miércoles, 19 de diciembre de 2012




Cruz Novillo presenta "autorretratos artísticos" sobre camisetas en la galería Evelyn Botella


LMA


     La galería madrileña Evelyn Botella presenta la obra reciente de Cruz Novillo, pigmentos sobre tela, en exposición titulada The T-Self Portraits. En esta ocasión el nexo común es la utilización por parte del artista de fragmentos de obras de arte universales. 

     Estos fragmentos representados son torsos, tanto pictóricos como escultóricos, que se completan cuando el propietario de la obra decide "vestirse" con ella. 

  El visitante podrá reconocer obras de las grandes pinacotecas mundiales, desde el Museo Thyssen al Louvre, el Metropolitan Museum de Nueva York, el Museo del Prado o la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando a la que el artistEa pertenece desde 2006.E Evelyn Botella

   En la concurrida inauguración estuvieron entre otros, el profesor Antonio Bonet Correa y su esposa Monique, el académico Manuel Alcorlo y la crítica de arte Julia Sáez-Angulo.


martes, 18 de diciembre de 2012




CONCIERTO DE SAXOFONES EN LA PATRIA DE DULCINEA



LMA


En la tarde del domingo, El Toboso tuvo el placer de disfrutar con  el ensemble de saxofones, conjunto en francés,  a cargo de interpretes profesionales de diferentes regiones de España dirigidos por el prestigioso saxofonista Federico Coca García.

Este acto fue el broche a la Masterclass  de saxofón que ha tenido lugar este fin de semana en El Toboso en el  encuentro de jóvenes músicos, entre la que se encuentra la toboseña Ana Belén Arinero Lucendo, con el fin de ofrecer alternativas a los nuevos tiempos.

El concierto reflejó periodos de la música clásica, desde el barroco hasta nuestros días, haciéndolo con formaciones atípicas como son los diferentes grupos de saxofones : cuartetos, sextetos y orquesta,  y los diferentes tipos de instrumentos de saxofón:  soprano, barítono, tenor y altos.

El concierto reflejó los diferentes períodos de la historia de la música clásica, abarcando desde el barroco hasta la música de nuestros días, magistralmente dirigidos por el profesor Federico Coca, primer español en dar clase de saxofón en un prestigioso instituto de París.

El concierto fue como agradecimiento al Ayuntamiento por la cesión de aulas para realizar una puesta en común y ensayos  realizar este encuentro musical.





Carmen Pinteño, pintora almeriense de amplio registro artístico


Carmen Pinteño


Julia Sáez-Angulo

         La pintora Carmen Pinteño (Huércal–Overa, Almería, 1937) es una de las artistas andaluzas más relevantes en el panorama artístico. Recientemente ha salido al público un libro sobre su vida, trayectoria y obra, titulado “Carmen Pinteño. Pintora almeriense”, escrito por la crítica de arte María del Carmen Fernández de Capel Baños.

        El libro ha sido editado con la colaboración de la Junta de Andalucía, el Museo de Almería y el Instituto de Estudios Almerienses.

La obra de Carmen Pinteño recorre todos los géneros pictóricos, lo que hace de ella, una artista versátil y proteica. Figura, retrato, maternidades, escenas bíblicas, paisaje, bodegones, flores y floreros… que trabaja por series de gran calado.

Relacionada con el movimiento indaliano fundado en su día por Jesús de Perceval (1915 – 1981), Pinteño fue más allá con una pincelada rica y jugosa, que entonaba con el magisterio de Benjamín Palencia. Una obra que ha sido reconocida con  diversos galardones.

Misterios del Rosario

Los Misterios del Rosario ha sido una de sus últimas series pictóricas más celebradas –no sin cierta polémica detrás-, en la que recorre la vida de María, como una doncella joven y cotidiana, sin halo de santidad alguno. En el cuadro de la “Visitación de María a su prima Santa Isabel”, las dos mujeres  son de una sencillez pasmosa y la Virgen lleva una coleta alta, lo que no deja de producir cierta perplejidad iconográfica.

Algo similar sucede con la interpretación de la figura de Cristo, si bien algunos elementos o presencias evocan la dignidad del Hijo de Dios, como sucede en el “Bautismo de Jesús”, donde aparece al fondo un Espíritu Santo radiante.

Carmen Pinteño es una artista muy respetada por su forma de hacer y trabajar, por el mundo singular que ha creado, por sus personajes algunos entre pasmados y congelados que interrogan al espectador. El mundo rural y su gente han sido muy bien versionados por la pintora almeriense. Las escenas de género, las borda.

Los paisajes del barrio almeriense de La Chanca o los desiertos y palmerales conforman también un repertorio muy característico de Pinteño. El libro escrito por Fernández de Capel es una publicación muy oportuna.






CARLOS CRUZ DÍEZ,  PREMIO PENAGOS DE DIBUJO DE FUNDACIÓN MAPFRE


Este galardón se otorga a la trayectoria de un artista vivo
que en su carrera haya dedicado una especial atención al dibujo


FUNDACIÓN MAPFRE ha fallado el Premio Penagos de Dibujo que este año ha recaído en Carlos Cruz-Díez, artista venezolano afincado en París y uno de los exponentes más importantes del mundo del arte óptico.

Este Premio reconoce la trayectoria de un artista vivo que en su carrera haya dedicado una especial atención al dibujo.

El Presidente del jurado que ha otorgado este premio ha sido Alberto Manzano Martos, Presidente de FUNDACIÓN MAPFRE, y el Vicepresidente ha sido Pablo Jiménez Burillo, Director General del Instituto de Cultura de FUNDACIÓN MAPFRE. El resto del jurado ha estado compuesto por: Francisco Calvo Serraller (Catedrático de Historia del Arte y crítico de arte); Eugenio Carmona Matos (Catedrático de Historia del Arte); Juan Fernández-Layos Rubio (Vocal del Consejo Asesor del Instituto de Cultura de FUNDACIÓN MAPFRE); Julián Grau Santos (Artista), Leandro Navarro Ungría (Galerista);  Estrella de Diego Otero (Catedrática de Historia del Arte); y María Dolores Jiménez Blanco (Profesora Titular de Historia del Arte). Como secretario no vocal actuó Daniel Restrepo Manrique, Director General Adjunto del Instituto de Cultura de FUNDACIÓN MAPFRE.

El Premio Penagos de Dibujo se creó en 1982 en memoria del famoso dibujante Rafael de Penagos (Madrid, 1889-1954), considerado como el más importante representante del movimiento de renovación que se produjo en el campo de la ilustración gráfica española durante los años 20 y 30.

Desde su creación, el Premio Penagos de Dibujo se sigue convocando anualmente y ha sido concedido a algunos de los más importantes artistas de nuestro panorama actual. A partir de 2008 el premio se otorga como reconocimiento a la trayectoria profesional de un artista vivo, que dentro de su carrera haya dedicado una atención sobresaliente al dibujo.


Carlos Cruz-Díez (Caracas, 1923) vive y trabaja en París desde 1960. Sus inicios se remontan al Movimiento Cinético de los años 50–60. El desarrollo de su reflexión plástica ha modificado las nociones sobre la percepción del color en el arte. La propuesta de Carlos Cruz-Diez se fundamenta en el color concebido como una realidad autónoma, desprovista de anécdotas, que evoluciona en el tiempo y el espacio reales sin ayuda de la forma y aún sin necesidad de soporte.

Sus obras figuran, entre otros, en las colecciones permanentes de Museum of Modern Art (Nueva York); Tate Modern (Londres); Centre Georges Pompidou (París); Museum of Fine Arts (Houston); Wallraf-Richartz Museum (Colonia); Musée d’Art Moderne de la Ville (París).












lunes, 17 de diciembre de 2012






Poema y Felicitación Navideña del vate Juan Carlos Rodríguez Búrdalo


Christmascard.jpgNavidad de Jorge Rando




La Luz que ha de venir está llegando
y es tanto lo que llega en la venida
que no cabe en el pecho tanta vida,
aurora tanta al corazón llamando.
Es tal la claridad en su porfía
de abrir un ventanal y hacerse lecho,
que baja las estrellas sobre el pecho
del mundo en Navidad. Y un nuevo día
nos abre a la Verdad, como tocando
con nieve cereal  lo más profundo
del  largo anochecer que ciega el mundo.
La Luz que ha de venir está llegando.

Juan Carlos Rodríguez Búrdalo
Valdemoro,2012










Alberto Durero, Todos sus grabados en la Casa del Cordón de Burgos



 Melancolía (1914)

Julia Sáez-Angulo


         Es uno de los grandes nombres que ha dado la Historia del Arte hasta ahora. Alberto Durero (Nuremberg, 1471) elevó el grabado a gran arte como la pintura. La bella sede de la Casa del Cordón de Burgos, muestra una amplia exposición de las series de grabados del artista alemán, incluido el del Gran carro triunfal de Maximiliano I (1518), cuyo ejemplar más completo se encuentra en la Biblioteca Nacional de España. Un grabado hecho para la exaltación política del Emperador de la cristiandad.

         La exposición realizada con el patrocinio de Caja Burgos,  permanecerá abierta hasta el 8 de enero de 2013 y bien merece una visita.



En sus estampas, Durero encierra su rico y complejo mundo, sus creencias, su pensamiento, su ser, su autorretrato. Su grabado “El caballero, la muerte y el diablo” (1513) es una de los más hermosas reflexiones plásticas que se han podido contemplar. Una suerte de vanitas viva, real, humana, ante las postrimerías del hombre.

“Melancolía I” (1514) ha sido el grabado calificado como auténtico autorretrato del artista Alberto Durero, una alegoría de sí mismo, una mujer alada, una Ángela que contempla con tristeza todo los atributos de las artes, la ciencia y la naturaleza. Una visión contemplativa en la calma no especialmente optimista o esperanzada.

El caballero, la muerte y el diablo (1513)

Con los grabados de Durero se puede seguir toda la secuencia de técnicas: entalladura o xilografía, buril, punta seca, aguafuerte, etc. Toda una lección de buen hacer.

Alberto Durero es un maestro clave de dibujo y de grabado. Uno de los grandes artistas que ha dado la fértil Europa en Alemania.


        



"Los demonios de Heidegger". Eros y Manía en el maestro de la Selva Negra






Franco Volpi reflexiona en su prólogo al libro Los demonios de Heidegger sobre las luces y las sombras en la vida y en el pensamiento del «maestro de la Selva Negra» así como sobre la relación entre Eros y filosofía. El libro ha sido publicado por la editorial Trotta.

Nada es más triste que la inteligencia cuando la vida se burla de ella. Y la vida —lo enseña la historia en abundancia— ama encarnizarse con la flor y nata de la inteligencia: los filósofos. Parece advertirles que la frontera entre la sabiduría y la estulticia es móvil, y nunca nadie puede estar seguro de encontrarse del lado correcto.


Poco sorprende, entonces, la caída del protofilósofo a la que nos toca asistir ya en los inicios del pensamiento occidental, cuando el sabio Tales, primer teórico, caminando absorto en la contemplación de la bóveda celeste, cae en un pozo y suscita la risa de una sirvienta tracia que se mofa de su torpeza práctica. ¿Por qué la vida, para burlarse de la inteligencia, ama servirse de lo femenino?

Topamos así, desde el principio, con la fatal discordia entre filósofos y mujeres: una querella que atraviesa la historia de la cultura hasta sedimentarse en lugares comunes que ni la actual ideología de lo políticamente correcto ha podido extirpar.

Sea como fuere: Heidegger es el último poderoso y sorprendente ejemplo de una larga serie de casos que valdría la pena rastrear bajo el título rigurosamente alemán de Kritik der erotischen Vernunft, o sea «Crítica de la razón erótica». Mejor aún: Lob der erotischen Unvernunft, o sea, «Elogio de la irracionalidad erótica». El «caso» del maestro alemán certifica con fenomenológica evidencia con cuánta soberana habilidad Eros puede capturar y enredar en sus caprichos, osadías y locuras hasta a la mente más sutil, la del más grande filósofo contemporáneo.

Basándose en una atenta indagación de las cartas de Heidegger a su esposa (recientemente publicadas por disposición de ella, consumando así una sutil venganza póstuma en contra del célebre e infiel marido), rastreando varias fuentes, epistolarios inéditos y documentos de archivo, y haciendo gala de una fina ironía, Ángel Xolocotzi y Luis Tamayo abren una increíble perspectiva sobre la vida privada del maestro alemán, regalando al lector estupefacto la historia completa —salvo probables sorpresas— de sus amores, así como la reconstrucción analítica de su crisis psíquica que lo empujó —según el reconocido heideggerista Otto Pöggeler, negado por el hijo Hermann Heidegger— hasta rozar la idea del suicidio.

Al terminar la lectura nos quedamos con la boca abierta. Sin palabras. Pues tan repetidas veces insistió Heidegger sobre su exclusiva concentración en un único problema, la cuestión del Ser, que logró difundir el mito de que su vida, al igual que la biografía de Aristóteles, se podía resumir en tres palabras: «Nació, trabajó, murió». Ahora, al contrario, sabemos que detrás del Heidegger especulativo estaba un Heidegger pasional y mujeriego, y que no fue tan solo la pregunta por el Ser la que atormentó sus días, y más aún sus noches, sino también otra cuestión: la pregunta por el Eterno Femenino y su irresistible encanto. Así que, en vez de simplificarse la vida y complicar su pensamiento, como sería menester para un filósofo, Heidegger acabó haciendo lo contrario: se complicó la vida y simplificó su pensamiento.

Los demonios de Heidegger. Eros y manía en el maestro de la Selva Negra brinda una contribución original y poderosa para matizar la biografía de Heidegger, en su esplendor y su miseria. Frente a la plaga de la escolástica heideggeriana y a la desbordante bibliografía, los autores no se rinden a la repetición sino que detectan un entramado inédito de vida y filosofía, desentrañando el profundo arraigo emocional del pensamiento de Heidegger, su sitio en la vida vivida. Y lo placentero es que, mientras más documentan sus afirmaciones, más otorgan alas a la imaginación.