jueves, 13 de enero de 2022
CRÓNICAS ARGENTINAS.-Coda y despedida en el Yacht Club Argentino de Sol Durini y Miguel Nougués
martes, 11 de enero de 2022
Ángeles Durini, autora exitosa de Literatura Infantil en Argentina y España
CRÓNICAS ARGENTINAS XXX. Paraíso de la Naturaleza, ciudadanos cultos y política compleja
Julia Sáez-Angulo
Fotos: Adriana Zapisek
13/1/22.- Buenos Aires.- País exportador de Papas y de reinas, dije de Argentina en mi primera crónica, pero sobre todo país hermoso de una Naturaleza rica y feraz, que invita a escribirla con mayúsculas, y rico también en extensión, en territorio, en belleza. Ciudadanos cultos en líneas generales, al menos en sus élites, lo que demuestra que tienen un buen Bachillerato y Universidad. Cuentan con varios Premios Nobel. “Un país donde se vive muy bien, si no fuera por los políticos”, me decía un argentino en alguno de los encuentros que he tenido a lo largo de este mes en Buenos Aires.
Aquí y allá es inmediato y fácil echar la culpa al Gobierno de turno o a los políticos del presente. El país está muy dividido entre peronistas y oposición conservadora, aunque todos los argentinos son de alguna manera peronistas, como señalara Borges, solo seapor el tiempo que el partido de Perón con distintos nombres, ha detentado el poder. Inevitable: tirios y troyanos.
Hay muchos peronismos dentro del Peronismo, por eso me contaba un abogado en mi anterior viaje a Argentina: “Yo milito en el peronismo porque hay más chance de llegar al poder y me gusta ejercer la Política”.
Siguiendo a Borges, al que he disfrutado releyéndolo en su tierra, (eso tiene su punto): “Creo que con el tiempo mereceremos que no haya Gobierno” (prólogo de su libro “El informe de Brodi”). Borges siempre hacer sonreír con sus boutades.
En España, donde se habla con cercana periodicidad de los argentinos, porque los consideramos parientes, también había oído, hace tiempo aquello que dice más o menos: Dios creó en Argentina el paraíso terrenal, que hace crecer en la noche, pero los argentinos lo deshacen durante el día.
En fin, ¿quién soy yo para opinar de un país que no es el mío? Pero no se puede remediar; como señaló el filósofo Baruj Spinoza, ya hace siglos: “Dios nos ha dado la inteligencia para que la usemos” y mi mente no se cansa de observar, ver y analizar, aunque se equivoque. Ya lo dijo el escritor español Juan Benet: el primer artículo de cada Constitución debiera ser: “El ciudadano tiene derecho a equivocarse”, quien solo pretenda que piensen como él o, de lo contrario, anatematiza, ese sí que es un fascista.
He disfrutado estos 30 días en Buenos Aires, en Argentina. Claro que el hecho de estar con amigos me da la ventaja de tener un observatorio más cercano e intenso que, cuando se mira desde un hotel. Amigos que me han ofrecido su intimidad doméstica y familiar, lo cual es jugar con ventaja. Nunca podré agradecerles tamaña generosidad.
"El tema es la amistad, esa íntima pasión de los argentinos", escribe Borges. (*)
Conocer es amar, cuando las cosas son gratas. Amaré más a Argentina, a partir de este viaje en que he conocido mejor sus entrañas, aunque mis crónicas hayan sido meramente impresionistas. La espuma, también habla del caldo interior.
He escrito algún breve relato estando en el país, y sé que aflorará en mi escritura mucho más en el futuro. Hay temas que me interesan y sobre los que investigaré, como la actuación de antiguas pandillas montoneras en la pampa del XIX o los corsarios que llegaron hasta San Francisco e hicieron la ciudad argentina durante dos días, cuando aquel territorio pertenecía todavía a México. Los recovecos de la Historia esconden siempre buenos relatos. Borges lo sabía y es un buen maestro en ello. También escribiré sobre malevos y policías conniventes que reparten ganancias en "zonas liberadas". O sobre los apagones prolongados de verano en la gran ciudad. Todo viaje nutre a un escritor.
Los argentinos hablan el español con donosura y, a veces, con aspaviento cantarín. Cuentan con cierto vocabulario de argentinismos que les da sabor. El lunfardo es más bien orillero, si bien algunas de sus palabras han pasado de los porteños al habla coloquial, sobre todo entre los jóvenes. El escritor Roberto Arlt sabía bien de todo esto.
Por lo demás, a Argentina le va la divisa parisina de fluctuat nec mergitur, Fluctúa, pero no se hunde. Los cortes de electricidad en la ciudad son tremendos, la inflación, el cambio de moneda oscilante... pero ¿quién esta libre de estas lacras que afligen con frecuencia a la sociedad? La pandemia también está presente, en estos momentos de estío, afortunadamente menos que en España, que lleva camino de endémica. Aunque la situación depara muchas oscilaciones en este campo.
Vale la pena visitar y conocer Argentina, Buenos Aires especialmente, además del glaciar Perito Moreno, por los recién casados. Mejor en primavera y otoño para evitar calores con humedad insufribles en verano, sin tregua alguna en la noche, o fríos en el invierno. Y mucho mejor, cuando pase la pandemia ingrata.
De Argentina nunqvam satis, (este latinismo va en honor del amigo, el escritor porteño Raúl Lavalle con el que recorrí algunas calles y lugares). De Argentina nunca se hablará bastante.
Han quedado cosas sin ver, de la primera lista inicial confeccionada con Adriana, pero el tiempo, medida de las cosas, no daba para más. Se me ha quedado colgando el mercado de antigüedades y brocanters de Buenos Aires. No hubo un día más para hacerlo. Elegir es renunciar y yo lo hice en medio de los calores sofocantes, que han dado máximas de 41 y 43 grados hasta el punto de establecer records y provocar apagones de horas. "Una vergüenza para los argentinos", se quejaba un camarero sensible a la imagen externa del país entre los visitantes foráneos.
A veces, en mi ingenuidad, creyéndome en posesión de un español neutro, creía pasar desapercibida en el habla, pero no, pronto me preguntaban de dónde era. Cuando yo respondía de España, no les bastaba, pues de inmediato volvían a preguntar de qué parte de España. Necesitaban conocer la región, por si coincidía con alguna de las de sus abuelos. En muchos casos presumían de ser también españoles, o más bien de tener la doble nacionalidad argentina y española, con lo que no descartaban volver algún día a España, más en el ensueño que en la realidad.
Todo este presente en el cono sur ha sido un tejido de recuerdos para el futuro. Quizás, a media que pasen los días, los meses y los años se vuelvan sueños fantasmagóricos como si nunca existieron.
*"Páginas de Jorge Luis Borges seleccionadas por el autor" (1983)
lunes, 10 de enero de 2022
CRÓNICAS ARGENTINAS XXVIII.- Norma Dippolito. Escultora del cuerpo humano. Un “Ecce Homo” al Papa Francisco. Libro de artista en mármol sobre Borges y escultura de mujer proa para Pablo Nerudaa
Esculturas de Norma D´Ippolito
Julia Sáez-Angulo
Fotos: Adriana Zapisek
10/1/22.- Buenos Aires.-XXVIII
Norma Dippolito. Escultora del cuerpo humano. Un “Ecce Homo” al Papa Francisco. Libro de artista en mármol sobre Borges y escultura de “Mujer proa” para Pablo Neruda
Comienza mostrándome una escultura femenina en mármol blanco, que se inclina hacia adelante como un “mascarón de proa”, en homenaje al poeta chileno Pablo Neruda, que coleccionaba mascarones de proa en su residencia chilena de Isla Negra. También me enseña un libro de artista en láminas de mármol en honor de Borges, con pastas fijas y hojas móviles que recoge la afirmación del escritor: “Siempre imaginé el paraíso como una biblioteca”. Antes lo dijo Cicerón.
Norma Dippolito (Buenos Aires, 1943), egresada de la Escuela Nacional de Bellas Artes Prilidiano Pueyrredón en las disciplinas: Escultura (1977) y Grabado (1980) y de la Escuela Superior de Bellas Artes de la Nación Ernesto de la Cárcova en la especialidad Escultura (1981), los mejores centros docentes del arte del país y su afán de saber le llevó también, recientemente, a un master de Arquitectura. Inquieta, sostenía una tertulia cultural en su magnífico y amplio estudio/taller en el barrio de Villa Crespo, por el que han pasado numerosos académicos, ingenieros y pensadores a impartir conferencias. La pandemia acabó con todo ello, como ha acabado con tantas cosas, a la espera de tiempos mejores.
“Trabajo sobre todo la piedra, mármol blanco italiano de Carrara, negro de Bélgica, alabastro, granito... de vez en cuando la madera de la pampa y la fundición en bronce”, me explica al tiempo que me muestra la fotografía de una pieza que llegó al papa argentino Francisco, titulada “Ecce Homo”, en bronce y granito”, y que se encuentra en Ciudad del Vaticano. El Papa le envió una cariñosa tarjeta de agradecimiento, que la escultora tiene enmarcada. En otro pequeño cuadro de su estudio, una cita de Santo Tomás de Aquino: “…Prepárame al comenzar, dirígeme al progresar, cólmame al terminar”. Todo un programa.
La porteña escultora se reconoce muy trabajadora en los 50 años de carrera artística. “He realizado más de 400 obras, todas inentariadas. Comencé con el modelado en barro, pero cuando descubrí la piedra todo cambió. Era otra dimensión”, explica Norma.
Reconoce que admira a Henri Moore y que no se perdió la exposición del escultor inglés junto a August Rodin, que tuvo lugar en París en 2013. También admira al francés Antoine Bourdelle y al argentino Alberto Lagos, al que califica de “buen escultor”. Además, cita con afecto al profesor español Ramón Castejón, que era un “aragonés extraordinario. Él nos enseñó a sacar los puntos de la escultura. El hombre no tuvo mucha fortuna en Argentina. Tenía un taller modesto y se le incendió. Se merecía otra suerte”.
Viajera empedernida por toda Europa y Asia, Norma Dippolito cuenta que ha estado más de diez veces en España, con su marido y tras quedarse viuda. En el último viaje en 2019, Norma conoció y conversó con el escultor español “Francisco Leiro, un artista interesante”.
Norma Dippolito hizo una gran exposición retrospectiva titulada “20 años piedra” (2003), donde daba cuenta de sus curvas, ritmos, escorzos, estilizaciones y juegos visuales, a partir de la prolongación de una obra anterior. Publicó un buen catálogo de la misma y cuenta igualmente, con otro buen libro “Norma D´Ippolito. Esculturas” (2010), que recoge gran parte de su trabajo artístico, a lo largo de su trayectoria profesional. Su obra nutre numerosas colecciones privadas y públicas de ciertos museos de reevancia.
La escultora se siente orgullosa de su pieza “Conjuros e ilusiones”, una sucesión de siete torsos femeninos diferentes y unidos, que alternan en mármol mate o pulido, y que representa a las mujeres de su sangre, hermanas y primas, a las que, la familia emigrante italiana les estimulaba para “estudiar y trabajar” al mismo tiempo. Todas nosotras cumplimos el objetivo de superación”, concluye orgullosa.
"Como verás no copio el desnudo de manera literal, sino que lo fuerzo y lo llevo a una expresividad nueva. También he esculpido desnudo masculino, pero menos, porque me sentía más incómoda con el modelo hombre en el estudio”.
"También está mi obra de homenaje a Raoul Walenberg, el diplomático que salvó vidas de judíos en Budapest, se encuentra en varias embajadas, en el diario La Nación, en Israel, en Los Ángeles, etc ", cuenta la autora.
Norma Dippolito ha trabajado también el arte sacro y ha llevado a cabo, entre otras piezas, el Crucificado y el Pelícano eucarístico de la iglesia de San Martín de Tours en el barrio de Palermo de la capital porteña.
Una de sus obras singulares es la denominada “Autorretrato" (1997) dos pies en bronce sobre un almohadón en mármol blanco de Carrara. “La obra original se vendió con rapidez cuando se expuso", explica la escultora.
Buenos Aires, 10 de enero de 2022
Más información
www.nomadippolito.com.ar
Dibujos a grafito de Norma Dippolito
CRÓNICAS ARGENTINAS XXIX.- Buenos Aires, la ciudad de las mil y una estatuas y los cien mil árboles. El gomero de La Recoleta
Ceibo en el Yacht Club Argentino
Julia Sáez-Angulo
Fotos: Adriana Zapisek
9/1/22.- Buenos Aires es la ciudad de las mil y una estatuas y los cien mil árboles. A falta de instituciones culturales abiertas, cerradas -hoy por la pandemia- o restringidas a citas previas aplazadas, solo quedan los largos paseos por las largas distancias de esta ciudad con amplios parques de arboledas, trufados de sucesivas estatuas, en su mayor parte donadas por distintas instituciones. Ciertamente Buenos Aires, B.A. es un museo a cielo abierto tanto de arquitectura como de escultura. Los paseos, mejor en la mañana para evitar los calores de un tórrido verano, que no se alivia en las noches.
Los grandes edificios o terrazas al aire libre en plazas y veredas, están muy protegidos por puntas de “balas de cañón” en hierro, para evitar atentados terroristas, como los llevados a cabo contra la Embajada de Israel y la Asociación Mutual Israelita Argentina, A.M.I.A, institución de cultura y divulgación de la colectividad judía en Argentina, la más numerosa y activa en Hispanoamérica. Ambas sedes sufrieron sendos atentados islamistas en los 90, por medio de vehículos con explosivos, y resultado de decenas de víctimas, muertos y heridos, propios y cercanos.
El Palacio de Aguas Corrientes (1927), que hoy alberga el Museo del Agua y oficinas, es un edificio notable de Buenos Aires. Construido a final del XIX para alojar los tanques de suministro de agua corriente para la ciudad, su arquitecto fue el noruego Olaf Boye, que lo llevó a cabo son suntuosos materiales importados. Se encuentra en el barrio de Balbanera, el Once, y las cámaras de turistas y visitantes se posan en él.
No lejos del Museo de Bellas Artes, una conmovedora escultura mitológica de “Centauro herido”, por el escultor francés Antoine Bourdelle (1861-1929), que ha dejado numerosa obra en este país del cono sur. El escultor la tituló, según figura en la misma obra como “La muerte del último centauro”, referido a Quirón, preceptor de Aquiles, herido por una flecha envenenada de Hércules. Obra en bronce, oxidado en verde, cercana al barrio de La Recoleta. El tema del centauro fue también de interés para Picasso.
Casi al lado, la escultura de mármol blanco de Julio Le Parc (1928), “Hacia la luz". En 2019, el Museo de Bellas Artes de Buenos Aires le dedicó una amplia muestra monográfica al artista argentino que reside en París desde 1958. En 2016 Le Parc oficializó la donación de la obra “Esfera azul” al Centro Cultural Kirchner.
Una de las estatuas más emotivas de B.A. la de Raoul Wallemberg (1912- 1947), un “héroe sin tumba”. Diplomático sueco salvó a numerosos judíos en Budapest, fue detenido por los nazis y al final de la guerra por los soviéticos. Nunca se supo dónde y como murió. La colectividad judía, poderosa en Argentina, creó una Fundación internacional con su nombre y llevó a cabo una buena escultura en el parque no lejos del Museo de Bellas Artes.
Los arbustos gigantes y árboles, en buena parte centenarios y umbrosos, son las mejores esculturas vivas de B.A. Los troncos retorcidos y horadados o las raíces de muchos de ellos asoman a la superficie como si fueran amenazantes colas de dragón, sus oquedades invitan a pensar en gnomos, sílfides y ninfas del bosque. Verdadero venero para los escritores de literatura infantil.
Árboles habituales son las tipas, gomeros, ombúes, araucarias, sauces, palmeras canadienses y australianas, eucaliptus, alcanfores, ficus arborizados… Cabe destacar el gomero de La Recoleta, el barrio de pasado patricio, con mansiones al estilo francés, muchas de ellas reconvertidas en hoteles o embajadas.
El gomero de La Recoleta es un espectáculo de visitantes y gozo para los niños. Sus ramas de más de 30 metros de largo se desparraman en el aire y, para evitar su caída, se le han colocado tutores, rodrigones y un titán que las sostienen, creando cierta perplejidad por lo inusual de la vista. Se le tiene cariño entre los porteños por ser el árbol más viejo de la ciudad. Otros árboles gigantescos de interés se encuentran en el cercano Palais de Glace. La historia dice que, a finales del XVIII, el gomero lo trajo de la India fray Francisco de Altolaguirre. El nombre de La Recoleta se debe a los frailes recoletos que habitaban esta parte de la ciudad. No lejos del gomero se encuentra el célebre café La Biela con las figuras de Borges y Bioy en bronce.
En cuanto a las aves, no faltan las verdosas cotorras argentinas con sus graznidos duros, depredadoras de los gorriones, así como los horneros y los abundantes pichones negros, algo siniestros, que se acercan a calles y plazas.
Y para cuando uno se sienta cansado, están los 84 bancos de hormigón diseñados por el Grupo Bondi, con una apariencia de muebles acolchados y abandonados en las aceras. Invitan al tacto para comprobar si el capitoné es verdadero o falso, pues muestran bullones que son trampantojo. Algunos, si están sucios, parecen mobiliario arrumbado en la calle. Una vez comprobado que son duros de cemento, el viandante se sienta sobre ellos y comprueba que no son precisamente mullidos ni cómodos, son simplemente originales. El diseño sorpresivo o extravagante reina en nuestros días.
Los paseantes de perros, con diez o doce ejemplares en la manada -ocho son los permitidos por la normativa- forman parte del paisaje urbano de Buenos Aires.
Hablando de ciudades Borge dice: "...En cuanto a Buenos Aires, la quiero mucho, pero bien puede tratarse de un viejo hábito".
*Mañana última Crónica Argentina XXX.
Ceibo en flor
domingo, 9 de enero de 2022
CRÓNICAS ARGENTINAS XXVI.- Sol Durini y Capilla del Señor, primer pueblo histórico de la provincia de Buenos Aires
El Olvido, casa de Sol Durini en Capilla del Señor
Julia Sáez-Angulo
Fotos: Adriana Zapisek
09/01/22.- Buenos Aires.- Capilla del Señor es el primer pueblo histórico de la provincia de Buenos Aires, a unos 80 km. de la capital. Allí llegó Juan de Garay, el segundo fundador de Buenos Aires, después de Pedro de Mendoza y distribuyó las tierras entre quienes le acompañaban y allí, en 1580, establecieron sus reales. Junto a la Intendencia y la Iglesia se levantaron dos cuadras de casas entre las que se encuentra El Olvido, la casa de la escritora y diplomática Sol Durini y su esposo Miguel Nougués. Una casa colonial de adobe, similar a otras que irían construyéndose en Capilla, revocada en pintura rosada con marquetería turquesa.
Junto a esta residencia, el matrimonio levantó una casa de té en el jardín que denominaron Dulcinea, haciendo honor a la vocación cervantista de Durini, y un pabellón al fondo del jardín que constituye el Museo de El Quijote, Marionetas, Muñecas y Máscaras, que alberga las colecciones de la pareja, adquiridas a lo largo de sus destinos profesionales. Un nuevo pabellón ampliará el museo.
Sol Durini va explicando, como Sherezade, todo a sus amigos invitados a pasar el día en su casa; ellos escuchan atentos la centenaria historia de Capilla del Señor, lugar elevado y obligado paso hacia Rosario en el pasado , para evitar las tierras embarradas de caminos alternativos. Capilla es cabecera del partido de Exaltación de la Cruz y cuenta con un arroyo, afluente del río Lujan, donde se pescan bagres, peces ciegos de grandes bigotes como sensores en aguas turbias. Las nutrias campan cercanas en sus orillas.
En Capilla del Señor se encuentra también la estancia del escritor José Hernández, quien escribiera allí la segunda parte de “Martín Fierro”, lugar anteriormente visitable, pero en la actualidad sólo se puede contemplar la verja de hierro de la entrada y el camino de eucaliptus que lleva a la quinta. Sus habitantes no son descendientes del escritor.
El pueblo histórico cuenta también con el Museo del Periodismo Bonaerense, sede del primer periódico donde se imprimió “El Monitor de la Campaña” (1871) con la gran prensa importada de Europa en su día para hacerlo. También cuenta con el Museo de Arte Sacro Amalia Sosa, enmarcado en la réplica de la capilla de 1735, que dio nombre al pueblo histórico. La institución alberga una notable colección de arte hispano y napolitano, que refleja la religiosidad colonial. Todos estos museos se muestran al público y prolongan su horario el Día Internacional de los Museos.
Los arquitectos de la iglesia parroquial de Capilla fueron Hunt y Shereder, que hicieron también la Bolsa de la Moneda y la Aduana de Buenos Aires. Se hizo la Capilla de la Cruz en el Campo de Casco de Mendoza en 1736, en que se da origen al pueblo. Las tierras les pertenecían desde 1580 por el reparto de tierras que hizo Juan de Garay entre sus acompañantes.
En suma, Capilla del Señor es un pueblo histórico que bien merece una visita, por sus casas coloniales, sus museos y su referencia a Martín Fierro. Una antigua estación de ferrocarril, evoca igualmente otros tiempos pasados.
Sol Durini explica su Museo con las colecciones citadas y nos distingue las marionetas articuladas por hilos, de los títeres, movidos con las manos. Proceden de Indonesia, Ceylán, Bulgaria, Grecia, Rumanía, España, Portugal, Francia… Toda una riqueza antropológica, etnográfica, de la muñeca, juguete que existió desde las culturas más antiguas. La variedad de máscaras va desde las africanas y orientales a las refinadas de Venecia o la reproducción de la máscara de Agamenón en Micenas.
Dentro de la propia casa, una buena colección de sables históricos de toda procedencia, en este caso, colección de Miguel Nougués.
Coleccionista nata, Durini conserva también en su casa de Buenos Aires una buena colección de mates, ornados de plata muchos de ellos y una colección de pesebres -belenes- en su casa de Paraguay. Su vocación estudiosa y didáctica le hace explicarlo todo con conocimiento y detalle, y cuando necesita un dato lo consulta con su esposo Miguel que es como Internet ante de Internet, porque, memoria prodigiosa, conserva nombres de lugares, personas y fechas, sin necesidad de consultar en Google.
La vocación cervantina de Sol Durini le viene de lejos. Cuando estuvo destinada en la Embajada argentina en Madrid en 2006, logró hermanar las ciudades de Alcalá de Henares y Azul. En esta última ciudad se encuentra una espléndida colección de ediciones de “El Quijote”. El coleccionista fue Bartolomé J. Ronco (1881-1952), que llegó a reunir 8.500 libros entre El Quijote y Martín Fierro. Como editor, Ronco recibió en su casa a escritores como Jorge Luis Borges, Rafael Alberti, Nicolás Guillén, Eduardo Mallea, Arturo Capdevila o Alberto Gerchunoff. Azul fue declarada Ciudad Cervantina de Argentina por el Centro de la UNESCO en 2007 y está considerada una de las mejores ciudades cervantinas del mundo, donde los nombres de personajes del célebre libro dan denominación a las tiendas.
Volvamos a Capilla del Señor, donde Sol y Miguel reciben también a sus amigos como Adriana Zapisek y Mario Saslovsky, Nicolás Davis y Ángeles Durini, exitosa escritora de literatura infantil (de la que hablaremos en otro momento), Teresa Plate, el arquitecto Aldo Pivota y su hermano el abogado Polo.
Nicolás Davis abundó en la historia de Capilla y señaló que la presencia de irlandeses en el pueblo histórico data de antes de la hambruna en la isla. Llegaron como muleros y pastores con billete de llegada y no de vuelta. Las lápidas de sacerdotes irlandeses en la parroquia de Capilla corrobora el dato.
Rastrear la historia por territorio argentino es una fuente de conocimiento y placer. Lo dicen los franceses: Un seul plaisir, la connaissance.
Al terminar la tarde, una guitarreada con el animado repertorio del arquitecto guitarrista Aldo Pivota. Los amigos, que conocen su repertorio, lo secundan.
sábado, 8 de enero de 2022
CRÓNICAS ARGENTINAS XXV.- Artistas contemporáneos argentinos en diversos museos de Buenos Aires
"Panteón de los libros prohibidos" (2017), por Marta Minujin.
Julia Sáez-Angulo
Fotos: Adriana Zapisek
08/01/22.- Buenos Aires.- Varios son los museos de Buenos Aires que albergan el arte contemporáneo de autores argentinos de los últimos doscientos años, por poner fecha en la independencia del país.. Un buen recorrido por todos ellos vale la pena. Después del célebre MALBA -Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires- del que ya di cuenta en otra crónica, está el gran Museo de Bellas Artes, en la Avenida del Libertador, que bien merece una visita, porque está considerada la mejor pinacoteca de Argentina. Cuenta con más de doce mil piezas entre pintura, escultura, dibujo, grabado, objetos arqueológicos…
Los nombres de los artistas argentinos van desde Raquel Forner, Antonio Berni (creador de los personajes Juanito Lagunay Ramona Montiel en su pintura), Antonio Seguí, Norah Borges, Luis Felipe Noé, Emilio Pettorutti, Cándido López, Prilidiano Pueyrredón, Eugenia Belín Sarmiento, Benito Quinquela o Alicia Penalba, entre otros, y se dan cita junto a otros nombres internacionales como Fujita -precioso autorretrato-, Delaunay, Picasso, Braque, Modigliani, Jackson Pollock… El arte no tiene fronteras hoy en día en que vivimos en la aldea global, pero sí cabe destacar los nombres relevantes que han nacido en este país del cono sur o han residido en él.
Capítulo aparte merece Xul Solar (1887-1963), pintor, escultor, músico, astrólogo, esoterista y lingüista amigo de Borges, que cuenta con Museo que lleva su nombre en la Fundación Klub de Buenos Aires y se ha expuesto con frecuencia en España.
Antonio Berni creó los personajes de Juanito Laguna y Ramona Montil, a finales de los 50, para mostrarnos una realidad social de pobreza e ingenio. Benito Quinquela fue el pintor de La Boca y además de interesantes cuadros, dejó una actuación importante en el barrio citado.
Marta Menujin (1943) es maestra de la performance reivindicativa y su “Partenón de libros” prohibidos (70 x 30 x 14 m), reproducción a escala real del templo de Atenea en Atenas, fue sorprendente en todo el circuito artístico. La presentó en la Dokumenta de Kassel 14, en el año 2017.
No olvidemos que, del fecundo arte concreto en Latinoamérica, sobre todo en Venezuela, surgió el Grupo Madí, abstracto y desconectado de la realidad, geométrico por excelencia. Nació en 1947, en La Plata, con nombres uruguayos y argentinos, así como, algo más adelante, llegó el Arte Generativo (1959) de Eduardo Mac Entyre, con la curva autónoma generativa de infinitas figuras; Adriana Zapisek es una de sus discípulas. Ary Brizzi fue otro maestro que dinamizó en su estudio/taller otra pléyade de artistas como Clarisa Classiau o Carolina Cabrerizo.
Notable es la escultora Norma D´Ippolito, autora entre otras obras del monumento "Homenaje a Raoul Wallenberg. El héroe sin tumba" (1999), que figura en el parque cercano al Museo de Bellas Artes.
Nombres claves del arte contemporáneo argentino de hoy son Julio Le Parc (1928), geométrico y cinético, y Antonio Seguí (1934), ambos residentes en Francia. De Julio Le Parc puede observarse una escultura blanca exterior, junto al Museo de Bellas Artes. Liliana Porter (1941), artista multidisciplinar, reside y trabaja en Nueva York; Rogelio Polosello (1939-2014), que ha trabajado mucho como muralista para las entradas de grandes edificios.
Cristina Santander, en su gran casa-atelier de La Recoleta, lleva a cabo su docencia y arte, con un claro guiño al arte español en alguna de sus series y un dinámico collage y metacrilato en sus últimas piezas. La pintora expondrá en febrero sus paisajes en la Galería de Arte Buenos Aires, situada en el barrio de Belgrano, no lejos del Museo Larreta, museo donde ha expuesto con frecuencia.
Los nombres de León Ferrari, Lucio Fontana, Víctor Grippo, Diana Aisenberg, Elba Bairon, Daniel Basso, Oscar Bony, Santiago García Sáenz, Norberto Gómez, Miguel Harte, Luciana Lamothe, Nicolás Monti, Guzmán Paz, Andrés Piña, Pablo Suárez están también en la escudería variopinta del arte argentino de nuestros días. Laila Gruarín se siente orgullosa de haber tenido como profesora a Ana María Mugnani, discípula de Raquel Forner.
Julio Ovejero, argentino, reside en la capital de España, colabora con frecuencia con el Grupo pro Arte y Cultura, que fundó Mayte Spínola. Ricardo Gutièrrez Goñi, que expone en Ra del Rey.
El Museo de Bellas Artes de Buenos Aires presenta también una exposición conmemorativa del reciente centenario del escultor francés Auguste Rodin, (1840-1917) del que ofrece varias obras de su propia colección. Un recordatorio muy oportuno con la obra "El beso" de la propia colección.
El coleccionismo y donación de prohombres y mujeres argentinos e instituciones han contribuido generosamente a formar los fondos del Museo de Bellas Artes, comenzando por el Museo del Prado que donó una importante serie de estampas de Goya comprendidas en el período 1818-1928. José de Guerricó (1800-1876) constituyó la mejor colección privada de arte en Argentina, adquiriendo todas las piezas en Europa, en su mayoría en Francia, que acabaron en el museo. Después hubo otros coleccionistas como los Hirts, que también lo enriquecieron. Y María Luisa Bemberg (1922-1995), directora de cine, donó igualmente una generosa colección de arte a la institución. "Dar es un privilegio", decía. El coleccionista, el mecenas, es un héroe en el mundo del arte.
La colección de cuadros enconchados sobre la Conquista de México, una singularidad del XVII, es digna de visitarse y está a la altura de la del Museo de América en Madrid. Son un tesoro junto a las obras de arte pre hispano e hispano.
No olvidemos que otros museos de la capital argentina también albergan a artistas contemporáneos de los siglos XX y XXI, es el caso del Museo Arte de Tigris, MAT; el Museo de Arte Decorativo, o el Museo Fernández Blanco, que tiene dos sedes, una en el Palacio Noel, en el barrio de Retiro dedicado al arte colonial, y otra en el barrio del Congreso. El número de museos de arte e historia en Buenos Aires es muy numeroso y son muchos los monográficos dedicados a la vida y obra de algún autor.
Lord Kenneth Clark decía en su libro "Civilización", que el libro del arte es más fecundo y permanente que el de las gestas guerreras.



























