martes, 15 de junio de 2010

"Turner y los Maestros", exposición en el Museo del Prado



"Turner y los Maestros
Museo del Prado. Madrid
Del 22 de junio al 19 de septiembre de 2010




L.M.A.

El Museo del Prado presentará en breve la exposición “Turner y los maestros” del 22 de junio al 19 de septiembre de 2010. Patrocinada por la Fundación AXA con la colaboración de la Comunidad de Madrid, sin cuyo respectivo e importante apoyo económico habría sido imposible la presentación de este ambicioso proyecto en el Museo del Prado, “Turner y los maestros” es la mayor y más importante exposición que se le dedica al gran paisajista británico en España además de ser la primera vez que se enfrenta a Turner con los maestros que más le influyeron y con los coetáneos con los que compitió.

Tras su paso por la Tate Britain de Londres y el Grand Palais de París, la muestra llega al Museo del Prado con algunas variaciones, como la presencia de importantes obras tanto de Turner como de sus contemporáneos que viajarán en exclusiva para la muestra en Madrid

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Museo Würth: Exposición “La Mirada del Coleccionista"



“La mirada del Coleccionista”
Nuevas adquisiciones de la Colección Würth
De Kirchner y Schlemmer a Kiefer
Museo Würth La Rioja
Del 26 de mayo de 2010 al 20 de febrero de 2011





Julia Sáez-Angulo

El coleccionismo de arte nace de una pasión, en este caso del capitalista alemán señor Reinhold Würth que quiso crear museos con sus colecciones de arte cerca de los trabajadores. Él lo que hizo en el polígono de Agoncillo (La Rioja) a ocho km. de Logroño. Todos los días un autobús recoge en la ciudad y lleva a los visitantes de manera gratuita, de 6 a 8 de la tarde.

Claro que el artista es el primer creador, pero sin un coleccionista que adquiera sus obras difícilmente se haría una colección contrastada entre todos los genios o artistas con talento que se presentan en cada generación de la sociedad. La obra de arte, el artefacto creado, viene a condensar un concepto y una estética. El libro del arte es el más elocuente del hombre según el historiar Lord Kenneth Clark, aunque a veces sea más críptico que el lenguaje de la palabra.

Uno puede acercarse a la obra de arte desde distintos ángulos, desde la estética, las ideas, la antropología… para analizar la iconografía, la forma, los materiales y para disfrutar de la comunicación intrínseca que conlleva.

La exposición que nos ocupa se centra en las ultimas adquisiciones del Museo Würth, en los últimos tres años, con numerosos nombres alemanes, como alemán es su propietario y coleccionista que ha llegado a reunir más de once mil piezas que se reparten en distintos museos europeos.

El gusto personal es lo que prima fundamentalmente en la colección Würth, de ahí el título de la muestra, junto a un subtítulo que hace referencia al sentido cronológico de lo expuesto. Los siglos XX y XXI quieren estar bien representados en la voluntad del coleccionista germano, que cuenta en todo caso con un consejo asesor, presidido por Warner Spies, ex director del Centro Pompidou de París.

Obras de Arte adquiridas en tres años

Entre las piezas de ámbito hispano están el mosquetero “Homme a l èpée”” de Pablo Picasso; las tres “Lilis” de Manolo Valdés, Miquel Barceló, Rufino Tamayo; también de Richard Deacon, Lead Astray; Emil Nolde, Max Beckmann, Marcüs Lüpertzz, Georges Baselitz, Jean Dubuffet, Jackson Pollock, Tony Oursler y los alegres Alex Katz o David Hockney.

Curiosamente la colección Würth adolece de falta de firmas femeninas. Cualquier día se le presentan en su sede las pancartas de las encapuchadas “The Guerrilla Girls” con su célebre eslogan. “Es que la mujer tiene que desnudarse para entrar en los museos”. El pistoletazo tuvo lugar ante el Metropolitam Museum de Nueva York, con el subtítulo: “El 80 por ciento de los artistas son hombres; el 80 por ciento de los desnudos son femeninos”.

La Colección Wúth es admirable pero conviene que equilibre la situación de las piezas en pleno siglo XXI, con más del 50 por ciento de artistas mujeres en Bellas Artes. Hasta el premio Velázquez se ha concedido por vez primera a una mujer, la colombiana Doris Salcedo, una espléndida escultora que ha expuesto en la Tate Gallery.




Hetty van der Linden expone la serie “Dido y Eneas” en Ra del Rey




Julia Sáez-Angulo

La artista holandesa Hetty van der Linden, que reside en España a temporadas expone una hermosa serie pictórica titulada “Dido y Eneas” en el madrileño Ra del rey. Espacio de Arte. La inauguración contó con la interpretación en directo de un fragmento de la ópera musical “Dido y Eneas”.

La pintora recuerda que “el mito de “Dido y Eneas”, recogido en la Eneida de Virgilio, cuenta la trágica historia de amor entre la reina de Cartago y el héroe troyano, que, obligado a partir a Roma para fundar a un futuro gran imperio, lleva a su amada a quemar las cosas de éste en una pira y a lanzarse a ella posteriormente”

Diecisiete cuadros dan vida al mito a base de óleo sobre lienzo. “Me impresiona mucho la figura de Dido, una mujer viajera, emprendedora, que siendo guapa, viuda, fuerte e ingeniosa, sea al mismo tiempo capaz de aglutinar en una misma persona estos valores con otros como son la astucia y la seducción”, añade la autora de las obras.

Hetty van der Linden, un personaje original, con casa en Toledo, ha creado un museo itinerante en un autobús para mostrar y vender las obras, cuyo producto va a colmar el sueño de muchos niños latinoamericanos de Nicaragua, El Salvador, Brasil… a los que hace dibujar sus sueños: una bicicleta, una casa, un balón, una beca de estudios…

Además de con su pintura, Hetty van der Linden organiza becas e intercambios para artistas, a los que solicita un cuadro a favor de estos niños pobres, necesitados y soñadores. Algunos de los artistas becados han incluido los dibujos de los niños en sus propias obras a modo de collage.

La exposición de “Dido y Eneas” se ilustra con pequeñas cartelas que informan al espectador sobre el desarrollo del mito y la última termina así: “Dido pide a su hermana Belinda juntar todas las pertenencias de Eneas para quemarlas en una pira. A continuación, Dido se arroja al fuego con el puñal de Eneas clavado en el pecho”.

La pintora holandesa , con un estilo expresionista de gran fuerza en el color ha pintado también tauromaquias de fuerte impacto.

En la segunda sala del Espacio Ra del Rey, Hugo W.Wirz expone una bella instalación móvil de espirales y fotografías.

"La reina Dido", personaje en grandísima medida ficticio. Novela de Isabel Barceló

"La reina Dido", por A. Saachi


Dolores Gallardo López

    15. 06.10.- Madrid.- Una de las peores consecuencias que tenían las guerras y sucesos de diversos de tiempos lejanos es que, el relato que de ellos nos ha llegado es el que dejaron los vencedores. Los personajes protagonistas están vistos también a través de la óptica del vencedor.

Uno de los casos más fascinantes es el de Cleopatra VII, última reina de Egipto. En virtud de la propaganda que sobre ella se vertió en su momento en Roma fue convertida  en una hechicera devora-hombres; todo con el fin de hacer creíble que Marco Antonio estaba dominado por ella, suscitar las iras del pueblo frente a la pareja y hacer viable la conjura de toda Italia y algunas otras provincias contra el triunviro M. Antonio. Así se facilitó enormemente su derrota y la conversión de Octaviano, el futuro Augusto, en el único dueño de Roma y del mundo.

Algo parecido sucedió con la relación entre la reina Dido de Cartago y el troyano Eneas, recreada por Virgilio en el libro IV de la inmortal Eneida, paradigma universal del género de la épica. Quiero decir que el punto de vista del poeta está del lado romano, glorificando la figura del troyano, al que no en balde, Virgilio y otros muchos poetas de la época aduladoramente consideraban origen de la gens Julia, a la que pertenecía Octavio Augusto, el dueño del mundo en esos momentos.
    Por otra parte el personaje virgiliano de Dido provoca innegable ternura. Dido es un personaje en grandísima medida ficticio.

La leyenda de Dido
    La mención más antigua que tenemos de la desafortunada reina Dido probablemente sea un fragmento de Timeo de Tauromenio. Dadas las cuantiosas pérdidas que en la Literatura Latina hemos tenido, no sabemos con exactitud cuando esta leyenda se introdujo en Roma.
    Virgilio hizo famosa la leyenda de Dido y Eneas, pero de dónde la tomó es una pregunta sin respuesta y de la que sólo se pueden hacer hipótesis (como la que supone que proviene del Bellum poenicum del poeta Nevio)
    Dido, princesa de la ciudad fenicia Tiro, después de la muerte de su esposo Siqueo, se vio obligada a abandonar su patria con un grupo de seguidores. Con ellos recorrió el Mediterráneo en busca de un lugar en el que ubicarse. El final de su peregrinar fue su asentamiento en un lugar ubicado en la actual Túnez, al cual los romanos llamaron Cartago.
    A las costa de Cartago llegó el troyano Eneas que, después de la caída de la ciudad de Troya, también hubo de iniciar con un grupo de seguidores un largo peregrinar que había de concluir en Ausonia, en la región del Lacio, casándose con Lavinia, la joven hija del rey Latino, y fundó la ciudad de Lavinio, así llamada en honor a su esposa.
    La llegada del náufrago Eneas y sus compañeros a la costa de Cartago, el encuentro de Eneas con Dido, el generoso comportamiento de la reina, la convivencia de la pareja, el abandono final de Dido y su posterior suicidio está contado en el magistral libro IV de la Eneida.
    Virgilio relata también el posterior encuentro de Eneas con la reina en la visita que, acompañado de la sibila de Cumas realizó al Hades o mundo del Más Allá: está en el libro VI de la Eneida.
    La leyenda de Dido y Eneas ha sido muy explotada a través de los siglos, como demuestra, por ejemplo, R. Martin, Énée et Didón, Paris 1990, libro colectivo en el que se tratan diversos aspectos de la leyenda y su posterior proyección en obras literarias de todo tipo -incluyendo escénicas-, cinematográficas y también plásticas, especialmente pictóricas.
    Quizás el lector se pregunte a qué viene todo esto.
Viene a colación de que en la reciente Feria del Libro madrileña la autora Isabel Barceló Chico ha presentado su novela la Reina Dido, publicada en 2009.

La autora .- Isabel Barceló Chico es, desde hace años, autora de un excelente blog literario, llamado Mujeres de Roma. En ese espacio literario virtual se pone en la piel de mujeres que vivieron y habitaron en la Roma antigua y de las cuales nos ha llegado alguna referencia en la Literatura Latina.

Gestación de la novela La reina Dido
        Como hemos dicho más arriba, la leyenda de Dido y Eneas ha sido ampliamente tratada a lo largo de los siglos. Lo sorprendente en el caso que nos ocupa es cómo ha sido gestada esta novela:
    Al iniciar el proyecto, la autora ofreció a los lectores de su blog la posibilidad de participar de forma sencilla e innovadora en la novela que tenía en proyecto: les pedía que eligieran un personaje, bien de los que aparecen tradicionalmente vinculados a la leyenda de la reina y Eneas, bien inventándose uno. Ella se comprometió a incluirlos en la narración.
    La respuesta de los internautas fue abrumadora. Cuando la lista de personajes ascendió a setenta no admitió más y con estos presupuestos y su buen hacer acometió la redacción de la novela “colgando” en el ciberespacio un capítulo o dos a la semana.
    Los capítulos "colgados" eran leídos por los seguidores de su blog y ampliamente comentados. Los comentarios preveían o aventuraban sucesos futuros en la novela y daban a la autora pautas para continuar la narración.
    Con toda esta interacción externa Isabel Barceló fue capaz de gestar una novela ágil, fácil de leer y pródiga en aventuras.

    La trama .- En la novela de I. Barceló la leyenda, cuya trama hemos comentado más arriba, está vista fundamental, pero no exclusivamente, desde el lado cartaginés.
    El relato de los hechos está puesto en boca de la anciana Imilce, impulsora, narradora y corazón de esta historia, como la describe la propia autora. Imilce se sirve del escribiente Karo.
    Han pasado sesenta o setenta años desde la fundación de Cartago y pocos testigos quedan de aquellos primeros años. El personaje de Imilce, consciente de que su vida se acaba, quiere dejar constancia escrita de lo que sucedió tiempo atrás, porque no desea que los habitantes de la aún joven Cartago olviden los orígenes de su ciudad y los hechos que ocurrieron después, cuando ella era aún niña.
    Aunque guarda muchos recuerdos de aquellos tiempos, necesita la colaboración de otras personas para rellenar lo que ignora, necesita reunir información y contrastarla, preguntar a los hijos y nietos de los primeros pobladores.
    Imilce sabe que, la versión que ella dé, es posible que no subsista: hay otra, adornada con muchos elementos literarios. Por ello se encuentra en desventaja frente al relato de los mismos hechos realizado por el también ficticio personaje del poeta Trailo.
    El poeta Trailo, utilizando todos los recursos que pone a su disposición la poesía épica, engrandece y exalta la figura del troyano Eneas. El poeta al narrar los hechos de Eneas concibe el relato como un espectáculo fantasioso y recargado, donde no falta la intervención de los dioses.
    Frente esta manera de interpretar la realidad, Imilce dice de sí misma: “Soy demasiado directa y poco inclinada a inventarme encuentros con los dioses y demás florituras. Me siento en desventaja”
    Imilce es siempre consciente de que, pese a sus esfuerzos, su relato probablemente sea olvidado y –en detrimento de Dido y del pueblo de Cartago- prevalezca el relato poético y bastante falseado.

"Memoria de los moriscos" en la Biblioteca Nacional



L.M.A.

La Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales (SECC), con la colaboración de la Biblioteca Nacional de España, ha organizado la exposición Memoria de los moriscos. Escritos y relatos de una diáspora cultural, que muestra los testimonios escritos y gráficos que los últimos musulmanes españoles dejaron escondidos en sus casas tras abandonar España o que fueron secuestrados por la Inquisición. La exposición, que se enmarca dentro del programa de actividades para recordar el IV Centenario de la expulsión de los moriscos por Felipe III, tendrá lugar en la Biblioteca Nacional de España, entre el 17 de junio y el 26 de septiembre.

La exposición, comisariada por Alfredo Mateos Paramio, reúne por primera vez los manuscritos más importantes en escritura aljamiada, exhibe la belleza de las ilustraciones que los adornan y ofrece los principales testimonios de esta tradición escondida: desde comentarios del Corán hasta leyes musulmanas de la vida cotidiana pasando por recetas para curar el dolor de cabeza, conjuros para enamorar, fábulas de princesas con manos cortadas o la expulsión del paraíso del “Discurso de la Luz” del poeta Mohamed Rabadán.

La mayoría de los libros moriscos aparecieron al derribar casas antiguas en el Valle del Jalón, en Aragón, envueltos en paños de lino y con piedras de sal, y ocultos entre los muros por los moriscos cuando se vieron forzados a marcharse de allí en 1610. Parecían escritos en árabe, pero no era árabe, y cuando los primeros arabistas se enfrentaron con ellos pensaron que estaban escritos en turco o en alguna lengua africana.

Sólo mucho más tarde descubrieron que, en realidad, estaban en lengua castellana, pero escritos con las letras árabes que transcriben el sonido de las palabras españolas. Es lo que se llama “escritura aljamiada”, del árabe “aljamí”, “extranjero”. El español se suma así a las otras lenguas que se han escrito en letras árabes y en letras latinas en diferentes momentos de su historia, como es el caso del turco

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Fotografías de David Trullo y fondos de la Colección Visible en FiART



"Una historia verdadera"
Fotografías de David Trullo y fondos de la Colección Visible
Fundación FiART (Almirante, 2)
Madrid





L.M.A.


La fotografía fue utilizada durante los siglos XIX y XX como un documento con valor jurídico e histórico. Con frecuencia lo fotografiado adquiría el status de “verdad”, lo fijado en el negativo aparecía como “real”, aunque ahora sabemos que siempre fue manipulada en función de determinados intereses y actualmente se ha hecho un arte de esas manipulaciones, a través de diversos programas informáticos.

De este modo, la fotografia se usó también desde sus comienzos para simular esa verdad y dotar de realidad a todo aquello que no lo fue, bien mediante el posado o la manipulación de la imagen. De la misma forma, aquello que no era fotografiado no existía, por no ser probado.

De vez en cuando encontramos imágenes fotográficas que muestran el afecto entre hombres o entre mujeres. Sólo podemos hacer conjeturas sobre su relación: podemos estar ante retratos de familiares, de amigos o incluso de parejas que vivían su historia de amor en secreto, pero que un día se atrevieron a retratarse juntos como una forma de demostrarse a sí mismos que su relación existía e indirectamente, sin que fuese ese su propósito, de dejarnos a nosotros una muestra grafica de su relación, que en algunos casos ha atravesado la dura prueba del tiempo y de múltiples censuras que pudieron ocurrir tras sus muertes.

De esas imágenes huérfanas (generalmente no hay nadie que sepa explicarlas o conozca su historia) no tenemos datos suficientes para establecer qué tipo de relación existía entre los dos retratados. En aquellos álbumes familiares no había fotografías de bodas gay, lógicamente no estaban permitidas e incluso estaban penadas por la ley, pero si relaciones “equivalentes”, escondidas en esas imágenes ambiguas.

Muchas historias de estas no fueron documentadas, por razones sociales, religiosas, legales, políticas o económicas. El proyecto Una historia verdadera es solo una de ellas. Es un trabajo de investigación artística que pretende utilizar esos mismos instrumentos de manipulación para construir una serie de imágenes “reales” que nunca ocurrieron, pero que sí “existieron”. Revisitar la Historia a través del no-documento. Un viaje en el tiempo, hacia el pasado, para reconstruirlo haciéndolo más real a través de la mentira. Mentir y manipular, para hacer más real un pasado lleno de mentiras y de manipulaciones, pero ambas en sentidos contrapuestos.

Utilizando distintas imágenes anteriores a la era digital de la fotografía, convenientemente alteradas, se relata una historia de la fotografía (y de las familias) que no tuvo lugar (o sí, pero esto nunca lo sabremos con exactitud), y se rinde tributo a todos aquellos que tuvieron que ocultar su condición y que fueron condenados a no tener memoria.

La exposición muestra un grupo de fotografías encontradas y manipuladas digitalmente por el artista visual David Trullo, que altera fotos de los siglos XIX y XX de bodas y parejas de distinto sexo sustituyendo al hombre por otra mujer o viceversa, creando “falsas” parejas de hombres con hombres y mujeres con mujeres; el otro cuerpo del proyecto forma parte de los fondos fotográficos de la Colección Visible, un conjunto de imágenes de la misma época que muestran escenas similares, esta vez sin manipulación. Es el espectador el que reinterpreta las relaciones de las personas en las fotografías, intuyendo o imaginando y sacando sus propias conclusiones.

Los dos conjuntos de imágenes, inicialmente en dos niveles, se funden y confunden en la exposición, sin referencias que las distingan, creando un doble juego en el que la realidad aparece como ficción reconstruida y la ficción como realidad especulativa. Todo ello con el propósito de que el espectador se vea a sí mismo convertido en un juez del tiempo y de la historia, tratando de hurgar en sus secretos y de dilucidar cuánto hay de cierto o de inventado en las imágenes que tiene ante sus ojos, para que quizá acabe comprendiendo que de una u otra manera, aunque a través de una propuesta un tanto extraña, se le está contando “una historia verdadera”.


Novelas apasionantes para el verano después de la Feria del Libro




Julia Sáez-Angulo



La oferta editorial española no cesa con títulos de interés en la novela, un género nacido tarde y tímidamente en la literatura, al decir de la profesora Dolores Gallardo. Un género que dio su do de pecho en la narrativa del XIX y que hoy es leído sobre todo por las mujeres, de acuerdo con las encuestas establecidas.

“Rosetta” de Bárbara Swing, editado por Bóveda, es una novela río sobre el amor. Una novela que transcurre en el XVIII, con una mujer apasionada por los jeroglíficos egipcios. Un aristócrata se cruza en su vida y un secreto que hay que desvelar. Inglaterra, París y Egipto son los lugares de ambientación con la Revolución Francesa de fondo. Mundo de refinamiento y crueldad al mismo tiempo, que documenta, informa y entretiene. (Editorial Bóveda. 2010).

“La brisa de Oriente” de la escritora Paloma Sánchez-Garnica, editada por Espasa, ofrece un friso del Medioevo, esa edad calificada injustamente como oscurantista, cuando tan sólo es misteriosa y preparadora del Renacimiento. De algún modo esta obra es hija de “El nombre de la rosa”, por contenidos y hasta nombre del protagonista Humberto de Quéribus (como el autor Humberto Eco), un joven monje blanco que emprende un viaje en 1204 a Constantinopla, acompañado del abad. (Editorial Espasa. Madrid, 2010).

“Las puertas de seda” de Olalla García, se sitúa en el año 259 antes de Cristo. La guerra entre el emperador Valeriano y el rey de reyes persa Shapur se proyecta en los protagonistas y sus avatares. Aquí tenemos una hermosa novela histórica que documenta al lector sobre una época con rigor sobre el esplendor y la barbarie del imperio sasánida. La crueldad asiática siempre fue terrible entre los sátrapas que crecieron en aquel territorio. (Editorial Espasa. Madrid, 2010)

“El Califa Magnífico” se centra en el reinado de Abderramán III (912 -961) canto de cisne de la Andalucía de la dinastía Omeya, donde las religiones convivían siempre dentro de la hegemonía islámica, ya que la paz era sólo aparente. En este clima se produce una sublevación y Abderramán emprende el ataque a los reinos cristianos que concluyó con el desastre de la batalla de Simancas. Lujo y esplendor árabe junto a las ambiciones e historias de amor privadas. (Editorial Algaida. Colección histórica. Sevilla, 2010)

“El husar de La Mancha” narra la vida real de Francisco Abad-Moreno Calvo (Valdepeñas, 1787 – Granada, 1829), alias “Chaleco” del que se guardan abundantes documentos. Lallegada de las tropas francesas del brigadier Ligier Belait a las inmediaciones de Valdepeñas en 1808 cambió su vida de labrados pacífico a guerrillero. Una lucha contra el enemigo depredador, Napoleón en definitiva, un genocida y ladrón de Europa ninguneada por sus ejércitos, con toda la carga de ilustración que se quiera, pero saqueadores de patrimonio artístico con listas que venían encargadas desde París. Para muchos el emperador francés fue como un Hitler previo o lo que es lo mismo un “dragón sanguinario” al decir del catedrático Pedro González-Trevijano (Sial Ediciones, Madrid, 2010)

“Sangre y hielo” de Robert Masello es una novela de intriga que comienza en la Guerra de Crimen y culmina en el frío de la Antártica, donde se esconde la realidad y verdad de que la necesidad transmuta el hombre a monstruo. Un barco se pierde en aquellos confines en 1856 y una pareja con extraña enfermedad aterra a la tripulación. El pasado gravita sobre el presente y los descubrimientos entre el hielo sacuden las sensibilidades. La batalla de Balaclava desata los instintos feroces y la sed de sangre. Amor y misterio para no soltar la lectura del libro. Traducción de José Miguel Pallarés y María Jesús Sánchez Raya (Editorial Espasa. Madrid)