompe la magia narrativa.

“Yo soy el soy” toma por título la obra de Lee, parafraseando la afirmación de Yahvé a Moisés, según el libro del Éxodo. Toda una afirmación ontológica y teológica.

Situado en el corazón del barrio de Chueca, auto-gueto de gays, el Teatro Infanta Isabel parece haberse especializado en obras sobre la homosexualidad, sobre todo masculina, a juzgar por las últimas funciones en su sede. Incluso con historias biográficas como las de Miguel de Molina y ahora la de Aaron Lee, el coreano/español nacido en Madrid. Una biografía sobre su homosexualidad, ya que la profesional la despacha en dos líneas.

Simone Weil llegó a decir con cierto sentido de mea culpa “nosotros judíos, culpables de nuestro propio gueto”.  La integración de gays en la sociedad, sin gueto ni orgullo alguno, parece lo más conveniente.

FICHA ARTÍSTICA Y TÉCNICA

Ficha artística:

De: Aaron Lee

Versión adaptada: Zenón Recalde y Aaron Lee Dirección: Zenón Recalde

Dirección musical: Gaby Goldman

Intérpretes: Aaron Lee, Gaby Goldman, Verónica Ronda Dirección de producción: Susana Menchaca

Dirección técnica: Paloma Parra y Víctor Sánchez Iluminación:David Picazo

Ayudante de iluminación: Dani Checa

Diseño gráfico: Patricia Portela

Fotografias: Joaquin Perez

Una producción de Fundación Arte que Alimenta.




Aarón Lee, violinista

domingo, 21 de febrero de 2021

“La fiesta del chivo”, lo mejor de Vargas Llosa llevado a la escena en el Teatro Infanta Isabel

Juan Echánove en el papel del Dictador Trujillo




por Carmen Valero Espinosa

    Fotos: Peter Wall

22/2/21.- Madrid.- Sinopsis.- La obra maestra del premio Nobel de literatura, Mario Vargas Llosa, apenas ha sido adaptada al teatro, por su riqueza y complejidad. En `La fiesta del Chivo´ se narran los últimos días del dictador Trujillo en la República Dominicana, el autor se vale para ello del personaje de Urania Cabral, una exitosa abogada que abandonó el país de forma misteriosa siendo una niña. Tres décadas después, regresa para visitar a su padre moribundo, el senador Agustín “Cerebrito” Cabral, un antiguo alto cargo del Régimen que cayó en desgracia. Durante ese viaje, se desvelará el secreto que la protagonista ha guardado celosamente desde su huida.

Nota crítica.- Probablemente “La fiesta del chivo” sea la mejor novela de Mario Vargas Llosa, a quien vi presentarla en la República Dominicana de los 90 con gran acogida y éxito. Al ver la obra de teatro, en una buena adaptación de Natalio Grueso, dirigida por Carlos Saura, e interpretada por Juan Echánove, no queda por menos que aplaudirla, si bien la obra teatral toma solo una parte de la novela y deja fuera la conspiración para la muerte del dictador Trujillo, algo que bien podría dar para otra obra dramática como “Los justos” de Albert Camus, en una reflexión filosófica sobre la conspiración de muerte, que acoge con realismo la novela.

Los dominicanos celebran las fiestas con la matanza de un chivo y el título de la novela de Vargas Llosa hace alusión al gran Chivo que había que sacrificar en pro de la patria: al Dictador durante cuatro décadas. La figura de Balaguer queda un tanto diluida en la obra de teatro, para centrarse en los personajes del senador Agustín Cabral y el sacrificio de su hija, pero Balaguer, que continuó siendo presidente a la muerte de Trujillo, es un personaje sumamente singular, que bien merece un análisis dramático, algo que en parte sí ofrece la novela, pero no la obra de teatro en esta ocasión.

Juan Echánove es un buen actor y borda el papel de Rafael Leonidas Trujillo, uno de los generalísimos de finales del XX, dueño y señor de un país, hombre de horca y cuchillo, ante los que muchos se doblegaban para vivir bien y trabajar a gusto bajo el yugo, aún perdiendo la dignidad y valores mínimos que necesita todo ser humano. 

Carlos Saura ha sabido caracterizar bien y dirigir la gestualidad de los personajes  en los actores, para acercarlos a una interpretación convincente. “La fiesta del chivo” en el Teatro Infanta Isabel pone de manifiesto como la narrativa puede pasar a la escena dramática con una buena adaptación y dirección, como es el caso.

Nota Bene.- Echánove, durante los aplausos finales, hacía gestos con las manos para que el público se levantara. Chocante.

FICHA ARTÍSTICA Y TÉCNICA

Ficha artística y técnica:

Dirección: Carlos Saura

Basado en la novela de Mario Vargas Llosa

Adaptación: Natalio Grueso

 

Intérpretes:

Trujillo: Juan Echanove

Urania: Lucía Quintana

Abbes: Eugenio Villota

Manuel Alfonso: Eduardo Velasco

Cabral: Gabriel Garbisu

Balaguer: David Pinilla

Equipo técnico y artístico

Ayudante de dirección: Gabriel Garbisu

Iluminación: Felipe Ramos

Diseño de escenografía: Carlos Saura

Diseño de vestuario: Carlos Saura

Jefe técnico: José Gallego

Producido por:

José Velasco


domingo, 22 de noviembre de 2020

“La golondrina”, un duelo dialéctico de dolor entre un joven y una madre que ha perdido a su hijo




Julia Sáez-Angulo

23/11/20.- Madrid.- La vuelta de Carmen Maura al teatro es siempre un aliciente. En este caso para un duelo dialéctico bravo entre ella y Dafnis Balduz, una profesora de canto y un alumno que aterriza en su estudio para preparar una canción para el funeral de su madre. Una obra bien trabada de afirmaciones y réplicas, que va descubriendo paulatinamente la relación entre ambos personajes, con una intensidad que refleja un in crescendo que se agradece.

La palabra da significado claro a las cosas, se deduce de la tensión dialéctica entre dos seres humanos que van poniendo de manifiesto su dolor y los deseos no siempre coincidentes entre ambos, así como la necesidad del tiempo para entender o asumir las cosas, incluso para no hacerlo en la misma medida y el necesario respeto que debe emanar de las diferentes posiciones.

El autor de La golondrina sabe dosificar bien la información para el espectador e ir soltando las verdades que laten tras la situación y posición de ambos. Hay drama con acentos de humor, pero sobre todo hay dolor en posiciones diferentes y eso se percibe muy bien. La dirección ha querido cierta contención en la expresividad de los personajes, por lo que se echa de menos quizás una máxima tensión en algunos momentos entre ambos.

El trasunto dramático de Las golondrina es la homosexualidad (parte de la intriga, pero necesario manifestar en la crítica teatral), tema continuamente repetido de una u otra manera en los escenarios de hoy, quiero decir con mayor o menor intensidad de presencia, pero siempre traída a escena. Esto fatiga o puede fatigar a los espectadores, que ven intereses creados en la frecuencia. El asunto puede tener efecto bumerán). En la obra que nos ocupa, el asunto es central y encarado de frente, con argumentaciones bien articuladas en una y otra posición, que son más bien temporales en la asunción, que en el fondo.     Las posturas maximalistas no existen o no debieran existir en la vida; cada cual  asume las cosas con su sensibilidad y antecedentes, el back ground, y en la vida se deben aceptar los ritmos y los matices bien sostenidos por uno u otro personaje. No caben posturas drásticas en la vida, aunque sirvan para el teatro. Cada individuo es un cosmos. Entre el blanco y el negro caben infinidad de matices.

En suma, La golondrina es una obra que emociona a los espectadores que acuden y se entregan al aplauso, pese a las continuas llamadas de un móvil infernal que irritó a los asistentes y ralentizó el discurso de actores en varios momentos, ante la repetición de la llamada intermitente, que los acomodadores no acaban de localizar. Fue el domingo 22 de noviembre.

Quizás la voz de Carmen Maura se perdiera de vez en cuando -y no solo por el ring del celular. Un poco baja. A veces el intercambio dialéctico se hace más recitado que sentido, porque hay mucho, demasiado que decir o argumentar. Y finalmente, en plena tensión de los descubrimientos afectivos y personales, la carta leída se hace demasiado larga y añade recitado.

En suma, una obra que vale la pena ver, en la que la sensibilidad de cada espectador calibrará aciertos o bajadas, como en la posición misma de una madre o un amante ante el mismo hecho. No hay nada más hermoso en la sociedad que la tolerancia en grados y matices, sin que se quiera imponer lo propio al otro.

Se agradece una puesta en escena con salón burgués amueblado y piano, en medio de tantos montajes minimalistas y/o paupérrimos.

Ficha técnica

Texto: Guillem Clua 

Intérpretes: Carmen Maura y Dafnis Balduz 

Dirección: Josep Maria Mestres 

Ayudante de Dirección: David Blanco


lunes, 17 de diciembre de 2018

“La ternura” de Alfredo Sanzol en el Teatro Infanta Isabel, un logro de humor, homenaje al Teatro Clásico







“La ternura”
Teatro Infanta Isabel
c/ Barquillo, 24 Chueca. Madrid


Julia Sáez-Angulo



            17/12/18 .- MADRID .- El teatro clásico, sobre todo de William Shakespeare y el “vodevil” del entrar y salir de la escena de Lope de Vega, flotan con gracia y donaire en la palabra y en el gesto de la obra de teatro “La ternura”, del joven dramaturgo Alfredo Sanzol, que ya ha merecido más de un reconocimiento y galardón en su carrera artística. Texto y dirección con acierto del mismo Sanzol.

            Las alegres comadres de Windsor y El sueño de una noche de verano, revolotean en cita y concepto por la obra. Shakesperare, siempre Shakespere, el gran escritor insuperable de todos los tiempos, se merece todo homenaje. El estilo y la metáfora de sus textos se hace eco en La ternura, en interpretación de los buenos actores que la encarnan.

            Tres mujeres, madre y dos hijas, que huyen de los hombres a una isla desierta, donde se encuentran con tres hombres en la misma situación de rechazo a las mujeres. El choque y conflicto no se hace esperar. Las damas van vestidas al estilo del Siglo de Oro español, y ellos, como buenos salvajes con zaragüelles al estilo morisco.

            El mito de la caverna de Platón, con su juego de la realidad y las apariencias también se da cita en esta obra que los espectadores, incluidos niños, disfrutan a rabiar, como tuvimos ocasión de comprobar en la función que asistí, en la que un muchacho de unos siete años se reía a carcajadas con los “gags”  de la obra.

            Paco Déniz, Elena González, Natalia Hernández, Javier Lara, Juan Antonio Lumbreras y Eva Trancón dan vida a los seis personajes sobre el escenario con gracia y soltura en ese festín de palabras ingeniosas, donde la semántica juega con todos los significados.

            La vida arrolla contra todos nuestros planes viene a decirnos la obra. Ni siquiera los juegos de magia de la madre logran los objetivos, porque el torrente de cada día desborda las previsiones. las nuevas generaciones rompen cauces, la experiencia de los mayores no sirve, porque cada cual llega virgen a cada época que le toca vivir.



miércoles, 14 de junio de 2017

María Villarroya en el Teatro Infanta Isabel interpreta “Silencios cantados” y presenta el disco grabado






 María Villarroya y los músicos


Julia Sáez-Angulo
Fotos P. Reviriego

            14/06/17.- MADRID .- La cantante María Villarroya ha interpretado en el Teatro Infanta Isabel “Silencios cantados. El Musical”, al tiempo que presentaba el disco recién grabado al público. Un espectáculo en el que brilla la voz, el humor, la vis cómica y la poesía de esta actriz show-woman que llena el escenario junto a sus cuatro músicos.

“Silencios cantados. El Musical” de María Villarroya (Mataró, Barcelona, 1960) es un recorrido por la propia vida de la cantante, sin duda algo enfatizada, que va desde la niña insegura y con gafas a la cantante, actriz y poeta que es actualmente. La madurez es el arte de superar las frustraciones; eso es lo que hace María al contar en sus canciones sus miedos, inseguridades, alegrías, tristezas, esperanzas y plenitud final.

La cantante fue muy aplaudida tras la interpretación de las canciones: Alas o Es por un poco de amor. El teatro lo tuvo entregado en todo momento.

Maria Villarroya, vestida de rojo sangre y pelo en alto recogido, estuvo acompañada por los músicos Josué Santos, Dayán Abas, Ana Mula y Mauro Pugliese, con piano, guitarras, violoncello y saxo soprano. El espectáculo musical completo tuvo dos horas de duración.


María y Carlos, su esposo y productor

            Carlos, el esposo de María Villarroya, productor del disco, salió al final a presentarlo.

Una de las canciones

Yo me Amo,
y soy Ama de mi Vida.
Ama de mis Llaves,
Ama de mi Puerta…
que muchas veces cierro
y otras tantas dejo abierta.
Yo Amo, te Amo
y tú no eres mi Amo.
Yo soy Ama de mis Sueños.
Ama de mi Alma,
de mis Límites, de mi Espera,
de mis Viajes profundos
hacia dentro y hacia fuera…
Soy Ama de mis Cuevas y Escondites,
de mi Vientre misterioso,
que nace y muere
del Volcán Dador de Vida.
Yo soy Ama de mi Vida,
el árbol de mi tierra,
el ave de mi cielo,
la fuente de mis aguas,
la brisa del silencio.
Yo soy Ama de mi Vida,
de mis lágrimas dormidas,
de mis miedos resistidos,
guerreando batallas
ganadas o perdidas…
Pero yo soy Ama de mi Vida.
Yo soy Ama de mi Vida.
Yo Amo, te Amo
y tú no eres mi Amo.
Yo soy Ama de mis Sueños.
Ama de mis Besos,
de mi Intento y mi Alegría,
soy Ama de mi Vida,
de mis Entradas y Salidas.
Soy Ama de mis Cuevas y Escondites,
de mi Vientre misterioso,
que nace y muere
del Volcán Dador de Vida.
Tú eres Ama de tu Vida,
Ama de tus nubes,
Ama de tu lluvia,
el tronco de tus hojas,
Ama de tu jardín de rosas.
Tú eres Ama de tu Vida,
de tus ríos, de tu risa,
de tu calma y de tu prisa.
Ama de tu paciencia
y de tu espera comprendida…
Tú eres Ama de tu Vida…
Tú eres Ama de tu Vida.
Yo soy Ama de mi Vida,
de mi casa, de mi tiempo,
de mi espacio, de mí misma.
Yo soy Ama de mi habla
y de mi música compartida.
Yo soy Ama de mi Vida,
y ante todo seré siempre
mi mejor amiga…
Yo soy Ama de un Corazón,
que Ama, que Ama
y que Vibra.
Yo soy Ama de mi Vida.
Tú eres Ama de tu Vida.
Yo soy Ama de mi Vida.

Más información
mariavillarroya.com/


-->