miércoles, 7 de junio de 2023

"CAYO CESAR", Calígula. Representación magnifica del abuso del poder unipersonal de un psicópata del siglo I, vigente en el XXl


"Cayo Cesar" de Agustín Muñoz Sanz

"Cayo Cesar"


Julia Sáez-Angulo
Fotos: Adriana Zapisek

7/6/23.- Madrid.- 

Sinopsis.- Cayo César, el más cuerdo de los locos es un drama en un solo acto del escritor Agustín Muñoz Sanz, coproducido por Atakama Creatividad Cultural, para la 66 edición del Festival de Teatro Clásico de Mérida, con la dirección de Jesús Manchón.
     La obra se adentra en la etapa pública más conocida del tercer emperador romano y heredero de Tiberio. Cayo César es más conocido como Calígula, un apelativo infantil, puesto por las tropas legionarias al mando de su padre Germánico. Muñoz Sanz presenta a un personaje peculiar: irreflexivo, caprichoso, histriónico, extravagante, cruel, vengativo, amoral e inmoral. Un loco para muchos. Cayo Julio César Augusto Germánico (12-41 d. C.) gobernó durante casi cinco años (marzo de 37 a enero de 41 d. C.) sin dejar, para los historiadores, acciones políticas, militares o culturales de calado. Pero tuvo tiempo suficiente de aterrorizar a las élites de Roma (patricios y senadores) y al pueblo con sus graves decisiones, sin freno que las contuvieran.

El modelo de gobernante que el autor propone le sirve para reflexionar, y trasladar al espectador su inquietud, sobre la maldad y las consecuencias del poder ejercido sin escrúpulos ni límites éticos o legales. Un viejo asunto de la época imperial, previo y posterior, que sigue vigente en el siglo XXl.
    NOTA CRÍTICA.- Siempre me ha llamado la atención que, de la misma manera en que a los policías se les hacen análisis psicológicoS periódicamente para entrar en el cuerpo y controlar su estado mental ante el ejercicio de su “poder” con armas ante los ciudadanos, no se haga lo mismo con los mandatarios que rigen los destinos de los pueblos democráticos. El resultado es que se acercan al poder los osados, más que audaces, narcisistas, egóticos, egoístas, narcisistas, autoritarios, felones, embaucadores, sátrapas… Psicópatas y amorales, en suma.  La ambición, el poder, el despacho con moqueta y las prebendas que acarrea, hacen que muchos mandatarios caigan en el mal de altura y pierdan el principio de realidad y no solo lo que cuesta un billete de metro. El control psicólogico al poder es tanto o más importante que el político, por cuanto este siempre es interesado por las instituciones, correas de transmisión, que los sustentan.
    Lo peor son los acólitos aduladores que le apoyan, sostienen y sirven, por mor de ostentar su cuota de poder y sostener sus patrimonios, mal declarados y rápidamente obtenidos. El poder es una mina para obtener empleos y suculentas retribuciones.
    La obra de teatro “Cayo Cesar” es un espejo brioso del poder, que lo refleja brutalmente con la representación de un personaje histórico, Calígula, que pasó por loco, pero que bien pudiera ser un caprichoso extravagante, sin respeto a la palabra dada al pueblo y machacón, que disfruta y se relame con el poder omnímodo sobre los demás, pagando el precio que haga falta y, por tanto, despreciando al pueblo al que se debe, por mínimo moral, de buscar el bien común, por encima del individual.
    La obra está magníficamente puesta en escena, para lucirse en el teatro romano de Mérida, con actuaciones, movimientos, gestos y simbolismos adecuados como el de la muerte, una danzante vestida de negro. “Cayo Cesar” es un preciso ballet de personajes que encarnan la cruel danza de la vida y la muerte, trufada de los intereses de los poderosos, atentos a su enriquecimiento y capricho, porque, una vez en el estrado, se sienten “hombres de horca y cuchillo”, frente a un pueblo mudo al que desprecian, y al que solo le cabe trabajar en silencio para subsistir -ellos lo saben-, acatar las órdenes y optar por el aguantoformo de promesas incumplidas para seguir “la lucha por la vida”, en palabras de Pío Baroja.
        El patetismo de algunas secuencias como "el  baile del centauro" o la visión onírica de Calígula ante los senadores, son sencillamente magistrales. La música es importe y subraya la obra.

Reparto
Juan Carlos Tirado
Rocío Montero
Fernando Ramos
Miguel Ángel Latorre
Javier Herrera
Manuel Menárguez
Raquel Bejarano
Beatriz Solís
"Cayo Cesar"




3 comentarios:

Mila de Juanes dijo...

Lucidez y Valor, Magnífico análisis Julia, te felicito
Mila

Anónimo dijo...

Gran obra, magnífica interpretación de Atakama. Enhorabuena sois maravillos.

Julia Saez Angulo y Dolores Gallardo dijo...


Formidable crítica de las invitan a ver la función. De mis viejos tiempos, lo que me dejó marcado del Calígula, de Camus, fue LOS HOMBRES MUEREN Y NO SON FELICES.


javier villán zapatero