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martes, 28 de septiembre de 2010

Patricia Carrera, León Gutiérrez y Luís Hernández del Pozo, Premio Adobes de Oro del Museo López Berrón


Muso López Berrón de Etnología y Pintura

L.M.A.

En el Museo López Berrón de Gotarrendura (Ávila) se han entregado los Premios Adobe de Oro 2010 a Patricia Carrera, León Gutiérrez y Luís Hernández del Pozo en un acto que cada año resulta más multitudinario y en el que se rindió homenaje a la comarca de La Moraña. El acto estuvo muy concurrido de personalidades del arte, la literatura y la política.

En su discurso, la periodista Patricia Carrera, redactora jefe de Castilla y León Televisión en Ávila, hizo hincapié en el carácter acogedor de los habitantes de la comarca afirmando que «las puertas de La Moraña siempre están abiertas», También hizo referencia al espíritu emprendedor de los enamorados de su tierra que consiguen que «pueblos pequeños como Gotarrendura consigan cosas importantes y así sean conocidos en toda España».

Por su parte, el crítico de arte Luís Hernández del Pozo situó en La Moraña «la quinta esencia de España», mientras el empresario León Gutiérrez, natural de Las Berlanas, dijo sentirse «abulense y morañego» y confesó proclamarlo a los cuatro vientos.

Los aperos de labranza, los cencerros, las monturas y las herraduras de antaño, los viejos pupitres y tinteros, los enseres obsoletos de cocina... que conforman los fondos del Museo Etnográfico y Artístico López Berrón hacen de él un espacio único y singular y fueron admirados por los visitantes que acudieron al acto de entrega de los Adobes de Oro.

Los vecinos de Gotarrendura y otras localidades próximas compartieron la tarde con las autoridades presentes. Entre ellas, el presidente de la Diputación Provincial de Ávila, Agustín González, los alcaldes de Ávila y de Gotarrendura, Miguel Ángel García Nieto y Fernando Martín, respectivamente, que ofrecieron unas palabras al auditorio. También lo hicieron Félix Sánchez y Francisco Vázquez, del Hogar de Ávila en Madrid.

Eugenio López Berrón y su mujer, Rosa María Manzanares, como anfitriones, cerraron el acto agradeciendo tan multitudinaria visita a la que consideran su casa, un acto que esta vez resultó especialmente familiar porque la presentadora y conductora del mismo fue su hija Gladis López Manzanares.

Gotarrendura es el pueblo que conserva el palomar de Santa Teresa de Jesús, donde su familia pasaba temporadas de descanso. Algunos autores sostienen que la santa carmelita pudo nacer allí en lugar de la capital de Ávila.

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miércoles, 30 de junio de 2010

Pablo Reviriego, seis galardones a sus acuarelas en menos de un año



Acuarelas
Pablo Reviriego
Sala Gutiérrez Solana
Casa de Cantabria. Madrid
Junio 2010




Julia Sáez-Angulo


Seis galardones ha obtenido el pintor Pablo Reviriego (Santa María de Berrocal. Ávila, 1948), residente en Madrid, en el transcurso de diez meses. Las acuarelas originales del artista han llamado la atención de los jurados y le han proporcionado diversos premios. Actualmente expone en la sala Gutiérrez Solana de la Casa de Cantabria y lo hará próximamente en la galería Echaniz de Alicante, en La Granja de San Ildefonso y en Expometro de Madrid.

Recientemente ha participado en la Feria de Marbella, “bien organizada y con una presencia internacional muy numerosa”, explica el pintor. La ciudad malagueña cuenta con más de 130 nacionalidades entre sus residentes y la afluencia ha sido masiva, dentro de la carpa de exposiciones. Los conciertos se sucedían unos a otros como fondo ambiental.

El acuarelista atribuye los éxitos a su última investigación plástica en el mundo de la pintura al agua. Ha estudiado a fondo las reacciones de los diversos soportes de papel y cartón, así como las distintas manipulaciones del pigmento para lograr efectos especiales de variedad e intensidad visual. El laboratorio de ideas siempre da buenos frutos.

“En la Casa de Cantabria he presentado pequeño y mediano formato pero trabajo también acuarelas de gran formato de hasta 130 x 100 cm.”, explica el autor, miembro de la Asociación Madrileña de Acuarelistas y de la Asociación Española de Pintores y Artistas.

Entre los galardones recibidos se encuentran el ANFACO, otorgado por la Unión Europea a su cuadro “El mar y sus productos”; del Salón de Otoño 2010; del Ayuntamiento de Madrid; de la Diputación de Albacete o el de Sotillo de Ladrada (Madrid).

Tierras, dunas, marinas, playas y monumentos
Los últimos trabajos de Pablo Reviriego se centran fundamentalmente en el paisaje de tierras, sobre todo de Castilla, en el que plasma todas las luces posibles del día y de las estaciones del año. Paisajes verdes, dorados, ocres o fríos de invierno... siempre el pretexto para el color y la expresión.

El acuarelista se precia de haber sido seleccionado en el Certamen Nacional de Parma, donde por vez primera se seleccionó una acuarela –la suya. “Hemos luchado mucho para que la acuarela se acepte como técnica dentro de los concursos de pintura, ya que lleva el mismo sistema de pigmento y soporte que el óleo o el acrílico”, explica.

La amplia exposición de Reviriego muestra variedad de temas. Además de los paisajes de tierras, se pueden ver marinas y vistas urbanas o monumentales como la Alambra de Granada o San Francisco el Grande, de Madrid. Algunas de sus piezas llevan técnica mixta, con aguada o gouache.

“Me gusta crear los cielos atmosféricos, tormentosos, las nubes...” declara el autor de las acuarelas, entre las que se veían llanuras, colinas, oteros y montañas; dunas de Levane o del Sáhara; Venecia romántica o playas doradas. “La acuarela permite posibilidades infinitas”.



martes, 22 de junio de 2010

Mercedes Solé, copista de perfección en el Museo del Prado




Julia Sáez-Angulo


Mercedes Solé es una pintora que ha dedicado sus energías a la copia de los grandes maestros; con ellos aprende a aplicar la pincelada de mil y una formas. El Museo del Prado es su “hogar” habitual y por sus pinceles han pasado las obras de Zurbarán, El Greco, Ribera... Algunos visitantes le compraron el cuadro en el acto, en un arrebato de fascinación. Mercedes Solé es pintora buena y paciente, que pronto quiere ponerse a interpretar su propia obra plástica ante el lienzo o la tabla. Próximamente expondrás su labor como copista en la madrileña galería Orfila.

-¿Qué supone una copia en el mundo del arte?
Poder poseer obras de los grandes Maestros.


-¿Qué requisitos requiere una copia?
Una copia nunca puede ser del mismo tamaño. Debe ser fiel e indicar en ella,
el autor del original, título y nombre del copista.

-¿Desde cuando hace copias en el Museo del Prado?
Copio en el Museo del Prado desde Noviembre de 2006.


-¿Cuál es cuadro que ha copiado que más ha disfrutado?
Copiando El Salvador de El Greco.

-¿Cuál le costó más?
Posiblemente el Apóstol San Andrés de José de Ribera.

-¿Cuál ha sido la última copia?
La última ha sido el Agnus Dei de Zurbarán.

-¿Quién suele comprar copias?
Las personas que conectan con esta pintura, así como los turistas.


-¿En qué colecciones estás sus obras?
Tengo obra en Miami, en la Iglesia de Sta. María de la Asunción de Bohoyo
(Ávila) y en diversas colecciones particulares.

-¿Van muchas fuera de España?
En mi caso las que he mencionado de Miami.

-¿No le tienta hacer obra original?
Mi próximo proyecto es ponerme a trabajar en obra original propia.

-¿Trabaja en óleo o acrílico?
Trabajo en óleo sobre lienzo o tabla.

-Usted pertenece a la Tertulia “Contra Aquello y Esto”? ¿Qué es esa tertulia?
“Contra Aquello y Esto”, es una tertulia artístico-literaria fundada en 1970 por
el fallecido escritor Meliano Peraile y algunas otras personas. En ella ha habido
y hay nombres conocidos de las diversas artes. La Tertulia se reúne todos los
viernes del año para comer en el Café Gijón, desde su fundación.

-Cuente algunas anécdotas mientras hacía la copia.
Hay anécdotas a diario. Una mañana un visitante me tocó en el hombro
tímidamente y me dio un retrato hecho a lápiz de mi perfil mientras yo pintaba.

miércoles, 16 de junio de 2010

Kate O´Brien, una calle para la escritora irlandesa sobre Ávila y Santa Teresa



L.M.A.

        16.06.10 .- Ávila .- José Antonio Sierra Lumbreras, abulense, fundador y ex director del Instituto Cervantes de Dublín, acaba de solicitar a todos los partidos políticos de la corporación municipal de Ávila que se de el nombre de Kate O'Brien a una calle, plaza o jardín de la ciudad de Ávila. El 3 de junio de 2010 ha presentado en el Registro del Ayuntamiento de Ávila una instancia en la que expone:

El 22 de mayo de 2007, presentó una instancia en el Registro del Excmo.Ayuntamiento de Ávila para que, si procedía y se consideraba de interés para la ciudad de Ávila, se diese el nombre de Kate O'Brien - destacada escritora irlandesa muy vinculada con Ávila e interesada en la obra de Santa Teresa de Jesús - a una calle, plaza o jardín de Ávila.

En la instancia solicita también el apoyo de todos los partidos políticos de la Corporación Municipal de Ávila para que se proceda a llevar a cabo lo antes posible lo solicitado.

Curiosamente, Gotarrendura, el pueblo abulense que sostiene que allí nació Santa teresa porque allí nacieron todos sus hermanos y está El Palomás de la familia Cepeda y Ahumada, sí cuetna con una calle a su nombre.

Conferencia y placa homenaje a Kate O'Brien

Por iniciativa de José Antonio Sierra, el Club de Pensamiento y Cultura Jorge Santayana de Ávila organizó una conferencia homenaje a Kate O'Brien el 2 de junio de 2010, impartida por el Dr. Daniel Pastor, doctor en Filología Inglesa y profesor de la Universidad de Salamanca, acerca de las relaciones de Kate O'Brien con Ávila y su interés en la personalidad de Santa Teresa. El Hostal Puerta del Alcázar - anterior Hotel Jardín - de Avila, establecimiento en el que se alojaba la escritora irlandesa, ha descubierto una placa en su honor en la recepción del hotel así como en la habitación que solía ocupar Kate O´Brien (Limerick, 1897 -1983).

El profesor Daniel Pastor recordó en su conferencia “Kate O'Brien: una escritora irlandesa en Ávila”:

Desde que Kate O’ Brien viniera hacia mediados de 1922 por primera vez a Portugalete para trabajar como institutriz para los hijos de la familia Areilza, se puede afirmar que inició una intensa relación con nuestro país que no sólo no perduraría con el paso del tiempo sino que se transformó en una verdadera pasión. En sus comienzos como novelista sus dos primeras obras están ambientadas en su ciudad natal, Limerick, pero es a lo largo de la toda la década de los treinta y después cuando España se convirtió en su inspiración literaria y existencial llegándole a proporcionar un caudal de inagotables recursos que se reflejaría en dos de sus novelas más conocidas, Mary Lavelle (1936; traducida al español como Pasiones rotas) y Esa Dama (1946), un libro de viajes Adiós España (1937) y una de las mejores biografías de la lengua inglesa de la mujer que más admiró, Santa Teresa, titulada Teresa de Ávila (1951). Se puede afirmar que España le permitió trascender las limitaciones imaginativas que le ofrecía Limerick y le provocó, a cambio, nuevos estímulos para su carrera como novelista. Viajera infatigable, motivada siempre por un afán de aprender y conocer, decidió regresar a España cada verano y de manera ininterrumpida desde 1931 hasta el comienzo mismo de la guerra civil para recorrer palmo a palmo el norte, cuyo clima le recordaba el de su propio país, y sobre todo la mayoría de los pueblos de la alta y seca Castilla. Le impresionó gratamente la diversidad geográfica y paisajística del país, los contrastes humanos, la variedad de costumbres, y descubrió por su cuenta lo que ella misma llama la “España inesperada”, todos aquellos rincones menos habituales para los ojos extranjeros, alejados por completo de los circuitos turísticos, convirtiéndose en una viajera sentimental que apegada a los viejos usos y costumbres sabe apreciar emocionada los momentos sublimes que le proporcionan su contemplación. De todas las ciudades castellanas, Ávila ocupó desde el principio un lugar preferencial y fue ya su destino casi obligado cada verano hasta el comienzo mismo de la guerra. Le encantaba la ciudad, sus calles, le gustaba sentarse en las terrazas de los cafés y observar a los transeúntes, y siempre que podía entablaba conversación con la gente. Todo despertaba su curiosidad e interés. Sus monumentos, sus calles, su pasado histórico, la sencillez y el calor humanos, la sensación de no sentirse extraña y, por supuesto, la personalidad de su hija más ilustre, Santa Teresa, cuyas obras empezó a leer en total admiración en 1934, atraparon por completo el corazón de la escritora irlandesa como ninguna otra ciudad. Ávila representaba, para O’Brien, la esencia misma del espíritu español: era Castilla en su estado más puro, la tierra de los grandes místicos y escritores, y lo austero del paisaje, el cielo azul inmaculado, como de ensueño, y la sobriedad de sus edificios y monumentos, de un intenso color dorado, como insistentemente dice, cobraban expresión en las cualidades de abnegación, sencillez, nobleza de sentimientos y escrupuloso respeto a la tradición, con las que en fin, se identificó plenamente.

Institutriz en el País Vasco
En su tercera novela, Mary Lavelle, basada en parte en su propia experiencia como institutriz en el país vasco, fluye la pasión romántica, pero sobre todo trata de costumbres sociales y lugares extraños a la protagonista, pues no en vano el nuevo entorno donde vive representa la oportunidad de escapar del insoportable ambiente irlandés de provincias y también de poder explorar el mundo a su manera. Mary está fascinada por todo lo que descubre cada día, y el famoso viaje a Madrid, atravesando la meseta castellana, se convierte en una auténtica revelación porque encuentra una belleza distinta, singular, de un encanto especial en la inolvidable luminosidad y en el paisaje de Castilla. La ciudad de Ávila aparece mencionada repetidamente como un lugar imprescindible de visitar, sobre todo cuando está cubierta de nieve. Pero es ya en su libro Adiós España donde Kate O’Brien da rienda suelta a sus preferencias personales, y de nuevo Castilla, sus ciudades, sus gentes y costumbres, destacan muy por encima de otros lugares.

Elaborado en unos pocos meses, en pleno conflicto español, el libro es su respuesta personal como pacifista convencida ante el horror, la indignación y la rabia que le produjo el golpe militar. De hecho, intercala evocaciones nostálgicas de lugares, escritores, cuadros, paisajes, gentes, de los que ahora teme su aniquilación por la barbarie y la destrucción, con comentarios de total rechazo del golpe militar encabezado por Franco, y el resultado son brillantes momentos del pasado en torno al legado artístico y cultural del país, de todo aquello que significa permanencia y tradición cuya contemplación produce placer y da sentido a la vida, frente a momentos más siniestros, vulgares e intimidatorios del presente dominado por una guerra devastadora que está ensangrentando el país. El extenso capítulo dedicado a Ávila es todo un catálogo de las múltiples sensaciones que despiertan el atractivo de la ciudad y, por supuesto, el reconocimiento de admiración por Santa Teresa. No es difícil de imaginar de que la contundencia de sus comentarios de rechazo al golpe militar y su posición inequívocamente al lado de la República, Adiós España fuera un libro censurado por el régimen franquista, Kate O’ Brien fuera calificada de persona non grata e incluso se le prohibiera la entrada en España.

Tendría que esperar hasta 1957 y gracias a la intervención del entonces embajador irlandés en España para que de nuevo se le permitiera regresar a su querida España después de más de 20 años de ausencia. Fue sin duda un duro golpe al que se sumarían otros contratiempos. En pleno conflicto mundial Kate O’Brien entró en una fase complicada de su actividad creativa: a los problemas económicos se unió la censura de otra de sus novelas en Irlanda. Además el panorama europeo no podía ser más desolador y la segunda guerra mundial, atroz, parecía no tener fin.

Defensora a ultranza de la libertad individual por encima de todo, y en parte como respuesta a los líderes autoritarios y dictatoriales del momento, Kate O’ Brien empezó a escribir en 1943 la novela que más éxito le proporcionó de toda su carrera literaria, titulada Esa Dama, publicada en 1946. Ambientada en la España del siglo XVI, adapta a su manera la figura enigmática de Ana de Mendoza, princesa de Éboli, para crear una preciosa novela histórica en la que muestra a una mujer capaz en todo momento de vivir de acuerdo con sus creencias, de sacrificar su reputación y libertad defendiendo su derecho a vivir a su manera, al margen de todo tipo de imposiciones, incluyendo las de Felipe II, que es visto como un rey déspota, insensible y acostumbrado a ejercer un poder absoluto incontestable. La figura de Santa Teresa aparece mencionada repetidamente como una gran mujer, valiente y emprendedora, que todo el mundo admira y respeta excepto Ana de Mendoza. Su carácter orgulloso, dominante y altivo choca con el magnánimo temperamento de Santa Teresa de Ávila, con quien Ana tuvo relación y a quien ayudó a fundar dos conventos carmelitas. Ana nunca perdonó su oposición a su vano intento de ingresar como religiosa en uno de los conventos, y precisamente en la novela se refleja en distintos momentos su antipatía hacia la labor reformadora de la santa, su total animadversión, y la imborrable sensación de humillación y ridículo que le produjo la negativa. El éxito de Esa Dama fue rotundo tanto en Gran Bretaña como en Estados Unidos; además fue adaptada al teatro y estrenada en Broadway y luego en Londres, y llevada al cine en 1955.

Un libro sobre Santa Teresa
Parecía inevitable que más pronto o más tarde Kate O’ Brien dedicara una libro completo a la mujer que más admiró, Santa Teresa; su personalidad como mujer excepcional y la ingente tarea de reformadora que llevó a cabo, resultaban demasiado ricas como para no tratarlas en profundidad. Su libro Teresa de Ávila, publicado en 1951, no es un sesudo trabajo de investigación ni pretende llevar a cabo un estudio biográfico exhaustivo; en menos de cien páginas nos ofrece un retrato personal de la santa, o mejor dicho, sus propias reflexiones sobre una gran mujer, una de las pocas que, en su opinión, verdaderamente merecen el calificativo de geniales. El libro tiene el mérito de saber acercar de manera amena y sencilla la figura de Teresa al público de habla inglesa en general y, por otro lado, de destacar por encima de todo que fue una mujer que se comportó, actuó y escribió como una precoz feminista, y aunque tradicionalmente se la ha presentado como modelo de sumisión y acatamiento, Kate O’ Brien la descubre el lado más contestatario que se pudo dar en la época. No hace excesivo hincapié en su lado místico ni en su trayectoria espiritual; le interesa el lado más humano, su faceta como reformadora de la orden carmelita, esa campaña en la que tuvo que luchar con inteligencia, tenacidad, y humildad, y que le valió ser vigilada por sus superiores, sometida al cerco de la Inquisición, y ser ridiculizada y envidiada por el ambiente hostil de Ávila. Su determinación, su indomable naturaleza de mujer de acción que supo pelear contra viento y marea le sirvió, sin embargo, para hacerse poderosa en un mudo de varones y fundar y dirigir con éxito una gran organización de mujeres.

La ciudad de Ávila, la figura de Santa Teresa, como feminista, reformadora o su obra literaria, las tierras de Castilla, su glorioso pasado, y sus gentes, seguirían siendo motivo de inspiración de varios reportajes periodísticos, cuentos, ensayos, temas de conferencias y charlas radiofónicas que Kate O’ Brien prodiga tras reanudar en 1957 sus visitas a España. Escribió para periódicos como The Spectator, The Bell y The Irish Times, y regularmente colaboraba para la B.B.C. Los últimos catorce años de su vida estuvieron plagados de dificultades de todo tipo; no obstante, en noviembre de 1961 decidió establecerse en Ávila, como el lugar más idóneo para llevar una vida sosegada, y durante seis meses, y hasta que fue nombrada representante irlandesa de la Comisión de Escritores Europeos, vivió completamente feliz en lo que consideró su segundo hogar, el Hotel Jardín. Lamentablemente con motivo del nombramiento de Santa Teresa de doctora de la Iglesia no pudo asistir, como fue su intención, a la ceremonia, pero desde su columna habitual titulada “Long Distance” para el Irish Times escribió de nuevo sobre la santa y Ávila. Su última visita a su querida Ávila la realizaría en diciembre de 1971, tras su participación en un congreso organizado por la Universidad de Valladolid. La ocasión de nuevo le sirvió para escribir sobre la maravillosa experiencia de volver a pisar como dice “los viejos escenarios de auténtica delicia” de su adorada Castilla, mostrando el mismo entusiasmo y cariño que casi cincuenta años antes. Kate O’ Brien mantuvo siempre una actitud abierta y receptiva a otras culturas y a otros modos de vida que la enriquecieron como persona y como escritora, y a esto precisamente se refirió Mary Robinson cuando asumió la presidencia de Irlanda en 1990 citando en más de una ocasión en sus discursos a Kate O’ Brien ante el Parlamento irlandés en relación con el papel que Irlanda debería ocupar en Europa
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lunes, 14 de junio de 2010

Museo Eugenio López Berrón de Pintura y Etnografía en La Moraña abulense



Eugenio López Berrón, artista visual


Julia Sáez Angulo

           14.06.10 .- Madrid .- Cuenta con más de cuatro mil piezas etnográficas que hablan de la vida cotidiana del siglo XIX y primera mitad del XX principalmente. El Museo Etnográfrico Eugenio López Berrón está situado en Gotarrendura, pueblo de la comarca abulense de La Moraña. Es un libro elocuente de cómo vivían nuestro antepasados recientes a través de una larga sinfonía de aperos de labranza, objetos culinarios, ornamentales, vestimenta, pupitres de viejas escuelas y otros muchos objetos y utensilios.

Se trata de una casa conservada en su distribución y mobiliario de modo genuino, a la que el pintor E. López Berrón (Gotarrendura. Ávila, 1941) ha añadido su larga colección de piezas familiares o adquiridas en buena parte en el mercado del Rastro madrileño y algunas donaciones específicas de numerosos amigos artistas o del lugar que han querido enriquecer la institución museística.

En el Museo, que cuenta con bodega, amplio patio y pozo, puede verse por ejemplo, una serie de candiles o jaulas de pájaros y ratones de distintos materiales y formas, de modo que se sigue la variedad de formas y la evolución que ha merecido el objeto a lo largo de los años. Algo similar cabe decir de los cedazos, cribas, aguaderas, arados romanos, cabezales de mulas... o radios y tocadiscos en otro espacio superior.

Entre las piezas más singulares destaca un vestido de novia negro bordado de hace cien años, cuando las novias vestían de negro para casarse, donado por la familia De Juan al Museo López Berrón. Junto a él mantelerías y sábanas con grandes bordados de nombres o iniciales de las antiguas propietarias del ajuar. El bazar del comedor conserva vajilla, cristalerías, cajas, tarros y botellas de las décadas del 40, 50 y 60 de pasado siglo. También se presentan juguetes de niño o bicicletas de esas mismas décadas. El Museo es hoy referente y consulta para otros museos etnográficos que han celebrado recientemente en Sevilla un congreso para intercambio de ideas.


Pintura de un paisajista urbano

En el segundo piso del Museo está dedicado monográficamente a la pintura del artista, especializado en el paisaje urbano al óleo, principalmente de Madrid, Ávila, Barcelona y la cornisa cantábrica. López Berrón tiene cierta preferencia por los días de lluvia ya que eso le permite jugar con la infinita gama de grises y los reflejos que provoca el agua. Como grabador ha llevado a cabo singulares litografías, entre otras, sobre la madrileña Puerta del Sol, las farolas de la Villa y Corte o sobre su pueblo natal Gotarrendura.

El adobe, masa de barro y paja, es el material de construcción tradicional de Gotarendura y pueblos aledaños, ya que resulta económico al tiempo que gran aislante del frío y el calor. Actualmente se restauran algunas viejas casas del pueblo de Gotarrendura con este material o con tierra prensada –de esta última no se conoce aún el rendimiento- para sostener la apariencia uniformada de los tapiales.

El Museo López Berrón ofrece todos los años “Adobes de oro” a distintas personalidades del mundo de la cultura o de la sociedad, que se hayan distinguido por su apoyo al mundo artístico. La próxima ceremonia tendrá lugar en la sede del museo durante el mes de septiembre y lo recibirá, entre otros, Luís Hernández del Pozo, crítico de arte. Rosa María Manzanares, esposa del pintor y crítica de arte, ha sido en todo momento una colaboradora activa del Museo y sus actividades.

Gotarrendura, pueblo de tres Caminos: Santiago, Isabel la Católica y Misticismo


Gotarrendura (Ávila)

Julia Sáez-Angulo


Es un pueblo de apenas doscientos habitantes en pleno enclave de La Moraña abulense, no lejos de la capital, Ávila. Gotarrendura es un pueblo histórico por el que se cruzan tres caminos: el de Santiago, el de Isabel la Católica y el del Misticismo. El Palomar de Santa Teresa, en la finca de Teresa de las Cuevas, abuela de Santa Teresa, donde Cepeda y Ahumada,  pasaron su infancia y donde algunos historiadores creen que nació, aunque la bautizaran en Ávila, es uno de los atractivos del lugar, junto al Museo Eugenio López Berrón de pintura y etnografía.

Este fin de semana pasado se ha inaugurado el Monumento al Peregrino, un Santiago Apóstol en hierro con todos sus atributos de peregrino: capa, bordón, sombrero, venera y escarcela. Una gran carpa dio acogida a los peregrinos provenientes de Valencia, en la que se ofrecieron productos típicos de cada lugar: paella y naranjas valencianas; pulpo y empanadas gallegas y patatas revolconas, con chorizo y pimentón, de La Moraña. Una carrera pedestre de 20 km. desde Ávila a Gotarrendura fue presidida por el alcalde del pueblo y el Comisario de la peregrinación. Hubo entrega de premios: copas y litografías del pintor López Berrón.

Gotarrendura es también lugar de memoria de Isabel I de Castilla, Isabel la Católica, ya que documentos del Archivo de Simancas dan cuenta del paso de la comitiva fúnebre de la Reina Católica, camino de su sepultura en Granada. Fue un alto en el camino de descanso y atención a los integrantes del cortejo real.

Este pueblo de La Moraña es igualmente un lugar de la ruta teresiana, puesto que su familia pasaba todos los veranos en él, donde poseía una finca con cultivos y ganado, que se conserva bastante bien. Se le conoce como El Palomar y cuenta con unas interesantes caballerizas que no acaban de restaurarse. La familia De Juan, oriunda de Gotarrendura, donó El Palomar al Papa Juan Pablo II con motivo de su visita a España, y el Nuncio lo puso al cuidado de unas religiosas teresianas que no acaban de ser todo lo diligentes que debieran respecto al cuidado, difusión y conservación del lugar teresiano al que peregrinan afectos a la figura o la mística de la Santa.

El carmelita Padre Efrén de la Madre de Dios sostiene en su libro sobre Santa Teresa que es mucho más probable que la Reformadora naciera en Gotarrendura y no en Ávila, así se deduce de sus escritos, ya que su madre pasaba allí largas temporadas, ciertamente los veranos, y la niña, eso sí, fue llevada a bautizar a Ávila, como figura en el documento histórico que se dispone al respecto. Ávila insiste en que nació en la ciudad, pero Gotarrendura guarda la tradición de que fue en el pueblo. Un dilema a dilucidar con pruebas fehacientes en el futuro. En todo caso es la provincia de Ávila la ilustre cuna de la santa carmelita Doctora de la Iglesia.

El padre Efrén bien merece un reconocimiento mayor en Gotarrendura vía plaza, calle o parque público, como ya lo tiene la irlandesa Kate O´Brien, que escribió sobre la célebre Santa y como bien pudiera tener igualmente reconocimiento la hispanista francesa Marcelle Auclair (1889 - 1983), que ha escrito sin duda alguna la mejor, más amena y difundida biografía sobre Teresa de Cepeda y Ahumada, Santa Teresa de Jesús.


viernes, 8 de enero de 2010

Pablo Carnero, Pintor de realismo esencial y metafísico, expone en Ávila



Pablo Carnero
Caja de Ávila
Enero 2010
Ávila



Julia Sáez-Angulo

       09.01.10.- Madrid.- El pintor Pablo Carnero (Zamora, 1972) residente en Madrid expone actualmente sus últimas pinturas y dibujos en la sala de exposiciones de Caja Ávila en Ávila durante el mes de enero. Posteriormente la muestrá será itinerante por diferentes ciudades españolas. La pasada temporada, el artista expuso su obra en Madrid y Ciudad Real.

Para los que conocemos y seguimos de cerca la trayectoria artística de Pablo Carnero nos hemos quedado asombrados ante esta última etapa de su trabajo. Fiel a su estilo pictórico figurativo realista, el autor ha dado una vuelta de tuerca y nos ofrece ahora unas imágenes más absortas o ensimismadas, como si se plegaran al mundo más íntimo y cerrado del pintor.

El artista -que siempre ha gustado de pintar su alrededor, porque necesita plasmar lo que ve en un juego inmediato, casi simultáneo, de ojo/mano/pincel, de retina y modelo-, nos muestra en esta ocasión los muros de su casa y de su jardín, los interiores solitarios de sus espacios domésticos o la ornamentación de unas rosas sencillas. El resultado es distante, misterioso, algo extraño y esencialmente poético.

Pablo Carnero pinta su casa en soledad, vacía de los personajes que la habitan, cuando el silencio parece imponerse con un raro eco que se plasma en los cuadros. La pintura realista se tiñe así de visión metáfisica y conlleva acentos al estilo del maestro norteamericano Edward Hopper.

Retratos y Autorretrato
Algo similar cabe decir del retrato de su esposa Marimar o de su Autorretrato, donde las figuras aparecen solitarias y congeladas en el espacio, como si el pintor buscara un alejamiento del tema que las hace trascender a una atmósfera vagamente irreal. La sombra del pintor Balthus se cierne sobre estas figuras inmersas en un silencio de hieráticos dioses lares.

La realidad no existe, son arenas movedizas, sostienen algunos filósofos de la inconsistencia. Pablo Carnero parece intuir la frágil composición de la materia de las cosas y les da la consistencia del arte frente al tiempo que destruye y devora las situaciones y las cosas. Así los retratos de unos personajes, los muros de una casa nueva o las flores -que él pinta con sabiduría especial- cobran un sabor de eternidad hermosa, de belleza impostada en la apariencia de la representación del cuadro. Un espacio real y metafísico al mismo tiempo.

El artista se detiene en lugares titulados: “Rincón del dormitorio”, “Rincón del estudio” o “Portero automático” y los aleja con una frialdad elegante, al tiempo que los plasma en el cuadro como un notario fiel a la mirada. Mención especial merece la obra titulada “Jardín de noche”, donde la geometría y la luz se dan la mano en un nocturno magistral.

Ars longa, vita brevis, decían los clásicos latinos. El arte es largo y la vida es corta. Cada cuadro viene a ser un verso del pintor y todos juntos establecen el gran poema de su pintura, de su obra artística. Una pintura que acoge la esencia de las cosas.

El óleo, sobre lienzo o tabla en la pintura, y el grafito, en los dibujos sobre papel, son los materiales básicos utilizados por Pablo Carnero, capaz de transmutarlos con destreza en la alquimia renovada del Arte, a través del tiempo.