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jueves, 2 de enero de 2020

Manuel Ruibal: “Poesías, cuentos y aforismos”, editado por la Fundación Cuña-Casasbellas de Pontevedra

 Pintura de Manolo Ruibal

 Manolo Ruibal en su estudio (1989)


Julia Sáez-Angulo

            2/1/20 .- Pontevedra .- Con ocasión del XV Brumario Poético, la Fundación Cuña-Casasbellas. Fabulario Novo-Hipofanías llevó a  cabo recientemente la presentación inaugural del libro de Manuel Ruibal: “Poesías, cuentos, aforismos”, editado por la Fundación Cuña-Casasbellas (Pontevedra 2019). El acto, que tuvo lugar en el Teatro Principal contó con la presencia del autor, e intervinieron: Miguel Ángel Cuña (autor del prólogo), Ana Corzo, Moshelem Mojo y José Tizado (recitación y lectura), con la intervención musical de María del Carmen Gallego (violín) y Maurizio Polsinelli (piano)
            Un libro realmente hermoso en contenido y en presencia, con 283 páginas y pastas duras, si bien se echa de menos el índice.

            El pintor Manuel Ruibal (Pontevedra, 1942) confiesa que sentía cierto rubor para publicar sus poemas y otros textos, pero algunos amigos le animaron y sobre todo la Fundación que lo ha hecho.  Su trayectoria coo pintor es bien conocida y ha transcurrido entre Galicia, Madrid y París; su faceta literaria ha sido más tardía, pero ha revelado a su autor como un artista total, que entiende las artes como las ramas de un mismo árbol.

            “Manolo Ruibal cumple con creces y acierto esa función de convertir las vivencias internas y experiencias sensibles e intelectuales del camino, en lenguaje escrito, en palabra veraz y significativa”, escribe Miguel Ángel Cuña en el prólogo. “Confidencias hasta ahora silenciadas –quizás abrumadas por la extraordinaria obra plástica de su autor- pero que ahora se ofrecen desnudas al aprecio y crítica de sus lectores”.

            Un total de 390 aforismos que son perlas de reflexión o sabiduría que se destilan a lo largo de la vida. Respecto a los poemas, Cuña dice: “Manolo Ruibal no es poeta, pero la poesía es suya (...) La acción poética no fue nunca obra exclusiva de los poetas o, la menos, de aquellos que pregonan de sí mismos pertenecer a tal cofradía y haber logrado el reconocimiento público de su autoridad profesional en el dominio de la palabra y el lenguaje”.

            Curiosos los 20 cuentos que Manolo Ruibal narra en el libro, como casi toda opera prima, los relatos vienen de sus recuerdos más o menos autobiográficos, lo que les confiere una gracia y frescura muy particular. Su memoria filtrada por el tiempo es la fuente de las historias narradas para fijar el recuerdo en negro sobre blanco. La Galicia rural aquí aparece con el paisaje y paisanaje de los afectos del autor. Cuentos bucólicos, realistas y expresionistas según los diferentes títulos.

            “Es terrible sentir como propio el mal de mi tiempo”, dice uno de sus aforismos. Y otro: En cualquier época, ser honesto no debiera ser un peligro. O un tercer: La sepultura es la fortaleza que ningún enemigo nos va a disputar”.
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lunes, 27 de diciembre de 2010

Manuel Rubial: “La libertad del artista está en hacer su obra sin concesiones”





Julia Sáez-Angulo

              27.12.10 .- El pintor y escultor Manuel Ruibal (Barro, Pontevedra, 1942) explica que “la libertad de un verdadero artista se cifra en un proyecto desde que comienza su carrera, hacer lo que él considera, llevar a cabo su obra sin concesiones a modas ni imposición de galeristas ni clientela; digamos aunque suene algo agresivo, hacer lo que le de la gana, esto como es lógico a veces se paga muy caro, pero en verdad vale la pena”.
       En su caso, se fue haciendo con una clientela por medio mundo que a día de hoy ronda los 500 coleccionistas que poseen obra suya, “esto a veces, cuando lo pienso, me parece un milagro”, añade.

-¿Cómo fue su formación artística?
Autodidacta, no concibo otra cosa ¿te figuras una escuela para hacer poetas?

´-¿Cuáles han sido y son sus maestros históricos referentes? En distintas épocas siempre he tenido referentes pero el que más posibilidades
me ha proporcionado ha sido el trabajo en el taller.

-¿Qué ha supuesto la pintura en su vida?
La pintura, digamos el arte en sí, ha sido y sigue siendo todo en mi vida, tal vez hasta la tumba.

-¿Cómo fue el paso de la figuración a la práctica abstracción última?
Todo obedece a un proceso evolutivo por ser yo sumamente curioso pero la verdad estriba en trabajar en medio de distintos materiales y colores en mi estudio.

-Usted practica el paisaje y la figura ¿Cómo es su elección de los géneros?
En mi primera época practiqué el paisaje y la figura, a veces del natural y otras imaginativamente.

-¿Cómo se apoderó de usted la escultura?
Siempre hice escultura de una manera que yo consideraba secundaria, pero hubo un momento en que se me presentó como algo principal; fue cuando concebí esos grandes menhires de granito pintados, basados en pequeños bocetos de piedritas de formas caprichosas que durante muchos años fui recogiendo en los ríos y playas.

-¿Se siente a gusto en la escultura monumental?
Fue una época y ya pasó, ahora estoy en otra cuestión, nunca pude entender que un artista estuviera haciendo treinta o cuarenta años las mismas cosas y no se haya pegado un tiro.

-¿Cómo ha sido su relación con el color, con los colores? ¿Le han definido etapas?
El color en mi obra a veces es protagonista y otras menos, todo depende de lo que me traiga entre manos.

-¿La Naturaleza enseña más que la docencia o los grandes maestros?No solo la naturaleza es la maestra en la creación de un artista, también los objetos que nos rodean influyen y la propia imaginación tiene que proporcionarnos cosas que aparentemente no vemos. La docencia está en el taller trabajando con materiales y colores, digamos que investigando algo siempre va saliendo y ese resultado siempre será personalizado.

-¿Qué museo visitado le ha interesado más?
Fueron tantos y en cada momento todos de una manera u otra me aportaron mucho. No obstante, hablando de museos El Prado de una manera también sentimental es mi Dios, pues con 17 años venido de un rincón de Galicia, encontrarme con aquellos pintores de la antigüedad que solo conocía por reproducciones de los libros de textos o calendarios, comprenderás que de aquella no se hacían los grandes libros de arte de hoy y menos tenía yo ocasión de ver algo en mi aldea. Difícil es que yo vaya a Madrid y no me acerque al Museo del Prado.

-¿Qué quitaría y añadiría en el circuito del arte?
Quitaría la politización, que es la causa del empobrecimiento artístico de hoy día y no solo en España; La globalización hermanada al relativismo de que todo vale, en la que cualquier pillo puede ocupar el mejor espacio financiado por el estado, porque los miembros que lo componen de arte no saben absolutamente nada de nada y en esa situación los atentos pillos están al acecho de las prebendas que están destinadas para entretener a una parcela social que se hace llamar intelectual y resulta ser de una pobreza espantosa.

-Como poeta, ¿qué comentario le merece la Poesía?
Hace un tiempo escribí: “La poesía es un estado de unos seres, que al criterio de la multitud resulta risible. El poeta no tiene incidencia en una sociedad torpe de pensamiento y sentimiento, por lo cual escribir poemas es una cuestión personal, y lo mejor es esconderse para no levantar sospechas de ser un inútil.
Vivimos hace tiempo en una sociedad de griterío, donde la distinción, la belleza y la elegancia están prohibidas.
La mayoría impuso su criterio, que es el espectáculo de las gradas y el brillo cegó la luz de la grandiosidad de toda causa.
Así pues, no se tiene otra opción que volver al pequeño grupo donde la creación y el saber aún tiene sentido, y tendremos en cuenta que la mayoría, por el hecho de ser mayoría, considerará una tribu a esta minoría que se rebela y no se conforma con vivir en un estado torpe y frívolo”.

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jueves, 23 de diciembre de 2010

Manuel Ruibal, poeta además de pintor y escultor




Julia Sáez-Angulo


       23.12.10 .- “Ut pictura poesis” –la pintura, como la poesía- escribió el escritor clásico Horacio, para indicar que la pintura equivalía a la poesía y viceversa. Las artes, las siete artes, proceden de un tronco común y son muchos los artistas que cultivan varias sin solución de continuidad. Este es el caso del gallego Manuel Ruibal, que cultiva la pintura, la escultura y la poesía.

Recientemente Manuel Ruibal (Barro, Pontevedra, 1942) hizo una exposición retrospectiva en el Centro Cultural de la Villa de Madrid, organizada por el Ayuntamiento de la capital con la colaboración de la Xunta de Galicia, que abarcaba los años 1963-2009. Su título “Pura Pintura”- Francisco J.Moldes Fontán escribió en el catálogo un elocuente texto.

Su obra plástica, que ha ido pasando de una figuración inicial en la que abarcaba la pintura de género, entre costumbrista, testimonial y “miserabilista” (al decir de Picasso) de su tierra, a un progresivo despojamiento formal de la naturaleza, que le lleva a la pintura/pintura de color y las formas puras de la geometría, sin caer en el borde duro.

Incluso en la representación de los modelos realistas adquiere una visión y elegancia supremas como en las “Rojas chimeneas de Queens” (1993), imagen que situó en la portada del amplio catálogo que se publicó con motivo de su exposición retrospectiva en la capital de España.

Viajes a Nueva York


Sus viajes por América, especialmente por Nueva York motivaron en extremo a Manuel Rubial, incluso en la poesía. En 1992 en la ciudad de los rascacielos escribió un poema en el que reflexiona sobre su calidad de artista: “Deposito toda mi esperanza/ en verticales formas, / y toda la libertad corre / fluye y se convierte en colores”.

“Las torres gemelas de Manhatan” (1994), antes de su destrucción por yihadistas islámicos, quedaron inmortalizadas en su repertorio pictórico. Piezas de gran formato, en técnica mixta sobre lienzo, de gran seducción.

Las grafías en volumen” son piezas interesantes de Rubial, así como los “árboles al amanecer”, que al igual que con las alturas de Nueva York, merecen un poema de Manuel Rubial: “¿Veis ese árbol que permanece ahí / año tras años sin hacer nada?. Es mi hermano mayor, / pues cuando yo nací / ya él irradiaba en este desigual bosque”.

Asombroso su denominado “Grupo silueteal”, una serie en la que con pocos trazos, el autor de Barro, logra auténticos poemas gráficos de gran belleza y elegancia sobre fondos de diferentes colores con frecuencia matizados por la bruma. Ciertamente la obra plástica de Rubial es conceptual, a lo que sin duda contribuye su dominio de otros lenguajes artísticos.

Manuel Ruibal es un pintor y poeta audidacta, de talento prodigioso, que ha ido haciendo y cultivando sus artes de modo ascendente y progresivo. Un artista que últimamente se ha consagrado a la escultura monumental a base de actuar o intervenir cromáticamente grandes piedras en su Galicia natal.

El mar, siempre presente en Galicia, donde Rubial ha instalado su estudio, ha sido igualmente motivo de su pintura y su poesía: “Fue primero el mar / el que dio acceso a viajar de norte a sur / como así conoce otras lenguas / esparcidas por todo el universo”.

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jueves, 13 de mayo de 2010

Manolo Ruibal, depuración de la pintura a lo largo de 50 años

“Ruibal Pura Pintura 1963/2009”
Teatro Fernán Gómez. Centro de Arte.
Comisario: Tomás Paredes
Madrid. Del 8 de abril al 16 de mayo




Julia Sáez-Angulo

         13.05.10 .- Madrid .- Una obra artística que se inicia en los 60 y llega a nuestros días. Casi medio siglo de pintura de Manolo Ruibal, pintor y poeta gallego, que permite ver un proceso imparable de depuración y esencialismo en el arte, hasta llegar a la línea y el color como elementos claves de la propia pintura. La Xunta de Galicia ha colaborado en la muestra, organizada por el Ayuntamiento de Madrid.

Desde la figuración inicial, con personajes costumbristas velados por la niebla gallega, por el deseo del pintor, la pintura de los 60 muestra una visión misteriosa del ser humano, de hombres y mujeres que en algún momento, sobre todo en los lienzos en blanco y negro, enlazan con la tradición española ligeramente goyesca. El magisterio de Colmeiro o Laxeiro y otros galleguistas late detrás del trabajo plástico de esta etapa.

Sus figuras van a hacerse sumamente esquemáticas en los 80, tanto en pintura como escultura, ambas con un parentesco formal evidente. La pintura parece incorporar el “par-passe-tout” para no dejar que los personajes floten en el espacio.

La naturaleza, el paisaje, enseñó al pintor la visión esquemática del color y la forma que sugiere más que explicita. Con su visión de la naturaleza, Manolo Ruibal (Barro. Pontevedra, 1942), aprendió la abstracción de la forma, en una mirada rauda e inmediata que aprisiona en el cuadro con inteligencia.

La estilización de su trabajo es progresiva, acode con su sensibilidad y diálogo con el arte contemporáneo. Depuración que llegó a la línea a modo de hierbas, de grafía personal sobre grandes campos de color uniforme, con pigmentos y tierras en el soporte. Un trabajo que le acerca a cierta etapa de Matisse.

Dejó Galicia y se fue a Madrid y París. La exposición en Murcia en 1967 constituyó un éxito, de aquí su consagración a la pintura. Su visión poética se deja traslucir en la pintura y la escritura. Ha publicado un libro de aforismos con pseudónimo.

Ruibal reflexiona sobre el arte y escribe entre otras cosas: “En la respiración solo creen aquellos que la poseen”. “Mi pensamiento no está solo, constantemente está acompañado de ideas”

El montaje de la exposición es diáfano y claro, didáctico de sus distintos momentos artísticos y del progresivo desarrollo hasta llegar a la escultura a base de utilizar grandes piedras de granito como soporte del pigmento que prolongan su pintura en la tercer dimensión, en la propia naturaleza mineral como soporte o en la madera. Una obra que orna el exterior de diversos espacios públicos.

El cromatismo vivaz de Ruibal es otra característica de su pintura, rojos, azules, Verdi-azules y negros muy particulares. Un paseo por Nueva York en los 90 le hizo representar de modo geométrico y esquemático el mundo de los rascacielos ó las desaparecidas torres gemelas.